Han sido dos los factores (principales) que me han traído por aquí a divagar sobre esto que enuncio en el título: La conversación con una Compa sobre el (archi-famoso) congreso virtual de empoderamiento (Gracias C. por tus reflexiones), y el estar desde hace un tiempo sumergida en varios proyectos que llevan por bandera este concepto.

Últimamente cada vez se escucha más esto de Kilómetro cero (Km.0) y personalmente, si lo traigo al Cuerpo uniéndolo con mis hipótesis propias relacionadas con la economía feminista y el ecofeminismo, me pregunto: ¿Dónde esta este punto? ¿Es posible que comience “dentro” y a continuación trascienda hacia “fuera”? ¿Puede igualmente comenzar “fuera” y continuar “dentro”? ¿Se trata en última instancia de encontrar ese complejo y tan necesario equilibrio?

¡Divaguemos!

 

Mucho más que dónde comienzan las carreteras

Según Wikipedia, el primer monolito relacionado con remarcar un punto cero lo construyó Cesar Augusto para posicionar aquello de que “todos los caminos conducen a Roma”. Más adelante fue utilizado para hacer alusión a un lugar geográfico (normalmente las capitales) en donde las carreteras de un país comienzan. Luego nos familiarizamos con el termino por medio de los coches kilómetro cero (esos que exponen en los concesionarios y tienen un precio más bajo por haber sido probados), y hoy en día, muchas reconoceremos el termino como algo relacionado con lo local.

El consumo Km0 anima a tener en cuenta la huella ecológica que dejan nuestros hábitos de vida, cuestionando… ¿qué es lo que comes? ¿de dónde procede? ¿cuántos kilómetros a recorrido antes de llegar a tu plato? ¿qué fortaleces con tu forma de consumo? ¿dónde pones tu dinero? ¿qué estas comprando con esto? ¿qué es lo que refuerzas?…

Algunas organizaciones afirman que en los modos de consumo «estándar» los alimentos recorren 3.000 kilómetros de media y que «hay casos especialmente agudos como el de los garbanzos, cuya distancia media entre el agricultor que los produjo y al consumidor que los adquirió en un supermercado es de 7.500 km. Un trayecto transoceánico para un producto que lleva casi treinta siglos cultivándose de manera local»(1).

Aunque pueda parecer “una moda”, bajo mi punto de vista consumir local es imprescindible para crear realidades sostenibles, tanto para nosotres (aquí en occidente) como para dejar de una vez de expoliar el sur global.

 

De lo individual a lo colectivo, y/o viceversa

Cada vez son más los proyectos que promocionan y los que trabajan por y para fomentar lo que se hace/construye/crea en un pueblo o una comarca, o incluso en un barrio, y que están denominándose Km0. Por aquí, relacionados con las soberanía alimentaria tenemos un grupo de consumo recién re-fundado (Labore Txingudi, al que te animo a acercarte si vives en nuestra bonita bahía) y una huerta cooperativa donde (además) trabaja mi Compa-Hermana I. a la que estamos dándole una vuelta para que sea (aún) más participativa (Aldatsa Baratza).

Seguro que en tu entorno también encuentras proyectos con estos valores que cuestionan la forma hegemónica de consumo y en consecuencia de  economía. En Euskal Herria tenemos el mapa de Batura y en Cataluña está el Pam a pam, dedicados ambos a mostrar los proyectos que trabajan en la economía social y transformadora.

Mi invitación a que te acerques y te informes sobre lo que se está moviendo cerca (en tu propio Km0) trasciende al cambio climático (el cual considero de primera orden, y sino estas convencida de esto puedes escuchar el mensaje de la Gran Greta). Personalmente te diré que el cambio de perspectiva de la Vida que yo estoy experimentado al ser parte de algo así, es brutalmente enriquecedor, tanto por lo que significa aprender a trabajar en colectivo, como por valorar que esos “pequeños gestos” acompañan a la sostenibilidad de la Vida de todas (aquí y allá, y para todos los seres vivos de la Tierra, incluida Ella misma) y a que la Economía sea una forma para ir poniendo las Vidas en el centro.

Por si todo lo anterior fuera poco, te recuerdo que el capitalismo nos quiere solas/individualizadas, por lo que cualquier acto de colectivizar (desde estos valores) es subversivo.

 

Ese kilómetro 0 que empieza en tí

Con todo lo anterior quiero ir un poco más allá (o más acá), proponiendo y manifestando tu propio cuerpo-experiencia como el primer Km0, donde comienza todo. No me interesan los misticismos vacíos, y espero no ser leída así por ti. No quiero bajo ningún concepto promover quedarse en lo individual. Me interesa partir de ti, validar tu experiencia (inspirarte a que tu la valides), que veas la potencia que tienes para sea cual sea tu ámbito, y sean cuales sean tus dones y talentos, los consideres suficientemente válidos como para ponerlos al servicio de lo colectivo y de las personas que tienes cerca, en tu Km0 «exterior».

No hace falta que tengas un poyectako molón, ni una web, ni nada. Solo hace falta que le des valor al camino que ya has recorrido, a eso que ya ha florecido en ti, a tus investigaciones propias, a los intereses que tengas y que estés desarrollando para construir realidades más tiernas (y sostenibles). Comparte, habla de ello, infórmate de lo que se mueve en tu barrio, invéntate quedadas temáticas con personas cómplices. Te aseguro que la potencia que descubrirás en ti (mientras te compartes) no te dejará indiferente, y además, estarás aportando a algo que te trasciende.

 

Ultima divagación

Sabes que todo-todo me gusta relacionarlo con el cuerpo y si puede ser con el ciclo menstrual, por lo que traigo por aquí una pregunta bien filosófica para seguir rascándole al tema, y para continuar acercando nuestra realidad como cuerpos menstruantes a estos conceptos que de base parecen estar «fuera»:

¿Es el Momento 0, justo cuando llega la sangre y en el que todo comienza otra vez, una nueva posibilidad de volver a ese Km0 interior y desde ahí accionar lo local en el exterior? 

Para mi este instante es una posibilidad de re-iniciarme cíclica-mente. En este rato miro mi Mapa del Tesoro y vuelvo a proyectar cómo me gustaría que fuera el ciclo siguiente, centrándome (y generando estrategias concretas) tanto en el autocuidado como en el cuidado (y expansión) colectivx.

¿Te resuena algo de esto? ¿Me/nos dejas tus balbuceos en los comentarios?

 

*Dedicación especial a mis inspiradoras

Considero haber llegado (de manera consciente) hace poco a todo esto y quiero reconocer desde aquí a las personas que me han llevado de la mano (y me llevan) haciéndome descubrir todo un nuevo universo con infinitas posibilidades transformadoras. Mi más sincera gratitud a I., D., X., L., y a toda la banda que tengo cerca y que están trabajando por y para proyectos molones, tanto los que (primeramente) tienen el Km0 puesto “dentro”, como los que lo tienen “fuera”. Eskerrik asko eta aurrera ekipo! 🙂


*La ilustración de este post es de Iris Serrano.

(1) Alimentos kilométricos: El coste social y ecológico del mercado global de comida (eldiario.es)