¿Cómo crear otras realidades-ficciones? ¿Podemos imaginar cómo serían estas? ¿Alguna vez has hecho el ejercicio de pensar cómo (de veras) te gustaría que fuera tu Vida (con mayúscula si, de vida que merece ser vivida)? ¿Cómo acoger las dudas en un mundo lleno de (supuestas) certezas (que se derrumban)? ¿Son estos interrogantes las semillas de esas otras realidades-ficciones con las que soñamos?

Nacemos (dicen) como una hoja en blanco. Un lienzo suave y brillante que pronto comenzarán a pintar quienes nos rodean. Será nuestra madre (o quien haya ocupado su lugar), nuestro padre o personas que nos cuidaron las que poco a poco nos irán contando cómo es el mundo, mientras pintan con sus colores nuestro cuadro-cuerpo. Aunque cabría preguntarse… ¿Cómo es el mundo? O ¿Cómo es que ellxs lo ven?

 

Creencias añejos y honrar lo ancestral

Hay una fina línea entre observar y conocer las creencias aprendidas (y que ya no nos sirven) y la de honrar lo ancestral (uso esta palabra para cualquiera de nuestrxs antecesorxs). Hay cosas que por supervivencia es bien que consideremos y sepamos (como por ejemplo que los semáforos se pasan en verde o que el fuego quema). En cambio hay otras, que por el miedo, recelo, privilegio, etc. de quien nos las contó, pueden tornarse fuertes resistencias en el camino que decidimos (propiamente) andar.

Estas palabras le son atribuidas a Gandhi:

“Tus creencias se convierten en tus pensamientos,

tus pensamientos se convierten en tus palabras,

tus palabras se convierten en tus actos,

tus actos se convierten en tus hábitos

tus hábitos se convierten en tus valores,

tus valores se convierten en destino”

A mi esta cita me resuena con cómo las creencias pueden marcar nuestro destino. Es decir: que lo que piensas sobre determinadas cosas, te dará la posibilidad de ir por unos determinados caminos (y no por otros), relacionarte con determinadas personas (y no con otras), y en definitiva, esto será lo que marcará tu rumbo.

Como ejemplo ubicado están las miles de dudas que hemos planteado (y planteamos) las Compas que trabajamos por y para la cultura menstrual. Sin estos cientos de interrogantes, el nuevo imaginario relacionado con el ciclo menstrual (y toda su/nuestra cosmovisión cíclica) que estamos construyendo simplemente no existiría.

 

Aburrida de polaridades

Una de las creencias más arraigada en nuestro sistema es que todo se nombra de forma polar. Que si bien y mal, que si guapa y fea… y esto se mantiene de forma (semi)camuflada en algunas corrientes de pensamiento “positivista”.

Como ves en este artículo en ningún momento (hasta ahora, jejeje) he hablado de las famosas (en determinados mundos) creencias limitantes. Bajo mi punto de vista todas las creencias pueden serlo, sobre todo si bajo ningún concepto quieres cuestionarlas. En cambio, si por ejemplo detectas una de estas con alguna guía tipo coach, ves tu (supuesta) limitación e intentas (acompañada del terrible: ¡Tú puedes!) atravesarla (o superarla, como dicen), puedes pegarte un tortazo que te quite las ganas de intentar nada nunca más.

Las creencias (también) son la forma en la que hemos conseguido (sobre)vivir, por lo tanto, tienen un valor. No son ni buenas ni malas. Nos han traído hasta aquí, la pregunta es: si es por aquí por donde queremos seguir caminando ahora. Es decir: ¿esta creencia me sirve?

 

Por ejemplo, Sense8

Soy seriefila. Sip. He de admitir que desde hace unos años amo las series y ando buscando (cual buscadora de oro en el far west), aquellas que me acompañen a imaginar, perfilar, balbucear nuevos imaginarios. A veces caen típicas y mainstream, que no me aportan gran cosa más que entretenerme, y otras, doy con la pepita brillante que me deja meses (años¿?) pensando en ella.

Sense8 es una de esas series que aún vive en mi cabeza (what going ooooonn, and i said… eeeeieeie-e-e eieieeee… i said hey! Whats going onnnn) y que me hace dudar (entre otras muchas cosas, y a pesar del final precipitado que le dieron a esta maravillosa obra de las hermanas Wachowski) si las conexiones más allá de lo matérico pueden existir y existen. Personalmente creo que sí, pero esto lo dejaremos para otra ocasión :p

Necesitamos nuevos y renovados imaginarios, y estos, saldrán/nacerán/mutarán de todo lo que (nos) cuestionemos, y de aquello sobre lo que tengamos el valor y la alegría de dudar.

Cuestiónate,…/…si aún estás de acuerdo y sigues pensando lo mismo, te verás reforzada y tendrás mas argumentos que validen lo que sentí-piensas. Te recomiendo mucho ver este TED: “Desencajando creencias” (Mario Guerra)

 

Realidades inciertas, energías limitadas y dudas que explotan en más interrogantes

Más allá de lo que nuestras creencias nos limiten, lo que sí es limitado es la energía que tenemos para llevar adelante nuestro día a día. Y dado que muchas vivimos realidades precarizadas, y esto ya per se es una incertidumbre como un campano, puede resultar complejo (y agotador) continuar dudando de aquello (que con más o menos suerte) nos funciona. Si, dudar cansa y por ello, te propongo hacerlo únicamente cuando tengas (o cuando te guardes) energía para ello, de forma activa, consciente, sin que cuestionarte tenga que ver con intentar atrapar la mona-loca que anda de rama en rama en tu cabeza.

Dudar como acto de rebeldía, dudar como algo que empieza en ti y va al encuentro de la otrx, dudar como forma de resistencia, dudar, no para tener la respuesta perfecta, sino para aprender a acoger los nuevos interrogantes que aparezcan.

Por supuesto, en nuestra ciclicidad (y fases de la vida) las dudas serán diferentes: ¿Hay en alguna fase en la que dudes de forma intensa? ¿Qué tipo de dudas te surgen en cada una de las fases? ¿Eres (como yo) de Premen existencial y Preovu practicista?

 

Seguimos hablando de esto último en una futura segunda parte. ¡Qué no tengo duda de que este tema da para mucho!


*La imagen del post está pintada con mi sangre menstrual. Encuentras más imágenes-experimento en La Galería.