Mi primer día en la Luna

Mi primer día en la Luna

Todavía era pronto para mí. Algo había oído pero no tenía ni idea de que el viaje fuera a ser tan fascinante y misterioso. No quería esperar. Las esperas me desesperaban de siempre, y aquella ocasión se mostraba perfecta para la aventura.

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Me topé de repente con un gran túnel oscuro en el que desde abajo, alcanzaba a ver las paredes viscosas con rugosidades diversas. Algo me atrapo, la boca del agujero que no parecía tener fin me capturo y comencé a subir. La escalada se dio sin que yo hiciera ningún esfuerzo. Fue un paseo suave, húmedo, caliente. No sabía hacia donde me dirigía, sin embargo, la serena excitación que sentía dentro me hacía tener la certeza de que todo estaba bien.

Cuando ya me relaje por completo ante la agradable experiencia, me encontré con algo que parecía la punta de la nariz, blandito a la vez que terso. Un almohadón también húmedo y cubierto de un líquido rojo espeso que se abrió por el centro para que continuara el camino. Esta vez el pasadizo se estrechó más. Veía hilos de materia roja en dirección contraria. Este pasadizo era como estar dentro de una aguja y me costó un poco comenzar a entrar. Me sentía gustosamente mojada en aquella materia brillante y viva. Otra fuerza me absorbió y finalmente llegue al destino, una cavidad inmensa recubierta de ese flujo flexible y rojo que me acompaño en la aventura y de lo que estaba embadurnada.

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Había llegado a la luna. Era mi primer día.

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El día pasó rápido, aunque después me contaron que en realidad habían pasado aproximadamente 28 días. Vi caer todo lo que recubría aquella cavidad gigante, poco a poco fue escurriéndose por el agujero por el que yo llegue. Las paredes quedaron finalmente rosáceas y lisas, aunque en muy poco tiempo volvieron a comenzar a pintar el escenario; primero una capa, luego otra y finalmente una más.

En ese tiempo, las compañeras de lanzar «el huevo» habían realizado un intercambio de un montón de hormonas (o bitxitos alegres que se mueven por todo nuestro ser) con el cerebro, y este, el centro mismo de la inteligencia de la Cuerpa, dio las órdenes para ir pintando y rellenando las paredes. Entre dos de las capas, más o menos, enviaron el huevo, y cuando se terminó de formar la fiesta del líquido rojo, fui expulsada por el mismo lugar por el que entre, deslizándome rápidamente por un tobogán lubricado. Ueeeeeeeee!!!!

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Abrí los ojos. Algo se removió en mi tripa y no supe bien que ocurría. Recordé el sueño y pensé que quizá tanto subir y bajar me había dejado mareada. Me levanté y una mancha roja en las sabanas me sobresaltó. No me pilló desprevenida, sabía lo que era. Se me hacía familiar, unos pocos minutos antes estaba pintada con ella.

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Esa misma noche viaje a mi interior por primera vez, a mi Luna, al lugar donde todo comienza, a ese espacio mágico que late dentro de cada ser menstruante. Y aquella mañana supe, que me quedaban un montón de fascinantes y misteriosos viajes a la Luna. La aventura de ser cíclica, había comenzado.

Ilustración de Paloma Ilustrada


*La ilustración de este post es de Laura Berger

Emociones y ciclo menstrual (Parte I)

Emociones y ciclo menstrual (Parte I)

Hace poco he descubierto la importancia que tiene poner atención en las emociones. A nivel teórico lo sabía hace mucho, sin embargo han sido (y están siendo) diversas situaciones personales (tipo tsunami) las que me están poniendo en jaque para que atienda con mucha (mucha) más persistencia y detenimiento lo que acontece en mi (intenso y a ratos muy caótico) mundo interior.

Estarás conmigo en que durante un (solo) ciclo menstrual transitamos muchas emociones. Saber qué siento, cómo me siento y dónde están ubicadas en mi cuerpo es de vital importancia para poder seguir trabajando en esto de: “cómo ser un cuerpo menstruante sin morir en el intento”, o pronunciado de una forma un poco más optimista: “cómo vivirme siendo un cuerpo menstruante acogiendo (todo) lo que siento”.

 

Los tres cerebros

¿Pensabas que tenías un cerebro, verdad? ¡Pues mira, en realidad son 3! Hace unos días he realizado un Taller (bueno, lo que en nuestro Grupi hemos denominado Pintxo-pote temático, que viene a ser colectivizar saberes mientras nos tomamos unas cervezas el viernes a la tarde. (¡Por cierto, I. y M. sois unas jefas!) sobre el eneagrama (si no conoces esta herramienta aquí tienes un buen link para acercarte) y una de las cosas que más sorprendida me ha dejado ha sido que según la personalidad imperante que desarrollamos, actuamos (primeramente) desde una de las 3 partes de nuestro maravilloso cerebro triúnico[1].

Aunque hablemos de 3 partes, todas están conectadas entre sí funcionando como un ente único. De forma muy resumida, está el reptiliano (que se encarga de la supervivencia y se expresa por medio de impulsos), el límbico (responsable de las emociones asociadas a las vivencias que tenemos) y el neocortex (encargado de los pensamientos sistemáticos y lógicos). ¡Todo este pack de posibilidades interconectadas es fruto de nuestra evolución!

 

El cerebro límbico y el patriarco-capitalismo

Seguramente alguna vez hayas oído esto de que “las mujeres son emocionales y los hombres racionales”. Sin duda es una frase cargada de machismo que en mi opinión, lo único que hace es perpetuar el sistema patriarcal y dicotómico en el que vivimos, donde lo racional sigue siendo leído como “lo más” y lo emocional aún tiene la carga de “eso que te pasa por las tripas a lo que es mejor tirarle arena encima y olvidarte”.

¿Será acaso que al hombre económico[2] le han «extirpado» el cerebro límbico y es por esto que no puede sentir lo emocional? ¿Será que pensaban (y pensamos) que cuánto más alejadxs de nuestras emociones estemos, más conectadxs con nuestro neocortex, y por ende, más y más productivxs somos? ¿Será que algunas emociones no son leídas como productivas y ha sido mejor alejarnos de ellas (y al mismo tiempo de nosotras y de lo que sentimos)?  Al fin y al cabo, son unas cuantas décadas de impulsarnos a ser un homo economicus, el cual entre otras cosas, se define como 100% de racionalidad y 0% de emociones.

¡Todxs tenemos emociones, y éstas atraviesan absolutamente todo lo que hacemos en nuestra vida!

Estar en contacto con nuestro mundo emocional y ser capaces de tomar decisiones también desde ahí (de la misma forma que lo hacemos con nuestra racionalidad sin que a nadie le sorprenda) es imprescindible para construir realidades en las que los cuerpos, y los procesos (emocionales) que vivimos, tengan el lugar que merecen. Porque nuestras emociones SON, están y nos afectan (¡Y menos mal!).

 

La rueda de las emociones

No hay emociones buenas ni malas. Estas “únicamente” son la reacción visceral a pensamientos, situaciones y demás que vivimos en el día a día, y estas reacciones están condicionadas por las formas de movernos por el mundo que hemos aprendido (para sobrevivir). Sin embargo, en la cultura en la que vivimos unas y otras tienen diferentes reconocimientos sociales, y por esto, son sostenidas/acogidas/desechadas/integradas de formas (muy) distintas, tanto por nosotras, como por nuestro entorno.

Algunas, como las que están relacionadas con la felicidad están premiadas en este sistema positivista del «tu puedes» (no olvidar el siempre-siempre presente productivismo y cuales son las emociones que desde aquí se enaltecen). Otras en cambio, como las que tienen que ver con la tristeza o el miedo, quedan relegadas a esa «vida privada» que al ser considerada como tal, perpetua la idea de que esas emociones solo las viven unxs cuantas en base por ejemplo a sus hormonas, a cuanto de sensibles sean, etc. ¡Lo personal es político! ¡Por tanto, la tristeza, el miedo y las emociones también lo son!

Hace poco descubrí esta Rueda de las emociones que te comparto a continuación, y me quede fascinada con la cantidad de palabras que ahora tenga para atinar (un poco más) en cómo me siento:

la rueda de las emociones

La tengo en el frigo sostenida por imanes, y así, cuando ando confusa y me siento a la deriva, procuro acercarme y definir cómo me encuentro. Porque en este caso también, los matices, dicen mucho.

 

Diferencias entre controlar y acoger

Nuestro vocabulario se ha ido tornando poco a poco muy empresarial. De alguna forma pudiera parecer que somos mini-corporaciones productivas (también) por las palabras que usamos. Seguramente habrás escuchado esto de “gestionar las emociones”, y aunque gestión es una palabra que puede ayudarnos a comprender que las emociones son mensajeras de qué es lo que estamos sintiendo y con esto, que requieren de atención, no se trata de intentar controlarlas como si de un balance de cuentas se tratara.

Más bien se trata de (re)conocerlas y saber acoger/descifrar/conectar con el mensaje que quieren transmitirnos. Darles espacio, y a ser posible, no caer en juzgarlas(nos). De esta manera es como nos responsabilizaremos de lo que estamos sintiendo y será la forma en la que podremos ser honestas (a la vez que empáticas) para poder transmitirlas si fuera necesario. A esto se le llama Inteligencia emocional.

 

Ciclo menstrual y emociones

Seguro que si llevas registrando un tiempo te has dado cuenta que transitas por diversas emociones en las diferentes fases del ciclo… ¿Cuales son? ¿Las reconoces? ¿Te animas a registrarlas y a ir definiendo los matices utilizando la rueda?

Este post tiene segunda parte, donde te contaré cuales son las emociones por las que transito (habitualmente) durante mi ciclo. ¿Registras tú también y compartimos?

 


[1] https://psicologiaymente.com/neurociencias/modelo-3-cerebros-reptiliano-limbico-neocortex

[2] «… homo economicus, basa sus decisiones en la medida de que afecten en mayor o menor grado a su función de utilidad personal. Y por tanto, se niega que el ser humano considere en sus decisiones el bienestar de los demás y el del propio planeta. Es decir, se niega que las decisiones estén afectadas por factores ambientales y emocionales, como afecto, gratitud, amor, justicia…a menos que esto le convenga al individuo» . Fuente: https://economipedia.com/definiciones/homo-economicus.html

*La ilustración del post es de Agustina Guerrero.

¿Quién soy? (Stereo. Miren Gaztañaga)

¿Quién soy? (Stereo. Miren Gaztañaga)

Hace poco, en una conversación filosófica de viernes tarde entre cañas, comentaba con una Compa que cuando me pregunten a que me dedico la mejor respuesta sería: «Ha descubrir quién soy y encontrar cual es mi lugar en el mundo».

Aquí abajo encuentras un texto construido a base de fragmentos del libro ‘Stereo’ de Miren Gaztañaga. Este libro narra el proceso creativo de esta obra-performance en la que dicha actriz (y un equipo de Compas) juega y da vida a diferentes identidades salidas de ella misma con el objetivo de saber ‘quien es’.

Tengo el privilegio de decir que Miren es amiga-hermana mía y al pedirle permiso para realizar esta publicación me dijo que era un honor. Sin duda, el honor (y la alegría) es mutuo. Desde aquí (también) mi más sincero agradecimiento por esto (y por tanto), también a Sara, porque juntas, las tres, somos capaces de poner el mundo del revés y que al girarlo, la Vida sonría entre contención e infus ricas.

Espero que este texto-puzzle te inspire tanto como a mí. Más abajo, encuentras la versión original en euskera y si lees en este idioma, te recomiendo la lectura completa del libro, el cual puedes adquirir en la página de «Euskal Herriko Antzerkizale Elkartea«.

 

¿Cómo es el mirar de la mirada con la que te miras a ti misma?

¿Cómo miras a la mirada que te mira?

¿Es de tu talla el vestido que vistes? ¿Te aprieta en algún lugar? ¿o lo sientes demasiado suelto? ¿Puedes quitártelo y ponerte otro? ¿Tienes donde guardarlo? ¿Hay más trajes y vestidos ahí? ¿Los enseñarías todos en público? ¿Vistes con las mismas telas en espacio privados y públicos? ¿Cuáles son tus preferidos? ¿Dónde encuentras los patrones de tus trajes? Y los ropajes internos y externos, ¿tienen una buena relación entre ellos?

¿Quién me dio este vestido? ¿Cómo es posible que esto que he llevado puesto siempre, lo haya cosido yo, sin saber siquiera enhebrar aguja e hilo?

¿Dónde estás? ¿Estás conmigo? ¿Qué tienes alrededor? ¿Te gusta lo que ves? ¿Cuántas Tus escondes debajo de la piel? ¿Son femeninas? ¿Masculinas? ¿Heterosexuales? ¿Homosexuales? … ¿Dónde demonios están las raíces? ¿De qué te alimentas? ¿Qué le contarías a una desconocida?

¿Cuántas Tu hay dentro de ti? ¿Les das permiso a todas esas que eres? ¿Cómo las vives? ¿Qué esperas de ti misma? Y las demás ¿Qué esperan de ti? Y si de repente cambiaras de dirección, y por un instante, ¿gozaras de ello? ¿Cuál es esa dirección? De todas las que eres, ¿a cuál elegirías? ¿Has explorado todas? ¿Quién eres tú?

[EUS]

Nola begiratzen diozu zure buruari begiratzen dizun begiradak begiratzen dizunean?

Nola begiratzen diozu begiratzen dizun begiradari?

Soinean daramazun soinekoa zure neurrikoa da? Estutzen al zaitu nonbait? Edo solteegi sentitzen duzu? Kendu dezakezu eta beste bat jantzi? Baduzu non gorde? Bertan ba al daukazu soineko edo traje gehiagorik? Guztiak publikoki erakutsiko zenituzke? Espazio publiko eta pribatuetan oihal berdinak janzten al dituzu? Zein oihal dituzu gustukoenak? Non bilatzen dituzu zure jantzientzako patroiak? Eta barne eta kanpoko arropek, harreman ona dute beraien artean?

Non zaude? Norekin zaude? Zer daukazu inguruan? Gustatzen zaizu ikusten duzuna? Zenbat zu gordetzen dituzu azalaren atzean? Femeninoak al dira? Maskulinoak? Heterosexualak? Homosexualak?… Non demontre dauzkazu sustraiak? Zertaz elikatzen zara? Zer kontatuko zenioke ezezagun bati?

Zenbat zu daude zure barruan? Zu zaren guzti horiei ematen al diezu izateko baimena? Nola bizi dituzu? Zer espero duzu zeure buruaz? Eta besteek, zer espero dute zutaz? Eta bat-batean beste norabide bat hartuko bazenu, une batez, tarte batez eta hortaz gozatu? Zer norabide? Zu guztietatik zein aukeratuko zenuke? Guztiak esploratu dituzu? Nor zara zu?


*La foto de este post es la portada del libro.

Mutantes, fases y alter egos

Mutantes, fases y alter egos

Si ya llevas un tiempo registrando tu ciclo, es probable que hayas observado patrones y formas de actuar ‘diferentes’. Todas esas que asoman según el vaivén hormonal son TÚ (en diferentes versiones de ti misma.). Es importantes dejar de decirnos: “Esta no soy yo”, te invito a que lo cambies por “¿Qué construcción social es esta que me han instalado?” y quizá preguntarte también: “¿Cuándo fue? ¿Por qué?”.

Voy descubriendo que para poder acoger quien soy y como me siento, juzgarme y mal-tratarme sirven solo para hacerme daño.

Considero que con cada una (de todas las muchas) que eres, puedes descubrir (también en relación, of course) los límites que tienes (que te ayudaran a protegerte y a no sobrepasar tu cuerpo-realidad) y también los dones y talentos que te laten dentro y que tienes oportunidad de (re)descubrir y trabajar para desarrollar.

 

JUGAR A DESCUBRIR(TE)

¿Qué es un alter ego? 

Según Wikipedia: “El álter ego[i]​ (que en latín significa «el otro yo») es un segundo yo, que se cree es distinto de la personalidad normal u original de una persona […]”

… ummmm… el caso es que después de esta definición, me quedo pensando en: ¿Cómo es eso de la personalidad ‘normal’? ¿Tendrá que ver con la construcción normalizadora que hemos recibido? ¿Cómo podemos saber quién somos ‘de verdad’? ¿Cómo saber si la forma de ser que tenemos es esa ‘original’ que se nombra en la definición?

En esta misma fuente (más abajo) indica que en el ámbito del espectáculo “Los alter ego son utilizados por numerosos artistas que hacen uso del escenario o la pantalla tanto para entretener al público, como para explorar nuevas identidades de sí mismos». 

Nuevas identidades… ¡YES! Ha esto quería llegar yo. Considero difícil (sino imposible) de-construir nuestra identidad forjada culturalmente sino tenemos oportunidad de explorar otras formas, y es desde aquí desde donde acuerpo la perspectiva del alter ego (o los alter egos).

 

Inspiración Beyonce

Para mi esta mujer es inspiración, tanto por su letras y canciones como por la construcción de diferentes alter egos que ha realizado en pos de ‘saber quién es’. Hace unos años, cuando su disco I Am Sasha Fierce vio la luz, decía: «Tengo a alguien más que asuma por mi cuando es el momento de trabajar y cuando estoy sobre los escenarios, este alter ego que he creado me protege y dice quién soy realmente. Sasha Fierce es la diversión, el lado más sensual, más agresivo, más abierto y el lado más encantador que sale cuando trabajo y cuando estoy sobre los escenarios»[ii]

En el comienzo de este video se puede ver como juega con estas dos identidades creadas por ella misma, y como lo refleja utilizando la metáfora de ‘las dos caras de la misma moneda’.

Y es que todos los alter ego que pueda construir serán “yo misma”, aunque es probable que con cada unx que me invente, descubra, practique, juegue… aparezcan nuevas formas de ser “esa yo misma” que no conocía, y quien sabe, lo mismo algunas son más cercanas a lo que me late dentro y más útiles para las realidades que quiero construir.

 

MIS FASES Y SUS TOTEMS ALTER-EGOICOS

El ciclo menstrual es una excelente herramienta para descubrir esas ‘partes menos conocidas de una misma’. Volver al Cuerpo significa saber que siento (tanto ahora como en otros momentos de mi vida), y por esto también, va de entrar en contacto con esos sentimientos no-validados, no-visibilizados, esos sentires que por construcción social han sido alejados de nosotras mismas, como si así fuéramos a dejarlos de sentir.

Paso a balbucear algunas de las características que he descubierto en mis fases del ciclo, así como los alter egos que me voy construyendo y los tótem-animal que me acompañan en cada una de ellas:

*Recuerda que aunque hablemos de 4 fases/arquetipos construidos en los 4 momentos hormonales clave del ciclo, la Cultura Menstrual esta por crear, por lo que puedes descubrir-vivenciar ‘nuevas’ fases y arquetipos. ¡Jugar es clave en esto también!

  • Menstru: Sabia Golondrina – Silencio, menstruo – Momento de revisión del Mapa del Tesoro y también de lo acontecido durante el ciclo anterior. ¿Coinciden mis frentes con mis Decesidades vitales? ¿En qué frentes pondré atención durante este ciclo que entra?

 

  • Preovu: Padrina Dragona – ¡Vamos al Mundo! – Momento de accionar, sudar y de echar un ojo (o los dos) a mi situación financiera. Sé que mi energía se asemeja bastante a la construcción ‘normalizada’ de la masculinidad hegemónica, por esto, si hay algún trámite burocrático o bancario que hacer, este es el momento.

 

  • Ovu: Libélula sensual. (Únicamente como declaración de intenciones. Tengo poca idea de cómo es esta fase en mí, por lo que no puedo darte (ni darme) pistas sobre la construcción del alter ego correspondiente, aunque una vez, una libélula me inspiró).

 

  • Premen: Ballena abisal – Vamos hacia la cueva, gracias progesterona por existir – Momento de revisión (y posible gestión) de abismos. Escribir me salva y balbucear el Balleno con quien comprenda este idioma me da pistas claras de por dónde seguir caminando. ¿Cuáles son estos abismos? ¿De dónde han salido?

 

 

EL SISTEMA NO ESTA HECHO PARA CUERPOS MENSTRUANTES-CAMBIANTES

No todas podemos hacer las mismas cosas, tampoco todas tenemos los mismos límites. Todo ello depende en gran parte de nuestra construcción social y también del tiempo/espacio que tengamos para poder ‘ponernos en el centro’.

Por ello, saber cómo actúa cada una de las fases en ti (o como actúas tú en cada una de ellas) podrá darte claves y pistas para descubrir cuáles son tus dones y talentos, y sobre todo (algo que me parece muy importante en la época de las superwomans) saber también cuáles son tus límites. En mi caso no haber sabido de estos últimos me ha llevado a pegarme porrazos muy muy dolorosos… Ahora, después de habérselo escuchado varias veces a Casilda Rodrigañez, sé que es mejor saber de ellos y después, si eso, empujarlos con cariño.

¿Sabes cuáles son tus dones y talentos? ¿Y tus límites?

Quizá esta propuesta de construcción de ‘nuevas identidades’ te resulte frívola, quizá sería más fácil decirte eso de ‘quítate la(s) mascara(s) y no inventes nuevas’. No obstante sabes bien que el sistema no está hecho para cuerpos-realidades cambiantes, y es por esto, por lo que considero eficaz, útil y valido, esto de inventarte personajes para (sobre)vivir. A veces será por necesidad, otras por diversión, bajo mi punto de vista lo importante es que si lo haces, lo hagas de una forma elegida, que sepas que lo estás haciendo y que te cuestiones el ‘para qué’ del asunto (¡como con todo, vaya!). Y sobre todo, que hacerlo, te acompañe a explorar lugares no conocidos por ti misma, límites que no sabías que tenías o dones y talentos que creías fuera de tus capacidades.

¿Nos compartes cómo son tus alter-egos cíclicos?


[i] https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81lter_ego

[ii] https://los40.com/los40/2018/03/07/musica/1520425313_540572.html


*La imagen del post está hecha por mí. Son diferentes dibujos de mis tótems-animales pintados con sangre menstrual. Puedes ver más dibujos-experimento AQUÍ.

Las mujeres* y el dinero (Parte 2)

Las mujeres* y el dinero (Parte 2)

Tal y como (tremendamente) expone Kate Raworth en ‘Economía rosquilla’, cuando crearon este teatro que bien podría llamarse ‘La Economía (que nos contaron como exacta) para el crecimiento (únicamente) capitalista’, dejaron a muchxs personajes fuera de la obra. Entre estxs, esta(ba)n las mujeres* y los cientos de miles de cuidados que hemos ejercido (y ejercemos desde) SIEMPRE. Aunque seguro que no te sientes economista, ni cercana a este termino, considera que…

“… Después de todo, el hecho de que nunca haya asistido a una clase de economía puede resultar una clara ventaja: tiene menos bagaje del que desprenderse, menos grafitis que borrar. Hay ocasiones en que ser profanx en una materia puede constituir un activo intelectual; y esta es una de ellas” (Economía Rosquilla. Pag. 34)

Si no has leído la primera parte de esta saga, te invito a ello antes de continuar. Encuentras aquí ‘Las mujeres* y el dinero (Parte 1)’.

 

Lo matérico que todo lo atraviesa 

Tal y como te he contado en otras ocasiones no podemos comprender nuestro ‘todo’ si no observamos lo matérico, esto es, el entorno, lo que nos rodea, esa sopa llamada cultura a la que estamos intentando dar un sabor más dulce. Nuestros actos de cada día son economía, cómo nos organizamos, qué consumimos, dónde (y para qué) ponemos nuestras energías /dineros/ tiempos… todo esto ES ECONOMÍA. Por lo que si aún no lo sabes, eres economista.

Estoy segura de que además llevas las cuentas de tu casa/colectivo/…, tienes una carpeta con extractos, pólizas y demás, haces la compra que pagas con dinero (o tarjeta, el dinero de plástico), y tienes una (o más cuentas corrientes) y/u otros productos financieros. Compa, con esto te lo reafirmo ERES ECONOMISTA.

 

Economista, por supuesto Feminista

Además de todo lo anterior, cuidas, trabajas en más cosas que en tu(s) empleo(s), estas atenta de los estados emocionales de varias personas (o animales), pones lavadoras, mandas audios llenos de comprensiones, recibes a Otras, escuchas atenta y gestionas como buenamente puedes tu vida… Entonces somos, Economistas Feministas porque (además) hacemos Economía de los cuidados.

Todo lo mencionado aquí arriba no esta incluido en el PIB (Producto Interior Bruto), que aún es el único medidor de ‘bienestar’ cuyo único foco es el flujo del dinero por lo que para los sistemas financieros,no tiene ningún valor. Aunque sin todo ello, hace tiempo que el iceberg se hubiera derretido…

 (La Economía Feminista me atrapa y me arrastra, ups! Vuelvo. Volvamos a lo más puramente financiero, volvamos al dinero)

Sea como fuere, seguro que en tu vida usas el dinero (¿eres por esto capitalista? ¿somos capitalistas por usar el dinero aunque como posición política nos nombramos anticapitalistas? Tengo un intenso debate a raíz de estas preguntas con mi querida Compa Playa-Medusa, y estaré encantada de leer tus aportaciones al respecto para continuar con esta saga de ‘Las mujeres* y el dinero’).

 

Ideas para ser una Padrina (y re-ubicar así el dinero)

Una vez E. me nombro Padrina por tener cierto control con las finanzas, y este alter ego se ha convertido en una de (todas) las mujeres* que soy durante el ciclo menstrual, esta asoma especialmente en mi fase Preovulatoria. Considero que todas tenemos una Padrina dentro, solo que por el sesgo de género y la construcción social (y transgeneracional) que hemos vivido, no hemos tenido la oportunidad de practicar lo suficiente para saberlo y para ser soberanas de nuestro recurso matérico propio.

Esto tiene que cambiar, necesitamos también que la revolución de las Padrinas continue, porque necesitamos el dinero de nuestro lado.

Vamos a lo práctico, que es lo que más me gusta. Aquí lees los tips/truquis/briconsejos/prácticas concretas pasadas por mi cuerpo que me han acompañado a colocar en lugares más cercanos la pasturrina

 

¿Qué sientes al tocar un billete?

Coge un billete. Cuanto más valor tenga mejor. Si, ahora. Tenlo entre tus dedos por unos segundos y dime: ¿Qué sientes? ¿Cuál es la primera palabra que viene a tu cabeza? ¿Por qué crees que es esa? ¿Hay alguna otra parte de tu cuerpo que ‘reaccione’? ¿Te pones nerviosa? ¿Te da cierto asco? ¿Piensas que esta sucio? ¿Sientes alegría? ¿Agradecimiento?

Identifica estas pistas y estate atenta a lo que sientes cada vez que abras tu cartera y vayas a utilizarlo.

 

«Cuida el dinero, y este te cuidará»

Hace tiempo que me dijeron esta frase y la verdad es que me mostré muy escéptica. Aunque creo que estarás de acuerdo conmigo en que los billetes arrugados en la cartera o las monedas desperdigadas por el bolso son muestra de un no-cuidado que no te mereces. 

Estate atenta a cómo tratas el dinero. Si tienes algunos billetes guardados en algún lugar (cartera, cajón, dentro de un sobre…), procura ponerlos en orden de menor a mayor y con la barra metálica al mismo lado. 

 

El estadillo (de la amatxo)

Mi amatxo (madre en euskera) es una mujer bien-bien práctica y aquí os traigo esto que me enseñó ella y que uso desde que tengo algo que anotar aquí.

El estadillo viene a ser una lista en la que enumeras los productos financieros, seguros y demás que tienes (todo lo que tengas contratado con cualquier entidad financiera, aseguradora, etc.). Puedes poner por ejemplo: El nombre del producto, el número de cuenta o de póliza que tiene, la entidad con la que lo tienes y el importe que hay (o que tienes contratado). Es importante que alguien más que tu sepa donde esta y que en el caso de que te pase algo, nadie tenga que jugar a ‘en busca del tesoro perdido’ (o de la deuda).

También te servirá para ver si necesitas ‘todo eso’ o hay algo más que te gustaría tener. Te invito además a que consultes las alternativas de banca ética (o aseguradoras éticas) que además de aportar valor(es) a lo social (y hacer que nuestros dineros estén colocados en un lugar coherente con nuestras ideas), también estas dando unas rentabilidades bien interesantes.

Mantenlo actualizado, revísalo cuando hagas algún cambio, busca la fase del ciclo aliada con el dinero para este tema que puede resultarte pesado/denso/oscurito. Te prometo que es un ‘papelito’ escrito a mano que da mucha calma y mucho orden. 

 

Hoja de ingresos y gastos (y apuntar en el calendario)

Esta hoja (por ejemplo Excel, aunque vale perfectamente a mano con lápiz y papel) te mantendrá al corriente de cuáles son tus gastos e ingresos mensuales. Para tenerlo en orden nosotras vamos apuntando en el calendario los gastos diarios, después puedes sentarte una vez al mes (por ejemplo al final) y anotar cuánto has gastado en comida, luz, agua, etc.

Con esto podrás nuevamente observar cómo es tu situación financiera mes a mes y además mantendrás el contacto con lo económico para crear hábito e integrar así lo matérico en tu realidad.

Puedes también aprovechar este momento para revisar el estadillo y crear un plan de acción para cerrar/abrir/contratar/cambiar… ese productos financiero que te interesa (o ya no).

 

Jugando en el Patrix

Jugar es muy importante, y como de pequeñas no jugamos lo suficiente (o quizá si pero a mi me siguen quedando ganas), te propongo que sigamos haciéndolo.

Para este ejercicio necesitas: Saber a ciencia cierta tu fase aliada de los euros (puedes registrar mes a mes sobre esto y observar como te comportas en las diferentes fases con relación al dinero), vestirte de forma en la que te sientas bien (bien) segura y un banco al que acudir (puedes elegir mas de uno, y también valen las aseguradoras preferiblemente regentadas por hombres cis encorbatados).

El juego trata de ir por ejemplo a la búsqueda de un deposito a plazo fijo. Entras, saludas y te sientas. Preguntas, preguntas y preguntas (hasta que haga falta) y ¡entiendes! Es un juego sencillo a la par que muy empoderante (de los que dan poderío y sensación de conquista).

Puedes aprovechar este ejercicio y realizarlo en aquellas entidades en las que ya tienes un producto contratado. Así, comprenderás mejor lo que tienes ‘comprado’ y podrás decidir si realmente lo quieres (o no). Te recomiendo que ademas indagues en otros bancos/aseguradoras y realices comparaciones, porque hay mucho en juego querida: tus dineros ni más ni menos.

 

Buenoooo… conste que ya he abierto un documento en mi portátil titulado ‘Las mujeres* y el dinero (Parte 3), así que ¡la saga continua pronto!

Recuerda que si quieres seguir indagando en el tema de las Economías, encuentras recursos para ello en la sección Eco-Recursos de esta web (y por las Diosas, si tienes/descubres algún otro mándamelo). Y comparte-nos tus truquis/tips/briconsejos/vivencias en los comentarios porque…

…Juntas, todas las Padrinas, es como vamos a poner de nuestro lado (también) el dinero. 


*El mural que ilustra el post es de Natalii Rak. (Sigo sin encontrar ilustraciones molonas para esta saga. Si encuentras cualquier imagen que te sugiera mujeres* y dinero, ¿me la mandas, please?

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

Si lees este post el día que ha visto la luz (22 de febrero del 2019),  te cuento que faltan exactamente 13 días para el 8 de marzo. El segundo 8 de marzo histórico en el que la huelga de cuidados, laboral y de consumo será lo que viviremos. No sé si ya somos la cuarta ola (o la quinta) del feminismo. Lo que sé es que es una ola global, un tsunami de mujeres (y personas-realidades diversas) que está azotando fuerte las costas del sistema que quieren hacernos creer que es el único posible.

Pues resulta que no, no es el único. Porque poco a poco vamos encontrando otras islas en medio de océanos oscuros en los que pacer bien a gusto, rodeadas de luz y plantas frescas y fuertes, y de otras Compas que igual que nosotras buscan refugio en medio de Esta Cosa Escandalosa…

Yo, desde mi humilde posición de guerrera que teclea (y prosume, como dice Remedios Zafra), después de (más de) 3 años de registros propios (y entrevistas camufladas a Compas-cómplices) y de lecturas-prácticas que me guían a otras formas de economía(s) posible(s) (entre ellas como sabes, la economía feminista y transformadora, los proyectos cooperativos y comunitarios, el decrecimiento…), quiero posicionarme y dejar en este histórico momento constancia de que... 

…el ciclo menstrual (también) es una forma de resistencia (anti)capitalista.

 

RESISTENCIA DESDE LA(S) PERIFERIA(S)

Sea cual sea tu momento, estés en el punto donde estés de este viaje hacia ti misma, comienzo por contarte que tenemos en nuestras bragas una forma de resistencia feroz. Se llama ciclo menstrual y en realidad, da igual si lo tienes o no, porque lo importante es que como cuerpo cíclico (y/o cuerpo no-normativa), eres periferia, y en las periferias es donde encontramos siempre la(s) resistencia(s).

Esto puede sonar a ‘La guerra de las galaxias’, y es que nunca antes (o quizá sí pero yo no lo sé) la luz y la oscuridad habían estado tan peleadas. Los pueblos «sin cultura ancestral (aparente)» son colonizados rápidamente por esto que llamamos capitalismo neoliberal y los que la tienen, pronto sucumben y dejan atrás lo que marca la potencia de lo local (sus saberes ancestrales, negocios locales, etcétera) en pos de esas multinacionales de brillo-oscuro que prometen esa engañosa abundancia y ese bienestar que genera opresión.

De vuelta a ti, a tus adentros, a tus cavidades, a tu danza hormonal, a tu Cuerpo (especialmente si entendemos esto tanto de forma individual como siendo el Cuerpo colectivo que somos), encontraremos soluciones para resistir esta conquista que (pretende) arrasa(r) con todo.

Considera que todo aquello que no atiende a la lógica productivista (tanto hago, tanto soy) es hacer resistencia. 

Para adentrarnos en esto, comienzo con esta pregunta-reflexión: ¿Cual(es) de tus fases del ciclo menstrual consideras que ‘le gusta más’ a esta lógica? 

Tengo argumentos para decir que atender tu ciclo menstrual (y los procesos de tu Cuerpo) es una forma de resistencia (anti)capitalista. Aquí los enumero mientras desenfundo mi espada láser multicolor:

 

Tiempos, procesos y ciclos

Está claro que tu Cuerpo no atiende a la linealidad con la que está montado todo ahí fuera. Nada de procesos, ni de subidas y bajadas emocionales, nada de vivir más abajo del cuello, nada de dormir ‘demasiado’, ni por supuesto nada de ciclicidad(es). Esto lo nombre como ‘Violencia Lineal‘, y aquí y ahora, lo reitero.

  • Descanso/Acción: Para que tu accionar sea de calidad (tanto para ti como para lo colectivo), tu descanso ha de serlo igualmente. Cada quien y en cada momento podemos tener diferentes formas de descansar. Todas son válidas, siempre y cuando te sirva para respirar y resetearte. Si, lo sé, el descanso puede parecer un gran privilegio (y en muchos casos lo es), por esto traigo esta reflexión activa, porque seguir rascando minutos para ti, es lo que mejor que puedes hacer.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te dan la oportunidad de saber qué tipo de descanso necesitas en cada una de ellas. Y poco a poco, puedes ir generando estrategias para darle espacio.

  • Enfermedad/Salud: ¿Cuál es la línea que separa estos dos conceptos? ¿Quién la marca? ¿Tú o la ciencia médica? ¿Podemos estar sanas en un sistema enfermo? Bajo mi punto de vista somos seres que se balancean entre estos dos conceptos-procesos. Hay enfermedades que es vital que sean diagnosticadas y tratadas, aunque hay otros muchos procesos que vivimos que en realidad no pueden integrarse en ninguna de estas dos ideas dicotómicas.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te harán poner en duda y quizá encontrar nuevas palabras para nombrar esos momentos en los que no te sientes enferma aunque tampoco te encuentras en tu mejor momento.

 

Emociones

En este rato tan MisterWonderfulista, van saliendo estudios y artículos que dejan constancia de que  «ni las sonrisas curan, ni estar feliz es un tratamiento«. Así, ante la reiteración de ciertas corrientes que nos inundan con ‘pensamientos positivos’ (muy poco realistas y nada ubicados en los diferentes contextos), acoger esas otras emociones se convierte en vital para esta Resistencia que te planteo.

  • Tristeza/Alegría: Aunque en la teoría todas sabemos que sin una no podríamos ver-valorar la otra, en la práctica, sostener, acoger y gestionar la Tristeza nos supone un gran reto. Salir a la calle con lágrimas en los ojos es todo un experimento que te invito a probar. Y si puedes, comparte como es este sentimiento para ti, escribe, habla de ello, ubícalo en tu Cuerpo y dale espacio.  
  • Ira/Paz: Te confieso que con esto de la Ira o la Furia tengo un gran reto. Me cuesta articular palabra porque no se bien como es la expresión de esta en mí. Hace unos días vi este TedTalk que me ha resultado de gran inspiración: «La furia de una mujer encierra siglos de sabiduría«… ¿Qué te parece? ¿Cómo llevas tu esto de la Furia?

Durante el ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) sentirás diferentes emociones. Es muy importante estar atenta a todas ellas, como te digo ubicarlas en el Cuerpo y hablarlas te acompañara a saber que no eres la única que las siente y que cada una tiene un sentido en tu tiempo-Vida.

Otras formas

Además de observar ciclos y procesos, y de ir aprendiendo a gestionar las emociones, podemos encontrar otras formas con las que construir un mundo con unos valores ‘menos productivistas’, en el que la premisa ‘tanto hago, tanto soy’ vaya girando a: ‘Tanto (me) cuido (atiendo, gestiono, construyo…), tanto soy’.

  • Profesionalidad y Juego: Pudieran parecer términos opuestos. Aunque yo abogo (y trabajo) por conjuntarlos. ¿Cómo es para ti una persona profesional? ¿Fría, distante, alejada de cualquier emoción? ¿Y si inventamos la forma en la que lo profesional pueda estar atravesado por el juego y la experimentación? ¿Es acaso poco profesional plantear que no sabemos todo y que queremos aprender? El valor del juego es tremendo y en mi opinión una forma fantástica de seguir aprendiendo.
  • Cuidar de mí, me hará cuidar de la Tierra: En mi caso, este proceso de reconexión y acogida de mi propio Cuerpo me está llevando a re-conectar y acoger el cuerpo común. Es decir, a tener más presente la Tierra y con esto, a observar e ir modificando mis propias decisiones en cuanto al consumo, los servicios (que consumo) y mis propios valores de Vida.
  • Otros tiempos, otras fuerzas: Como dicen desde los movimientos decrecentistas: «Vamos lento porque vamos lejos», y es que más vale paso corto en firme que largo y movido (esto último me lo acabo de sacar de la manga).  La velocidad y la intensidad, tener la agenda petada de eventos, ir de un lado para otro, poder con todo, etc. parece que se han convertido en sinónimos de vida, y en realidad, con esto sería clave preguntarnos ‘desde donde, ‘para qué’ y ‘cómo’, porque en estas tres preguntas es donde podemos hallar Resistencia y esas otras formas de crear Vida.
  • Abrazar contradicciones: Seguro que con todo esto se te mueven contradicciones. Sí, a mí también. ¿Y si te digo que estas, y las dudas incluyen un gran poder y un gran valor? El poder está en seguir cuestionándonos, en encontrar brechas por donde detonar y en no perdernos de vista, tanto para aceptar dónde estamos como para vislumbrar a donde queremos ir. 

(Mientras preparo este post, me encuentro con esto en la pagina Femme Punk de Facebook… me lo he imprimido y está encumbrando mi despacho)

 

Registra, cartografía(te), atiende(te), acompaña(te), sé resistencia

En realidad y sobre todo, lo que es resistencia capitalista es atender, gestionar y (si te ves para ello) compartir lo que vives con/durante/en tu ciclo menstrual (además de en otros procesos relacionados con el Cuerpo). Porque todo esto (sobre)vive en la parte de abajo del famoso iceberg de las opresiones, y hacerlo visible, nombrarlo, que exista es ya una forma de sacarlo de esa sombra a la que decidieron relegar a Tristeza, a Juego, a Descanso… y a todo aquello que se considera no-productivo.

Siempre te lo digo, si puedes hacerlo acompañada de Compas-cómplices, mucho mejor. Porque registrar (y compartir los tesoros hallados), atender(te)(os), acompañar(te)(os), es la máxima revolución para poner los Cuerpos en el centro que podemos articular y accionar en nuestras rutinas diarias.

Sigamos siendo Resistencia Tierna y Feroz, y pongamos para esto (también) todo lo que el ciclo menstrual nos muestra en cada fase.

 


*La ilustración es de Montse Tanús

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