A N S I E D A D

A N S I E D A D

Casi diría que es un instante.

Una chispa que, tras un momento cero que explota al observarlo,

vuelve a  “encenderme”.

Es un diminuto destello el que hace que comience la fiesta del famoso up estrogénico.

La (aún) suave luz-estradiol ha comenzado a brillar en mí.

 

Los abismos premenstruales y el tiempo efímero flotando en la oxitocina menstrual

quedan atrás como si hubiera sido hace décadas.

Ahora, la llama esta prendida. Más y más grande a cada rato.

Hasta que, en apenas 48 horas, el fuego que observo (y que me quema),

se vuelve inabarcable.

 

Los pensamientos se agolpan en un cuerpo que aún expulsa flujo marrón.

Las ilusiones, las cosas pendientes, las ideas “maravillosas y urgentes”,

y las frustraciones de-todo-lo-que-no-podrá-ser, se apilan una encima de la otra.

Retroalimentándose en bucle.

Perdiendo cada cual toda definición.

Uniéndose cual chicles bajo el sol de agosto.

 

Qué esa llama arda (demasiado) fuerte es mi temor:

A N S I E D A D

He sabido (me he permitido) nombrarla hace escasamente 2 ciclos.

Había escuchado antes los relatos de muchas sobre este (no)estar.

También recuerdo sentirla durante el confinamiento de hace ya un año.

En mis últimos giros-ovulatorios me he sentido incapacitada para mis quehaceres “rutinarios”.

¿Hago demasiado? ¿Demasiado poco?

Malabares en bucle sin llegar a sitio seguro entre estos dos interrogantes afilados.

La siento con fuerza (con m u c h a  f u e r z a) en la fase Preovulatoria.

Sin embargo sé, que vive en mi desde que tengo uso de razón.

Miedo al miedo. Qué la vida de susto a cada paso y que esto te haga vivir angustiada.

 

Ser suficientemente suficiente.

Llegar a todo.

Y si no, autoimponerme más y más tareas/cosas ajenas a las que llegar.

(Estímulos y más estímulos que no me da tiempo a procesar).

Exigir-me, para conseguirlo. Todo lo anterior. A la vez.

En bucle. Hasta que la llama mengua por el (últimamente tan ansiado) poder progesterónico.

 

Se me anuda el diafragma.

El pecho parece de hierro armado.

Dejo de poder respirar.

Me encojo. Respiro peor.

Agotamiento profundo. Cansancio extremo.

Y otro nuevo pensamiento-idea-frustración-exigencia. Otro estímulo.

En bucle. Hasta que me voy a pasear, o hago taichí, o escribo en mi diario.

 

Alivios temporales, sin embargo.

Sobre todo, teniendo en cuenta que somos muchas (tantas…) las que aquejamos de esto.

Las que ardemos en nuestras propias frustraciones, exigencias y enfados. A las que la llama nos consume.

(Al hablar de esas Otras, que quizá también me leéis, aún y todo me siento brutalmente privilegiada. Pero hoy, ahora, no quiero seguir alimentando esto que alimenta el bucle…)

 

Hoy escribo para dejar de temer.

Para aliviar con agua de mar las heridas de este fuego común.

Porque no es justo que tantas y tantes nos vivamos ardiendo en nuestras tripas.

Cada ciclo. Cada fase. Cada etapa.

Cada vez que salir a un mundo creado para Ellos, se nos queda grande/incomodo/doloroso/demasiado/…

 

Y podría decirte que encontraremos las herramientas para aprender a canalizar-la(nos), a contener-nos (juntas),

(cosa que también hare/haremos),

pero joder, el mundo-sociedad no debería de dar tanto miedo.

Nunca una chispa que anuncia renacer, energía, ilusión, folículos-vida estimulándose,

debería verse absorbida por el estrés de la precarización de la vida.

 

22 de marzo del 2021. Preovu día 5.

 


*La imagen de este post es de Elvira ilustra

**En el anterior artículo te contaba que mi Casa-Blog quiere ser comunitaria. Si te animas a escribir algo, AQUÍ tienes los parámetros. Si tú también tienes (o has tenido) ansiedad, puede ser un temón 😉

Blog Comunitario: ¡Vente a escribir (e inspirar)!

Blog Comunitario: ¡Vente a escribir (e inspirar)!

Llevo con esta idea muuuucho tiempo. Abrí la web y el blog (ya hace casi 5 añazos) porque quería tener un espacio propio. Como nos contó Virginia Woolf: “Una habitación propia” dentro de esta macro-nube que es internet. Lo necesitaba. Quería comunicar mis pajeos, sentirme acompañada en las horas de tecleos que paso. Que mis textos no quedaran únicamente en los diarios o en los documentos escritos aquí y allá, que eran solo ‘para mí’.

Y han sido años de muchos post. Muchos. Muchos más de los que imaginaría. Y no es que ya no vaya a escribir más, eh?! ¡Con lo que me salvan las letras y lo que me encanta investigar!

Cada texto lo escribo y re-escribo varias veces, lo reviso, lo corrijo, pido que me lo corrijan (especial agradecimiento por esto y por tanto a mi Compa I.), lo maqueto, busco la ilustración, lo subo todo, escribo la newsletter y finalmente le doy a ‘enviar’. Luego lo muevo en redes si me queda algo de tiempo… Es un trabajo que me flipa, aunque es un trabajo.

“Escribir y publicar no es lo mismo”, me dijo una vez mi querida Erika. Y no lo es. Al darle a publicar un escalofrío me recorre siempre, incluso cuando no sabía si había alguien al otro lado recibiéndome… Tuve la suerte de tener un espacio seguro donde practicar con esto de la escritura y el ‘que me lean’. Mi comienzo ‘en público’ con el arte de las letras (desde el cuerpo) fue en la comunidad Soy1Soy4.com. Y fue un regalo. Uno de tantos que me ha dado (y me da) participar y trabajar en este proyecto.

 

Abriendo(te) las puertas de mi Casa-Blog

Otro de los objetivos de ‘dejarme leer’ fue inspirar con mi Voz. Ahora (agarrando de la mano a la vergüenza que tantas veces me ha dejado agazapada) te digo que sé que en algunos casos lo he hecho (y lo hago). Suena jodidamente arrogante esto, pero ¿Por qué no aceptar que es mostrándonos como inspiramos a otras, y que, hay Otres que nos inspiran mostrándose? Así lo siento yo, y esto, es realmente determinante para caminar hacia Vidas que merezcan (la alegría) ser vividas. Porque nos validamos en relación. Y es con esas Otras con quienes creamos nuestras subjetividades y con las que damos los pasos. Inspirándonos e inspirando.

Y es desde aquí desde donde decido abrirte las puertas de mi casa-blog. Porque te necesitamos. Necesitamos tu Voz. Necesitamos todas las voces posibles para crear esas ‘otras formas’ con las que tanto fantaseamos. La tuya también. Déjate ser inspiración, amiga.

Soy consciente de que escribir y publicar puede dar un poco de susto y mucha imposturía, sin embargo, y aunque mi propia impostora me diga que esto no te va a parecer una súper idea (y me quede haciendo cri-cri como una grilla solitaria, sobre todo teniendo en cuenta que en mi entorno más cercano es una idea que inoculo sin mucho éxito desde hace tiempo), ME LA JUEGO. Me (la) he jugado mucho con el proyecto, y es que en realidad, lo más importante es seguir jugando! Entonces, ¿te vienes a jugar?

 

¡Vayamos a lo práctico!

Si te apetece publicar algún texto en mi blog, estos son los parámetros:

  • El texto será de un máximo aproximado de 700 palabras (entre 1 o 2 hojas en el editor de textos a tamaño 11 aprox.)
  • Sirven todos los formatos de escritura: Poesía, ensayo, relato, vivencia… e incluso si no sabes catalogarlo en ninguna es bien-bien (A nosotras también nos cuesta mucho definir la categoría de nuestra criatura-Libro!).
  • Puede ir firmado con tu nombre real y/o web personal/proyecto o puede ser anónimo (o con un seudónimo que también mola mucho!)
  • La ilustración puedes hacerla tu misme (sirve una foto, un collage, pinturas con sangre menstrual o realizadas con materiales más clásicos 😉 ) o puedes mandarme una que te mole, siempre y cuando, puedas citar la fuente de la persona creadora
  • Las temáticas que me parece que encajan en el blog son las que tengan relación con el ciclo menstrual o la perspectiva cíclica (fases y vivencias monstruantes (o no), todo tipo de procesos relacionados con nuestros úteros, vulvas o cuerpos/cuerpas, la creación de tu proyecto, feminismos, …) y las que tengan que ver con maneras de organización (tanto económicas como sociales). Si tienes dudas sobre si la temática encaja o no, mándame la propuesta y lo miramos juntes ^^
  • Los textos pueden estar escritos en castellano o en euskera (son los idiomas que controlo)
  • Dicho esto, si te apetece compartir-nos algún texto, mándamelo a: Enara@viviendoenciclico.com
  • Este blog es, por supuesto, un espacio seguro. Los comentarios son (siempre) moderados antes de su publicación, y de esto me ocuparé yo. Obvia decir que en mi Casa-blog (que ahora si quieres también puede ser la tuya) nada de troleos, ni de cosas chungas.

 

Aquí lo dejo, porque lo que quiero es leerte ^^

¡Anímate, de veras que estoy segura que tienes mucho (rico, interesante, gustoso, emocional, confrontante, divertido…) que contarnos!


*La imagen de este post es de ‘Caja de letras‘.

No queride, no soy ‘La Perfecta Menstruante’

No queride, no soy ‘La Perfecta Menstruante’

Me he dado cuenta de que esto de ‘la hegemonía menstrual’ que te contaba hace poco, no es únicamente algo teórico. Desde que divagamos (y nos clareamos) en la comunidad Soy1Soy4 sobre este tema, y desde que escribí el post sobre ‘Cultura Menstrual normativa’, he seguido pensando en esto, y también he recordado vivencias que me han hecho preguntarme: ¿Por qué hay personas que piensan que por difundir cultura menstrual, yo soy una top del tema en mi cuerpo? ¿Qué ha podido ser lo que les haya llevado a sacar conclusión?

No, no, no queride. Ni de coña soy la perfecta menstruante (termino-flecha que acuñó Erika Irusta en este artículo), y más te diré: la menstruante perfecta no existe. Obvio. Lo sabes. Pero, ¿así te vives? Yo no. Obvio. La perfección me persigue desde niña y sigo dando pasos hacia ese ‘aceptar’ mis imperfecciones reconociendo mis límites y limitaciones, mientras que pongo en valor (y al servicio) mis dones y talentos.

“A ti seguro que no te duele la regla”, “Bah, tú en eso sabes cómo gestionarte”, “Seguro que tu controlas todo”… Han sido frases concretas que se me han quedado clavadas, y otras muchas veces han sido miradas que dicen más. Sin por supuesto querer hacer sentir mal a nadie y más bien realizando un ejercicio de autocrítica (las normatividades y prejuicios se nos instalan dentro tan rápido que da miedo, y a veces, una se sube a pedestales sin saber cómo ha llegado ahí), vengo a contarte como es la realidad de mis fases ahora, en estos últimos ciclos. Porque si algo voy aprendiendo también, es que la ciclicidad no implica ‘conocerse’ una vez y fin, va de no perderse de vista nunca:

 

MI MENSTRU

No me duele la menstru. Si, esto es verdad. La sangre suele llegarme suave y en el último ciclo tuve una revelación: Me sentía tan en calma que sentipense que, una menstruación sin dolor es el mejor estado del alma. B me dijo que esa sensación se parecía a la oxitocina del embarazo. Y yo, sonreí.

Me siento una suertuda con esto. Y aunque pueda leerse como un privilegio, tenemos que considerarlo un derecho. Antes me dolía más. Mucho más. Quizá sea el proceso que sigo de escucharme de forma activa. Intuyo que tiene que ver. Quizá sea la copa menstrual y también las compresas reutilizables hechas con amor por compas bonitas. Seguramente sea un poco todo.

En cualquier caso, dejo por aquí escrito que si le duele a une, nos duele a todes. Y que a veces, como te cuento a continuación, el ciclo menstrual duele aunque la sangre al llegar no lo hago.

 

MI PREOVU

En esta última temporada estoy odiando esta fase. Hemos sido muy amigas hasta que me he dado cuenta del espiditismo (de speed = velocidad = estrés) al que me llevan los estrógenos en esta primera fase del ciclo, y a veces, incluso cuando aún asoma algo de sangre marrón-final.

La manifestación de fantasmas auto-críticos se pone en marcha y asoman la insuficiencia, la rectitud, la velocidad, y sobre todo la impostora. Una impostora que insiste una y otra vez en que no hago lo suficiente. Y en que todo lo que hago, está mal. Fatal. Mal. Muy mal. Todo malamente.

Entonces, con esta bulla dentro, se me empiezan a contraer las tripas y cuando se me ocurre respirar, observo disgustada la bola de ansiedad que tengo en la boca del estómago. Procuro irme al monte o a dar un paseo, sin embargo, esta (imprescindible) gestión suele resultar una ‘pérdida de tiempo’ para el entrenador de gimnasia que llevo dentro. Y el bucle sigue, y el diafragma se convierte en una bola gigantesca que palpita muy fuerte. Y subo en picado a los infernales ‘abismos preovulatorios’.

 

MI OVU

Hasta hace un poco mi Compa I y yo nos reíamos mientras afirmábamos conspirando que esta fase era un mito (o un timo). Que ni libido, ni mujertez, ni nada de nada. Que nosotras no compartíamos ninguna de las características del arquetipo. Además, desde que supe nombrar mi cuerpo/mis fases, descubrí que he vivido los primeros 15 años de mi ciclicidad en esta fase de forma perpetua (cara al público siendo impertérritamente-simpática-todo-el-tiempo), por lo que sé, que desde que le puse nombre (y en consecuencias, existió), me cae bastante mal.

Aunque como decimos en la asociación Ara!Gorputz: “La ovulación es la cuestión”, y ovular es lo más importante para el ciclo menstrual pueda ser, el princesismo, la moñeria, la maternidad como máxima expresión de/en la vida, ese mujer-mujer que se asocia con esta fase me siguen chinando mucho, y aunque aún no he descubierto en su totalidad cómo se expresa este comienzo de la progesterona en mí, la calma que siento es muy aligerante después de varios días de exigencia máxima. Ah! Y últimamente me estoy encariñando con mi libido 😉

 

MI PREMEN

Es mi fase estrella. Pero vamos, que me dicen esto hace 5 años y me rio yo en la cara de quien osara decir semejante barbaridad… Una vez más, cuando supe de la existencia de este momento en el ciclo, y pude nombrar-me, sentí una profunda liberación. ¡Seguramente es la epifanía máxima en toda mi vivencia como cuerpo menstruante! Me ayudó mucho saber (además) que, había/hay más compas que lloraban cada mes, que había más compas que tenían cientos de dudas existenciales en esta fase, que había más compas que no entendían porque antes de que la sangre llegue, su vida se convierte en un auténtico tormento abisal. Poco a poco comencé a reconciliarme con la progesterona, e incluso a abanderar el club de las que consideramos que decesitamos un mundo (mucho más) progesterónico.

Sigo aprendiendo a fluir con/en esta intensa fase. Me parece un camino súper complejo. Somos unas valientas aprendiendo a vivir desde/con esta hormona en un mundo hiperestrogenizado. Es duro bajar a los abismos y ver las heridas que desbordan. Es jodido dolerse con lo propio y también con lo ajeno. Es terrible encontrarse sola transitando esto.

Quizá justo estas sean las claves que he descubierto para vivir-me (más) en calma cuando el ciclo va terminando: Saber que atendiendo los abismos encuentro tesoros, empatizar solo hasta donde pueda acompañar y estar acompañada de cómplices que entienden el idioma Balleno y que sostienen las cuerdas en esta espeleología mensual.

 

¿Y TÚ?

Como ves he utilizado las 4 fases arquetípicas-típicas para el relato. Sin embargo, sigo en la búsqueda de más, de otros y otres arquetipos que habitan en mí, y que al igual que los estados hormonales, tienen sus luces y sus sombras, sus límites y sus dones.

Y también como ves, no soy la perfecta menstruante. Ni de coña. Tampoco quiero serlo. Si de algo me he dado cuenta en este tiempo es de que, la perfección-exigente y la alegría-espontanea no suelen ir de la mano. Y si he de elegir quien quiero que me acompañe a vivir una vida que merezca, sin duda, me quedo con la alegría (de la imperfección).

Me encantaría saber cómo vives tus fases, y cuáles son las ‘perfecciones arquetípicas’ que has notado en ti, o que te han comentado. ¡Para no crear nuevas hegemonías, necesitamos todos los relatos! ¿Nos cuentas?


*La imagen de este post es un dibujo realizado con sangre menstrual por una servidora. He actualizado la Galería, en donde puedes encontrar este y otros muchos dibujos-(espero) inspiración.

De heridas que se tornan cicatriz

De heridas que se tornan cicatriz

La herida, (desde donde (aprendemos a) nos nombramos con la Coñoescritura),

que ha sangrado sudor y tinta durante premenstruales solitarias,

ahora, está contenida.

Son ya unos años de ir acercándome a Ella, sabiendo que está ahí, aquí.

Desde hace un tiempo practico con teclear (sin)-sentido, y con la brisa de palabras cómplices,

también con enfadarme como una mona por querer ser de otra(s) manera(s).

Guareciéndome en mis tormentas, alimentando así, el infinito bucle de inseguridades.

Son ya unos años de mal-decirla, de seguir con la arqueología de vivencias y vísceras,

de rascar hasta aburrirme (de m)i.

De subir al infierno con cada pico de estrógenos,

y descender al más oscuro cielo en cada bajada de progesterona.

 

En este último tiempo veo la brecha,

y la visualizo Cicatriz.

Soy capaz de nombrarla sabiéndome imperfecta.

Soy capaz de oírla cuando demanda contención. Y de, casi siempre, atenderla.

Incluso me atrevo a dejar por escrito que, a veces,

siento una calmada-compasión por Ella. Y por mí.

 

Si hecho la vista hacia atrás, unos pocos años siquiera,

y sé que nada de esto hubiera podido ser sin que alguien (o más bien alguienes),

[gratitud profunda a cada una de vosotras desde aquí]

me hubiera(n) validado.

Diciéndome que sí, que me creían (que me creen),

que lo que sentía (y siento) era normal, y que esta(ba) bien así.

Que, en muchas ocasiones ellas también lo sentían (y lo sienten).

Validar. Validarnos. Validarme. Es una palabra hermosa.

 

“Bajar al cuerpo era esto”-pienso.

Depurar algunas heridas, dejar secarlas al aire y con paciencia otras.

Observarlas mientras se convierten en piel renovada.

Acompañada de otras, y (siempre) de una misma.

 

Siento esta mía cicatrizando con una única capa de piel.

Fina como el pétalo de una flor blanca.

Si miro atentamente, veo con nitidez la sangre de mis venas correr debajo.

Volverá a abrirse decorando algun(os) momento(s) más en mi vida.

No tengo duda de que ocurrirá.

Porque (me guste o no) es parte de mí y de mi historia.

Y (La) lloraré de nuevo (y espero que de nuevas),

me volveré a doler en (y con) Ella, y cicatrizará nuevamente.

Esta siguiente vez, eso sí,

el botiquín pertinente completado con agua salada de Isla Ternura,

conversaciones cómplices durante una tarde soleada de invierno,

y algún otro mecanismo-caricia (aprendido por el camino) más,

estará en total disposición.

 

Ya no tengo miedo a sangrar. Ni real, ni metafóricamente.

Porque sé, que puedo compartir mis derrames y derrotas de tonos grises, y

porque tengo la certeza, de que también habrá quien querrá bailar conmigo en las nubes anaranjadas.

 

21 de enero del 2021. Premen día 21.


*La imagen de este post la titulé «Heridas». Sangre menstrual y pintura acrílica sobre papel acuarelable. Puedes ver otros dibujos-experimento en La Galería.

Inspiraciones 2020

Inspiraciones 2020

Si, si, sii, no lo vamos a negar a estas alturas: Ha sido un año extraño-raro-atípico-terrible-novedoso-confrontante-creativo-………………… (ponga usted aquí su adjetivo favorito). Podríamos estar rato definiendo la cantidad de emociones y vivencias que hemos tenido. Seguramente como cada año, pero con el punto extra-pandémico.

En cualquier caso, la vida (ojalá la Vida) ha seguido su curso. La primavera confinada dio paso a un verano justito, y después de un otoño nuevamente lleno de restricciones, el invierno avanza sin celebraciones masivas, y bueno, todo es extrañamente-extraño.

Sin embargo (eso, joe!… que me lio), la Vida sigue, y como cada año (si te los perdiste aquí tienes el post de Inspiraciones 2017, aquí el del 2018 y aquí el del 2019) , este también ha sido un año llenito de inspiraciones. Y por aquí vengo a compartirte los recursos que para mi han sido nutrición, calor y salvavidas. Espero ansiosa a que en los comentarios me compartas los tuyos, si?!

 

📻🎧PODCAST/CANCIONES/AUDIOS

Este año ha sido un tiempo de muuuuuchos audios. Algunos me han emocionado a lagrimilla suelta, otros me han hecho reír a carcajadas y algunos más me han llevado hasta las ondas más hondas. Aquí están los más top:

  • Deforme semanal ideal total. Podcast de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer, con el que me meo. Son un par de sarcásticas llenas de cultura de la güena, que repasan temas (feministas) de total actualidad y se ríen de todo el mundo. También de ellas misma, claro!
  • ¿Puedo hablar!. Aunque no soy tan fan (aún) de Perra de Satán y de Esnorquel como de Isa y Lucía, este podcast también me ha sacado del bucle (rabia-tristeza-pandemia) más de una vez este año.
  • (de eso no se habla). BRU-TAL. ¿Tu también has oído alguna vez la frase del título de este podcast de la boca de algún familiar?. Además de los temas, la delicadeza y el cuidado de este podcast hace que sea simplemente delicioso. Te lo recomiendo mucho.
  • MOMSter, radio diario monstrual. No es cosa nueva que me encante escuchar a Erika, verdad?! Aquí tienes el podcast en el que ha estado poniéndose Voz este 2020.

Dos temones tan lindos como profundos…

  • «Que no, que no» (Rozalén): Esta canción me transporta. Me hace recordar-me lo importante de los límites para mi propio (auto)cuidado. «Que si no me sale del corazóóón, voy a aprender a decir que no….»
  • «Que duela» (La Mare): «Y si tiene que doler que duelaaaaaaaa…». ¡Como me gustan las cantautoras feministas!

De estrellas y (coño)entrevistas…

  • Este año he estado especialmente atenta a las estrellas y los planetas, y he escuchado horas y horas de los maravillosos audios de Paloma Todd (Luna de Abril). Astróloga que conjunta la astronomía y la mitología desde una cuidada perspectiva feminista.
  • Si te apetece escucharme hablar (en euskera) sobre lo que hacemos en la asociación Ara!Gorputz, AQUÍ tienes esta entrevista en Hala Bedi Irratia para el programa «o no será» recién salidita del horno.

 

👩🏻💜REFERENTAS

Amo-adoro sumar mujeres inspiradoras a mi lista, sobre todo porque seguirlas de cerca es orgásmico para mi mente. Durante estos 365 días he descubierto 3 nuevas joyas:

  • Cristina Morales. Jefa de las palabras y de la confrontación más anarca. Esta escritora tiene una capacidad infinita para poner encima de la mesa los temas más delicados con una convicción y un arrojo tremendamente inspiradores. Puedes verla AQUÍ, o también AQUÍ.
  • Jule Goikoetxea. Podría intentar presentártela, aunque creo que es mucho mejor si te dejo ESTA charla (titulada «Crisis del sistema») en la que comparte reflexiones con Amaia Pérez Orozco.
  • May Serrano. He tenido el gusto de hacer un encuentro con ella y de darle un abrazo hace poco. Me encantó la cosmovisión que ofrece (también) del Climaterio. Si no sabes de que va el tema, AQUÍ puedes leer sobre ella y sobre su trabajo.

 

🎞🎥DOCUS

Aunque únicamente te traigo uno, este docu en euskera (con subtítulos en castellano) es muy top:

  • Zauria(k) (Heridas): El proyecto Herida(s), es un documental que trata sobre la locura, los malestares y la salud mental desde una perspectiva feminista.

 

📔📖LIBROS

Dejo este apartado para el final, porque este año apenas he leído libros. Durante unos meses he tenido el clásico «Mujeres que corren con lobos» de Clarissa Pinkola Estés en mi mesilla, y durante el verano me sumergí en los textos de Haraway, concretamente en su obra actual de «Seguir con El Problema». Esta mujer me parece fascinante, aunque no terminara el libro, me dejó mucho en/desde lo que seguir reflexionando.

Ha sido mas bien el tiempo de la edición y de echar muchas horas en el nacimiento de nuestro-Libro. ¿Qué aún no has escuchado hablar de él? jejejeje. En ESTE artículo te lo cuento todo sobre el proceso de gestación, y si quieres acariciarlo en tus manos (o si ya lo tienes y quieres compartir-nos tus sentipensares), puedes contactarnos en esta dirección de correo: desmontando_he@riseup.net. Ah! Y AQUÍ una entrevista de radio que nos hicieron a Belén y a mi para el programa «Nosotras las personas».

Y para acabar (lo que me esta gustando venir a hablar de nuestro libro =)) aquí ves la portada y la contraportada de: «Desmontando al Homo Economicus. Postales desde Isla Ternura«:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


*La foto de este post es mía. De un sitio que ha sido especialmente inspirador-salvador este 2020.

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