A N S I E D A D

A N S I E D A D

Casi diría que es un instante.

Una chispa que, tras un momento cero que explota al observarlo,

vuelve a  “encenderme”.

Es un diminuto destello el que hace que comience la fiesta del famoso up estrogénico.

La (aún) suave luz-estradiol ha comenzado a brillar en mí.

 

Los abismos premenstruales y el tiempo efímero flotando en la oxitocina menstrual

quedan atrás como si hubiera sido hace décadas.

Ahora, la llama esta prendida. Más y más grande a cada rato.

Hasta que, en apenas 48 horas, el fuego que observo (y que me quema),

se vuelve inabarcable.

 

Los pensamientos se agolpan en un cuerpo que aún expulsa flujo marrón.

Las ilusiones, las cosas pendientes, las ideas “maravillosas y urgentes”,

y las frustraciones de-todo-lo-que-no-podrá-ser, se apilan una encima de la otra.

Retroalimentándose en bucle.

Perdiendo cada cual toda definición.

Uniéndose cual chicles bajo el sol de agosto.

 

Qué esa llama arda (demasiado) fuerte es mi temor:

A N S I E D A D

He sabido (me he permitido) nombrarla hace escasamente 2 ciclos.

Había escuchado antes los relatos de muchas sobre este (no)estar.

También recuerdo sentirla durante el confinamiento de hace ya un año.

En mis últimos giros-ovulatorios me he sentido incapacitada para mis quehaceres “rutinarios”.

¿Hago demasiado? ¿Demasiado poco?

Malabares en bucle sin llegar a sitio seguro entre estos dos interrogantes afilados.

La siento con fuerza (con m u c h a  f u e r z a) en la fase Preovulatoria.

Sin embargo sé, que vive en mi desde que tengo uso de razón.

Miedo al miedo. Qué la vida de susto a cada paso y que esto te haga vivir angustiada.

 

Ser suficientemente suficiente.

Llegar a todo.

Y si no, autoimponerme más y más tareas/cosas ajenas a las que llegar.

(Estímulos y más estímulos que no me da tiempo a procesar).

Exigir-me, para conseguirlo. Todo lo anterior. A la vez.

En bucle. Hasta que la llama mengua por el (últimamente tan ansiado) poder progesterónico.

 

Se me anuda el diafragma.

El pecho parece de hierro armado.

Dejo de poder respirar.

Me encojo. Respiro peor.

Agotamiento profundo. Cansancio extremo.

Y otro nuevo pensamiento-idea-frustración-exigencia. Otro estímulo.

En bucle. Hasta que me voy a pasear, o hago taichí, o escribo en mi diario.

 

Alivios temporales, sin embargo.

Sobre todo, teniendo en cuenta que somos muchas (tantas…) las que aquejamos de esto.

Las que ardemos en nuestras propias frustraciones, exigencias y enfados. A las que la llama nos consume.

(Al hablar de esas Otras, que quizá también me leéis, aún y todo me siento brutalmente privilegiada. Pero hoy, ahora, no quiero seguir alimentando esto que alimenta el bucle…)

 

Hoy escribo para dejar de temer.

Para aliviar con agua de mar las heridas de este fuego común.

Porque no es justo que tantas y tantes nos vivamos ardiendo en nuestras tripas.

Cada ciclo. Cada fase. Cada etapa.

Cada vez que salir a un mundo creado para Ellos, se nos queda grande/incomodo/doloroso/demasiado/…

 

Y podría decirte que encontraremos las herramientas para aprender a canalizar-la(nos), a contener-nos (juntas),

(cosa que también hare/haremos),

pero joder, el mundo-sociedad no debería de dar tanto miedo.

Nunca una chispa que anuncia renacer, energía, ilusión, folículos-vida estimulándose,

debería verse absorbida por el estrés de la precarización de la vida.

 

22 de marzo del 2021. Preovu día 5.

 


*La imagen de este post es de Elvira ilustra

**En el anterior artículo te contaba que mi Casa-Blog quiere ser comunitaria. Si te animas a escribir algo, AQUÍ tienes los parámetros. Si tú también tienes (o has tenido) ansiedad, puede ser un temón 😉

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)

Comencé este proyecto hace ya 3 años con idea de articular dos ideas que aunque parecían alejadas, ambas me latían fuerte. Me planteé el reto de ir articulando-las: El ciclo menstrual y la perspectiva de la Economía Feminista.

Estoy segura que aún me (nos) quedan emocionantes viajes y muchas derivas, sin embargo hoy quería contarte, que he llegado a un segundo puerto que he titulado Economía Feminista (EF en adelante) y los Cuerpos. [Si quieres leer el comienzo de este balbuceo, puedes leer este artículo: EF. Construyendo puentes]

Cada vez lo tengo más claro: Si la economía es en sí misma la forma en la que nos organizamos (actualmente con el capital en el centro), va a resultar imposible que (bien) vivamos en este sistema lineal siendo como somos, cíclicas (bien porque somos un cuerpo menstruante o bien porque los procesos de la vida, nunca, nunca, son planos).

Desde lo que más profundamente me atañe, diré, que de base no hay posibilidad de respetar nuestra danza hormonal cuando a cada rato, nos topamos con todo tipo de actitudes derivadas de la violencia lineal estructural, que mantiene hegemónicamente (la acumulación de) el dinero en el centro.

Y así, aquí, en este puerto, es donde continúo integrando la cultura menstrual y la economía feminista desde la perspectiva de cuidarnos y de poner (de forma práctica y real), los cuerpos en el centro.

 

TIEMPOS PRECARIZADOS Y CUERPOS QUE VAN A LA DERIVA

La palabra autocuidado se ha puesto de moda y pudiera parecer que al tenerla en la boca y leerla en las redes y medios nos cuidamos, pero ¿Cómo lo hacemos? ¿Desde dónde? ¿Hay dinero de por medio? ¿Y sigue siendo el money imprescindible para hacerlo?

En este tiempo de “itxurokrazia” (término en euskera que alude a que estamos regidas por las estéticas. Su traducción podría ser «esteticracia») que vivimos, pudiera parece que hay que consumir de todo para autocuidarse. Sin embargo, esto es una apropiación (más) del capitalismo, en la que el cuidado (y cuidarse) se asocia directamente con el consumo de todo tipo de cosas para que supuestamente estemos «mejor».

Lo que ocurre es que para cuidar(se) sobre todo, y bajo mi punto de vista-vivencia, lo que se necesita es tiempo: Para pararme a sentipensar qué quiero, para registrar y conocer las decesidades de mis fases, para acoger a otras, para cocinar rico, para poder participar en proyectos colectivos… ¡Para todo! y sobre todo para que ese “todo” sea reflexionado y no nos suponga un agobio extra.

Con lo que cuanto menos tiempo tenga, más posibilidades de que el cuerpo vaya a la deriva, siempre unos pasos por detrás de nuestra mente (arrastradas por los “debería”) y montadas en el tren de alta velocidad en el que vamos. Y si además, consumimos más y más para ese supuesto autocuidado, es muy probable que tengamos que tener más dinero, y con esto, según mi propia vivencia-formula, menos tiempo.

[Sobre el tiempo, como concepto, te cuento más en estos 2 artículos: El Tiempo/Los Tiempos (Parte 1) y (Parte 2)]

 

¿DÓNDE ESTÁN LOS CUERPOS? ¿DÓNDE ESTA TU CUERPO?

¿Pero entonces, dónde están los cuerpos en la Economía? ¿Qué consideración les/nos tenemos a la hora de organizarnos?

¿Acaso existen en algún lugar? ¿Cómo hacemos una lectura de estos, dentro de este complejo sistema?

¿Cuál es su  lugar a la hora de organizarnos? ¿Y los procesos que vivimos en ellos (en nosotras)? ¿Dónde está tu ciclo menstrual-ovulatorio (y todo lo que vives con este proceso) en los lugares donde habitas?

Necesitamos hacernos estas preguntas y que lleguen a todos lados: Grupos de amigas, colectivos de todo tipo, empresas y cooperativas, espacios comunitarios,… sin que saquemos los cuerpos y nuestros procesos de los armarios, difícilmente podremos ponerlos en el Centro, y relegar así al capital (un poco más) hacia la periferia.

 

CULTURA DE LOS CUERPOS (CUIDADOS)

A pesar de ser imprescindibles para el funcionamiento integral de esto que llamamos Vida, están relegados a lo más hondo del iceberg de las opresiones (encuentras la imagen en el artículo que he mencionado antes). Ningún proceso reproductivo computa en el PIB  y nada de lo que tiene que ver con estos (más allá de la mente y sus capacidades, que también es Cuerpo) está considerado en ningún lugar. Simplemente parece que no existen, aunque sin ellos, no seriamos nada. Y por supuesto, no existiría el capitalismo.

Este sistema lleva desde siempre ocultando que los cuidados que hacen que la vida se (re)produzca, y la realidad es que fuimos paridas y criadas, y que en toda nuestra vida, seguimos requiriendo de cuidados; físicos, psicológicos, emocionales, colectivos… Todas y todos los hemos necesitado, los necesitamos y los necesitaremos.

La cultura de los cuerpos (cuidados) y de los procesos acogidos aún no tiene (casi ningún) lugar en esta forma de economía caníbal en la que estamos, por esto, es importante ir integrando los Cuerpos y los procesos para que así, pueda realizarse una transformación de raíz, de entraña, de emoción cuidada, de proceso acogido.

 

Hago una pausa por aquí. Habrá segunda parte en breve 😀 Si te apetece, estaré encantada de leer tus respuestas en los comentarios. Como siempre te digo, estas “nuevas” formas de organizarnos las crearemos juntas, o no serán 🙂


*La ilustración de este post es de Itxasne Illustration 

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

Si lees este post el día que ha visto la luz (22 de febrero del 2019),  te cuento que faltan exactamente 13 días para el 8 de marzo. El segundo 8 de marzo histórico en el que la huelga de cuidados, laboral y de consumo será lo que viviremos. No sé si ya somos la cuarta ola (o la quinta) del feminismo. Lo que sé es que es una ola global, un tsunami de mujeres (y personas-realidades diversas) que está azotando fuerte las costas del sistema que quieren hacernos creer que es el único posible.

Pues resulta que no, no es el único. Porque poco a poco vamos encontrando otras islas en medio de océanos oscuros en los que pacer bien a gusto, rodeadas de luz y plantas frescas y fuertes, y de otras Compas que igual que nosotras buscan refugio en medio de Esta Cosa Escandalosa…

Yo, desde mi humilde posición de guerrera que teclea (y prosume, como dice Remedios Zafra), después de (más de) 3 años de registros propios (y entrevistas camufladas a Compas-cómplices) y de lecturas-prácticas que me guían a otras formas de economía(s) posible(s) (entre ellas como sabes, la economía feminista y transformadora, los proyectos cooperativos y comunitarios, el decrecimiento…), quiero posicionarme y dejar en este histórico momento constancia de que... 

…el ciclo menstrual (también) es una forma de resistencia (anti)capitalista.

 

RESISTENCIA DESDE LA(S) PERIFERIA(S)

Sea cual sea tu momento, estés en el punto donde estés de este viaje hacia ti misma, comienzo por contarte que tenemos en nuestras bragas una forma de resistencia feroz. Se llama ciclo menstrual y en realidad, da igual si lo tienes o no, porque lo importante es que como cuerpo cíclico (y/o cuerpo no-normativa), eres periferia, y en las periferias es donde encontramos siempre la(s) resistencia(s).

Esto puede sonar a ‘La guerra de las galaxias’, y es que nunca antes (o quizá sí pero yo no lo sé) la luz y la oscuridad habían estado tan peleadas. Los pueblos «sin cultura ancestral (aparente)» son colonizados rápidamente por esto que llamamos capitalismo neoliberal y los que la tienen, pronto sucumben y dejan atrás lo que marca la potencia de lo local (sus saberes ancestrales, negocios locales, etcétera) en pos de esas multinacionales de brillo-oscuro que prometen esa engañosa abundancia y ese bienestar que genera opresión.

De vuelta a ti, a tus adentros, a tus cavidades, a tu danza hormonal, a tu Cuerpo (especialmente si entendemos esto tanto de forma individual como siendo el Cuerpo colectivo que somos), encontraremos soluciones para resistir esta conquista que (pretende) arrasa(r) con todo.

Considera que todo aquello que no atiende a la lógica productivista (tanto hago, tanto soy) es hacer resistencia. 

Para adentrarnos en esto, comienzo con esta pregunta-reflexión: ¿Cual(es) de tus fases del ciclo menstrual consideras que ‘le gusta más’ a esta lógica? 

Tengo argumentos para decir que atender tu ciclo menstrual (y los procesos de tu Cuerpo) es una forma de resistencia (anti)capitalista. Aquí los enumero mientras desenfundo mi espada láser multicolor:

 

Tiempos, procesos y ciclos

Está claro que tu Cuerpo no atiende a la linealidad con la que está montado todo ahí fuera. Nada de procesos, ni de subidas y bajadas emocionales, nada de vivir más abajo del cuello, nada de dormir ‘demasiado’, ni por supuesto nada de ciclicidad(es). Esto lo nombre como ‘Violencia Lineal‘, y aquí y ahora, lo reitero.

  • Descanso/Acción: Para que tu accionar sea de calidad (tanto para ti como para lo colectivo), tu descanso ha de serlo igualmente. Cada quien y en cada momento podemos tener diferentes formas de descansar. Todas son válidas, siempre y cuando te sirva para respirar y resetearte. Si, lo sé, el descanso puede parecer un gran privilegio (y en muchos casos lo es), por esto traigo esta reflexión activa, porque seguir rascando minutos para ti, es lo que mejor que puedes hacer.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te dan la oportunidad de saber qué tipo de descanso necesitas en cada una de ellas. Y poco a poco, puedes ir generando estrategias para darle espacio.

  • Enfermedad/Salud: ¿Cuál es la línea que separa estos dos conceptos? ¿Quién la marca? ¿Tú o la ciencia médica? ¿Podemos estar sanas en un sistema enfermo? Bajo mi punto de vista somos seres que se balancean entre estos dos conceptos-procesos. Hay enfermedades que es vital que sean diagnosticadas y tratadas, aunque hay otros muchos procesos que vivimos que en realidad no pueden integrarse en ninguna de estas dos ideas dicotómicas.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te harán poner en duda y quizá encontrar nuevas palabras para nombrar esos momentos en los que no te sientes enferma aunque tampoco te encuentras en tu mejor momento.

 

Emociones

En este rato tan MisterWonderfulista, van saliendo estudios y artículos que dejan constancia de que  «ni las sonrisas curan, ni estar feliz es un tratamiento«. Así, ante la reiteración de ciertas corrientes que nos inundan con ‘pensamientos positivos’ (muy poco realistas y nada ubicados en los diferentes contextos), acoger esas otras emociones se convierte en vital para esta Resistencia que te planteo.

  • Tristeza/Alegría: Aunque en la teoría todas sabemos que sin una no podríamos ver-valorar la otra, en la práctica, sostener, acoger y gestionar la Tristeza nos supone un gran reto. Salir a la calle con lágrimas en los ojos es todo un experimento que te invito a probar. Y si puedes, comparte como es este sentimiento para ti, escribe, habla de ello, ubícalo en tu Cuerpo y dale espacio.  
  • Ira/Paz: Te confieso que con esto de la Ira o la Furia tengo un gran reto. Me cuesta articular palabra porque no se bien como es la expresión de esta en mí. Hace unos días vi este TedTalk que me ha resultado de gran inspiración: «La furia de una mujer encierra siglos de sabiduría«… ¿Qué te parece? ¿Cómo llevas tu esto de la Furia?

Durante el ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) sentirás diferentes emociones. Es muy importante estar atenta a todas ellas, como te digo ubicarlas en el Cuerpo y hablarlas te acompañara a saber que no eres la única que las siente y que cada una tiene un sentido en tu tiempo-Vida.

Otras formas

Además de observar ciclos y procesos, y de ir aprendiendo a gestionar las emociones, podemos encontrar otras formas con las que construir un mundo con unos valores ‘menos productivistas’, en el que la premisa ‘tanto hago, tanto soy’ vaya girando a: ‘Tanto (me) cuido (atiendo, gestiono, construyo…), tanto soy’.

  • Profesionalidad y Juego: Pudieran parecer términos opuestos. Aunque yo abogo (y trabajo) por conjuntarlos. ¿Cómo es para ti una persona profesional? ¿Fría, distante, alejada de cualquier emoción? ¿Y si inventamos la forma en la que lo profesional pueda estar atravesado por el juego y la experimentación? ¿Es acaso poco profesional plantear que no sabemos todo y que queremos aprender? El valor del juego es tremendo y en mi opinión una forma fantástica de seguir aprendiendo.
  • Cuidar de mí, me hará cuidar de la Tierra: En mi caso, este proceso de reconexión y acogida de mi propio Cuerpo me está llevando a re-conectar y acoger el cuerpo común. Es decir, a tener más presente la Tierra y con esto, a observar e ir modificando mis propias decisiones en cuanto al consumo, los servicios (que consumo) y mis propios valores de Vida.
  • Otros tiempos, otras fuerzas: Como dicen desde los movimientos decrecentistas: «Vamos lento porque vamos lejos», y es que más vale paso corto en firme que largo y movido (esto último me lo acabo de sacar de la manga).  La velocidad y la intensidad, tener la agenda petada de eventos, ir de un lado para otro, poder con todo, etc. parece que se han convertido en sinónimos de vida, y en realidad, con esto sería clave preguntarnos ‘desde donde, ‘para qué’ y ‘cómo’, porque en estas tres preguntas es donde podemos hallar Resistencia y esas otras formas de crear Vida.
  • Abrazar contradicciones: Seguro que con todo esto se te mueven contradicciones. Sí, a mí también. ¿Y si te digo que estas, y las dudas incluyen un gran poder y un gran valor? El poder está en seguir cuestionándonos, en encontrar brechas por donde detonar y en no perdernos de vista, tanto para aceptar dónde estamos como para vislumbrar a donde queremos ir. 

(Mientras preparo este post, me encuentro con esto en la pagina Femme Punk de Facebook… me lo he imprimido y está encumbrando mi despacho)

 

Registra, cartografía(te), atiende(te), acompaña(te), sé resistencia

En realidad y sobre todo, lo que es resistencia capitalista es atender, gestionar y (si te ves para ello) compartir lo que vives con/durante/en tu ciclo menstrual (además de en otros procesos relacionados con el Cuerpo). Porque todo esto (sobre)vive en la parte de abajo del famoso iceberg de las opresiones, y hacerlo visible, nombrarlo, que exista es ya una forma de sacarlo de esa sombra a la que decidieron relegar a Tristeza, a Juego, a Descanso… y a todo aquello que se considera no-productivo.

Siempre te lo digo, si puedes hacerlo acompañada de Compas-cómplices, mucho mejor. Porque registrar (y compartir los tesoros hallados), atender(te)(os), acompañar(te)(os), es la máxima revolución para poner los Cuerpos en el centro que podemos articular y accionar en nuestras rutinas diarias.

Sigamos siendo Resistencia Tierna y Feroz, y pongamos para esto (también) todo lo que el ciclo menstrual nos muestra en cada fase.

 


*La ilustración es de Montse Tanús

Violencia lineal

Violencia lineal

Hace como un mes que me vino a la cabeza el concepto-idea que puedes leer en el título de este post. Desde entonces lo re-pienso a cada rato y lo he puesto también en relación para ver que suscitaba entre las Compas. Las reacciones ante esta forma de violencia tan normalizada y tan invisible, me hacen venir por aquí a bajar a tierra y a compartir-te mis reflexiones al respecto.

 

Como dice Teach E. el traje de mujer es tremendamente estrecho. Desde que nacemos y nos ven la rajita, estamos condicionadas por el entorno-sistema a colocarnos ese traje que poco a poco (además) nos van enseñando a diseñar con las medidas de otros (o de otras). Más que un traje yo diría que es un neopreno. Así, vamos creciendo y obteniendo de nuestrxs referentes pistas para encajar en este mundo malditamente productivista (En este artículo tienes pistas para escarbar sobre la productividad).

¿Te suena?

Nos sentamos durante muchos años en esas frías sillas verdes, y nos mantenemos quietitas sin ensuciarnos demasiado. Después (quizá) seguimos estudiando ‘algo’, eso que en los test de orientación del cole ha salido ‘como la opción elegida’ o sino, somos lanzadas directamente al mundo laboral, en donde nos encontramos de frente, de morros y sin previo aviso con un sistema hostil en el que seguimos teniendo que dejar trozos de nosotras ‘fuera’ para ver si de una vez por todas conseguimos encajar. Vamos, que llegamos a los 30 sin idea de que tenemos un cuerpo (al menos a mí, es lo que me ha pasado) [En este video, Avelino lo explica de maravilla].

Comienza entonces la segunda parte de nuestras vidas en donde seremos acompañadas probablemente por esa idea de ‘mujer adulta’ que no tenemos ni idea de qué va. Pareja, trabajo fijo, criaturas, una casa… Demasiadas cosas por conquistar, demasiados esfuerzos por hacer sin saber bien la razón de todo esto y sobre todo, sin tener la primera conquista realizada ‘con éxito’: La tuya, la de cada una, la de cada cuerpo, la de saber cómo funcionas, la de saber cúales son tus deseos y necesidades, la de poder conocer y reconocer qué es lo que sientes y quieres.

Lineal como el ‘hombre económico’

Y es que así es lo lineal: un camino fijo, recto, plano, por el que deberemos caminar para ‘hacer carrera’, sin cuestionar demasiado y sin mirar hacia atrás. Siempre hacia adelante, persiguiendo ‘cosas’, esforzándonos por obtener todo eso que se supone debemos tener. Es también esa la estructura rígida que nos lleva a (querer) ser idénticas, idénticos. A esa idea de igualdad tan tergiversada. A ser clones productivos y perfectos. A la uniformidad y normatividad que anula nuestra esencia y nuestra más vibrante personalidad. A mantenernos (si es posible) toda la vida sin cuerpo. Porque el cuerpo no es productivo para este sistema, solo lo es como medio de producción, como fuerza para que la rueda continúe girando. Tal y como expresa Karen Marcal en el libro «¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?«, el sistema fue diseñado por y para el hombre económico, un ser únicamente racional, sin sentimientos ni emociones, cuya única misión en la vida es dar continuidad a una ‘riqueza económica’ que en realidad, siempre fue (y es) un acto de fe.

Por tanto… ¿es posible encajar en este sistema lineal siendo cíclicas?

En mi opinión-vivencia la respuesta es rotundamente NO. Y es además ahí, en esos intentos infinitos en donde hacemos todos los esfuerzos posibles para que la respuesta a la pregunta sea ‘si’, en donde se ha creado y se sustenta la violencia lineal. Los cuerpos menstruantes (y los cuerpos periféricos(1)) nos hemos tenido que encargar de ‘apagar fuegos urgentes’, son tantas las formas de vulneración (y de violencia) que vivimos, que quizá, con lo urgente se nos ha quedado de lado lo importante. O es que quizá también, esta violencia es la que está en la base de todo el resto.

Violencia sexual, violencia patrimonial y económica, violencia simbólica, acoso, violencia domestica, violencia laboral, violencia obstetrica y ginecológica, violencia mediática, violencia institucional… ¡Y todo ello por no ser ‘hombres económicos’! ¡Por tener emociones y sentimientos! ¡Por ser cíclicas y no lineales! En definitiva, todo esto, por tener un cuerpo.

Será momento de ponernos primeras, porque si hasta ahora nadie ha hecho (casi) nada por nosotras, nadie lo hará.

Como muestra, el SPM

Estos días he andado (muy muy) enfadada por la definición oficial-médica que tiene el famoso SPM (síndrome premenstrual)(2). Según dicen los estudios científicos, este síndrome engloba alrededor de 200 síntomas. Si, querida, has leído bien: 200 síntomas. Es decir, con cualquiera de estos 200 síntomas pueden diagnosticar-nos SPM, y con ello, patologizarnos y medicalizarnos en pos de hacernos creer que tenemos un trastorno.¿De verdad que con esta cantidad ingente de síntomas que se recogen en el llamado SPM, no es momento de voltear la mirada? ¿No será acaso el momento de plantearnos que serán los ojos que miran los que tienen un ‘síndrome’ y los que por tanto, tendríamos que cuestionar y patologizar? 

En mi opinión, esto deja en evidencia que este sistema lineal es estructuralmente violento. Durante la fase premenstrual aparece la progesterona, hormona que si le dejamos hacer su efecto, calma y relaja nuestro cuerpo. Así, es muy probable, que sintamos tristeza, dudas e incertidumbre, ganas de introspección y de alejarnos del mundo durante unos días-ratos. ¡Ah, claro! ¡Que esto es imposible en la dinámica productiva del ‘hombre económico’! Ya… pues eso.

Personalmente me ha costado años encontrarme y hacerme amiga de esta fase. Soy y siempre he sido sensible (demasiado para el sistema). De un tiempo a esta parte, en esta fase estoy aprendiendo a bajar a los abismos como práctica consciente (aunque a veces me da mucha pereza y tengo resistencias), me siento a escribir, estoy sola, y esta siendo así, como me estoy encontrado con una potencia creativa que desconocía. Me voy topando con ese arranque que da la rabia para modificar situaciones, con esas heridas que requieren atención para continuar sin pasar por encima de mí, con ese lenguaje tan visceral que poco a poco voy aprendiendo a comprender.

Mi danza de hormonas existe, es una realidad, por lo que si no puede ser expresada, vivida, compartida… esto es una forma más de censura hacia nuestros cuerpos y por tanto una forma de violencia.

Amigarnos con nuestra ciclicidad y darle voz

Es la revolución posible. Al menos, así es como lo estoy viviendo yo. Conocer los cambios que producen en mi cuerpo las hormonas esta siendo la forma de darme cuenta de dónde tengo instalado el software de lo lineal. Estoy hackeandolo. (¡Hackeemoslo!)

Tenemos diversos caminos de resistencia o ‘de luchas feministas’ (no me gusta nada esta palabra, pero creo que me entiendes), y es importante que en estos no dejemos de lado nuestros cuerpos, porque quizá entonces, en estas luchas urgentes, una vez más estaremos alejándonos de nuestros cuerpos, de nuestros más hondos deseos y necesidades y continuaremos perpetuando esta forma lineal que tanto daño nos hace. 

Tengo otra Compa-hermana (a la que admiro mucho) que lleva por bandera este lema tan inspirador: «Revolución en los cuerpos y los cuerpos en la revolución«.

Para esto lo primero: el registro. El tuyo. Para saber reconocer cómo es tu danza de hormonas y cómo ésta se relaciona con tu entorno. Para que nadie pueda decirte que tienes algo que en realidad no tienes, o para poder ser tú misma la que considere que tiene algo si así lo sientes. También para saber cuándo protegerte o actuar, para reconocer cuál de todas las que eres se mueve mas ligera aquí o allí, o para darte cuenta de cuándo es el momento de guarecerte (AQUÍ encuentras mi propuesta para esto en estos tres artículos sobre registro y ciclo menstrual).

Y lo segundo, darnos voz. Y que las voces contagien a más voces. Y que no tengamos que esperar a que sea la voz del ‘hombre económico’ la que valide lo que ocurre en nuestros cuerpos. Porque eso, lo que ocurre ahí dentro, la que lo sabe eres tú.

 

 

(*) Ilustración de Paula Bonet.


(1) Cuerpos periféricos es la forma para referirme a los cuerpos que no son BBVAH+ (Blanco, burgués, varón, adulto, heterosexual, sin ninguna disfunción…)

(2) El SPM y el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) son dos cosas diferentes. El TDPM es un trastorno mucho más acotado con síntomas más claros y que lo sufre entre el 8% y el 10% de los cuerpos menstruantes. Mientas que del SPM se dice que pueden sufrirlo entre el 40% y el 80% de los cuerpos menstruantes.


En que me ando…👣

✔El 17 de marzo estaré con el grupo de Bera en la tercera sesión del Menstru-taller, donde vamos a darle caña a la perspectiva de la economía feminista y a crear nuestro mapa de decesidades.

✔El 7 de Abril volvemos a Lea Espazioa (Aulesti, Bizkaia) con la propuesta de taller de día completo sobre ciclo menstrual y ginecología autogestiva. Será en euskera. ¿Te animas? Bazatoz? Aquí encuentras mas información/Hemen daukazu informazio gehiago.

✔ LASTER! (kasi ia!!!!)

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