Inspiraciones 2020

Inspiraciones 2020

Si, si, sii, no lo vamos a negar a estas alturas: Ha sido un año extraño-raro-atípico-terrible-novedoso-confrontante-creativo-………………… (ponga usted aquí su adjetivo favorito). Podríamos estar rato definiendo la cantidad de emociones y vivencias que hemos tenido. Seguramente como cada año, pero con el punto extra-pandémico.

En cualquier caso, la vida (ojalá la Vida) ha seguido su curso. La primavera confinada dio paso a un verano justito, y después de un otoño nuevamente lleno de restricciones, el invierno avanza sin celebraciones masivas, y bueno, todo es extrañamente-extraño.

Sin embargo (eso, joe!… que me lio), la Vida sigue, y como cada año (si te los perdiste aquí tienes el post de Inspiraciones 2017, aquí el del 2018 y aquí el del 2019) , este también ha sido un año llenito de inspiraciones. Y por aquí vengo a compartirte los recursos que para mi han sido nutrición, calor y salvavidas. Espero ansiosa a que en los comentarios me compartas los tuyos, si?!

 

📻🎧PODCAST/CANCIONES/AUDIOS

Este año ha sido un tiempo de muuuuuchos audios. Algunos me han emocionado a lagrimilla suelta, otros me han hecho reír a carcajadas y algunos más me han llevado hasta las ondas más hondas. Aquí están los más top:

  • Deforme semanal ideal total. Podcast de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer, con el que me meo. Son un par de sarcásticas llenas de cultura de la güena, que repasan temas (feministas) de total actualidad y se ríen de todo el mundo. También de ellas misma, claro!
  • ¿Puedo hablar!. Aunque no soy tan fan (aún) de Perra de Satán y de Esnorquel como de Isa y Lucía, este podcast también me ha sacado del bucle (rabia-tristeza-pandemia) más de una vez este año.
  • (de eso no se habla). BRU-TAL. ¿Tu también has oído alguna vez la frase del título de este podcast de la boca de algún familiar?. Además de los temas, la delicadeza y el cuidado de este podcast hace que sea simplemente delicioso. Te lo recomiendo mucho.
  • MOMSter, radio diario monstrual. No es cosa nueva que me encante escuchar a Erika, verdad?! Aquí tienes el podcast en el que ha estado poniéndose Voz este 2020.

Dos temones tan lindos como profundos…

  • «Que no, que no» (Rozalén): Esta canción me transporta. Me hace recordar-me lo importante de los límites para mi propio (auto)cuidado. «Que si no me sale del corazóóón, voy a aprender a decir que no….»
  • «Que duela» (La Mare): «Y si tiene que doler que duelaaaaaaaa…». ¡Como me gustan las cantautoras feministas!

De estrellas y (coño)entrevistas…

  • Este año he estado especialmente atenta a las estrellas y los planetas, y he escuchado horas y horas de los maravillosos audios de Paloma Todd (Luna de Abril). Astróloga que conjunta la astronomía y la mitología desde una cuidada perspectiva feminista.
  • Si te apetece escucharme hablar (en euskera) sobre lo que hacemos en la asociación Ara!Gorputz, AQUÍ tienes esta entrevista en Hala Bedi Irratia para el programa «o no será» recién salidita del horno.

 

👩🏻💜REFERENTAS

Amo-adoro sumar mujeres inspiradoras a mi lista, sobre todo porque seguirlas de cerca es orgásmico para mi mente. Durante estos 365 días he descubierto 3 nuevas joyas:

  • Cristina Morales. Jefa de las palabras y de la confrontación más anarca. Esta escritora tiene una capacidad infinita para poner encima de la mesa los temas más delicados con una convicción y un arrojo tremendamente inspiradores. Puedes verla AQUÍ, o también AQUÍ.
  • Jule Goikoetxea. Podría intentar presentártela, aunque creo que es mucho mejor si te dejo ESTA charla (titulada «Crisis del sistema») en la que comparte reflexiones con Amaia Pérez Orozco.
  • May Serrano. He tenido el gusto de hacer un encuentro con ella y de darle un abrazo hace poco. Me encantó la cosmovisión que ofrece (también) del Climaterio. Si no sabes de que va el tema, AQUÍ puedes leer sobre ella y sobre su trabajo.

 

🎞🎥DOCUS

Aunque únicamente te traigo uno, este docu en euskera (con subtítulos en castellano) es muy top:

  • Zauria(k) (Heridas): El proyecto Herida(s), es un documental que trata sobre la locura, los malestares y la salud mental desde una perspectiva feminista.

 

📔📖LIBROS

Dejo este apartado para el final, porque este año apenas he leído libros. Durante unos meses he tenido el clásico «Mujeres que corren con lobos» de Clarissa Pinkola Estés en mi mesilla, y durante el verano me sumergí en los textos de Haraway, concretamente en su obra actual de «Seguir con El Problema». Esta mujer me parece fascinante, aunque no terminara el libro, me dejó mucho en/desde lo que seguir reflexionando.

Ha sido mas bien el tiempo de la edición y de echar muchas horas en el nacimiento de nuestro-Libro. ¿Qué aún no has escuchado hablar de él? jejejeje. En ESTE artículo te lo cuento todo sobre el proceso de gestación, y si quieres acariciarlo en tus manos (o si ya lo tienes y quieres compartir-nos tus sentipensares), puedes contactarnos en esta dirección de correo: desmontando_he@riseup.net. Ah! Y AQUÍ una entrevista de radio que nos hicieron a Belén y a mi para el programa «Nosotras las personas».

Y para acabar (lo que me esta gustando venir a hablar de nuestro libro =)) aquí ves la portada y la contraportada de: «Desmontando al Homo Economicus. Postales desde Isla Ternura«:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


*La foto de este post es mía. De un sitio que ha sido especialmente inspirador-salvador este 2020.

Lo que se nos está perdiendo y algunos Posibles-posibles (Parte 2)

Lo que se nos está perdiendo y algunos Posibles-posibles (Parte 2)

En el primer artículo relacionado con este temón que te traigo (lo lees aquí), te contaba como la situación que estamos viviendo no para de restringirnos “cosas” y en consecuencia de restringirnos (quizá debe de ser así, no lo sé, no lo tengo claro, pero este no es el tema de este post…)

Con esto, algunas de las conquistas por las que llevábamos años caminando (sobre todo) por senderos feministas, han quedado relegadas a otros planos. Algunas, a planos totalmente invisibles, dado que a.c. (antes del covid) tampoco eran lo que podríamos decir de gran prioridad para el sistema. Y con El Miedo suspirándonos en nuestras nucas, podría hacer que las perdiéramos para siempre.

Sin querer ser tremendista ni dramática, y con el objetivo de no perder (más) y no perdernos (más), creo que poder compartir nuestras estrategias en la creación de posibles-Posibles es una opción para seguir viviendo, y si puede ser, incluso bien-viviendo.

En esta segunda parte te comparto algunas de las revelaciones/acciones concretas que estoy practicando. A ver si te sirven, a ver si te ves en ellas y a ver si nos compartes más. Porque la imaginación y la creatividad (y las ganas de seguir creando un mundo más tierno), siguen en nosotras, y deseo que también en ti.

 

Mejor compartir, que dar tips y las no-novedades

No soy mucho de tips ni de consejos. No creo ser nadie para dártelos. Sin embargo lo que me gustaría es proponerte un compartir. Yo te comparto los míos por aquí y tú me compartes los tuyos en los comentarios. ¿Te parece? 🙂

Ah! Si eres de las que en tiempo pre-pandémico ya hablabas de estos temas, seguramente no te parezcan muy novedosas estas ideas. Sin embargo, al menos en mi caso, todo me está resultando mucho más urgente. Y por tanto, lo que nos propongo es accionar(las), provocar(nos).

 

Algunas (de mis) revelaciones y otras re-revelaciones

  • Rutinas a mi favor (tiempos energía, acciones,…) ¿Qué haces en un día? ¿Cuánto tiempo dedicas a cada cosa? ¿Cuánto tiempo dedicas al nuevo frente llamado Covid? (Mantener esto presento, por ejemplo con la herramienta del Mapa del Tesoro, siempre es bien).
  • Menos información y más estrategias. Menos noticias catastróficas y más inspiraciones-creativas. ¿Cuál es la información de la que te estas nutriendo? ¿De qué medios? ¿Sobre qué hablan? (A mí, cuando necesito desconectar de todas-mis-movidas me están salvando los podcast de humor (feminista) como: ‘¿Puedo hablar!‘ o ‘Deforme semanal ideal total).
  • Conexión con las emociones. Porque recordemos, que las emociones son políticas, y crear (nuevas) estrategias para que estas estén presentes y sean visibles (a pesar de las mascarillas), sigue siendo muy importante. (¿Reconoces tus emociones? ¿Sueles hablar de ellas? ¿Con quién? ¿Qué te cuentan últimamente? Aquí tienes este artículo en el que te hablo de Ellas).
  • Registro de ciclo. Ejem… ¡que te voy a contar! Es probable que tu ciclo se haya visto modificado por la situación estrogénica que estamos viviendo. Quizá sea momento de volver a registrar (Tienes 3 artículos en mi blog para (re)comenzar la aventura. Por aquí accedes al primero y puedes seguir desde aquí con la saga).
  • Atender deseos y necesidades. El poder de saber cuáles son tus Decesidades. Si ya no está disponible la forma en que hacías algo, busca otra, pero no apagues el deseo (o la necesidad) de llevarlo a cabo. (¿Qué cosas hacías antes que ahora no puedes hacer? Hazte una lista y proponte opciones o alternativas factibles).
  • Menos hablar del covid, y más hablar, acoger e intentar transitar nuestros miedos. ¿Tienes la sensación de que todo conversación deriva en Covid? (Quizá darle un tiempo concreto y prohibir hablar de ello después puede ser una estrategia que te funcione. Yo la ando probando… y bueno, nos va bastante bien).
  • Menos (muuucha menos) ciudad y más naturaleza. Si puedes, conéctate todo lo que puedas con los árboles, los pájaros, el monte, la playa… (Yo estoy sintiendo verdadero alivio cuando decido dejar el asfalto e irme a pisar tierra y a oler las hojas secas).
  • Menos planes, pero más cuidados. Sip, ya no podemos hacer tooooodo lo que hacíamos antes. Sin embargo, quizá sea el momento de poner más atención, cuidado y cariño en eso que si hacemos. Los cuidados están por resignificar y redefinir, y para esto, las prácticas concretas que puedas desarrollar (y después compartir), son pasos hacia la revolución de la Ternura feroz 😉
  • Menos mente y más cuerpo. Yo lo estoy necesitando mucho. A ratos la mente se me satura. Y bajar al cuerpo, respirar, hacer Taichi, pasear, bailar, acariciar… están siendo una verdadera salvación.
  • Menos capitalismo y más economías críticas. Estamos atravesando una profunda crisis (también económica) que seguramente (siento el pesimismo) no ha hecho más que empezar. Reforzar los proyectos que ya funcionan de otras formas, hacer una apuesta por consumir lo local y lo cercano, bajo mi punto de vista se torna prioritario. (Aquí tienes un texto que escribí sobre lo Km.0. Infórmate, seguro que más cerca de lo que crees tienes personas transitando estos caminos críticos y transformadores).

 

Como te decía al principio, con este texto deseo que no olvidemos lo que se está perdiendo (lo que estamos perdiendo), sobre todo para que seamos capaces de “sustituir” nuestras prácticas sociales y que no gane el Homo- Economicus-indivi-dua-listo que están intentado re-instalarnos. Ya teníamos software molones instalados. Que nos había costado años (des)programar. Quizá estaban en modo Beta, pero estaban. Ahora creo que es momento de encontrar la actualización. Y para esto, necesitamos creatividad e imaginación. ¿Las ejercitamos juntas? ¿Qué más Posibles-posibles estás practicando/activando/experimentando? ¡Cuéntanos, porfa!

 


*La ilustración es de Niki de Saint Phalle.

Lo que se nos está perdiendo, y los Posibles (Parte 1)

Lo que se nos está perdiendo, y los Posibles (Parte 1)

Escuchaba (y leía aquí) a Ana Carrasco (filósofa) decir que no estamos mirando desde el presente, que nuestros miedos (todos ellos normales dadas las circunstancias y de los que no deberíamos querer huir, sino más bien conocer y acoger), nos cierran. Nos bloquean la(s) posibilidad(es) de imaginar de qué formas podemos (re)hacer la Vida (también social) en estas circunstancias. De qué formas podemos crear Posibles cuando lo que desde fuera, por medio de restricciones y limitaciones, únicamente lo que nos están indican son los no-posibles.

Llevo mucho tiempo (seguramente desde el principio de este tiempo-extraño) con ganas de poner encima de la mesa, o en un post como es el caso, algunas de las ideas sobre lo que observo que estamos perdiendo. No soy negacionista ni ninguna de esas cosas que se están diciendo para avivar los bandos y las polaridades. Soy constructora de puentes, y desde aquí, creo que no perder de vista lo que se nos está perdiendo (lo que estamos perdiendo), nos ayude a no olvidar, y quizá a transformar(nos).

Si somos capaces de respirar y seguir integrando (lo que a todos los niveles nos está atravesando), quizá sea el momento de ponernos a imaginar esas-otras formas con las que seguirnos nutriendo y disfrutando de la Vida. Porque imaginación y creatividad, te prometo que nos quedan. Una buena forma de ejercitar esto, es dejar de pensar en todo- lo-chungo-todo-el-tiempo, y dedicar unos ratos a esas ficciones más tiernas que necesitamos (como el) respirar.

 

Cuerpos y distancia social

Si bien es cierto que hay mujeres* a las que he leído aliviadas por no tener que dar dos besos a alguien que se encuentran por la calle (cosa que entiendo perfectamente), considero que una de las cosas más potentes que estamos perdiendo es el acercamiento físico. Ya no hay abrazos espontáneos (y queridos) con alguien que te encuentras por la calle…

Socializar está complicado y esto me hace tener la sensación de que una “nueva” ola de individualización (que en mi caso tenía bien observada y he trabajado durante años para romper la coraza), aprisione las almas solitarias que, como yo, teclean o se miran con pantallas de por medio.

Somos seres sociales, y sin esto, sin cuerpos cerca a los que poder oler, tocar, respirar, es probable que nos estemos sintiendo tristes y perdidas. Un Posible-posible (valga la redundancia) podría ser mantener tu red de cuidados cerca. Quizá se haya reducido el círculo (y es bien), sin embargo mantenerlo y crear protocolos y estrategias para no perdernos y poder abrazarnos (mucho), se torna imprescindible.

 

Mascarillas y emociones

Aunque dicen que los ojos son el espejo del alma, sin una cara que los contenga, que los exprese en profundidad, son solo dos bolitas que se mueven un poquito hacia arriba al sonreír. Yo, ya me he sacado varias fotos “oficiales” con la mascarilla puesta y sonriendo debajo. Muy curioso esto.

También he participado (en modo dinamizadora y en modo alumna) en varios talleres-encuentros durante estos meses. Considero que el borrado que con estas se realiza del lenguaje no-verbal, las emociones (nuevamente y esta vez de forma novedosa), quedan ocultadas e invisibilizadas. Ya nos estaba costando darles un hueco en este sistema productivo y profundamente racional, y ahora con esto, parece que nos han vuelto a “ganar”.

La conexión con las emociones y poder expresarlas (y no hablo solo de la alegría, hablo por supuesto también de la tristeza y el enfado), así como los abrazos, la ternura de un gesto o una sonrisa cómplice, desaparecen en este tiempo covídico. Un Posible-posible podría ser crear núcleos de personas con las que puedas quitártela, y respirar. En todos los sentidos.

Otro Posible-posible, puede ser esta mascarilla que me han regalado hace poco. Además de que se respira de maravilla, estoy feliz, porque voy por la vida recordando(me) que las emociones son políticas.

 

¿“Salud” significa solo PCR negativo?

Han pasado ya más de 7 meses. Y en el trascurso de este montón de días pandémicos, hemos vivido cientos de situaciones no vividas anteriormente, y hemos tenido que tomar decisiones que no hubiéramos podido imaginar unos días antes de que esto estallara.

Hay una cosa que me llama la atención desde el día 1, y que a medida que pasan los meses, (temo que) se nos esté cristalizando. Las que como nosotras trabajamos en la cultura menstrual, sabemos muy bien que temas como el hiperestrogenismo (dícese de una sociedad en la que la velocidad, los tóxicos de los alimentos y del aire, el estrés, etc. hacen que nuestros cuerpos produzcan cantidades elevadas de estrógeno, hormona que eleva el nivel de activación y que repercute en nuestros ciclos), no han desaparecido. De hecho, esta situación en si, es estrógena, por lo que seguramente habrán aumentado.

Esto no es inocuo, de hecho es muchísimo más determinante (sobre todo para los cuerpos menstruantes) de lo que podemos imaginar. Y en este tiempo en que “salud” parece ser únicamente sinónimo de PCR negativo (cosa que obviamente también lo es para el sistema), no podemos olvidar todo ese montón de cosas que siguen haciendo que mal-vivamos. Un Posible-posible es recordar esto: no dedicar tanto tiempo a mirar datos confusos e (des)información apocalíptica, e investigar más en todo-lo-demás que sigue pasando.

 

 

Me estaba quedando un post larguito, y he decidido que tendrá parte 2, en la que te contaré algunas de mis revelaciones en este tiempo-extraño. ¡En breve en sus pantallas, queridas! De momento, ¿nos cuentas qué otras cosas te parece que se nos están perdiendo y que estamos perdiendo? ¿Nos compartes tus Posibles-posibles, y las estrategias que esta(i)s desarrollando para no olvidarnos? Deseando leerte 🙂


*La ilustración de este post es de Txakur Gorria, realizada para el artículo del Berria «Iraungi» (Si lees en euskera, te lo recomiendo mucho. Eskerrik asko, M. partekatzeagatik ^^)

Coñoescritura ovulatoria (en pandemia)

Coñoescritura ovulatoria (en pandemia)

Soy consciente de que llevo meses sin bajar (aquí) abajo.

Aquí dentro, hondo, suave.

Alguna ola me ha llevado a naufragar a alguna orilla interna,

pero no he sentido que el tiempo actual haya sido propicio para la excavación activa.

 

Algo me dice que El momento va volviendo a llegar…

Sinceramente, temo las nuevas grietas que hayan podido abrirse,

creo conocer algunas, intuyo otras. Otras, las he pensado mucho, pero no las he sentido.

Soy consciente de que todas estas semanas sin bajar,

habrán creado nuevos surcos y senderos,

caminos empinados y quién sabe, si barrancos infinitos.

Sé también que la ovulatoria (en luna llena) que transito,

no suele ser la mejor aliada para las excursiones a tierras abisales.

Suele ser tiempo de subir, de aligerar.

Y eso estoy procurando(me) estos últimos días:

Bailar donde no es habitual hacerlo,

inventarme deportes propios,

arañar tiempos productivos para ocupar(me de) las sensaciones corporales,

darle tiempo a los palpitares que me regala la piel.

Respirar abriendo el diafragma.

 

Será quizá por esto, por poder sentir esta (breve) ligereza en mi,

que plantearme anclar las cuerdas y comenzar la espeleología,

me parezca una opción acertada.

Cuanto menos, un acto de prueba(-error) acogido.

 

Hoy, 1 de noviembre, día de lxs muertxs y lxs ancestrxs,

en el que, según Paloma Todd (inspiradora de Cielos, estrellas y arquetipos),

el velo que nos separa a lxs vivxs de lxs que no lo están, es más transparente y fino,

me pregunto si nosotras también, habitando este instante caótico,

habremos dejado a aquellas que fuimos detrás de una cortina de raso verde-primavera.

Me pregunto si seremos capaces de modificarnos,

si hacerlo es resiliencia u obediencia. (¿Alguien sabe donde esta la fina línea entre ambas?)

 

Estos días estoy anclada en una idea:

la de Los Posibles.

Así funciona mi mente, aquí no hay abismos,

las tierras de la exploración intelectual me hacen sentir en suelo firme.

Será la contundencia de la curiosidad incesante, o quizá,

lo interesante de saber que acontezco a la lluvia de (nuevas) fichas de este gran puzzle que somos.

 

Decía,

(definitivamente la ovulatoria y la coñoescritura son dignas de un estudio sobre la dispersión)

que temo saber, mirar de frente para poder acoger, (re)conocer las (nuevas) heridas de este tiempo.

¿Tienes miedo?

Yo también.

Me da miedo lo que se nos está perdiendo,

lo que estamos perdiendo.

Me da miedo ser abatida por la ansiedad de un futuro incierto,

y perder de vista así, Los Posibles (que merezcan la Alegría) del presente.

Esas acciones que nos da()n la capacidad, la Vida y el aire,

en definitiva de, siendo animales sociales (que sin esto moriríamos), socializar.

Esto, está pareciendo un problema de segunda, quizá lo sea,

aunque un escalofrió recorrió mi cuerpo al escuchar decir a un psicólogo,

que, o actuamos en relación a esto (también de forma prioritaria),

o la siguiente pandemia será la depresión.

 

Mi ovu pide cuerpos, risas, conversaciones, sensorialidad, gustosismo.

Un poco de jolgorio, bailar, palpitar, hacerse charco.

Y en tiempos pandémicos, todo esto pudieran parecer “caprichos hormonales”…

sin embargo pienso, que quizá me contagie de covid (o no),

pero mi salud mental-emocional-social, ya está en juego.

No parece que hoy sea el día de ir “más abajo”.

Rodeo la herida, le doy vueltas, sé que esta ahí.

La reconozco, la acojo, la observo curiosa.

Es bien así.

Sé que este tiempo que estamos viviendo no será inocuo para nadie.

Estar atenta de esto, saberlo, tenerlo en cuenta

(incluso aunque hoy no sea el día de reconocer los rincones ni la magnitud),

ya me da la sensación de poder dedicarme a generar esos presentes-posibles,

gustosos, ovulatorios, progesterónicos,

mientras sigo transitando este tiempo-extraño.

Observo con todo esto,

que a veces,

los abismos son oscuros y puntiagudos,

y otras veces, pueden parecerse más a las nubes de algodón de un atardecer de otoño cualquiera.

Ovu día 15. Domingo, 01/11/2020


*La ilustración de este post es de 72 kilos

DAI: El libro. ¡Nuestro libro!

DAI: El libro. ¡Nuestro libro!

2 Compas (Belén y yo). Unos textos compartidos que comienzan como balbuceos. 3 años de proceso. 2474 km de distancia (física) entre nosotras. Infinitos e incontables minutos de audio. Varios procesos personales tremendamente complejos entre medias. Una pandemia que nubló la noticia de que finalmente, sería publicado. Alrededor de 300 hojas de manuscrito. Y unas ilustraciones (y una cuidada maquetación) de Lucía, que embellecen cada párrafo y cada una de las hojas.

Todo esto (y el viaje que proponemos entre las letras-imágenes), es el DAI, nuestro libro, que verá la luz (y será acurrucado en tus manos, si quieres) a finales de noviembre de esta rarísimo 2020. En este post te cuento la historia de esta nuestra-Criatura-libro:

 

La semilla llega a tierra fértil

“Desmontando al Homo Economicus” (que es como se titula El libro en cuestión), nace de un encuentro fugaz (muy fugaz) entre Belén y yo. Mi querida Medusa aterrizó y volvió a despegar, desde el pequeño aeropuerto de nuestra bahía, en poco más de 24 horas. Sin embargo, aunque breve, la semilla se nos sembró dentro, entre otras cosas porque ya existía una tierra fértil que deseaba dar Vida, abonada con muchos audios, escritos y cursos compartidos que realizamos en modo Tandem. Fue como si ambas, estuviéramos esperando ese abrazo, para permitirnos abrir nuestras vísceras y volcar nuestra humilde sabiduría-acuerpada en algún lugar.

Abrimos una carpeta ubicada en alguna nube entre Suecia y Euskal Herria. Algún rinconcito-Ternura acogió nuestros sendos pajeos. Creamos una base, unas raicillas que agarraron con fuerza. Y de ahí, los textos fueron cogiendo orden, consistencia y sobre todo, alegría. Porque sí, Compa, te confieso que este proyecto-proceso, además de confrontación y (re)mirarnos algunas-bastantes cosas, me ha dado mucha mucha alegría.

 

La plantita, el agua y el abono

¿Recuerdas cuando en el cole plantábamos una lenteja en un bote de yogur? ¿Recuerdas lo que sentías cuando, entre algodones, asomaba la Vida? Los meses pasaban. Belu y yo seguíamos escribiendo en los huecos que conseguíamos rascarle al productivismo de nuestras realidades multitarea.

Durante estos años que ha durado el proceso, hemos surcado algunos charcos. Si hay algo que caracteriza la escritura de este libro (además de la distancia física), ha sido el no poderle dedicarle todo el tiempo que nos hubiera gustado. Sin embargo, ambas hemos estado dispuestas a revisar nuestras diferencias (porque amamos nuestras semejanzas), y esto, ha nutrido la tierra fértil con el abono de nuestras propias mierdecillas.

También hay muchísima agua fresca de muchas fuentes-inspiración. Compas-inspiradoras que antes de nosotras (o al mismo tiempo), conspiraron en uno u otro ámbito por los que navegamos en los textos.

 

Las ramas van creciendo

A medida que los textos crecían y crecían, vimos la necesidad de poner estructura, por lo que optamos por dividir la creación en 3 partes: El DAI (que es el acrónimo que utilizamos para referirnos al libro) comienza con la problematización de lo que consideramos (e invitamos) a de-construir, analizando detenidamente las partes de este océano inmenso que llamamos cultura o sistema. En esta primera parte observamos como el Homo Economicus (mito-metáfora que es el hilo conductor) tiene metidas sus sucias manos en todas las partes de nuestra realidad, desde lo más micro, hasta lo macro. Visibilizando como todo esto, es profundamente político y afecta a nuestras cotidianidades.

Después de un par de capítulos de transición, proponemos un montón de ejercicios y prácticas concretas para ir destripando el bicho, el HE, para ir sacando esas asquerosas manos de nosotras, de nuestras cuerpas-realidades. Y por último, planteamos algunas pistas de cómo caminar hacia esa Humana Socialis que soñamos ser.

Entre medias, un precioso relato (si, no voy a andarme con falsas modestias, es precioso y punto) acompaña la propuesta de este desmontaje, en el que contamos la historia de dos lindas viajeras que llegan a la tierra desde un planeta lleno de Vida (y hasta aquí puedo leer).

 

Las flores

Cuando ya teníamos bastante estructurado el tema y cuando nos dimos cuenta de que nuestros textos-inocentes podrían ser un libro, contactamos con una ilustradora-amiga (Lucía Calvo) para ver si le apetecía participar en el proceso. No teníamos mucho más que ofrecerle que la ilusión de participar en un proyecto conjunto que pretende tocar las vidas, rascar en las inercias del alma, para que juntas, tengamos una (nueva) hoja de ruta por la que seguir caminando hacia la ternura feroz.

Ella aceptó, y nos pusimos muy contentas. Creemos que las ilustraciones (y la cuidada maquetación) que acompañan los textos, son las flores que dan color, son la creación que lo completa, son el idioma no-escrito tan necesario para pararse a respirar.

 

El arbolito

La vida no cesa si está bien enraizada, y para cuando nos quisimos dar cuenta, teníamos un montón de capítulos que latían por ser leídos por Otras.

Creímos terminar el montaje en enero del 2020 (yo nunca siento que esté terminado, y creo que hasta que no lo tenga en las manos, pensaré que quedan cosas por agregar). Realizamos un dossier con el índice y varios fragmentos y nos dispusimos a dejar volar nuestra (asustada) criaturita. Fue la segunda editorial (Zambra-Baladre) la que, con palabras preciosas, nos dijo «SÍ». No olvidaré nunca aquel día, fue justo el día anterior a que nos confinaran por el covid, un primaveral 12 de marzo.

Desde entonces, hemos pasado meses de revisión y edición. También nos han hecho un prefacio y un prólogo maravillosos. Lucía ha terminado las ilustraciones y poco a poco se va cerrando el círculo.

 

Seamos Bosque, somos bosque

Ya no queda mucho para que llegue a nuestras manos. Ya está todo dispuesto. Además, ya he visto el fetichismo que tenemos con los libros, ya he acogido a mi impostora diciéndole que no soy escritora, que simplemente soy ensayista de mis procesos, que juntas somos creadoras de obras que pretenden dar Vida en medio de tanto caos.

Recuerdo cuando la editora nos dijo que publicarlo no era el fin, que nada terminaba, sino que era el comienzo. El círculo no se cerraría porque esto es una espiral. Un escalofrió me recorrió entera. Nada antes me había parecido tan cíclico como este proceso. Parece terminado y recién comienza.

Esto que proponemos es un punto de partida (más) para la que quiera agarrarlo, para la que desee contenerlo entre sus manos-tripas, para la que decesite un anclaje tierno y una deconstrucción cariñosa. Deseo que una de estas seas tú, porque nos necesitamos Bosque, con nuestras raíces abrazadas y acuerpadas, con las copas moviéndose bien alto alzando la Voz. Enraizadas ferozmente en nuestros cuerpos, queriendo desde aquí, ir al encuentro de esa Otra que nos está esperando.

 

Nosotras parimos esto para todas, todes (y también todos) lxs que deseen sacarse de dentro al fastidioso Homo Economicus: ese mito-muerte que nos han inoculado, eso que debemos ser para que la rueda patriarcocapitalista continúe con esas inercias-dolorosas instaladas en nosotras. Apostamos por un tiempo-nuevo, por formas de relacionarnos nuevas, que partan de la alegría, del cuidado y de la ternura. Y nos encantaría que de las brechas que están asomando, nazcan un montón de nuevas plantitas-árbol que sigan alumbrando el mundo-cultura-sistema-realidad que deseamos y que nos merecemos.

 

“Desmontando al Homo Economicus” (de Belén y Enara, ilustrado por Lucía) pronto estará en la librería de tu barrio (siempre he tenido ganas de decir esto ^^).


*La ilustración del post es una de las ilustraciones (maravillosas) del libro realizadas por Lucía Calvo (Lulumka).

Sálvese quien pueda o redes con-juntas

Sálvese quien pueda o redes con-juntas

Llevo días teniendo esta sensación que anuncia el título del artículo. Es como si antes ya supiera (de un modo quizá más teórico) que (sobre) vivíamos así. Sin embargo ahora siento estarlo acuerpando día a día, conversación a conversación. La reconstrucción de una sistema (más) neoliberal está en marcha y yo, escribo para intentar (una vez más) ordenar las miles de ideas que siguen danzando en mi cabeza, y venir a tu encuentro para validar (y exorcizar) lo que sentipienso.

Antes, (es como si ya se hubiera instaurado la era precovid en nuestra realidad) la vida era compleja. Ahora, siento que la ecuación, el algoritmo, el jeroglífico individual y más aún el puzzle colectivo se han complejizado. Algo así como si dentro de cada une, se hubiera abierto todo un nuevo caos, tan grande y amplio como el propio multiverso que nos contiene.

[Sí, soy consciente de mi posición en el iceberg. Y aunque el saberlo no me hace sentirlo, sé que desde hace tiempo, décadas, siglos, habitamos un planeta en el que muchas personas sobreviven en el día a día con la frase-titular en sus bocas-vidas (Cada vez que llego a esta parte de mi ecuación no se bien como seguir, por lo que decido explicitar “hasta donde llego” en mi camino de deconstrucción)]

 

Cabezas saturadas, emociones desbordadas

No se tú, pero a mí, mantenerme en “mi centro” con cierta calma me está costando infinito. Salgo a pasear y antes con cada paso, el aire iba entrando en mi cuerpo, conseguía oxigenar-me. Ahora, no puedo respirar bien, y vuelvo ahogada y muy triste. Es una sensación de desolación profunda la que a veces siento, una impotencia que apaga mi chispa. Y que ciclicamente, la estoy llorando a mares.

Además de lo que individualmente estemos pudiendo sostener, está el gran reto de re-ajustar los colectivos-amistades, de crear protocolos (que intentan ser puente pero que resultan cambiantes, confusos e incluso contradictorios), de entendernos (y quizá, ponernos de acuerdo) entre las que antes habíamos conseguido ser aliadas. Confrontaciones día a día que me consta están mermando la salud mental (y emocional) de muchas. La mía desde luego sí.

 

Salud mental en tiempo de extrema individualización

¿Dónde está la prevención para que nuestras cabezas y emociones no se vuelvan (más) locas entre tanta confrontación y contradicción? ¿Dónde están las miles de personas que podrían ser contratadas desde las instituciones para acompañarnos en este proceso tan complejo y nuevo? No están. Al igual que ocurre con todos esos trabajos esenciales que reproducen y sostienen la vida, que son infravalorados e invisibilizados, las emociones y los procesos mentales tampoco parecen existir en este sistema que solo apuesta por un sistema racional y productivo.

Sinceramente creo que ya han pasado suficientes meses como para que desde las políticas institucionales se pongan en marcha todo tipo de programas en diferentes sectores y ayudas sociales de distinta índole. Sin embargo observo atónita (o bueno, quizá no tanto) como el camino que se está proponiendo es el contrario: Más individualización y soledad, cuerpos contagiosos que son peligrosos, PCRs que parecen la prueba definitiva de “salud o enfermedad”, políticas de recorte, alquileres inaccesibles,… y ese largo etcétera que bien sabes porque seguro que también te está tocando acuerpar.

 

Un par de pistas para (intentar) resolver el jeroglífico

Si has llegado hasta aquí, gracias. Como te decía en el post anterior no me parece que estemos transitando un tiempo de optimismo genuino, nos están intentado desviar del camino de la vida que merece ser vivida, y aunque mi idea con estos textos es siempre hacer (o intentar al menos) compost con la mierda, presentar/recordar/articular El Problema, me resulta imprescindible.

Ok, bien, Enara, y entonces ¿qué hacemos? Pensando, sintiendo y reflexionando con Otras, he llegado a 2 caminos que considero oportuno nombrar para continuar siendo resistencia-Tierna sin alejarnos de nosotras y de las que nos acompañamos:

 

  • Volver al registro para volver al Cuerpo

Obvio que iba a recordar(nos) esto. Escribir, pintar, meditar (yoga, taichi…), respirar me parecen prácticas imprescindibles en estos tiempos-caos. Encontrar tu forma de conectarte contigo misma y agarrar fuerte esta cuerda que te anuda a ti, ha de ser prioridad. Sino, es mucho más fácil perdernos y andar a la deriva en estos océanos de estímulos infinitos, bulos polares y apocalipsis por todos lados que nos inoculan.

Saber sobre tus decesidades lo puedes lograr registrando tu ciclo menstrual. Sabiendo sobre tus fases puedes ir averiguando tus dones y talentos, y también encontrando tus límites y momentos en los que es mejor protegerte de todo. No te olvides. Estar en contacto contigo y tus fluires (y fluidos) es resistencia, tanto para ti, como para todas.

 

  • Acompañarnos y pedir

Nunca antes esto me había parecido tan tan importante (y urgente). En este devenir en el que nuestra salud mental está en juego y sabiendo claramente que seguirá sin haber políticas que nos vayan a acompañar en esto, mantenernos juntas es clave. Y saber que tienes una red de cuidados, fundamental.

Como te decía al principio todas andamos bastante saturadas. En mi entorno al menos cada una lleva adelante procesos complejos que sumados al covid-caos dan por momentos situaciones de requerida contención. Si tu/vosotras también andáis así, es probable que sientas poco espacio en tu cabeza-cuerpo para acordarte de tu Compa.

Ante esto propongo poner especial atención a El arte de Pedir (porque estarás de acuerdo conmigo en que por nuestra f***** construcción social, es un verdadero arte). Creo que cuanto más afinada pueda ser tu petición, más probable será que Otra(s) pueda(s) acompañarte. Estoy comprobando que cuanto más en conexión conmigo pueda estar (al menos algunos momentos en el día), más sencillo me resulta articular justo eso que decesito, y que otras pueden acompañarme a sentir/sacar/tener…

Esto, es un gran reto, especialmente para las mujeres*. Dar se nos da mejor, pero pedir y recibir es otra historia. La vulnerabilidad está ahí, aquí, más presente que nunca. Todas estamos jodidas. Acogerla y podernos acompañar desde ahí, hará que nos sintamos arropadas y así, conseguiremos (siquiera a ratos) saber que estamos (y somos) resistencia-compañera (y tierna). Creo que necesitamos esto para no sucumbir a este pedazo de giro lleno de miedos que estamos transitando. Yo al menos lo estoy necesitando mucho.

 

Así que, conéctate contigo, escribe y/o balbucea sobre lo que decesitas y PÍDELO. No pienses que sobras, no piensas que molestas, porque así, en relación, pidiendo y dando-nos lo que necesitamos es como (también) creamos y estrechamos lazos.

¡Sabernos interdependientes desde la vulnerabilidad, nos salvará! O al menos, seguiremos tejiendo las redes de cuidados que necesitamos para continuar viviendo mientras siguen apretando las costuras.

 

¿Se te ocurre alguna otra pista para resolver este pedazo de jeroglífico? ¡Deseando leerte! 🙂


*La ilustración de este post es de Alberto Montt

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