No queride, no soy ‘La Perfecta Menstruante’

No queride, no soy ‘La Perfecta Menstruante’

Me he dado cuenta de que esto de ‘la hegemonía menstrual’ que te contaba hace poco, no es únicamente algo teórico. Desde que divagamos (y nos clareamos) en la comunidad Soy1Soy4 sobre este tema, y desde que escribí el post sobre ‘Cultura Menstrual normativa’, he seguido pensando en esto, y también he recordado vivencias que me han hecho preguntarme: ¿Por qué hay personas que piensan que por difundir cultura menstrual, yo soy una top del tema en mi cuerpo? ¿Qué ha podido ser lo que les haya llevado a sacar conclusión?

No, no, no queride. Ni de coña soy la perfecta menstruante (termino-flecha que acuñó Erika Irusta en este artículo), y más te diré: la menstruante perfecta no existe. Obvio. Lo sabes. Pero, ¿así te vives? Yo no. Obvio. La perfección me persigue desde niña y sigo dando pasos hacia ese ‘aceptar’ mis imperfecciones reconociendo mis límites y limitaciones, mientras que pongo en valor (y al servicio) mis dones y talentos.

“A ti seguro que no te duele la regla”, “Bah, tú en eso sabes cómo gestionarte”, “Seguro que tu controlas todo”… Han sido frases concretas que se me han quedado clavadas, y otras muchas veces han sido miradas que dicen más. Sin por supuesto querer hacer sentir mal a nadie y más bien realizando un ejercicio de autocrítica (las normatividades y prejuicios se nos instalan dentro tan rápido que da miedo, y a veces, una se sube a pedestales sin saber cómo ha llegado ahí), vengo a contarte como es la realidad de mis fases ahora, en estos últimos ciclos. Porque si algo voy aprendiendo también, es que la ciclicidad no implica ‘conocerse’ una vez y fin, va de no perderse de vista nunca:

 

MI MENSTRU

No me duele la menstru. Si, esto es verdad. La sangre suele llegarme suave y en el último ciclo tuve una revelación: Me sentía tan en calma que sentipense que, una menstruación sin dolor es el mejor estado del alma. B me dijo que esa sensación se parecía a la oxitocina del embarazo. Y yo, sonreí.

Me siento una suertuda con esto. Y aunque pueda leerse como un privilegio, tenemos que considerarlo un derecho. Antes me dolía más. Mucho más. Quizá sea el proceso que sigo de escucharme de forma activa. Intuyo que tiene que ver. Quizá sea la copa menstrual y también las compresas reutilizables hechas con amor por compas bonitas. Seguramente sea un poco todo.

En cualquier caso, dejo por aquí escrito que si le duele a une, nos duele a todes. Y que a veces, como te cuento a continuación, el ciclo menstrual duele aunque la sangre al llegar no lo hago.

 

MI PREOVU

En esta última temporada estoy odiando esta fase. Hemos sido muy amigas hasta que me he dado cuenta del espiditismo (de speed = velocidad = estrés) al que me llevan los estrógenos en esta primera fase del ciclo, y a veces, incluso cuando aún asoma algo de sangre marrón-final.

La manifestación de fantasmas auto-críticos se pone en marcha y asoman la insuficiencia, la rectitud, la velocidad, y sobre todo la impostora. Una impostora que insiste una y otra vez en que no hago lo suficiente. Y en que todo lo que hago, está mal. Fatal. Mal. Muy mal. Todo malamente.

Entonces, con esta bulla dentro, se me empiezan a contraer las tripas y cuando se me ocurre respirar, observo disgustada la bola de ansiedad que tengo en la boca del estómago. Procuro irme al monte o a dar un paseo, sin embargo, esta (imprescindible) gestión suele resultar una ‘pérdida de tiempo’ para el entrenador de gimnasia que llevo dentro. Y el bucle sigue, y el diafragma se convierte en una bola gigantesca que palpita muy fuerte. Y subo en picado a los infernales ‘abismos preovulatorios’.

 

MI OVU

Hasta hace un poco mi Compa I y yo nos reíamos mientras afirmábamos conspirando que esta fase era un mito (o un timo). Que ni libido, ni mujertez, ni nada de nada. Que nosotras no compartíamos ninguna de las características del arquetipo. Además, desde que supe nombrar mi cuerpo/mis fases, descubrí que he vivido los primeros 15 años de mi ciclicidad en esta fase de forma perpetua (cara al público siendo impertérritamente-simpática-todo-el-tiempo), por lo que sé, que desde que le puse nombre (y en consecuencias, existió), me cae bastante mal.

Aunque como decimos en la asociación Ara!Gorputz: “La ovulación es la cuestión”, y ovular es lo más importante para el ciclo menstrual pueda ser, el princesismo, la moñeria, la maternidad como máxima expresión de/en la vida, ese mujer-mujer que se asocia con esta fase me siguen chinando mucho, y aunque aún no he descubierto en su totalidad cómo se expresa este comienzo de la progesterona en mí, la calma que siento es muy aligerante después de varios días de exigencia máxima. Ah! Y últimamente me estoy encariñando con mi libido 😉

 

MI PREMEN

Es mi fase estrella. Pero vamos, que me dicen esto hace 5 años y me rio yo en la cara de quien osara decir semejante barbaridad… Una vez más, cuando supe de la existencia de este momento en el ciclo, y pude nombrar-me, sentí una profunda liberación. ¡Seguramente es la epifanía máxima en toda mi vivencia como cuerpo menstruante! Me ayudó mucho saber (además) que, había/hay más compas que lloraban cada mes, que había más compas que tenían cientos de dudas existenciales en esta fase, que había más compas que no entendían porque antes de que la sangre llegue, su vida se convierte en un auténtico tormento abisal. Poco a poco comencé a reconciliarme con la progesterona, e incluso a abanderar el club de las que consideramos que decesitamos un mundo (mucho más) progesterónico.

Sigo aprendiendo a fluir con/en esta intensa fase. Me parece un camino súper complejo. Somos unas valientas aprendiendo a vivir desde/con esta hormona en un mundo hiperestrogenizado. Es duro bajar a los abismos y ver las heridas que desbordan. Es jodido dolerse con lo propio y también con lo ajeno. Es terrible encontrarse sola transitando esto.

Quizá justo estas sean las claves que he descubierto para vivir-me (más) en calma cuando el ciclo va terminando: Saber que atendiendo los abismos encuentro tesoros, empatizar solo hasta donde pueda acompañar y estar acompañada de cómplices que entienden el idioma Balleno y que sostienen las cuerdas en esta espeleología mensual.

 

¿Y TÚ?

Como ves he utilizado las 4 fases arquetípicas-típicas para el relato. Sin embargo, sigo en la búsqueda de más, de otros y otres arquetipos que habitan en mí, y que al igual que los estados hormonales, tienen sus luces y sus sombras, sus límites y sus dones.

Y también como ves, no soy la perfecta menstruante. Ni de coña. Tampoco quiero serlo. Si de algo me he dado cuenta en este tiempo es de que, la perfección-exigente y la alegría-espontanea no suelen ir de la mano. Y si he de elegir quien quiero que me acompañe a vivir una vida que merezca, sin duda, me quedo con la alegría (de la imperfección).

Me encantaría saber cómo vives tus fases, y cuáles son las ‘perfecciones arquetípicas’ que has notado en ti, o que te han comentado. ¡Para no crear nuevas hegemonías, necesitamos todos los relatos! ¿Nos cuentas?


*La imagen de este post es un dibujo realizado con sangre menstrual por una servidora. He actualizado la Galería, en donde puedes encontrar este y otros muchos dibujos-(espero) inspiración.

Cuerpos Menstruantes (y lAs TERF)

Cuerpos Menstruantes (y lAs TERF)

Me ha costado 4 meses escribir este artículo. He tenido la paciencia de convertir el fuego-susto en letra. Y ha sido gracias a muchas lecturas y a las reflexiones-oro de/con Compas-cómplices lo que me han animado a ponerme a teclear.

El objetivo de este texto es posicionarme. Todo lo clara y rotundamente que pueda sobre las realidades trans. Eso sí, antes que nada (y por si no quieres seguir leyendo) diré que: Los derechos de las personas transexuales son derechos humanos y por tanto, se defienden.

 

La cultura menstrual (ubicada) y los retos

Si no he hablado antes de este tema ha sido porque yo difundo cultura menstrual “desde mi”, y no soy trans (soy cis). Por tanto, no siento (ni tengo) el derecho de suplantar estas (tan necesarias) voces. Sin embargo, en todos los talleres y encuentros he planteado el tema como uno de los retos que tenemos que acoger, nombrar y visibilizar.

Así, y desde este ubicar-me que realizo al comienzo de todas las actividad en la que haya participado, he dicho que hablaré de cuerpos menstruantes y/o de mujeres. Utilizando ambos términos desde una misma posición. Sin ir más lejos desde la mía, porque: ¿Cuántas veces me abre preguntado (sin demasiado éxito con las respuestas), “que significa ser mujer”? Si para algunas cis como yo es una pregunta compleja, imagínate para una mujer trans…

 

El acontecimiento

En octubre me contrataron desde Laia Eskola para dar un taller sobre menstruación en formato on-line. El primero en este formato. Dije que si por experimentar el reto de la virtualidad, aunque ya desde el comienzo, el no tener los cuerpos “presentes” me dio bastante vértigo.

Comenzamos la sesión privada, y para mi sorpresa vi, que de entre las 20 compas asistentes, unas 5 tenían la cámara desactivada. Al poco de hacer mi posicionamiento político (perspectiva cíclica anticapitalista, ecofeminista y bla-bla-bla) y de haber dicho esto de que utilizaría los términos de “cuerpos menstruantes” y “mujeres” de forma univoca, una de las “compas”, de las que estaba con la cámara apagada, pidió la palabra para decirme que no le parecía bien, que sino usaba única y exclusivamente el termino mujer, estaba alentando al borrado de las mujeres.

Suelo (lo procuro al menos) ser transparente en la vida y también en cada evento, por lo que le conteste que yo no tenía una posición ubicada porque no conocía esta realidad de cerca (me he cagado en esto varias veces, pero ya paso… y además, ¿acaso seguimos creyendo que por ser feministas tenemos todas las respuestas a los grandes retos que se nos están presentado?), y que por tanto, nombraba el reto para visibilizarlo. Se calló. Pero al final de la charla, tomo otra vez la palabra (sin encender en ningún momento la cámara) y volvió a repetir lo del borrado de las mujeres y tal… Si te digo la verdad, no le di más importancia hasta que esa misma noche la organizadora me envío el hilo de twitter en el que me habían hecho una hoguera.

Que si era una misógina, que venga y dale con el borrado, que si solo menstrúan las mujeres… un montón de lindezas que me pusieron el cortisol por las nubes. ¡Menos mal que no tengo twitter, amiga! Y, sobre todo, menos mal que tengo Compas-amor que me sostuvieron sin dejarme entrar en la absurda guerra del tuit!

 

LAs TERF

Esa semana descubrí lo que significa TERF: Acrónimo del termino en ingles Trans-exclusionary radical feminist, que significa “Feminista radical trans-excluyente”. Conste que son ellas las que se nombran así…

¿Acaso estas mujeres-mujeres (porque las demás debemos de ser de otras categorías), o Mujeres©, como dice Brigitte Vasallo, han olvidado que el feminismo/los feminismos es/son una herramienta para visibilizar las opresiones (y procurar aligerarlas), para que juntas caminemos hacia una vida que merezca ser vivida para TODES?

No diré más sobre esto. Ni sobre ellAs. Eso sí, te recomiendo que veas este video de Irantzu Varela sobre la ley Trans, en el que pone los puntos sobre las íes y en el que desmonta cada uno de los argumentos que suelen utilizar las TERF (¡dale al play, que yo te espero aquí!).

 

El abono que he sacado de la mierda

Como lombricilla que soy y estando acompañada de otras lombrizakas como estoy (especial agradecimiento por el arrope y el manantial de recursos que mi lehengusina P. me ofreció), y pasado el susto de ver cómo puede una convertirse en trending topic así de un momento para otro, me puse manos a la investigación, para desarrollar un posicionamiento claro y contundente. Porque en realidad ya hacía tiempo que debía haberlo hecho (cero justificaciones más, la vida y este precario proyecto dan para lo que dan), sobre todo porque las vidas y procesos de las personas trans importan (y de paso, por si asoma alguna otra de estas mujeres con copyright…).

Entonces, conclusión uno: Seguiré diciendo Cuerpos menstruantes. Porque hay mujeres que no menstrúan (además de las mujeres trans, están las que transitan el climaterio o viven en la plenopausia, las que han vivido una histerectomía, y un largo etcétera de otras posibilidad de mujeres no-menstruantes) y hay personas de otras identidades que sí lo hacen (como hombres trans, o personas de género no binario).

Y conclusión dos: Si me topo en el camino (¡ojala!) con algún cuerpo menstruante no-hegemónico, escucharé con los ojos bien abiertos y los oídos atentos. No hay otra forma de cuestionarnos los privilegios, y hacerlo, es de vital importancia para seguir construyendo un mundo en donde quepamos (a ser posible gustosamente) todes.

 

Recursos para seguir cuestionando (nos) nuestros privilegios como cis

Si quieres indagar en este temazo, además de los recursos que te he dejado linkados en el texto (todos súper recomendables), aquí tienes algunos más:

 

Sigamos construyendo Vidas dignas de ser vividas para todes. Y tú, ¿te habías planteado el tema?

¿Nos compartes algún recurso más?


*La maravillosa ilustración de este post es de Zinteta

De heridas que se tornan cicatriz

De heridas que se tornan cicatriz

La herida, (desde donde (aprendemos a) nos nombramos con la Coñoescritura),

que ha sangrado sudor y tinta durante premenstruales solitarias,

ahora, está contenida.

Son ya unos años de ir acercándome a Ella, sabiendo que está ahí, aquí.

Desde hace un tiempo practico con teclear (sin)-sentido, y con la brisa de palabras cómplices,

también con enfadarme como una mona por querer ser de otra(s) manera(s).

Guareciéndome en mis tormentas, alimentando así, el infinito bucle de inseguridades.

Son ya unos años de mal-decirla, de seguir con la arqueología de vivencias y vísceras,

de rascar hasta aburrirme (de m)i.

De subir al infierno con cada pico de estrógenos,

y descender al más oscuro cielo en cada bajada de progesterona.

 

En este último tiempo veo la brecha,

y la visualizo Cicatriz.

Soy capaz de nombrarla sabiéndome imperfecta.

Soy capaz de oírla cuando demanda contención. Y de, casi siempre, atenderla.

Incluso me atrevo a dejar por escrito que, a veces,

siento una calmada-compasión por Ella. Y por mí.

 

Si hecho la vista hacia atrás, unos pocos años siquiera,

y sé que nada de esto hubiera podido ser sin que alguien (o más bien alguienes),

[gratitud profunda a cada una de vosotras desde aquí]

me hubiera(n) validado.

Diciéndome que sí, que me creían (que me creen),

que lo que sentía (y siento) era normal, y que esta(ba) bien así.

Que, en muchas ocasiones ellas también lo sentían (y lo sienten).

Validar. Validarnos. Validarme. Es una palabra hermosa.

 

“Bajar al cuerpo era esto”-pienso.

Depurar algunas heridas, dejar secarlas al aire y con paciencia otras.

Observarlas mientras se convierten en piel renovada.

Acompañada de otras, y (siempre) de una misma.

 

Siento esta mía cicatrizando con una única capa de piel.

Fina como el pétalo de una flor blanca.

Si miro atentamente, veo con nitidez la sangre de mis venas correr debajo.

Volverá a abrirse decorando algun(os) momento(s) más en mi vida.

No tengo duda de que ocurrirá.

Porque (me guste o no) es parte de mí y de mi historia.

Y (La) lloraré de nuevo (y espero que de nuevas),

me volveré a doler en (y con) Ella, y cicatrizará nuevamente.

Esta siguiente vez, eso sí,

el botiquín pertinente completado con agua salada de Isla Ternura,

conversaciones cómplices durante una tarde soleada de invierno,

y algún otro mecanismo-caricia (aprendido por el camino) más,

estará en total disposición.

 

Ya no tengo miedo a sangrar. Ni real, ni metafóricamente.

Porque sé, que puedo compartir mis derrames y derrotas de tonos grises, y

porque tengo la certeza, de que también habrá quien querrá bailar conmigo en las nubes anaranjadas.

 

21 de enero del 2021. Premen día 21.


*La imagen de este post la titulé «Heridas». Sangre menstrual y pintura acrílica sobre papel acuarelable. Puedes ver otros dibujos-experimento en La Galería.

¿Cultura menstrual normativa?

¿Cultura menstrual normativa?

Comienza el 2021. Un año al que se le están poniendo muchas expectativas. Como leía el otro día, “no odias el 2020, odias el capitalismo”, y este, no va a desaparecer por mucho que cambiemos de año. No Señoras, lo siento, pero no.

Considero que está en manos de todas, de todes, de todos, girar la rueda hacia otras formas de organizarnos que nos permitan vivir con alegría, desde la Alegría. Decesitamos construir (como mil veces he dicho parafraseando a las Compas Mesoamericanas -de Abya Yala) Vidas (con mayúscula) que merezcan ser vividas.

Tengo un listado de temas que quiero agarrar durante estos renovados (o eso quiero creer) 365 días. Temas que me quedaron pendientes, de los cuales sigo recabando información y preguntando-me bien hondo la forma de traerlos a palabras. Tengo prioridades, lógico. Y tengo también unas Compas cómplices con las que construir nuevas preguntas y generar respuestas (que bendición esto, joe!).

Hoy te traigo una reflexión, que aunque llevamos tiempo haciendo, me preocupa de sobremanera, y que mi querida prima P. puso el otro día encima de las mesas de varias redes sociales-virtuales: La Cultura Menstrual se está convirtiendo en algo mainstream, en algo popular (en el peor sentido de la palabra), y ya hace un tiempo que esta siendo manido (y ensuciado) por las asquerosas manos del capitalismo.

 

Capitalismo usurpador y devorador

Es sabido que el capitalismo todo se lo come. No importa que sea por medio de un feminismo convertido en camisetas de esa marca que empieza por Z y acaba por “ara” que bien conoces. No importa que sea promoviendo copas menstruales desechables (sí, sí amiga, hace ya un tiempo que existen). No importa que sea «invitándonos» a donar óvulos contándonos que somos super solidarias y unas heroinas (TW: el artículo enlazado es duro de leer, pero muy necesario). No importa que sea por medio de plantar (a modo de escaparate) Nuestra-Criatura libro en esa otra gran corporación que empieza por A y acaba por “mazon” (igual de flipada que tú nos quedamos las autoras).

El sistema caníbal en el que ponemos nuestros cuerpos día si y día también, está siempre al acecho, escondido detrás de cada puerta esperando el momento para capitalizar lo que sea que propongamos. Deseando devorar y re-colonizar una y otra vez nuestros cuerpos y vidas. La resistencia está muy chunga, y estar atentas a esto, saber que esto ocurre a cada instante, me parece lo primero que podemos hacer.

 

La Cultura menstrual está bien rica

Obvio que esto que venimos llamando Cultura menstrual no iba a quedar fuera del menú que se quiere comer (y que se está comiendo) el capitalismo. Por ello acontecemos (atónitas, tristes y enfadadas) a una gran oleada de proyectos, plataformas y movidas que nos indican (de base y de fondo) cómo menstruar maravillosamente, con sangre que se convierte en purpurina y siendo la identidad mujer la única «digna de» menstruar (de esto te hablaré en otro post que tengo pendiente). Las fases que venimos usando como arquetipos orientativos y como tendencia, se están convirtiendo en hegemonía, y esto querida, es realmente grave.

No tienes que ser super productiva en Preovulatoria, puedes odiarla porque los estrógenos te hinchan de ansiedad. No tienes que menstruar de forma “regular”, ni ser una princesa chorreosa de libido en ovulatoria. NO. Tampoco tienes porque vivir tu ciclo de forma “positiva” y por supuesto que, bajo mi punto de vista y vivencia, no tienes que hacer nada más que adoptar esta perspectiva cíclica como (una) forma de conectar con tu cuerpo.

 

Un peligro que veíamos venir

Erika lleva tiempo advirtiendo-nos de que no existe la perfecta menstruante, y la menda, pues también (aquí puedes leer el artículo de “Como tu ciclo menstrual es resistencia anticapitalista”). No hay nada que vaya a servirnos relacionado con el cuerpo ni con los cuerpos en relación, a menos que esté bien arraigado en el contexto socioeconómico y cultural en el que vivimos. Es decir, no habrá cultura de cuerpos, ni de cuidados, ni menstrual, ni de nada novedoso, a menos que tengamos bien presente (y todo el tiempo) las aguas pantanosas en las que nadamos.

Sin embargo, por mucha advertencia que tuviéramos, sabíamos que esto pasaría, que cuando algo se hace más y más visible, llega el Homo Economicus y nos los guarrea todo.

 

¿Y qué hacemos?

Como divulgadora (o lo que sea que soy) de Cultura menstrual, este tema me preocupa mucho. Mucho. Desde la autocrítica diré que pocas veces me siento en paz pensando en si estaré mirando todo esto desde suficientes prismas.

No sé bien qué podemos hacer. Esta es la verdad. No tengo las respuestas para frenar al capitalismo, y planteármelo siquiera ya me parece una (auto)exigencia brutal. Por lo que partimos de la base de que no cambiaremos el mundo. Sin embargo sí podemos mantener algunas ideas presentes para seguir siendo resistencia-tierna (y ojalá este 2021 consigamos ser Resistencia-Tierna-Juguetona):

  • A veces, la mayoría por desgracia, aconteceremos a la desolación de ver que nos han en-mierdado nuestro rico pastel. Nos surgirán contradicciones y tendremos que negociar con nosotras mismas y con el entorno. Acoger la rabia-pena (o las emociones que te surjan) es siempre bien. Puede ser además que algunas de estas te den gasolina para seguir.
  • Si ya has realizado un viaje (o varios) por tu ciclo menstrual y eres de la que lo cuenta con emoción y entusiasmo, ten presente que las fases que tú vives no tienen que ser las que otre viva. A veces se cruzan, otras, aparecen nuevas fases que podemos observar con curiosidad. Hay tantas formas de ser cíclicas como cuerpos menstruantes. No olvidemos esto.
  • Además, puedes encontrarte con personas que tengan ciclos diversos, que no ciclen en este momento o que no van a ciclar más. De esta diversidad solo podemos (y debemos) hacer una cosa: abrir bien los ojos y los oídos, escuchar, empatizar y aprender.

 

Conexión contigo, igual a espíritu crítico

Y pase lo que pase, hablemos de ciclo menstrual, de economía, de cualquier-cosa-que-suene-molona, mantén ese espíritu crítico que vive en ti. Nútrelo, comparte(te), contrasta, confronta. Esta conexión contigo, con tus procesos, con tu historia personal, con tus relaciones… es la que más pistas te dará sobre Tu verdad. Una verdad que puedes descubrir cíclica y cambiante, por supuesto.

No es tiempo de gurus ni de gurusas, no hay nadie que tenga ninguna verdad absoluta, no hay información “completa”, por lo que estar siempre alerta (si, esto cansa un ovario, lo sé) dándote (por supuesto) tus propios tiempos de (auto)investigación y reposo, es seguramente lo más que podemos hacer para mantenernos siendo resistencia-crítica-tierna (y divertida ¿? ¿Cómo se hace para estar en esta brecha mientras nos divertimos? Espero tu respuesta en los comentarios :p).

 

Te necesitamos, nos necesitamos ATENTAS para que sigamos creando juntas Cultura Menstrual enraizada en el contexto donde habitamos, y que esta se mantenga de forma bien-bien crítica.


*Desconozco la autoría de la foto de este post.

Inspiraciones 2020

Inspiraciones 2020

Si, si, sii, no lo vamos a negar a estas alturas: Ha sido un año extraño-raro-atípico-terrible-novedoso-confrontante-creativo-………………… (ponga usted aquí su adjetivo favorito). Podríamos estar rato definiendo la cantidad de emociones y vivencias que hemos tenido. Seguramente como cada año, pero con el punto extra-pandémico.

En cualquier caso, la vida (ojalá la Vida) ha seguido su curso. La primavera confinada dio paso a un verano justito, y después de un otoño nuevamente lleno de restricciones, el invierno avanza sin celebraciones masivas, y bueno, todo es extrañamente-extraño.

Sin embargo (eso, joe!… que me lio), la Vida sigue, y como cada año (si te los perdiste aquí tienes el post de Inspiraciones 2017, aquí el del 2018 y aquí el del 2019) , este también ha sido un año llenito de inspiraciones. Y por aquí vengo a compartirte los recursos que para mi han sido nutrición, calor y salvavidas. Espero ansiosa a que en los comentarios me compartas los tuyos, si?!

 

📻🎧PODCAST/CANCIONES/AUDIOS

Este año ha sido un tiempo de muuuuuchos audios. Algunos me han emocionado a lagrimilla suelta, otros me han hecho reír a carcajadas y algunos más me han llevado hasta las ondas más hondas. Aquí están los más top:

  • Deforme semanal ideal total. Podcast de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer, con el que me meo. Son un par de sarcásticas llenas de cultura de la güena, que repasan temas (feministas) de total actualidad y se ríen de todo el mundo. También de ellas misma, claro!
  • ¿Puedo hablar!. Aunque no soy tan fan (aún) de Perra de Satán y de Esnorquel como de Isa y Lucía, este podcast también me ha sacado del bucle (rabia-tristeza-pandemia) más de una vez este año.
  • (de eso no se habla). BRU-TAL. ¿Tu también has oído alguna vez la frase del título de este podcast de la boca de algún familiar?. Además de los temas, la delicadeza y el cuidado de este podcast hace que sea simplemente delicioso. Te lo recomiendo mucho.
  • MOMSter, radio diario monstrual. No es cosa nueva que me encante escuchar a Erika, verdad?! Aquí tienes el podcast en el que ha estado poniéndose Voz este 2020.

Dos temones tan lindos como profundos…

  • «Que no, que no» (Rozalén): Esta canción me transporta. Me hace recordar-me lo importante de los límites para mi propio (auto)cuidado. «Que si no me sale del corazóóón, voy a aprender a decir que no….»
  • «Que duela» (La Mare): «Y si tiene que doler que duelaaaaaaaa…». ¡Como me gustan las cantautoras feministas!

De estrellas y (coño)entrevistas…

  • Este año he estado especialmente atenta a las estrellas y los planetas, y he escuchado horas y horas de los maravillosos audios de Paloma Todd (Luna de Abril). Astróloga que conjunta la astronomía y la mitología desde una cuidada perspectiva feminista.
  • Si te apetece escucharme hablar (en euskera) sobre lo que hacemos en la asociación Ara!Gorputz, AQUÍ tienes esta entrevista en Hala Bedi Irratia para el programa «o no será» recién salidita del horno.

 

👩🏻💜REFERENTAS

Amo-adoro sumar mujeres inspiradoras a mi lista, sobre todo porque seguirlas de cerca es orgásmico para mi mente. Durante estos 365 días he descubierto 3 nuevas joyas:

  • Cristina Morales. Jefa de las palabras y de la confrontación más anarca. Esta escritora tiene una capacidad infinita para poner encima de la mesa los temas más delicados con una convicción y un arrojo tremendamente inspiradores. Puedes verla AQUÍ, o también AQUÍ.
  • Jule Goikoetxea. Podría intentar presentártela, aunque creo que es mucho mejor si te dejo ESTA charla (titulada «Crisis del sistema») en la que comparte reflexiones con Amaia Pérez Orozco.
  • May Serrano. He tenido el gusto de hacer un encuentro con ella y de darle un abrazo hace poco. Me encantó la cosmovisión que ofrece (también) del Climaterio. Si no sabes de que va el tema, AQUÍ puedes leer sobre ella y sobre su trabajo.

 

🎞🎥DOCUS

Aunque únicamente te traigo uno, este docu en euskera (con subtítulos en castellano) es muy top:

  • Zauria(k) (Heridas): El proyecto Herida(s), es un documental que trata sobre la locura, los malestares y la salud mental desde una perspectiva feminista.

 

📔📖LIBROS

Dejo este apartado para el final, porque este año apenas he leído libros. Durante unos meses he tenido el clásico «Mujeres que corren con lobos» de Clarissa Pinkola Estés en mi mesilla, y durante el verano me sumergí en los textos de Haraway, concretamente en su obra actual de «Seguir con El Problema». Esta mujer me parece fascinante, aunque no terminara el libro, me dejó mucho en/desde lo que seguir reflexionando.

Ha sido mas bien el tiempo de la edición y de echar muchas horas en el nacimiento de nuestro-Libro. ¿Qué aún no has escuchado hablar de él? jejejeje. En ESTE artículo te lo cuento todo sobre el proceso de gestación, y si quieres acariciarlo en tus manos (o si ya lo tienes y quieres compartir-nos tus sentipensares), puedes contactarnos en esta dirección de correo: desmontando_he@riseup.net. Ah! Y AQUÍ una entrevista de radio que nos hicieron a Belén y a mi para el programa «Nosotras las personas».

Y para acabar (lo que me esta gustando venir a hablar de nuestro libro =)) aquí ves la portada y la contraportada de: «Desmontando al Homo Economicus. Postales desde Isla Ternura«:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


*La foto de este post es mía. De un sitio que ha sido especialmente inspirador-salvador este 2020.

Lo que se nos está perdiendo y algunos Posibles-posibles (Parte 2)

Lo que se nos está perdiendo y algunos Posibles-posibles (Parte 2)

En el primer artículo relacionado con este temón que te traigo (lo lees aquí), te contaba como la situación que estamos viviendo no para de restringirnos “cosas” y en consecuencia de restringirnos (quizá debe de ser así, no lo sé, no lo tengo claro, pero este no es el tema de este post…)

Con esto, algunas de las conquistas por las que llevábamos años caminando (sobre todo) por senderos feministas, han quedado relegadas a otros planos. Algunas, a planos totalmente invisibles, dado que a.c. (antes del covid) tampoco eran lo que podríamos decir de gran prioridad para el sistema. Y con El Miedo suspirándonos en nuestras nucas, podría hacer que las perdiéramos para siempre.

Sin querer ser tremendista ni dramática, y con el objetivo de no perder (más) y no perdernos (más), creo que poder compartir nuestras estrategias en la creación de posibles-Posibles es una opción para seguir viviendo, y si puede ser, incluso bien-viviendo.

En esta segunda parte te comparto algunas de las revelaciones/acciones concretas que estoy practicando. A ver si te sirven, a ver si te ves en ellas y a ver si nos compartes más. Porque la imaginación y la creatividad (y las ganas de seguir creando un mundo más tierno), siguen en nosotras, y deseo que también en ti.

 

Mejor compartir, que dar tips y las no-novedades

No soy mucho de tips ni de consejos. No creo ser nadie para dártelos. Sin embargo lo que me gustaría es proponerte un compartir. Yo te comparto los míos por aquí y tú me compartes los tuyos en los comentarios. ¿Te parece? 🙂

Ah! Si eres de las que en tiempo pre-pandémico ya hablabas de estos temas, seguramente no te parezcan muy novedosas estas ideas. Sin embargo, al menos en mi caso, todo me está resultando mucho más urgente. Y por tanto, lo que nos propongo es accionar(las), provocar(nos).

 

Algunas (de mis) revelaciones y otras re-revelaciones

  • Rutinas a mi favor (tiempos energía, acciones,…) ¿Qué haces en un día? ¿Cuánto tiempo dedicas a cada cosa? ¿Cuánto tiempo dedicas al nuevo frente llamado Covid? (Mantener esto presento, por ejemplo con la herramienta del Mapa del Tesoro, siempre es bien).
  • Menos información y más estrategias. Menos noticias catastróficas y más inspiraciones-creativas. ¿Cuál es la información de la que te estas nutriendo? ¿De qué medios? ¿Sobre qué hablan? (A mí, cuando necesito desconectar de todas-mis-movidas me están salvando los podcast de humor (feminista) como: ‘¿Puedo hablar!‘ o ‘Deforme semanal ideal total).
  • Conexión con las emociones. Porque recordemos, que las emociones son políticas, y crear (nuevas) estrategias para que estas estén presentes y sean visibles (a pesar de las mascarillas), sigue siendo muy importante. (¿Reconoces tus emociones? ¿Sueles hablar de ellas? ¿Con quién? ¿Qué te cuentan últimamente? Aquí tienes este artículo en el que te hablo de Ellas).
  • Registro de ciclo. Ejem… ¡que te voy a contar! Es probable que tu ciclo se haya visto modificado por la situación estrogénica que estamos viviendo. Quizá sea momento de volver a registrar (Tienes 3 artículos en mi blog para (re)comenzar la aventura. Por aquí accedes al primero y puedes seguir desde aquí con la saga).
  • Atender deseos y necesidades. El poder de saber cuáles son tus Decesidades. Si ya no está disponible la forma en que hacías algo, busca otra, pero no apagues el deseo (o la necesidad) de llevarlo a cabo. (¿Qué cosas hacías antes que ahora no puedes hacer? Hazte una lista y proponte opciones o alternativas factibles).
  • Menos hablar del covid, y más hablar, acoger e intentar transitar nuestros miedos. ¿Tienes la sensación de que todo conversación deriva en Covid? (Quizá darle un tiempo concreto y prohibir hablar de ello después puede ser una estrategia que te funcione. Yo la ando probando… y bueno, nos va bastante bien).
  • Menos (muuucha menos) ciudad y más naturaleza. Si puedes, conéctate todo lo que puedas con los árboles, los pájaros, el monte, la playa… (Yo estoy sintiendo verdadero alivio cuando decido dejar el asfalto e irme a pisar tierra y a oler las hojas secas).
  • Menos planes, pero más cuidados. Sip, ya no podemos hacer tooooodo lo que hacíamos antes. Sin embargo, quizá sea el momento de poner más atención, cuidado y cariño en eso que si hacemos. Los cuidados están por resignificar y redefinir, y para esto, las prácticas concretas que puedas desarrollar (y después compartir), son pasos hacia la revolución de la Ternura feroz 😉
  • Menos mente y más cuerpo. Yo lo estoy necesitando mucho. A ratos la mente se me satura. Y bajar al cuerpo, respirar, hacer Taichi, pasear, bailar, acariciar… están siendo una verdadera salvación.
  • Menos capitalismo y más economías críticas. Estamos atravesando una profunda crisis (también económica) que seguramente (siento el pesimismo) no ha hecho más que empezar. Reforzar los proyectos que ya funcionan de otras formas, hacer una apuesta por consumir lo local y lo cercano, bajo mi punto de vista se torna prioritario. (Aquí tienes un texto que escribí sobre lo Km.0. Infórmate, seguro que más cerca de lo que crees tienes personas transitando estos caminos críticos y transformadores).

 

Como te decía al principio, con este texto deseo que no olvidemos lo que se está perdiendo (lo que estamos perdiendo), sobre todo para que seamos capaces de “sustituir” nuestras prácticas sociales y que no gane el Homo- Economicus-indivi-dua-listo que están intentado re-instalarnos. Ya teníamos software molones instalados. Que nos había costado años (des)programar. Quizá estaban en modo Beta, pero estaban. Ahora creo que es momento de encontrar la actualización. Y para esto, necesitamos creatividad e imaginación. ¿Las ejercitamos juntas? ¿Qué más Posibles-posibles estás practicando/activando/experimentando? ¡Cuéntanos, porfa!

 


*La ilustración es de Niki de Saint Phalle.

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