Tal y como (tremendamente) expone Kate Raworth en ‘Economía rosquilla’, cuando crearon este teatro que bien podría llamarse ‘La Economía (que nos contaron como exacta) para el crecimiento (únicamente) capitalista’, dejaron a muchxs personajes fuera de la obra. Entre estxs, esta(ba)n las mujeres* y los cientos de miles de cuidados que hemos ejercido (y ejercemos desde) SIEMPRE. Aunque seguro que no te sientes economista, ni cercana a este termino, considera que…

“… Después de todo, el hecho de que nunca haya asistido a una clase de economía puede resultar una clara ventaja: tiene menos bagaje del que desprenderse, menos grafitis que borrar. Hay ocasiones en que ser profanx en una materia puede constituir un activo intelectual; y esta es una de ellas” (Economía Rosquilla. Pag. 34)

Si no has leído la primera parte de esta saga, te invito a ello antes de continuar. Encuentras aquí ‘Las mujeres* y el dinero (Parte 1)’.

 

Lo matérico que todo lo atraviesa 

Tal y como te he contado en otras ocasiones no podemos comprender nuestro ‘todo’ si no observamos lo matérico, esto es, el entorno, lo que nos rodea, esa sopa llamada cultura a la que estamos intentando dar un sabor más dulce. Nuestros actos de cada día son economía, cómo nos organizamos, qué consumimos, dónde (y para qué) ponemos nuestras energías /dineros/ tiempos… todo esto ES ECONOMÍA. Por lo que si aún no lo sabes, eres economista.

Estoy segura de que además llevas las cuentas de tu casa/colectivo/…, tienes una carpeta con extractos, pólizas y demás, haces la compra que pagas con dinero (o tarjeta, el dinero de plástico), y tienes una (o más cuentas corrientes) y/u otros productos financieros. Compa, con esto te lo reafirmo ERES ECONOMISTA.

 

Economista, por supuesto Feminista

Además de todo lo anterior, cuidas, trabajas en más cosas que en tu(s) empleo(s), estas atenta de los estados emocionales de varias personas (o animales), pones lavadoras, mandas audios llenos de comprensiones, recibes a Otras, escuchas atenta y gestionas como buenamente puedes tu vida… Entonces somos, Economistas Feministas porque (además) hacemos Economía de los cuidados.

Todo lo mencionado aquí arriba no esta incluido en el PIB (Producto Interior Bruto), que aún es el único medidor de ‘bienestar’ cuyo único foco es el flujo del dinero por lo que para los sistemas financieros,no tiene ningún valor. Aunque sin todo ello, hace tiempo que el iceberg se hubiera derretido…

 (La Economía Feminista me atrapa y me arrastra, ups! Vuelvo. Volvamos a lo más puramente financiero, volvamos al dinero)

Sea como fuere, seguro que en tu vida usas el dinero (¿eres por esto capitalista? ¿somos capitalistas por usar el dinero aunque como posición política nos nombramos anticapitalistas? Tengo un intenso debate a raíz de estas preguntas con mi querida Compa Playa-Medusa, y estaré encantada de leer tus aportaciones al respecto para continuar con esta saga de ‘Las mujeres* y el dinero’).

 

Ideas para ser una Padrina (y re-ubicar así el dinero)

Una vez E. me nombro Padrina por tener cierto control con las finanzas, y este alter ego se ha convertido en una de (todas) las mujeres* que soy durante el ciclo menstrual, esta asoma especialmente en mi fase Preovulatoria. Considero que todas tenemos una Padrina dentro, solo que por el sesgo de género y la construcción social (y transgeneracional) que hemos vivido, no hemos tenido la oportunidad de practicar lo suficiente para saberlo y para ser soberanas de nuestro recurso matérico propio.

Esto tiene que cambiar, necesitamos también que la revolución de las Padrinas continue, porque necesitamos el dinero de nuestro lado.

Vamos a lo práctico, que es lo que más me gusta. Aquí lees los tips/truquis/briconsejos/prácticas concretas pasadas por mi cuerpo que me han acompañado a colocar en lugares más cercanos la pasturrina

 

¿Qué sientes al tocar un billete?

Coge un billete. Cuanto más valor tenga mejor. Si, ahora. Tenlo entre tus dedos por unos segundos y dime: ¿Qué sientes? ¿Cuál es la primera palabra que viene a tu cabeza? ¿Por qué crees que es esa? ¿Hay alguna otra parte de tu cuerpo que ‘reaccione’? ¿Te pones nerviosa? ¿Te da cierto asco? ¿Piensas que esta sucio? ¿Sientes alegría? ¿Agradecimiento?

Identifica estas pistas y estate atenta a lo que sientes cada vez que abras tu cartera y vayas a utilizarlo.

 

«Cuida el dinero, y este te cuidará»

Hace tiempo que me dijeron esta frase y la verdad es que me mostré muy escéptica. Aunque creo que estarás de acuerdo conmigo en que los billetes arrugados en la cartera o las monedas desperdigadas por el bolso son muestra de un no-cuidado que no te mereces. 

Estate atenta a cómo tratas el dinero. Si tienes algunos billetes guardados en algún lugar (cartera, cajón, dentro de un sobre…), procura ponerlos en orden de menor a mayor y con la barra metálica al mismo lado. 

 

El estadillo (de la amatxo)

Mi amatxo (madre en euskera) es una mujer bien-bien práctica y aquí os traigo esto que me enseñó ella y que uso desde que tengo algo que anotar aquí.

El estadillo viene a ser una lista en la que enumeras los productos financieros, seguros y demás que tienes (todo lo que tengas contratado con cualquier entidad financiera, aseguradora, etc.). Puedes poner por ejemplo: El nombre del producto, el número de cuenta o de póliza que tiene, la entidad con la que lo tienes y el importe que hay (o que tienes contratado). Es importante que alguien más que tu sepa donde esta y que en el caso de que te pase algo, nadie tenga que jugar a ‘en busca del tesoro perdido’ (o de la deuda).

También te servirá para ver si necesitas ‘todo eso’ o hay algo más que te gustaría tener. Te invito además a que consultes las alternativas de banca ética (o aseguradoras éticas) que además de aportar valor(es) a lo social (y hacer que nuestros dineros estén colocados en un lugar coherente con nuestras ideas), también estas dando unas rentabilidades bien interesantes.

Mantenlo actualizado, revísalo cuando hagas algún cambio, busca la fase del ciclo aliada con el dinero para este tema que puede resultarte pesado/denso/oscurito. Te prometo que es un ‘papelito’ escrito a mano que da mucha calma y mucho orden. 

 

Hoja de ingresos y gastos (y apuntar en el calendario)

Esta hoja (por ejemplo Excel, aunque vale perfectamente a mano con lápiz y papel) te mantendrá al corriente de cuáles son tus gastos e ingresos mensuales. Para tenerlo en orden nosotras vamos apuntando en el calendario los gastos diarios, después puedes sentarte una vez al mes (por ejemplo al final) y anotar cuánto has gastado en comida, luz, agua, etc.

Con esto podrás nuevamente observar cómo es tu situación financiera mes a mes y además mantendrás el contacto con lo económico para crear hábito e integrar así lo matérico en tu realidad.

Puedes también aprovechar este momento para revisar el estadillo y crear un plan de acción para cerrar/abrir/contratar/cambiar… ese productos financiero que te interesa (o ya no).

 

Jugando en el Patrix

Jugar es muy importante, y como de pequeñas no jugamos lo suficiente (o quizá si pero a mi me siguen quedando ganas), te propongo que sigamos haciéndolo.

Para este ejercicio necesitas: Saber a ciencia cierta tu fase aliada de los euros (puedes registrar mes a mes sobre esto y observar como te comportas en las diferentes fases con relación al dinero), vestirte de forma en la que te sientas bien (bien) segura y un banco al que acudir (puedes elegir mas de uno, y también valen las aseguradoras preferiblemente regentadas por hombres cis encorbatados).

El juego trata de ir por ejemplo a la búsqueda de un deposito a plazo fijo. Entras, saludas y te sientas. Preguntas, preguntas y preguntas (hasta que haga falta) y ¡entiendes! Es un juego sencillo a la par que muy empoderante (de los que dan poderío y sensación de conquista).

Puedes aprovechar este ejercicio y realizarlo en aquellas entidades en las que ya tienes un producto contratado. Así, comprenderás mejor lo que tienes ‘comprado’ y podrás decidir si realmente lo quieres (o no). Te recomiendo que ademas indagues en otros bancos/aseguradoras y realices comparaciones, porque hay mucho en juego querida: tus dineros ni más ni menos.

 

Buenoooo… conste que ya he abierto un documento en mi portátil titulado ‘Las mujeres* y el dinero (Parte 3), así que ¡la saga continua pronto!

Recuerda que si quieres seguir indagando en el tema de las Economías, encuentras recursos para ello en la sección Eco-Recursos de esta web (y por las Diosas, si tienes/descubres algún otro mándamelo). Y comparte-nos tus truquis/tips/briconsejos/vivencias en los comentarios porque…

…Juntas, todas las Padrinas, es como vamos a poner de nuestro lado (también) el dinero. 


*El mural que ilustra el post es de Natalii Rak. (Sigo sin encontrar ilustraciones molonas para esta saga. Si encuentras cualquier imagen que te sugiera mujeres* y dinero, ¿me la mandas, please?