Las primeras veces siempre marcan las vivencias en los Cuerpos. Quizá, de manera más profunda y anclada que el resto de veces que vivamos una situación. Lo más probable es que ‘las primeras veces’ se queden a modo de referencia. Nuestro instinto de supervivencia (el más salvaje que vive en algún lugar dentro de nosotras) aflora para ver cómo podemos desenvolvernos (o envolvernos) en cada circunstancia, especialmente si ésta nos ocurre por primera vez.

El primer día de cole, la primera vez que compartiste un cumpleaños, la primera excursión durmiendo fuera de casa, la primera persona a la que besaste, los primeros días de instituto, quizá de universidad, el primer trabajo, la primera persona con la que compartiste Cuerpo… Seguro que recuerdas un montón de primeras veces, y seguro que algunas preferirías haberlas vivido de otras formas. Te aseguro que yo también.

La primera menstruación (llamada menarquia) también marcó los años futuros de mi vivencia como cuerpo menstruante. En mi caso, fui acompañada en este proceso por mi madre, que con total naturalidad, y sin ningún misticismo me ayudó a colocarme un tampón en tres con dos. Listo. Fin. No hubo mucho más que contar. Vamos, lo ‘normal’. Y bueno, hasta casi los 30 no he comenzado a de-construir y volver a escribir en mi cuerpo una realidad diferente para este proceso biológico que vivimos los cuerpos menstruantes desde más o menos los 10 años hasta más o menos los 50.

¿De verdad que un proceso que nos acompañará durante más o menos 40 años de nuestras vidas no requiere otro trato/tacto/forma/reflexión/información/…? Yo contesto rotundamente SI. (Claro, por eso estoy aquí 😉).

Es poco usual que el imaginario colectivo, lo que nos cuentan otras personas y las fantasías que podamos crear o compartir (también) de las primeras veces, nos ayuden a crear realidades más abiertas, naturalizadas o tiernas. Aún hoy, la (poquísima) educación sexual se centra en las infecciones de transmisión sexual, los embarazos y el uso de anticonceptivos, perpetuando así el ‘coito-centrismo’ y dando únicamente visibilidad a esta práctica. Ocurre lo mismo con las primeras relaciones afectivas y ese amor romántico que tanto nos rompe, y por supuesto, el discurso ‘habitual’ sobre la menstruación no es una excepción en la construcción de realidades.

Las palabras y relatos que utilizamos para contar nuestras experiencias y sentires contribuyen a la creación de nuestros mundos y realidades, por esto considero tan importante tratar el tema antes de continuar perpetuando esa historia en donde los cuerpos menstruantes no tenemos espacio.

Como sabes esto de crear Cultura Menstrual, va mucho de de-construir imaginarios y poder construirlos de forma más amplia, más clara, más abierta, más tierna, en donde los temas relacionados con nuestros cuerpos ya no sean tabús, sino más bien, que pongamos palabras a estas vivencias, para que juntas escribamos ‘la(s) Historia(s) de los Cuerpos Menstruantes y su condición cíclica’ ✌️ (esto suena tremendo, eh?).

Para esto, y especialmente si tienes la oportunidad de acompañar a alguien en su menarquía, lo primero que te propongo es una revisión de tu historia con tu primer sangrado. Aquí tienes algunas preguntas-llave que pueden ayudarte a llegar a tu vivencia (si te animas, puedes responderlas en los comentarios de este post 👇):

  • ¿Recuerdas la primera vez que llegó tu sangre? ¿Con quién estabas? ¿Dónde?
  • ¿Cuántos años tenías? (Quizá lo tengas anotado en algún diario)
  • ¿Cómo lo viviste? ¿Sabías algo de este proceso antes de ver tus bragas rojas?
  • ¿Alguien te contó algo acerca de tu menstruación? ¿Cómo lo hizo?
  • ¿Lo compartiste con alguien? ¿Con quién? ¿Cómo fue su reacción?
  • ¿Te habían contado algo en la escuela? ¿Cómo recuerdas esta primera vez?
  • ¿Cómo estaba (o está) colocada la menarquía en tu imaginario/fantasía?

Seguramente, si has respondido a las preguntas, te hayas encontrado con tu Mini. Esa niña que aún late entre tus costillas, que recuerda, que siente. Ella siempre estará ahí contigo, y necesita de ti (también) en este camino. Si te han surgido nuevas preguntas, te recomiendo que continúes indagando y escarbando en tus vivencias, desde el cariño y teniendo presente a esa Mini que aún eres.

 

Continuando con la reflexión sobre la menarquia, cambiar y dejar de perpetuar el imaginario menstrual con frases como: ‘Estoy mala’, ‘me ha venido Andrés el del mes’ (hace poco se la escuché a una niña de 10 años) o cosas similares, es realmente urgente.

Y para esto, considero imprescindible que el ciclo menstrual sea un tema del que se hable, el cual se trate en diferentes entornos y desde diferentes perspectivas (fisiológica, cultural, emocional…), que sea visible (mas allá de esa sangre azul tan terrible de los anuncios). De ello depende que la relación (también) de lxs niñxs, (también) con este proceso vital pueda ser expresada, visibilizada, y que poco a poco, ésta Cultura Menstrual, y por ende nuestros cuerpos menstruantes, vayamos teniendo el sitio que nos corresponde.

🔎 Por aquí tienes los Menstru-recursos en donde encontrarás material relacionado con la menarquia con el que tratar el tema con lxs peques ¡Cada vez hay más y son muy lindos! 💎 (¿Tienes alguno más? Mándamelo 💌  y lo pondré en la web 🤗).

🔎 Por aquí, accedes a la propuesta de charla-coloquio que he preparado para madres, padres, acompañantes, etc. con la que tratar y trabajar la menarquía en coles, asociaciones de madres y padres, asociaciones educativas, grupos, etc.

Y por último, aquí tienes algunos tips relacionados con este proceso de desarrollo llamado pubertad: 

  • La pubertad, como fase de desarrollo, puede comenzar a partir de los 8 años. Durante esta etapa, las glándulas pineal y pituitaria envían la información de maduración a los ovarios.
  • Los pechos, junto al vello púbico y el de las axilas comenzarán a desarrollarse entre 2 años y 2 años y medio antes de la primera menstruación.
  • Aproximadamente 6 meses antes de la primera menstruación, puede haber algo de flujo blanco o amarillento, esto es señal de que todo marcha.
  • Es probable que durante los 2 primeros años de menstruación, los ciclos sean anovulatorios e irregulares.

Apunte MUY, MUY IMPORTANTE: Por aquí te dejo el enlace de un artículo-oro (El cuento de la mujertez), en el que Teach E. (Erika Irusta) explica muy, muy claramente porque no decir eso de “¡Ya eres mujer!” a una niña que acaba de menstruar por primera vez.


*Desconozco a la autora de la imagen del post, aunque estaría encantada de poder nombrarla.

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