Nuestros coños no son el problema

Nuestros coños no son el problema

Si me has leído antes, sabrás que hay un lugar en el mundo que ha cambiado mi Vida. Mi cosmovisión de la realidad se ha ido modificando durante estos casi 3 años en los que he tenido la maravillosa oportunidad de participar (y continuar haciéndolo) en la primera comunidad sobre ciclo menstrual de Teach E. (Soy1Soy4.com). Es un lugar en medio de ninguna parte y a la vez, una poderosa red que vamos creando y que ya da varias vueltas a la Tierra. Lugar seguro en el que la experimentación es el centro mismo, el de cada una de nosotras, en el que con nuestros balbuceos hechos palabras, vamos al encuentro de las Otras.

 

Hagamos un akelarre

El año pasado decidimos y nos coordinamos para trascender lo virtual y ponernos Cuerpo. Fue un viaje mágico a tierras pirenaicas en el que nos compartimos en carne y humores y este año, hemos vuelto a hacerlo. Hoy, aún me pellizco pensando si ha sido un sueño y me doy cuenta de que no, de que ha sido una realidad contenida, cuidada, llena de oxitocina, conversaciones que me van a dar para meses de reflexión y abrazos que van a perdurar en mí para siempre.

Mujeres haciendo Historia, conjuntando realidades diversas con el único fin de compartirnos. Abrazando nuestros límites y dando rienda suelta a nuestras capacidades. Abiertas a lo que acontece, dispuestas a poner nuestros corazones en el centro y a crear en colectivo una de las resistencias más reales de las que haya participado antes. La resistencia de los Cuerpos con Vulva, de las heridas aireándose, de los límites que son vulnerabilidad en directo y que hacen crecer nuestras alas, del más feroz de los akelarres posibles.

 

No somos excepcionales

No. No lo somos. Quizá, lo único extraordinario sea que todas sabemos que estamos heridas, nosotras y nuestras ancestras, y que vamos sabiendo que desde ahí, desde nuestros más oscuros abismos, es desde donde podemos construir los valles más verdes que jamás hayamos imaginado, en donde por fin, descansar juntas. Llenos de húmeda vegetación que emana vida, con grandes paredes de piedra caliza por donde si es necesario escalaremos juntas y en donde además, se nos ha regalado la experiencia asistida y amorosa que entre platos veganos y sonrisas alegres se nos ha hecho tangible en el albergue y en nuestra querida anfitriona R. (si me lees, infinitas gracias por todo).

Han sido 4 días. Aunque en realidad, a mi hoy, en esta resaca post aquelarre me han parecido 4 meses. Talleres casi improvisados, descubrimientos entre juegos, magnificas cuevas con forma de coño y conspiraciones sangrientas, risas en cada conversación, algún que otro momento de crisis en el que el cuidado es lo único importante y muchos procesos en relación que han sabido que este lugar creado en colectivo es agua fresca de mar en donde confirmar que esto que me pasa, no me pasa solo a mí.

 

Los cuerpos (sin cuerpos) de la represión

La última mañana nos ocurrió algo tan surrealista que merece este artículo. Nos quedaban unas pocas horas juntas y por fin salió el sol como la más brillante invitación de que la playa era nuestro destino. Consensuamos ir a una que nos pareció salvaje y nos dispusimos a la correspondiente excursión de bajada a la misma. Casi 20 minutos de descenso en donde la brisa ya nos indicaba que el mar nos estaba esperando. Llegar y desnudarnos, sin titubeos, sintiéndonos en Casa, junto a esta familia elegida.

Todas se fueron a bañar y me regalaron la postal más bella que podía ver. Brujeres(1) riendo y jugando con olas, con sus carnes al aire y con el agua del mar recorriendo sus cuerpos divinos. Me quedé enamorada por unos minutos, sentípensando en la fuerza subversiva que tenía aquella acción, reflexionando sobre como aún sin tener esa intención, aquello era un regalo que (también) le estábamos dando al mundo.

Observamos algunos otros cuerpos desnudos y nos regocijamos en este acto tan simbólico que es el nudismo. Comimos frutos secos mientras le dimos forma a cómo nos volveríamos a encontrar el año siguiente. Y entonces, dos agentes del cuerpo sin cuerpo realizaron el descenso correspondiente para (intentar) reprimirnos:

  • Buenos días. ¿Son ustedes de aquí?
  • No, no, que va….
  • ¿Y de dónde son?
  • Bueno… ¡De muchos sitios!
  • Venimos a informarles de que hemos recibido llamadas porque esta playa no es nudista.
  • O.O

 

¿Llamadas? ¿¡EN SERIO?! Ya… sisisisisii, que el problema más grande que social-mente tenemos y el que merece ser ‘controlado’ es que un grupo de mujeres haya decidido desnudarse en una playa salvaje… Claro… No señoro agente (ni la persona que llamó, ni todas las que pueden pensar esto), el problema no son nuestras vulvas desnudas, es la limitación de sus ojos para ver esa escena en la que la libertad se mezcla con la brisa salada para dar lugar a la belleza mas visceral y auténtica que pueda encontrarse. Nuestros cuerpos desnudos ponen en evidencia los límites propios de quien no quiere verse y la energía que emanamos juntas, huele a revolución alegre desde la otra punta del mundo.

En medio de todo esto, Playa Medusa (que siempre esta conmigo y creo que ya hasta nos comunicamos telepaticamente) nos regaló este texto con el que nos invita a que la vida descanse: Oración por un Cuerpo.

Para mí, llegar al nudismo ha sido un viaje de años y años de pequeños pasos, un proceso paralelo a conectarme conmigo y a ir desnudándome de carnes para dentro. El valor de alcanzar nuestras libertades (siendo estas un poderoso equilibrio entre nuestras limitaciones y nuestras capacidades), de hacer de una vez por todas lo que nos sale del coño, es subversión auténtica, y esto es lo que esta policía sin cuerpo pretendía reprender en nosotras…. Y mire señor agente, ¡Pues va ser que no! Nos pondremos las bragas, pero no conseguirán que abandonemos esta tierna y feroz revolución.

 

Fui sin expectativa ninguna a este viaje mas allá de encontrarme con las Compas y compartir, y he vuelto con la poderosa sensación de lo necesarios que son los activismos que cada una realizamos día a día con nuestros Cuerpos y Vidas, y de lo imprescindible que es que nos vayamos encontrando, porque las mujeres juntas molamos mucho.


(1) Mi querida I. siempre me regala palabras perfectas

*La imagen: el Camarín de las Vulvas (El arte rupestre de la cueva de Tito Bustillo)

Acuerparnos y decrecer

Acuerparnos y decrecer

Hace unos días una Compa-Prima me presento (virtualmente) a Lorena Capbal. Hace tiempo que tengo en mi campo de visión a los feminismos comunitarios que se mantienen como la más feroz de las resistencias en Mesoamérica y en Sudamérica, y Lorena es una Mujer con Voz que proclama la potencia de hacernos cuerpo, de acuerparnos, tanto cada una con una misma como siendo al mismo tiempo territorio-cuerpo.

También leí este artículo en el que se propone trascender nuestro hedonismo triste y caminar hacia un decrecimiento feliz, tomando como punto de partida una política de la empatía, y tal y como cita textualmente: “Esa actitud serviría para inmunizarnos de la politización del miedo y, con un poco de suerte, facilitar la transición hacia una cultura económica socialmente deseable y ecológicamente viable”.

Entonces ¿nos acuerpamos mientras decrecemos? ¿Es más sencillo decrecer estando acuerpadas?

 

Vivir creciendo la cabeza (y alimentar el hedonismo)

A veces pienso que si nuestras cabezas tuvieran músculos, seríamos unas verdaderas campeonas en halterofilia-cerebral. Tendríamos chocolatitos en la parte delantera y unos tendones bien marcados en la trasera. Por suerte (digo yo) no musculamos esta parte del cuerpo, aunque adquirir conocimientos (y certificados que lo acrediten) parece ser una de nuestras misiones en este nuestro existir occidental.

Cabezas con manos que producen, que dadas las condiciones precarias, las políticas ‘austericidas’ (término acuñado por algunas Compas que trabajan desde la Economía Feminista con el que se expresa que la austeridad de las políticas institucionales son suicidas) y esta vorágine del productivismo que además no da para la suficiencia de una vida digna de vivir, imaginar otras realidades posibles se nos antoja complejo y lejano.

En mi opinión-vivencia estamos alejadas del cuerpo porque estamos alejadas de nuestro ser mas primario, corpóreo y sexual (o quizá es al revés). Hemos olvidado (o nunca nos lo dijeron) que somos seres sexuadas, cíclicas, con un cuerpo que late, animalotas carnales y terrenales, y que de ahí es de donde nacen nuestras Decesidades mas auténticas.

Sin caer en esencialismos ni términos confusos como «la feminidad» o «la autenticidad» (otro día divagamos sobre esto) me pregunto: ¿Dónde está Esto? ¿Dónde en todo esto estas Tú? ¿Cómo saber qué es lo que me late entre vísceras entre tanto estímulo y crecimiento cerebral? ¿Cómo unir esto que siento yo y hacerlo común (también) al territorio-cuerpo? ¿Cómo ser resistencia ante la(s) acumulación(es) a las que nos lleva la inercia?

 

La (finita) espiral caracol

Les caracoles (si, genero neutro para un animal hermafrodita) me resultan realmente inspiradores en este proceso de volver a mí. Estos bitxitos viscosos (y extremadamente vulnerables) los cuales llevan encima su propia cueva para guarecerse, protegerse y vivir, nacen con un cascaron diminuto que va creciendo al ritmo de su evolución individual con la forma casi-mágica de la espiral Fibonacci.

Una vez llegan a su momento ‘adulto’ la concha deja de crecer, quedando exactamente en el centro el trozo con el que nacieron. Por lo que saben parar de crecer (sabia naturaleza) y lo hacen exactamente en el momento en el que si aumentaran el tamaño no podrían ‘arrastrar’ su hogar. Justo entonces es cuando comienza en elles su época de procreación, lo que sería equivalente en nosotras al momento de creación, expansión, o lo que más llanamente podría expresarse como ‘Vivir tu vida desde ti para ti, considerando a las demás y en el territorio-cuerpo en el que estés’. También me surge la reflexión de que el trocito de concha con el que nacieron (su esencia misma), se mantiene justo ahí, en el centro de su existencia y que al mismo tiempo nunca deja de ser su Casa.

Por lo que paran de acumular tamaño de concha sin abandonar la protección que al nacer les fue dada, justo en el momento en el que hacerse más grandes, implicaría morir de exceso de acumulación. ¡Son realmente inspiradores!

 

Caracolas sin cascaron

Este molusco que hoy te traigo tiene montones de depredadores a su acecho (sapos, aves, orugas, aves…), para nosotras (y para la Tierra) el depredador por excelencia es el sistema creado por (y para) el Hombre Económico. Son cientos de transversalidades las que nos vulneran y todas son nacidas de ese mito que perpetua el crecimiento ‘cabecil’, la acumulación capitalista y que en consecuencia nos aleja de lo más carnal.

En Premen tengo enviada de les caracoles, me encantaría llevar puesto un cascaron donde guarecerme en cuanto huela un depredador.

Desde peques nos incitan (u obligan de formas sutiles, o no tanto) a abandonar ese trocito de cascaron diminuto con el que nacimos y nos colocan una especie de concha de hormigón predefinida, cincelada y llena de expectativas (la cultura hegemónica se reproduce desde aquí). No habrá por tanto curva de Fibonacci posible porque el destino pareciera escrito ya ahí mismo. En la mayoría de estas nuestras concha, se puede leer: CRECER, TENER MÁS, SER ALGUIEN, ACUMULAR, GUARDAR… (Y si además hemos nacido leídas como mujeres se le añadirían los clásicos de: «Se buena», «estate calladita» y ese largo etcetera que de primer cuerpo conoces).

Nos arrancaron nuestro centro con el que algunas vez supimos que nacimos como seres sexuadas, y que ahí, en esa esencia sexual, estaba nuestro potencial mas individual, nuestras decesidades más auténticas y la verdadera maestría para hacer de todo esto un territorio-cuerpo-común.

Hablar de decrecer felizmente pudiera parecer un oxímoron. La precariedad a la que somos empujadas y el lema absoluto de «sálvese quien pueda» son lo que vemos cada día al salir a la calle. Se (de primer cuerpo) que abandonar la idea de propiedad privada como guarida-cascaron ‘estable’, que dejar de comprar ropas cosidas con manos sangrantes, que procurar comer alimentos que no hayan recorrido miles de kilómetros o que soltar/modificar esta productividad que nos mata, suena muuuuuy difícil. Además, nuestra propia vorágine del día a día nos lleva a no tener tiempo físico para cuestionarnos nada más.

En este punto vuelvo a las preguntas del principio, doy una vuelta a la espiral y añado alguna otra: ¿nos acuerpamos mientras decrecemos? ¿Es más sencillo decrecer estando acuerpadas? ¿Podemos cuestionar y transitar estos caminos juntas? ¿Y si atendemos a alguna de estas decesidades individu-colectivas en una fase concreta de nuestro ciclo?

 

Decrecer acuerpadas (Seamos Manada de caracolas!)

Por muy diminutas e insignificantes que nos puedan parecer las acciones/reflexiones individuales o colectivas, y por muy lentas que puedan parecernos que van, (al ritmo caracol, y tal y como dicen algunas Compas decrecentistas: «Vamos lento, porque vamos lejos») son imprescindibles y necesarias, porque además de que cada una de estas acciones es un experimento nacido/replicado desde nuestras entrañas, sirve para la creación de nuevas formas de organización de la Vida. Cada una es un experimento vivo, que muta, que se adapta, que (de)crece desde abajo y en relación. Harán falta muchas prueba-error, aunque lo que está en juego ¡Bien merece la alegría!

Hay diversas formas de acuerpanos: Cada una con ella misma, cada una en relación con otra(s), cada una en contacto con el territorio-cuerpo, y todas, en relación con nuestra viva (y finita) Tierra. Sirven las relaciones en las que los cuerpos están presentes y pueden tocarse, y también las que en nuestra era virtual, se hacen voz-palabras-texto y viajan por ondas de dispositivo a dispositivo. En cualquier caso, ser Manada se antoja indispensable en estos tiempos en los que como bien dice Amaia Pérez Orozco: «habrá decrecimiento eco-feminista o habrá barbarie«.

También hay diversas formas de decrecer: Algunas de responsabilidad individual (como observar mis hábitos de consumo, analizar mi gestión del tiempo, registrar mi ciclo menstrual ;), estar atenta a como es mi forma de relacionarme…) y otras de gestión colectiva (como las cooperativas de servicios locales, las quedadas en las que surgen debates interesantes mientras nos bebemos una cervezas autóctonas, los diversos colectivos de movimientos sociales, los grupos de consumo o las huertas colaborativas, los abrazos un día cualquiera en un momento cualquiera, las tiendas de ropa que promueven la sostenibilidad, las conversaciones donde las palabras atraviesan la piel, los proyectos que nos invitan a organizarnos de formas no-jerárquicas…).

Aquí tienes algunos de los Eco-Recursos que he ido recopilando para caminar en esta dirección-caracol y que en mi opinión, haciendo que sean procesos colectivos, acuerpados, abrazados y sostenidos, serán mucho más sencillos de transitar. Si no encuentras razones por las que decrecer, si te parece una exageración y si te gustaría pegarte un viaje al encuentro de otrxs humanxs que habitan la Tierra, puedes ver esta fantástica docu-pelicula titulada HUMAN que seguro no te dejará indiferente.

 

Hay una única cosa en la que les caracoles no me inspiran: son animales solitarios, en realidad, es porque yo también lo soy. Por lo que me quedo con esta frase-artículo-inspiración de Yayo Herrero y sigo nadando mientras decrezco acuerpada: «Igual caminamos hacia el colapso pero no es lo mismo caminar sola y rodeada de hostilidad, que hacerlo acompañada de la mejor gente que hay en el mundo».

 

*La ilustración es mía. Esta vez en vez de sangre menstrual, he utilizado acuarelas-clásicas 😝


En que me ando…👣

✔Esta tarde estaré en Hernani (Plaza Feminista) haciendo la segunda sesión del Menstru-taller. Si tú también quieres que nos encontremos, me contactas desde aquí (no hace falta un grupo grande ni infraestructura concreta, basta con un grupo de amigas, unas infus calentitas y un espacio protegido).

✔El 20 de Mayo (domingo) volvemos a Lea Espazioa (Aulesti, Bizkaia) con la propuesta de taller de día completo sobre ciclo menstrual y ginecología autogestiva. Será en euskera. ¿Te animas? Bazatoz? Aquí encuentras mas información/Hemen daukazu informazio gehiago.

Furia preovulatoria

Furia preovulatoria

Preovu día 7. 27 de abril del 2018. Tormenta magnética azul (comienzo de onda)

 

Teclear como forma de desenfundar mi arma.

La Preovu ha llegado con toda su furia y la maldita sentencia de ayer, no ha hecho más que avivar un fuego que llevo unos días sintiendo dentro.

Rabia, frustración, ira, llanto, ansiedad, angustia, furia. Mucha furia.

Fuego que chisporrotea y que es alimentado por los estrógenos que me recorren. Estos son gasolina pura.

Soy el nudo en mi estomago. La ansiedad recorre mis kilómetros de venas y arterias. La sangre hierve dentro de mí cual volcán ardiente.

Soy el latir más desentonado. El bombeo de mi corazón es un ruido disonante que lleva su propio ritmo. Uno que suena a batucada, a tambores agudos, a surdos enfadados.

Mientras, respiro hondo y practico Tai-chi o bailo salsa. Intento así sacudirme el miedo visceral que anida en cada centímetro de mi piel cada vez que en estos días he escuchado «Esto es una guerra». Lo es y lo sé, aunque me cuesta ubicar mi lugar.

Salgo a la calle con el ceño fruncido. Siento mi energía moverse mientras recorro la cuesta del bosque con zancadas fuertes, largas y determinantes. Maia me mira y en su mirada intuyo una pregunta: «¿Qué ocurre humana?».

Ella coge un palo y lo destroza en unos pocos segundos. Su rabo se mueve hacia los lados de forma divertida, y yo mientras, disfruto mirando su capacidad de aniquilar con los dientes. Recuerdo a mi Manada. A todas esas lobas que ahora, aúllan conmigo.

Soy fuerza desbocada que no recorre el camino marcado, que se sale del límite de todos los papeles blancos ensuciando las paredes, manchando los espacios donde nos dijeron que no podíamos estar.

Distanciarme de ello, es escapar de mí misma. Procuro estar atenta a estas emociones que van y vienen, pretendo no identificarme con ellas, porque si lo hago, me duelo. Otra vez. Una vez más. Hondo. Visceral. Profundo. Dolor compartido. Heridas comunes.

Escapar y distraerme es alejarme también de nosotras, de las heridas que nos han traído hasta aquí y que sistematicamente nos siguen haciendo. Es huir de este sistema que nos rompe a cada paso y del que con alegría saldría volando en momentos como este.

Mientras todo esto acontece dentro (y fuera), intento con todas mis fuerzas abrazar esta múltiple contradicción: Paralizarme o accionar, romper cosas con la boca u observar la furia de mis entrañas mientras paseo, declararle la guerra al sistema o admirar las plantas que llenas de vida reposan en mi escritorio, salir a gritar que ya basta o escribir esto para intentar aligerar lo que siento.

La dicotomía es una: Crear o destruir. Las preguntas son muchas: ¿Se puede hacer una sin la otra? ¿Es realmente una dicotomía? ¿Existe la posibilidad de de-construcción sin destrucción? ¿Es posible crear sobre un lienzo lleno de mierda? ¿Es esto una guerra? ¿Cuál es mi posición en la batalla? ¿Dónde tengo a Furia ubicada en mí? ¿Existe? ¿Cuál ha sido su espacio en mi vida?.

Abro por enésima vez la red social de la F, se me encoje el estomago. Bombardeo de publicaciones en una misma dirección. Fuego en mis venas. Irantzu Varela dice que tendremos que buscar estrategias de autodefensa feminista. Estoy de acuerdo. Alicia Murillo y Pamela Palenciano también retransmiten sus sentires. Odio. Furia. Mucha ira. Somos un sentir común. La cosa es: ¿Qué hacemos con esto?.

Tengo miedo del miedo. Me da pavor la palabra «guerra». Soy una guerrera de segunda linea (o tercera o cuarta o quinta) y hoy me valido esto mientras admiro a las compañeras referentes en el arte de dejar que Furia tenga su lugar en sus vidas.

Todas desde nuestras posiciones somos necesarias. TODAS.

Preovulatoria feroz con ganas de aullar, estrógenos que me recorren siendo fuego saliendo de mis dedos. Mucha Furia.

Escucho a Lua mientras observo como hoy es Furia quien con su fuego, ansiedad y contradicciones, con mi aliada y mi enemiga, me muestra.

 

*La ilustración es de Iris Serrano


NosotrAs y la Ginecología

NosotrAs y la Ginecología

Para estar contándote esto, han tenido que ocurrir múltiples conjunciones, y en esta aventura que hoy te traigo (en formato de serie, al más puro estilo HBO), todas las estrellas se han alineado de forma mágica. Como sabes, desde hace casi 3 años participo en la Comunidad Soy1Soy4, este espacio me ha dado cientos de oportunidades para crear, expresarme, mostrarme y también para acercar realidades con Compas que aun estando relativamente lejos, conectamos desde el Corazón. Aunque esta temporada (spoiler alert), va de una de estas que no estaba tan lejos…

Temporada 1

Episodio 0 – Prueba piloto (Nos ponemos cuerpo)

Nosotras. Ione y yo, que nos saludamos por primera vez de forma virtual en la Comunidad y que a los pocos meses nos pusimos cuerpo. Recuerdo bien aquel momento, era la concentración del día del Orgullo y ella se acercó a mi para preguntarme sí yo era Enara, le dije que sí y nos abrazamos tímidamente. (Des-virtualizarse es un temón. Otro día te hablaré de esto). El caso es que aquel mismo día descubrimos que éramos (y somos) vecinas (si, si, vecinas del barrio) y que nuestras realidades físico-corporales estaban muy cerca. Mucho más cerca de lo que en aquel momento podíamos imaginar.

Quedamos varias veces para pasear con Maia (la peluda con la comparto mi vida) y así, casi sin querer, fuimos viendo como a cada paso de aquellas caminatas por los montes cercanos, nuestras realidades convergían en un camino (también) común. Entre las conversaciones fuimos creando una relación ‘a braga quitada’, hablábamos de nuestras vidas, inquietudes y mucho-mucho sobre el ciclo menstrual en nosotras. Poco a poco forjamos una de esas relaciones que por aquel entonces yo prácticamente solo sabía tener virtualmente, y juntas, nos apuntamos a la formación on-line sobre ginecología autogestiva de las comadres-tremendas Vulva Sapiens, colectivo que allá por tierras mexicanas, está desarrollando una fascinante revolución de autocoñocimiento.

Episodio 1 (La primera experiencia colectiva)

Terminamos el curso, y ambas nos quedamos con ‘el pendiente’ de la parte práctica de la formación. Entonces, Ione tuvo la fantástica (y retadora) idea de traer a una amiga suya que había acompañado en procesos de exploración colectiva y así, conjuntamos un encuentro al que acudimos unas 7 mujeres con ganas de llevarnos las manos a la vulva juntas.

Tampoco olvidaré aquel momento en el que con el espéculo en la mano, nos miramos y nos vinimos arriba siendo las primeras del grupo en animarnos a la exploración. Aquel encuentro fue un antes y un después en mi vida. Quizá pueda resultar exagerado, aunque para mi, adentrarme en el fascinante mundo del cervix y las cavidades internas, fue entrar en mi propio universo oscuro, desconocido y a la vez esclarecedor.

Me costó días asentar lo que viví. Me sentía poderosa de saber que gran parte de mi salud ginecológica (al menos, la básica) estaba literalmente en mis manos. Me sentía conectada al haber accedido por primera vez ‘tan hondo’ dentro de mí. Me sentía feliz, por haber podido compartirlo con otras Compas y me sentía aún mejor, sabiendo que estaba dando mi primer salto a lo colectivo-horizontal y que además, estaba arropada en esto.

 

Episodio 2 (La creación de BulbAhizpak)

Aquel primer encuentro no cayó en saco roto. Al revés. Fue el comienzo ‘oficial’ del viaje que hoy te vengo a contar. 4 de las 7 mujeres que participamos decidimos volver a quedar, y en aquella segunda cita, nació (muy tímidamente) el colectivo que llamamos ‘BulbAhizpak’, que en euskera significa «Hermanas de Coño». Las cuatro mostramos nuestros intereses, nuestros miedos y le dimos forma a lo que queríamos conseguir con el grupo.

Hoy en día mantenemos el colectivo-laboratorio. En este 2018 ha crecido y ahora somos 7 las participantes. Seguimos la misma dinámica de juntarnos 1 o 2 veces al mes para investigar en colectivo los temas que nos laten y nos interesan, tanto teórico-filosóficos como práctico-exploradores, siempre acompañadas de ricas infus y meriendas.

 

Episodio 3 (Eva nos tira el anzuelo y nosotras lo cogemos)

Hay otra Compa-estrella imprescindible en esta historia, ella es Eva y vive en tierras Londinenses. También ella hizo la formación de las Vulva Sapiens y aprovechando el primer encuentro-corpóreo de las Compas de la Comunidad y las ganas que ella tenía de hacer esta exploración en colectivo, nos lanzó (muy sutilmente) la propuesta de hacer un taller durante este encuentro (siempre estaremos muy agradecidas por esto, querida Eva-Txerif ;)).

Hicimos el taller (¡vaya que si lo hicimos!) y fue un regalo de esos que no olvidaré nunca (otro gracias a cada una de las que estuvisteis allí). Las Compas se mostraron receptivas e ilusionadas con el experimento, y al terminar, nos dejaron palabras-impulso que desempolvaron nuestras alas y nos ayudaros a abrir definitivamente la puerta hacia el mundo de la ginecología autogestiva.

 

Episodio 4 (Nos tomamos en serio el juego)

De aquel primer taller salieron otros en los que poco a poco vimos la potencia de la propuesta, con los que a base de jugar muy seriamente, fuimos observando las reacciones de las mujeres que pasaban por estos y validando así nuestro trabajo. A esto le siguen reuniones (que se han transformado hace poco en reuniones-comida con un tiempo para hablar sobre cada una de nosotras y con otro tiempo para seguir con el proyecto), kilos de papeles borradores llenos de ideas, más perru-paseos inspiradores (que por cierto, dicen los emprendedores 2.0 que paseando es como mejor se desarrollan las ideas. Nosotras lo hemos comprobado, si) y también un proceso completo de desarrollo de la idea inicial en KoopFabrika (proyecto que acompaña a la creación de cooperativas basadas en la economía social y transformadora en Euskal Herria)… y con todo esto…

 

Episodio 5 (Nace Ara!Gorputz)

Va tomando forma la asociación que hemos llamado ‘Ara!Gorputz’, con la que queremos reunir proyectos y programas que pongan los cuerpos (principalmente periféricos) en el centro, con la que queremos dar alternativas al dolor normalizado, con la que queremos crear realidades mas tiernas a base de ponernos en el centro. Por supuesto, Viviendo en cíclico es uno de estos. Además, está la formación estrella de la ginecología autogestiva (o el autocoñocimiento) y estamos preparando para el futuro un programa para los colegios sobre diversidad sexual y otro relacionado con formación en economía feminista.

El nombre es un juego de palabras. En euskera ‘Ara!’ es una expresión de sorpresa (como, ¡Alaa!) y a la vez, es el comienzo de ‘arakatu’ que significa explorar. Y ‘gorputz’ significa cuerpo, por lo que nos sorprendemos y exploramos nuestros cuerpos al mismo tiempo. Esta chulo, ¿eh?

Aquí nosotras y las Vulvas, en una bonita y espontanea sesión de fotos que nos hizo Idoia 🙂

 

 

Las temporadas que están por venir (Nuestro sueño)

¡¿Nuestro sueño?! Abrir nuevos grupos-laboratorio que quieran explorarse y compartir desde los cuerpos y vivencias propias. Y después, unirnos en red y hacer quedadas para intercambiar conocimientos, sentires y procesos.

Si, suena ambicioso, lo sabemos. Y queda mucho por hacer, y cíclicamente nos sentimos muuuuy impostoras … Aunque ¿Acaso alguien nos diría hace 2 años (cuando nos conocimos) que hoy, aquí, ahora, estaría contándote esto?

Ione me dijo una vez que para una revolución feminista solo hace falta una buena amiga. Y bueno, pues aquí estamos. Creando desde nuestros cuerpos, intentando no caer en la rueda productivista, recordando la Vida-juego y sobre todo, disfrutando mucho del proceso mientras cuidamos y atendemos nuestras ya cada vez más conocidas ciclicidades mutuas.

Si lees en euskera puedes encontrar AQUÍ este bonito reportaje que nos ha hecho Ane Labaka (un xolete) para la publicación ARGIA y que acaba de ver la luz, en el que contamos también nuestro recorrido y nuestra propuesta (y donde salen también mis dibujoooos!)

¡Ah! Y si quieres conocer nuestra propuesta de primera mano (o de primer cuerpo), te proponemos 2 opciones:

  1. Tenemos nueva fecha para hacer el taller de día completo en Lea Espazioa (Aulesti, Bizkaia, Euskal Herria), será el 20 de mayo, domingo. Por la mañana: Viviendo en cíclico (ciclo menstrual, registro…), al mediodía: riquísima comida vegeta y tiempo para conversar y por la tarde, introducción a la ginecología autogestiva. Tienes más info AQUÍ.
  2. Puedes reunir a un grupo de compas y contactarnos, estamos dispuestas a llevar nuestra propuesta hasta donde estés. Nos escribes desde AQUÍ.

 

*La ilustración de este post nos la hizo Naxara Maiztegi Jausaras expresamente para nosotras 😀


En que me ando…👣

✔El 21 de abril estaré con el grupo de Bera en la cuarta (y última) sesión del Menstru-taller. Cerraremos el proceso y veremos estrategias y formas por donde seguir caminado en esta reconquista de nuestros Cuerpos Divinos.

✔El 28 de abril estaré en Irún hablando sobre ‘Acompañar el ciclo menstrual’. Txingurri Heziketa Elkartea ha organizado un ciclo de conferencias para familias y me han invitado :D. A las 17:00 h. en el Centro cívico Palmera-Montero, entrada gratuita. ¡Venteeeeeee!

✔(Como te digo en el post…) El 20 de Mayo (domingo) volvemos a Lea Espazioa (Aulesti, Bizkaia) con la propuesta de taller de día completo sobre ciclo menstrual y ginecología autogestiva. Será en euskera. ¿Te animas? Bazatoz? Aquí encuentras mas información/Hemen daukazu informazio gehiago.

Menstru y yo

Menstru y yo

Con este texto, te abro mi diario. Ya sabes que a veces me gusta hacerlo. Lo siento necesario para ir a tu encuentro, y para que así, puedas ver como se expresan mis fases al estilo más ‘Enara’.

Este texto está escrito justo al final de la premenstrual, ansiando la llegada de la sangre como a veces me pasa, queriendo como agua de mayo ver escurrirse el preciado liquido rojo, y con esto, sentir ese renacer que cíclicamente me ocurre. Porque la Premen me lleva a los abismos, y acogerme ahí, es todo un reto. Sobre todo en este sistema-mundo en donde la progesterona que nos danza en esta fase, es leída como un estorbo.

Espero te sean inspiradoras para continuar escribiendo, porque como bien sabes (y te insisto siempre en esto), descifrar lo que Cuerpo quiere decirnos es la forma para ir sabiendo de nosotras y de cómo nos afecta-mueve nuestra propia danza hormonal.

 

Despertar de un largo sueño. Desayunar, ducharme y sentarme a escribir.

Son las 9:30 de un miércoles cualquiera.

El sol inunda el salón, lleva días sin aparecer en este largo invierno que ya debiera ser primavera.

Volver a verlo, es volver a nacer.

Sentarme a escribir mientras los rayos me inundan, es lo único importante.

Porque tal y como me recuerda mi brújula de la Ternura: ‘Yo, soy lo más importante’.

 

Acojo dentro los tibios rayos que nacen del este. Me dan en la cara,

son los que me recuerden la ciclicidad de la tierra, de la vida, de mí misma.

Ya no queda hormona alguna en mi, el flujo marrón se escurre entre mis piernas.

La poca progesterona que aún queda dentro, se evade entre mis poros y los estrógenos hace tiempo que brillan por su ausencia.

 

Ya llega Menstru, otra vez. Una vez más y una vez menos.

Esa Dama Roja que para mi es la expresión de lo neutro, de lo que se escurre, de lo que ha de irse, de lo que se va sin que haya otra opción.

Con ella la danza hormonal desaparece y con esto, llega el momento de máxima vulnerabilidad.

Es siquiera un instante, un tiempo efímero antes de que todo vuelva a comenzar.

Justo ese segundo entre inspirar y expirar. Ahí. Eso.

Entonces, soy ese cero que me asusta y me emociona.

Las infinitas posibilidades que palpitan en las entrañas se confunden en una densidad aún demasiado oscura.

Aparece esa Nada que me deja ‘en pelotas’ frente a este mundo (hiper)rápido del que procuro alejarme en días como hoy,

y sobre todo, en días como ayer.

Una vez más tengo la posibilidad de despedir este largo otoño que me ha traído lagrimas, abismos, conflictos y oscuridad. Como cada vez.

Esa es la ‘misión’ de Premen.

 

Abandono la lucha, y hoy, ahora, consigo acoger-me junto a esto.

Soy también esas sombras que a veces me asustan y que tan sola me hacen sentir.

Soy los cientos de interrogantes,

también esa misteriosa incertidumbre donde la vida parece ahora, cemento que late.

Abismos en donde encuentro luces futuras que me otorgan los faros-luciérnaga que me he dejado en otras fases.

Lugar ese en donde estiro mi mano-aleta y dejo que los destellos de Otras-cómplices me guíen.

 

Entonces, cuando pienso que no hay retorno, cuando siento que allí me quedaré para siempre, sale el sol y  llega la sangre.

Aire de inspiración radiante me recorre de pies a cabeza.

‘Soy cíclica’- me recuerdo como mantra. ‘Todo lo es’.

No habrá oscuridad permanente ni luz encerrada que consiga alumbrar.

Todo es un juego de luces incesantes.

De truenos que destellan a lo lejos, de estrellas que aparecen en el momento menos pensado.

De flores que se abren mientras han comenzado a marchitarse.

Y es que, a pesar de que el otoño y el invierno hayan sido fríos, lluviosos, cansados y apáticos, la primavera llega sin control y todo, todo vuelve a empezar.

 

El Isma (como conocemos por aquí al cantautor Ismael Serrano, y del que me considero una fan-fan) hace un tiempo que me regalo una letra y una melodía para expresar justo lo que siento ahora:

Todo empieza y todo acaba en tí

 

Este ciclo (in)finito es el regalo y el tesoro de nuestra condición cíclica.

Porque hace que todo empiece y todo acabe en cada una y en todxs a la vez.

Una y otra vez, con cada vuelta de la tierra al sol, sangremos o no sangremos, e incluso, lo sepamos o no.

 

28 de marzo del 2018 (Premen-Menstru día 25)

Luna planetaria roja (Onda del sol, día 10)

*Ilustración: A. Konahin

Impostora cíclica

Impostora cíclica

Pasan los meses y este bebe-proyecto, crece. Incluso va camino de estar dentro de una red de proyectos que estudien, investiguen y creen espacios para los cuerpos vulnerables (no me voy a anticipar. Pronto te cuento sobre esto).

El caso es que nunca, pero nunca jamás, pensé que después de 6 meses (justo el tiempo que hace desde que salió la web) iba a tener la acogida, el despegue y el cariño que estoy recibiendo al estar mostrándolo-me (te/os lo agradezco infinito). Nunca pensé que alguien vendría por la calle y me diría: «Enara, te sigo y me gusta lo que haces». Lo que ocurre es que me he dado cuenta de que hay algo (muy muy importante) que aún no te he contado. Y hoy es el día. He pensado además, que quizá también a ti te suene de algo esto.

 

Te presento a Mis fantasmas

Te he hablado de la importancia de validar nuestras voces, te he contado de lo imprescindible de unirnos para crear, te voy contando mis ensayos teóricos, cocinados con mis vivencias y sazonados con conocimientos que voy adquiriendo. Sin embargo poco (o nada) te he contado sobre Mis fantasmas. Y resulta, que considero imprescindible que los conozcas, ya que ellos son (también) parte importante de esto que voy creando.

Estos (porque son unos cuantos) vienen conmigo a todas partes. Hubo un tiempo en mi vida en el que quise tenerlos lejos, quise incluso matarlos. Aprendí a ser una niña de primera fila y Ellos me recordaban mi condición de humana, me hacían ver que no era perfecta. Y es que yo siempre he tenido claro que lo que quería ser por encima de todo es Perfecta (Bueno, ahora ya no (tanto)). Esa perfección en donde no existen dudas ni incertidumbre, donde no hay pozos ni heridas. Según la propuesta neoliberal que nos venden, esta es solo luz, sonrisas y colores brillantes, todo muy moloner, muy wonderful y trae debajo del brazo una lista interminable con todo eso que debemos hacer para alcanzar esa idea de ‘ser felices de verdad’.

Voy asumiendo que Ellos me van a acompañar siempre, que es mejor que los integre como parte de mi, que los conozco. Comprender que yo no sería sin Ellos, que es interesante que les ponga nombre, que los considere y que incluso, los visibilice. Y voy poco a poco aprendiendo a abrazarlos (aunque a veces siga odiándolos). A sacarlos del armario oscuro y a dejarles ver la luz del día. A hacerles preguntas y a escuchar sus respuestas, porque en realidad, tienen mucho interesante por contarme.

 

Uno de ellos: La impostora

«En 1978 Pauline Clance y Suzanne Imes publicaron sobre el “fenómeno o síndrome de la impostora”. En su investigación, las psicólogas analizaron una muestra de mujeres con unos logros notables… que eran incapaces de internalizar. Desconfiaban de sí mismas. Estas mujeres pensaban que lo suyo había sido un engaño y que su fraude se descubriría tarde o temprano.» Neurs Arqués

«Principalmente consiste en creer que no mereces el éxito ni los halagos que has logrado. Lo atribuyes al azar, a que le caes bien a tu jefx, a que pasabas por allí en el momento adecuado, a que los demás te están haciendo un favor, etcétera. Es decir, a todos los hechos externos que puedan suceder menos al hecho de que te lo has currado como una campeona.» Amanda A. (Proyecto Kahlo)

¿Sufres el síndrome de la impostora? ¡Yo también! ¡Bienvenida al club! (si te sirve, me consta que somos muchas).

 

No creo en mí

No creo en esto. A veces cuando los estrogenos me inundad y estoy en mi top de energía Preovu, consigo darme unas palmaditas en la espalda. Otras veces, cuando acojo la progesterona que me inunda en Premen consigo ver que lo que estoy haciendo es …suficiente ¿? importante ¿?… nutritivo ¿?… interesante ¿?… Pero no es lo habitual.

La impostora aparece cada vez que abro la web con ganas de escribir, o cuando mantengo una conversación con alguien sobre el proyecto. Ella cuestiona cada entrada en el blog, cada publicación en las redes, cada encuentro, cada taller, cada idea… (Es una compañera muy fiel, la tía!). Le gusta decirme que soy insuficiente e innecesaria, que en realidad todos mis textos son demasiado largos, aburridos y liados, que no tengo títulos académicos que validen nada de lo que hago, que todo lo que escribo es demasiado ‘pensar en alto’, que debería definir mejor mis bases y tener una dirección clara, que quiero abarcar mucho…

Su frase estrella es: «¿Pero tu a dónde crees que vas, bonita?» (Es muy altiva, arrogante y poco empática, la verdad).

Ella me muestra mi propio ‘hombre económico’. Ese que siempre sabe qué hacer, que tiene todo bajo control desde su mente exclusiva y omnipotente, que cree que la Vida es una formula matemática que encaja a la perfección y que dará los resultados precisos en el momento oportuno. Es quien no tiene cuerpo ni emociones y quien únicamente persigue un objetivo: La dichosa (y productivista) Perfección.

 

La verdad

En realidad yo no se hacer esto. No he tenido antes un proyecto creativo nacido de mí. No tengo títulos que me validen oficialmente nada de lo que hago. Voy aprendiendo sobre la marcha, todo es una improvisación de dejarme llevar por lo que me late fuerte dentro, de formarme en la dirección que elijo, de ofertar lo que con mucho cariño voy preparado sin dejarme caer en mi propia rueda productiva. No tengo un guión definido, solo varias listas y carpetas rebosantes de ideas que me llenan de una alegría creadora que no había sentido antes y unas Compas-cómplices (maravillosas) con las que me nutro y voy poniendo en relación mis creaciones antes de que vean la luz de lo público.

Así que Ella, tiene razón. ¿A dónde voy? ¿Serán suficientes la alegría de crear y la confianza que me dais? ¿Son suficientes los trabajos de investigación y el permiso a la experimentación que me doy? Aunque a veces la respuesta me flojea, voy encaminada hacia el SI.

Quizá no debería de decírtelo, ¿cómo ibas a querer leer a alguien que no sabe donde va?. Pero es que pienso (con el corazón en una mano y las bragas en la otra), que si alguna vez te ha parecido que sé donde voy, te he mentido. Y entonces sí que seria una impostora. Y esto no es lo que quiero.

 

Soy una impostora suficiente y necesaria

¿Cómo no iba a serlo si el sistema esta creado únicamente para ese ‘hombre económico’ (que en realidad no existe)?

Llegadas a este punto solo veo dos opciones: Seguir perpetuando el querer ser como el ‘hombre económico’ (dejando fuera el cuerpo, las emociones y la vulnerabilidad, persiguiendo validaciones externas y pasando por encima de nosotras para llegar a ser alguien) o ser una impostora. Yo elijo ser una impostora y trabajar para sentirme además…SUFICIENTE Y NECESARIA. Así. Como mantra. Día y noche. Post-it con esta frase en mi despacho. Compas cómplices con las que me lo recuerdo. Todo el tiempo. Constantemente. Suficiente y necesaria.

 

¿Y tú?

Seguro que también tienes una idea/proyecto/ilusión que te late dentro, una pasión en la que no puedes dejar de pensar, unas ganas locas de hacer eso que llevas tiempo pensando, una decesidad que a ratos te inunda entera. Y quizá, lo único que te separe de encaminarte a ello sea que te sientas una impostora. Pues bien, justo igual que yo.

Y entonces, ¿qué hacemos? Mi opción e invitación es que la cojas de la mano (junto con el resto de fantasmas) y te la lleves a crear/hacer eso que quieres. No será perfecto, ni saldrá justo como tu ‘hombre económico’ (si es que lo tienes) quiere, sin embargo estoy convencida de que hacerlo, merecerá la alegría. Además, sera así como iremos creando realidades más tiernas en donde ‘el hombre económico’ (y su más sutil violencia lineal) sea únicamente un macabro recuerdo del pasado.

Yo voy con ella, y hoy, quería presentarte a la impostora que ciclicamente me acompaña. Si algún día nos vemos en Cuerpo, recuerda que ella esta conmigo. Somos inseparables y poco a poco, nos estamos haciendo amigas. Igual que la tal Martina y su Monstruo, a veces, hasta nos abrazamos.

 

 

Ilustración: Sara Fratini (Comic: «Una tal Martina y su monstruo»)


 

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