Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 2)

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 2)

En la primera parte de este post balbuceaba sobre las semanas movidas que hemos tenido, sobre la responsabilidad social y sobre el reto que supone ser cíclicas viviendo en relación (que no hay otra forma de vivir, vaya!). Especialmente en como “medir” y vivirte (a gusto) mientras intentas sacar adelante (con el entusiasmo puesto a nuestro favor) las ideas, planes estratégicos y cuidados en y de tu colectivo, asociación o grupo.

Sin pretender caer de nuevo en que la responsabilidad social es exclusivamente nuestra (si aún tienes dudas de esto puedes escuchar esta magistral intervención Amaia Peréz Orozco sobre los cuidados en toda su dimensión), en este post te traigo propuestas tangibles para que partiendo de ti (y de cambiar cosas que pueden parecer pequeñas) podamos construir un mundo nuevo que sea cíclico y transformador:

¡No queremos neonormalidad, tenemos que romper su nueva normalidad!

Introspección (en colectivo)

  • MOVIMIENTOS INTERNOS/EXTERNOS: No dejes que la inercia de la prisa (productivista) te haga borrar lo que se te ha (re)movido durante estas semanas. Ha sido un tiempo en el que se han visibilizado infinitas cuestiones que requieren de atención social. También, es probable, que dentro de ti se haya puesto todo un poco del revés. Te invito a hacer 2 listas, enumerando en estas lo que se te ha movido dentro, y las cosas que te mueven de lo que esta pasando fuera. ¡Canalizando la energía de las heridas acogidas para construir otras realidades!
  • TU VOZ: Escribe tu relato y saca tu Voz. Cuenta cómo has vivido este tiempo, hazlo con tus Compas o relata-lo (o ambas). Necesitamos (todas) las voces (cíclicas) que nos ayuden a validar la experiencia vivida. Todo lo que hayas enumerado en las listas de arriba es político, y sacándolo “a fuera” es como daremos con las palabras que nos digan. Si tienes dudas sobre la importancia de los contra-relatos, escucha este podcast. ¡Porqué sino escribimos la historia, otros lo harán por nosotras!
  • IMAGINACIÓN: Imagina como podrían ser las cosas. Escribe, habla-lojuega al “¿y si?”. La imaginación como la capacidad de soñar, es una de esas cosas que nos han secuestrado, sin embargo es en las ficciones donde podemos encontrar las pistas para otras realidades más tiernas. Puedes realizar este ejercicio en solitario, y puedes también convertirlo en una emocionante conversación con otras Compas. Tu vida, el barrio, vuestra colectiva o grupo de amigxs… todo puede ser girado hacia una cultura de cuidados. ¡Coge papel y boli, estoy segura de que algunas ideas pueden llevarse a cabo!

 

Lo que podemos hacer (ya mismo)

  • APOYO MUTUO: Valora el apoyo mutuo (que ya realizas). Si tienes dudas sobre a que me refiero con esto, puedes ver este genialérrimo vídeo de Cuellilargo. Necesitamos una cultura de cuidados, y visibilizando, acogiendo y poniendo en valor estos trabajos, también nos cuidamos. No solo es el trabajo físico, hay muchísimo trabajo emocional (llamado también carga emocional) que está bien que compartamos. ¡Pongamos en valor los cuidados que ya realizamos y demos-les visibilidad, estoy segura de que esto traerá un efecto contagio imparable!
  • BARRIO: Aunque haya sido el tiempo del Jitsi, el Zoom y el Skype, en muchos barrios y pueblos han surgido redes de cuidados muy interesantes e imprescindibles. Rezo a las Diosas (desde mi ateísmo) para que las semillas (algunas ya plantitas) no mueran con la neonormalidad. Te recomiendo que te informes de lo que se ha movido cerca de ti, que te unas a lo que se este haciendo. Estoy convencida de que es desde los barrios, donde los cuerpos están cerca, desde donde empiece (o continué) la revolución de los cuidados.
  • CONSUMO de PRODUCTOS y SERVICIOS: Me preguntaban como consumir de forma sostenible siendo mileuristas. Puede parecer un reto grande, yo te propongo que sea un proceso sin agobios. Estas son algunas de las acciones que puedes realizar para ir caminando hacia otras formas de consumo:
    • Productos y servicios: Cuando tengas que comprar un producto o contratar un servicio, recuerda que ya existen empresas comunitarias o cooperativas que apuestan por formas-otras de hacer economía, en las que la vida (más allá del capital) esta en el centro. También hay redes de estas organizaciones (como OlatuKoop o REAS) que vinculan a proyectos de Economía social y transformadora o Economía social y solidaria. Si necesitas contratar algo, te invito a que consultes si existe en estas redes. Tu dinero hace girar el mundo en una (o en otra) dirección, con cada acción ayudas a que así sea.
    • Alimentación, cosmética y demás: Cada vez existen más cooperativas de consumo o proyectos de huertas cooperativas en las que comprar comida de calidad y local. Quizá de primeras no quieras/puedas cambiar todos tus hábitos, puede ser un mix entre el clásico supermercado y este tipo de proyectos. Sin embargo te invito a que te acerques a alguno y te intereses por el proyectos, los productos y las formas de proceder. Como te contaba en el artículo «KM0, que empieza en tu cuerpo» estos proyectos ofrecen mucho más que alimentación de calidad, pueden darte colectivo y encontrarte con otras personas que piensen como tu.
    • Banca y seguros éticos: Aunque ya he hablado de esto varias veces (en Las mujeres* y el dinero –Parte 1– y  –Parte 2-, por ejemplo), no puedo dejar de recordarte que tus ahorros, tus dinerillos, invertidos en un banco tradicional o en la banca ética, acompañaran al cambio. Infórmate, lee sobre las opciones y date el salto. ¡Hagamos que el dinero este en un lugar que acompañe a nuestros valores! Y recuerda, que si quieres, puedo acompañarte tanto a ti como a tu proyecto en caminar hacia otras formas de economía. Encuentras la info sobre esto, AQUÍ.
  •  

 

Perspectiva cíclica (por supuesto)

  • AGENDA CÍCLICA: Planea con tu agenda y consciente de tus fases los momentos en los que SI ponerte a dar algunos pasos en los puntos que te he contado en este texto. Si, querida, hay días en lo que quieres cambiar el mundo de arriba abajo, y otros en lo que la acción máxima para esto es quedarte descansando. Recuerda siempre tu ciclicidad. Frente a la realidad lineal en la que respiramos es imprescindible saber de tus fases, energías y tiempos. ¡Pongamos-los de nuestro lado!
  • VULNERABILIDAD: Hay otra cosa que no quiero dejar pasar, porque creo que en este tiempo se ha puesto encima de la mesa para susto de muchxs. Parece que hay personas (sobre todo las más hegemónicas) que se habían olvidado de que la vulnerabilidad es inherente a la vida y a la condición humana. Hablar de ella, de los miedos, inseguridades y demás que te han surgido es imprescindible, para tenerla acogida, cerquita, porque somos vulnerables y no olvidarlo, no volverlo a olvidar, es fundamental, para ahora, y para los tiempos que se avecinan.

 

¿Qué más acciones crees que podemos hacer para que el mundo sea ese lugar que soñamos, y en el que además nuestras realidades cíclicas tengan el lugar que merecen? ¡Cuéntanos! ¡Esto lo construimos juntas, o no será!


*La ilustración de este post es de Elisa Biete

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 1)

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 1)

Escuchaba el otro día a varixs pensacreadorxs sobre: ¿qué hacemos ahora? ¿continuar manifestando la mierda en la que nadamos? ¿o intentar imaginar ese nuevo mundo con el que soñamos? También durante este tiempo-raro, un Compa (mila esker B.) ha dicho una frase que se ha hecho viral (al menos dentro de mí): “Tendremos que construir un mundo nuevo”. Con estas dos premisas algo dentro me ha hecho click. Un click de mechero que ha vuelto a encender la llama, flojita aún después de pagar las facturas de mi covid-vorágine, pero fuego al fin y al cabo.

Agarrando fuerte estas ideas (y mezclando-las también con un par de peticiones muy interesantes de dos Compas (gracias J. y Y.), sentipienso que es momento de comenzar a esbozar trazos encima del paisaje post-covid que aparece. Además, es necesario que nosotras también escribamos nuestros relatos de la Historia, incluso aunque como en este caso, sean balbuceos.

Parto de las siguientes certezas, que de algún modo he ido (re)acuerpando en el covid-time: la incertidumbre general de lo que antes era Casa (yo misma en busca de un nuevo centro y unas nuevas rutinas cíclicas, otra vez), el montón de injusticias y desigualdades, sobre todo sociales y de cuidados que se han (re)visibilizado y la idea de que solo juntas, juntos, juntes, podemos transformar esto.

 

Crisis y neonormalidad (que no sea una vuelta a lo de antes)

Han sido semanas (ya meses) muy duras. Cada cual con sus circunstancias, (también con sus privilegios) hemos atravesado este tiempo lo menos mal que hemos podido. Por diferentes contrastes que he realizado y teniendo en cuenta que no ha sido una crisis individual (de esas que vivimos en un duelo o cuando cambiamos de dirección nuestra vida), sino que ha sido colectiva, la hemos vivido todas, todos, todes y hay algo que tenemos en común: Han asomado patrones, mierdecillas, charcos y conflictos que creíamos atravesados (o no). Y de repente plaf! Plaf y plaf!

¿Cómo lo has vivido tú? Quizá, dado que ya ha pasado un tiempo desde el shock de la experiencia covídica, puedas revisar cómo han sido para ti estas semanas y (ojalá) rescatar algunas joyas-modificaciones de tus adentros para seguir aprendiendo a (auto)cuidarnos. Te animo a que lo hables con tus Compas-cómplices y desarrolléis estrategias sentipensadas y cuidadas por si la pandemia continua.

Spoiler relacionado con la neonormalidad o la “nueva normalidad”: La pandemia capitalista sigue, por lo que atender esto y usar la fuerza del cuidado colectivo me parece imprescindible para ser resistencia.

 

Responsabilidad social (más allá de la mascarilla)

Las redes se llenaron enseguida de estas dos palabras. Al principio era el #YoMeQuedoEnCasa y ahora es #YoMePongoLaMascarilla. Estoy de acuerdo en que hacer esto ha sido (y es) un acto de responsabilidad. Lo que me tiene enfadada desde el día 0 de la llegada del bicho, es que para haber evitado llegar a esta situación hay bastantes otras-muchas cosas de carácter socio-político que podrían haberse hecho en nombre de dicha responsabilidad. No somos las únicas responsables, ni de coña. Pero siempre resulta que somos quienes pagan el pato.

La lista es bastante interminable, la verdad. Empezando por los cuidados, así en general, de las criaturas y las personas mayores en particular, o las condiciones de esclavitud en el que malviven muchas mujeres* migradas, continuando por el colapso planetario y terminando por ejemplo, con fomentar y fortalecer esas-otras formas de economía que ya existen (como la Economía Social y Transformadora).

Si te interesa ampliar esta perspectiva, te dejo aquí dos charlas inspiradoras de las que son mis 3 referentas-teóricas estrella: «Crisis del sistema» (Jule Goikoetxea y Amaia Perez Orozco) y «Abordar la emergencia civilizatoria tras el Covid19: Retos y aprendizajes» (Yayo Herrero).Y así, ya no me enrollo más con esto.

 

Colectividades y ciclicidad (revisando el entusiasmo …

Reconozco que soy una entusiasta. Y esto no es ‘malo’ per se, normalmente me hace tener un punch optimista y alegre. Solo que al vivir en general con (mucha) intensidad, a veces, esta emoción me deja tan KO como una fuerte bajada a los abismos, sobre todo si este entusiasmo es también colectivo y alimentado por otrxs entusiastas. Y es lo que me ha pasado en este tiempo. Especialmente durante las primeras semanas tuve tanta ilusión de que El Tiempo del Cambio había llegado (léase de forma épica), que un tsunami de quehaceres, desdibujó la rutina cíclica a la que tanto me ha(bía) costado llegar. Los colores con los que pinto la agenda que día a día me hacen saber que fase transito, se convirtieron en un arco-iris emborronado.

No tengo la formula de cómo vivir en cíclico conjuntando lo colectivo, de hecho, creo que este es el gran reto que tenemos dado que estamos atravesadas por el entorno siempre. Algunas Compas me han comentado que al sentir estos ciclos “alterados”, es cuando han visto esto de que lo de “fuera” es absolutamente determinante para como lo vivimos “dentro”. Cuidarnos es bien (fundamental), pero no olvidemos que mientras que todas* no podamos menstruar a gusto, la fiesta de la cultura menstrual no se habrá acabado. Y me temo que aún falta mucho para esto.

…y los límites)

Otra de las cosas que he visto en este tiempo, es que al igual que lo individual no es la solución, es que lo colectivo ha de tener unos límites: No es bien que sea la forma de fuga de una misma, la contención de otras requiere de energía que no siempre tenemos disponible y el hacer/idear/accionar planes estratégicos, nunca, nunca, podemos permitir que sobrepase nuestros límites propios (especialmente cuando la carga emocional del momento es como la que hemos pasado).

Estar atentas a esto es clave para saber qué días sí podemos atender los activismos/trabajos/cuidados “externos” (y colectivos) y que días no. Escribo esto mientras trago saliva ya que soy consciente de que hablar de cuidados “opcionales” es frívolo, y sé que no todes tenemos la opción de plantearnos esto. Sin embargo, parto de la idea de poder estar en un/su centro y dar atención a otrxs desde ahí. O al menos, que exista un compartir honesto sobre las condiciones en las que se va a desarrollar el acto de cuidar.

Si te interesa esto o ves que se te fuga mucha energía, o si quieres ver que momentos podrías dedicarte a cuidar el cachorro de esa amiga, puedes ir registrando sobre cuáles son tus días top y cuáles eres incapaz de sostener a nada ni a nadie. Puedes ir anotando en tu cuaderno las personas con las que te relacionas, las acciones que haces en tus activismos, militancias o colectivas y poco a poco identificar cómo es el match entre tu bailoteo de hormonas y tus historietas relacionales. Si puedes, por supuesto, anímate a compartir tus sentires cíclicos en tu entorno, y a realizar estrategias para cuidaros juntas.

 

Este post tiene segunda parte (¡que sale en breve!). Ya hemos marcado las directrices y el marco teórico ;). En breve te cuento las propuestas prácticas que puedes (y podéis) realizar para que juntas, pintemos ese mundo nuevo que tanto ansiamos.


*La ilustración de este post es de Elisa Biete

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 2)

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 2)

En el anterior post (Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)) me quedé  reflexionando sobre: ¿Dónde están los cuerpos? Y hoy, pretendo ofrecerte alguna respuesta-balbuceo-ejercicio para que puedas llevar estas reflexiones a lo más cercano que tienes: tu propio cuerpo-vivencia y tu día a día.

¿Seguimos otro tramo de viaje-aventura hacia algún otro puerto?

[¿Sabes por qué me motiva tantísimo este tema? Porque sé que estamos caminando de un árido paisaje-modo-de-organización llamado capitalismo, a una verde y nutritiva realidad que yo imagino como Isla Ternura. ¡El viaje sin duda está mereciendo la alegría! ]

 

LOS CUERPOS AL CENTRO

Desde diferentes movimientos oímos esto de “Los Cuerpos al centro”, nosotras mismas en Ara!Gorputz (asociación para la investigación y difusión de la ginecología autogestiva) lo usamos como lema añadiéndole que estamos cansadas de ser periferia.

El caso es que esto resulta abstracto sino es algo a lo que estamos atentas TODO EL RATO. Todo el rato, insisto. En cada acción, cada gesto, cada relación, cada empleo, cada trabajo. Always, que se dice in english (que siempre queda muy cool :p). Porque si no, es probable que el tren-de-alta-velocidad-sistema nos arrolle y sea Cuerpo de quien nos olvidemos, volviendo a ser esa cabeza con manos que salen del cuello que se nos impulsa a ser.

¿Cómo (comenzar) a organizarte de forma cíclica? ¿Cómo estar (más) atenta a Cuerpo?

No te propongo una obsesión (si eres un poco Control Freak, como yo, puedes proponerte esta observación de ti misma con el modo juego activado, con la mirada curiosa de la niña que también eres), sino más bien una forma de que de veras, en la práctica, en el día a día de tus acciones, el Cuerpo este presente y a poder ser en el centro:

  • Mírate desde ‘afuera’. Cómo caminas, cómo te sientas, si te escondes, si ocupas más/menos lugar del que te corresponde, también cómo hablas, si permites los silencios y cómo los llevas, qué piensas de ti misma y de lo que te rodea…
  • Observa las emociones y lo que estas te indican. Recuerda, no hay emociones «buenas» ni «malas», los movimientos que te surgen en el cuerpo son pistas que quieren decirte algo. Procura escucharlas y con esto, escucharte. Si te interesa el tema puedes leer el artículo: Emociones y ciclo menstrual (Parte 1).
  • Estate atenta a los cambios físicos y/o fisiológicos en el día a día. En los procesos de salud-enfermedad, menstruación-ovulación… (¿Te acuerdas del manifiesto que escribí de que El ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista?)
  • Prevé los eventos, citas, acontecimientos… en los que intuyas que tu Cuerpo tiene el peligro de fugarse a (o de que lo manden más hacia) la periferia. Procura crear estrategias que te acompañen a estar (más) atenta de ti misma.
  • Analiza las relaciones que tienes y mira en cada una el lugar en el que está tu Cuerpo y si los procesos (físicos, emocionales…) que vives tienen espacio (o no) con cada una de ellas.
  • Saber y tener bien presente SIEMPRE que al ser mujer* eres leída como un Cuerpo de segunda. Con esto, es probable que haya determinados lugares en los que las ganas de desaparecer, de hacerte pequeña, de huir, aparecerán con más fuerza (por ejemplo, los bancos, lxs ginecologxs, y todas esas construcciones que de base están hechas para ellos). Idea estrategias para estos casos, y si son colectivas, mejor.
  • Si eres un Cuerpo menstruante, todo lo anterior se expresará de diferentes maneras según la fase en la que te encuentres. No es lo mismo caminar por la calle en Preovu o en Premen, ¿verdad? (¿Cómo van los registros?)

 

¿DESEA ACTUALIZAR EL MAPA DEL TESORO A SU VERSIÓN 2.0?

¿Recuerdas el Mapa del Tesoro? ¿Lo tienes por ahí? ¿Lo estas usando? (Me encantaría que me contaras sobre esto, es una de las herramientas que más difundo y re-pienso). En él, tienes marcadas todas esas estrellas-frentes que conforman el universo que es tu vida. Es la cartografía que te muestra donde inviertes tu tiempo y energía, ahí ha de estar todo aquello que exista en tu realidad.

Y con esto de ‘Poner el Cuerpo en el centro’ te propongo volver a cogerlo y realizarle la actualización 2.0 que le corresponde (y que te mereces) y que se cita con la siguiente pregunta: “¿Dónde está mi Cuerpo en cada uno de esos frentes que conforman tu Vida?”. Por ejemplo, ¿tiene tu cuerpo (y los procesos que te acontecen) lugar en tu empleo? ¿Puedes hablar de ellos? ¿Se te toma en serio?… Y con tu familia de origen, ¿puedes compartir como son tus emociones?…

Puedes utilizar el sistema de asteriscos, por ejemplo del 1 al 5. En el que 1(*) es “Mi cuerpo (y mis procesos) es (son) inexistente(s) y tengo espacio siquiera para hablarlo” y 5 (*****) es “Mi cuerpo (y mis procesos) esta(n) siempre presente(s) y son acogidos”. Después, puedes reflexionar el por qué de esta puntuación, haciéndote preguntas cómo estas:

  • ¿Cómo de presente me gustaría que estuviera mi cuerpo en este ámbito de mi vida? ¿Por qué? ¿Cómo puedo ir hacia ahí? ¿Hablando más de los procesos que me acontecen? ¿Cómo podría hacerlo? ¿Con quién? ¿Tengo alguna persona aliada en ese frente para hablar de estos temas?…

*RECUERDA que esto es un proceso vivo, en el que revisando los asteriscos podrás ir creando estrategias para poner el Cuerpo en el centro en cada uno de los frentes que conforman tu Todo.

 

IMPORTANTE: NO OLVIDARSE DEL “OTRX” CUERPO

Porque de poco sirve estar atentísima a una misma, sino atendemos (también) ese otro cuerpo (o esos otros cuerpos) con el/los que me estoy relacionando.

Recuerda, la Vida que merece ser vivida ha de ser tanto individual como colectiva. O todas la vivimos, o no sirve.

 

¡Te leo encantada en los comentarios! Cuéntanos cómo es tu realidad, y que lugar tiene tu Cuerpo en los diferentes ámbitos 🙂


*La ilustración de este post es de Sastraka

De tiempos raros

De tiempos raros

He perdido el norte.

En realidad, creo que los nortes están danzando entre cientos de emociones confusas,

como en la brújula de Jack Sparrow.

Ya no existen puntos de anclaje conocidos e indefinidos,

no existe más certeza que la que podemos oír latir en nuestro interior,

También el latido compartido en nuestras redes de apoyo,

tejidas con todo el cariño que hayamos sido (y estemos siendo) capaces de dar y recibir.

 

De una día para otro la vida se ha puesto del revés.

Lo más invisibilizado del iceberg-sociedad que habitamos está siendo alumbrando

entre gritos y demandas de quienes menos tienen.

Toda la injusticia, la no-equidad, las opresiones, la falta de cuidados están siendo visibilizadas.

O al menos, están expuestas en un gran escaparate para quien las quiera mirar (y ver).

Yo miro atenta, triste, enfadada, esperanzada, entusiasmada, confusa…

 

A veces soy capaz de observar el marco general que engloba todo esto,

Asombrada por ir entendido las partes que conforman este todo caótico,

ese marco teórico-político que decimos cuando hablamos en términos grandilocuentes.

Otras veces, todo se me viene encima, el cristal se rompe en mil pedazos,

y no hay andamio que me contenga.

Sobre todo, cuando cada vez que termino reuniones telemáticas,

inabarcables, Infinitas, con tanto que hacer, me siento abrumada por el no-final.

 

Somos muchas dando(o intentando dar) forma a las urgencias,

Mientras a la vez intentamos imaginar cómo será el mundo pos-pandémico.

Mi yo más optimista quiere imaginar que no nos olvidaremos de esto,

Que seguiremos trabajando anclando los pilares que en estos días son semillas y finas raíces.

Mi otra yo, la que tiene los pies más anclados en la tierra,

piensa que en cuanto podamos volver a la calle,

todo este tiempo-brecha en el que nuevas creaciones colectivas son posibles

(y muy necesarias), se desvanecerá como si de un tiempo-sueño se hubiera tratado.

Seguramente existirá un punto medio.

Y ojalá que esté en un lugar llamado transformación colectiva.

 

 

Ahora, sentada en este balcón pequeño y tan lleno de vida estos días,

miro el resol del mediodía, me fundo en las nubes,

miro el cerezo que he visto florecer desde el principio de la temporada,

y respiro hondo buscando algo de certeza en mi interior.

 

Tecleo rápido, mientras pienso en que “no llego”.

Las listas llenas de tareas del montonazo de frentes me esperan en mi despacho.

Mi vida era intensa, yo lo soy.

Sin embargo en este tiempo de supuesta pausa, todo a mí alrededor se ha acelerado.

Reuniones entre “grandes” e impostoras que asoman,

sostén emocional, consultas sobre ciclos menstruales en caos,

amigas que me comparten cosas que me dan la Vida,

varias noticias de proyectos futuros que nunca hubiera imaginado…

 

Y sí, si alguien me lo pregunta, estoy bien.

Sea esto como sea.

Para mi dormir largo, comer rico y sano, hacer (algo de) ejercicio y escribir,

podrían ser los 4 pilares básicos.

Y los estoy haciendo.

Rascando de aquí y de allí consigo volver a mí, a mis entrañas,

A este nuevo norte que seguramente apunta a Venus,

Brillante y luminosa cada anochecer esperándome en el oeste.

Hoy, asomará con la luna llena de este abril tan extraño.

En esta primavera que parece que nos han robado,

Y que a su vez, crece y florece más verde y con más fuerza que nunca.

 

En este momento histórico de vida-muerte-vida,

Recordemos los abrazos que nos daremos,

Tengamos presente todo aquello que podemos (y queremos cambiar),

en pos de esta tan necesaria equidad,

observemos nuestros privilegios desde la mirada compasiva,

accionemos para ponerlos (y ponernos) al servicio.

Y sobre todo, aunque parezca perdido (y/o danzante) no olvidemos que dentro,

Tenemos un norte/sur que nos dará las pistas sobre hacia dónde seguir caminando,

Y ojalá que estás,

nos lleven hacia ese mundo nuevo que tanto ansiamos.

 

7 de abril del 2020. Luna Llena. Trans. Ovu día 8.


*La maravillosa ilustración es de Gemma Capdevila

 

Cosmovisión Cíclica

Cosmovisión Cíclica

Puedes escuchar aquí el audio-artículo (o podcast!):

*Este artículo es una traducción del original que escribí en euskera para el portal Etzi.pm. Puedes leerlo, AQUÍ.


No visualizo bien el principio. Suele decirse que es el verbo. En mi caso, era la soledad (emocional). Quizá la ausencia misma de este. Fue el ciclo menstrual lo que nos llevó a encontrarnos, a encontrarme, aunque poco después me di cuenta, de que aquello era la puerta hacia un nuevo universo.

La palabra Comunidad me alejó al principio, aunque sabía que allí podría encontrar sitio, un sitio. Quizá incluso uno hecho a mi medida. Sé que en aquel momento tenia poco acuerpada esa (gran) palabra y su definición. ¿Qué significa comunidad? En algún lugar de mi cabeza aquello resonaba con lo hippie, incluso la palabra secta revoloteaba por ahí. Re-signifiqué esto por primera vez en la comunidad pedagógica y virtual dedicada al ciclo menstrual (soy1soy4.com). Comprendí aquí este, y otros tantos conceptos, vivencias y trozos de mi misma. Después de 7 años de trabajo, la pedagoga menstrual Erika Irusta, decidió abrir un espacio-plataforma tierna, slow-social y calentita en donde compartir (de ella hacia nosotras y al revés) es, fue y sigue siendo el objetivo.

Han pasado 4 años desde entonces y ahí seguimos creando eso que llamamos Cultura menstrual, difundiendo la palabra, el verbo. Abriendo y compartiendo temas, procesos, heridas, vivencias. Solemos decir que sentipensamos la vida…

Somos seres bio-psico-sociales. Esto, lleva la experiencia de ser un cuerpo menstruante mucho más allá de lo fisiológico. Muchas han sido las cosas que se han revelado ante mis ojos, mi cabeza y mis tripas (también dentro de estas), entre otras que es difícil (y muy doloroso) habitar un sistema lineal siendo cíclicas. Absortas en el productivismo somos esclavas del tiempo y esto nos hace vivir en silencio, con vergüenza y escondiendo (todo lo que podemos) los daños/dolores normalizados que esta violencia lineal nos genera.

El centro de nuestra época es (parece ser): La prisa, el capital y su acumulación, lo racional, la acción, la fuerza, y siendo mujeres* además (la obligada) maternidad. Y danzamos con estas características también, por supuesto que sí. En mi caso, las siento sobre todo en la fase preovulatoria y en la ovulación. Más o menos durante 10 días. ¿Pero qué ocurre con las otras dos fases? ¿Dónde están los otros 15-17 días de ciclo restantes?

El sistema no quiere nuestra premenstrual y la misma menstruación. Las odia. Son lo contrario del Homo Economicus, antagonistas. En estas fases el cuerpo pide ritmos calmados, también nos invita a que miremos hacia dentro, para así poder darnos cuenta de las heridas que nos habitan y acogerlas. Nos pide descanso, calor, que le hagamos caso a la intuición… Pero estas características no son productivas para el capital. Por tanto, son desechadas. Y en consecuencia nosotras también las preferimos lejos, muy lejos. Pero, esto no es posible. Somos nosotras, están dentro de nuestra danza hormonal, las veamos (o no), las sintamos (o no), las acojamos (o no)… ahí están. Son tu, son nosotras. Y bajo mi punto de vista podemos aprender mucho de ellas (de nosotras en estos días). Estas dos fases contienen las claves para cambiar la cosmovisión del mundo. Lo digo con rotundidad.

Estando fuera de esta linealidad destructiva, mi apuesta es aprender a vivir en la periferia. No más guerras por llegar a la punta del iceberg. No habrá sitio para nosotras allí. Y la verdad, yo no quiero un lugar ahí. Estoy contenta abriendo brechas, detonando lo impuesto. Mi propuesta es acoger los límites, trabajar las potencialidades, protegernos cuando haga falta, y cuando se pueda, sacar nuestras voces desde la periferia. Juntas, por supuesto. Creando comunidades propias, conformadas de personas (que siendo o no cuerpos menstruantes), sepan acuerpar esta realidad.

Escuchando mis fases, después de más de 4 años de registros propios, tengo claro que nos falta cultura menstrual. Además de esto (o integrada aquí), también observo apenada que tenemos un gran vacío en cuanto a la cultura de las emociones, y más concretamente en lo que tiene que ver con heridas, cicatrices y vivencias-herida. Escucharlas/compartirlas es uno de los retos de nuestro tiempo.

El sistema nos quiere del cuello para arriba. A veces pienso si no somos una cabeza con unas manos pegadas que teclean a toda máquina. Vivimos rápido, corriendo, sin respirar. No tengo dudas de que cambiaremos la cosmovisión haciéndole caso a todo esto que nos acontece de la cabeza para abajo.

Sabemos que la realidad es (mucho) más cruel que la ficción. Algún imaginario hay sobre el ciclo menstrual, pensemos entonces cómo serán nuestros días nadando en esta linealidad siendo cíclicas….

Quizá (quién sabe), podemos encontrar recursos para crear realidades más tiernas (o ficciones como dice Preciado) entre nuestras vivencias-emociones. Nombrando sin vergüenza nuestra(s) vulnerabilidad(es) mientras navegamos las olas-emociones.

Quizá (quién sabe), descubramos las claves para esas nuevas ficciones que bailan en nuestras cabezas entre las heridas de nuestro cuerpo. Abriendo estas, quitando las viejas tiritas y dejando que el aire fresco del mar las cure.

Quizá (quién sabe), aprendamos a compartir nuestros adentros convirtiéndolos en actos políticos, nuestras cicatrices, nuestros ciclos (menstruales) y por ende, nuestros cuerpos. Necesitamos islas que nos sirvan de espejo y de descanso para caminar de la opacidad a la transparencia del cuerpo, que crearemos entre palabras, escritos y discursos-práctica.

Para quitar el capital del centro, sé que tenemos que poner nuestros cuerpos y vivencias. En estos encontraremos un universo completo lleno de constelaciones transformadoras. Si continuamos aprendiendo a crear/vivir/caminar desde aquí, crearemos una nueva cultura con los cuerpos en el centro.¡ Lo haremos!  Juntas, con nuestras comunidades cómplices.


*Las ilustraciones de este post están pintadas con sangre menstrual por mí misma. Puedes encontrar más dibujos-experimentos en LA GALERÍA.

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)

Comencé este proyecto hace ya 3 años con idea de articular dos ideas que aunque parecían alejadas, ambas me latían fuerte. Me planteé el reto de ir articulando-las: El ciclo menstrual y la perspectiva de la Economía Feminista.

Estoy segura que aún me (nos) quedan emocionantes viajes y muchas derivas, sin embargo hoy quería contarte, que he llegado a un segundo puerto que he titulado Economía Feminista (EF en adelante) y los Cuerpos. [Si quieres leer el comienzo de este balbuceo, puedes leer este artículo: EF. Construyendo puentes]

Cada vez lo tengo más claro: Si la economía es en sí misma la forma en la que nos organizamos (actualmente con el capital en el centro), va a resultar imposible que (bien) vivamos en este sistema lineal siendo como somos, cíclicas (bien porque somos un cuerpo menstruante o bien porque los procesos de la vida, nunca, nunca, son planos).

Desde lo que más profundamente me atañe, diré, que de base no hay posibilidad de respetar nuestra danza hormonal cuando a cada rato, nos topamos con todo tipo de actitudes derivadas de la violencia lineal estructural, que mantiene hegemónicamente (la acumulación de) el dinero en el centro.

Y así, aquí, en este puerto, es donde continúo integrando la cultura menstrual y la economía feminista desde la perspectiva de cuidarnos y de poner (de forma práctica y real), los cuerpos en el centro.

 

TIEMPOS PRECARIZADOS Y CUERPOS QUE VAN A LA DERIVA

La palabra autocuidado se ha puesto de moda y pudiera parecer que al tenerla en la boca y leerla en las redes y medios nos cuidamos, pero ¿Cómo lo hacemos? ¿Desde dónde? ¿Hay dinero de por medio? ¿Y sigue siendo el money imprescindible para hacerlo?

En este tiempo de “itxurokrazia” (término en euskera que alude a que estamos regidas por las estéticas. Su traducción podría ser «esteticracia») que vivimos, pudiera parece que hay que consumir de todo para autocuidarse. Sin embargo, esto es una apropiación (más) del capitalismo, en la que el cuidado (y cuidarse) se asocia directamente con el consumo de todo tipo de cosas para que supuestamente estemos «mejor».

Lo que ocurre es que para cuidar(se) sobre todo, y bajo mi punto de vista-vivencia, lo que se necesita es tiempo: Para pararme a sentipensar qué quiero, para registrar y conocer las decesidades de mis fases, para acoger a otras, para cocinar rico, para poder participar en proyectos colectivos… ¡Para todo! y sobre todo para que ese “todo” sea reflexionado y no nos suponga un agobio extra.

Con lo que cuanto menos tiempo tenga, más posibilidades de que el cuerpo vaya a la deriva, siempre unos pasos por detrás de nuestra mente (arrastradas por los “debería”) y montadas en el tren de alta velocidad en el que vamos. Y si además, consumimos más y más para ese supuesto autocuidado, es muy probable que tengamos que tener más dinero, y con esto, según mi propia vivencia-formula, menos tiempo.

[Sobre el tiempo, como concepto, te cuento más en estos 2 artículos: El Tiempo/Los Tiempos (Parte 1) y (Parte 2)]

 

¿DÓNDE ESTÁN LOS CUERPOS? ¿DÓNDE ESTA TU CUERPO?

¿Pero entonces, dónde están los cuerpos en la Economía? ¿Qué consideración les/nos tenemos a la hora de organizarnos?

¿Acaso existen en algún lugar? ¿Cómo hacemos una lectura de estos, dentro de este complejo sistema?

¿Cuál es su  lugar a la hora de organizarnos? ¿Y los procesos que vivimos en ellos (en nosotras)? ¿Dónde está tu ciclo menstrual-ovulatorio (y todo lo que vives con este proceso) en los lugares donde habitas?

Necesitamos hacernos estas preguntas y que lleguen a todos lados: Grupos de amigas, colectivos de todo tipo, empresas y cooperativas, espacios comunitarios,… sin que saquemos los cuerpos y nuestros procesos de los armarios, difícilmente podremos ponerlos en el Centro, y relegar así al capital (un poco más) hacia la periferia.

 

CULTURA DE LOS CUERPOS (CUIDADOS)

A pesar de ser imprescindibles para el funcionamiento integral de esto que llamamos Vida, están relegados a lo más hondo del iceberg de las opresiones (encuentras la imagen en el artículo que he mencionado antes). Ningún proceso reproductivo computa en el PIB  y nada de lo que tiene que ver con estos (más allá de la mente y sus capacidades, que también es Cuerpo) está considerado en ningún lugar. Simplemente parece que no existen, aunque sin ellos, no seriamos nada. Y por supuesto, no existiría el capitalismo.

Este sistema lleva desde siempre ocultando que los cuidados que hacen que la vida se (re)produzca, y la realidad es que fuimos paridas y criadas, y que en toda nuestra vida, seguimos requiriendo de cuidados; físicos, psicológicos, emocionales, colectivos… Todas y todos los hemos necesitado, los necesitamos y los necesitaremos.

La cultura de los cuerpos (cuidados) y de los procesos acogidos aún no tiene (casi ningún) lugar en esta forma de economía caníbal en la que estamos, por esto, es importante ir integrando los Cuerpos y los procesos para que así, pueda realizarse una transformación de raíz, de entraña, de emoción cuidada, de proceso acogido.

 

Hago una pausa por aquí. Habrá segunda parte en breve 😀 Si te apetece, estaré encantada de leer tus respuestas en los comentarios. Como siempre te digo, estas “nuevas” formas de organizarnos las crearemos juntas, o no serán 🙂


*La ilustración de este post es de Itxasne Illustration 

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