De tiempos raros

De tiempos raros

He perdido el norte.

En realidad, creo que los nortes están danzando entre cientos de emociones confusas,

como en la brújula de Jack Sparrow.

Ya no existen puntos de anclaje conocidos e indefinidos,

no existe más certeza que la que podemos oír latir en nuestro interior,

También el latido compartido en nuestras redes de apoyo,

tejidas con todo el cariño que hayamos sido (y estemos siendo) capaces de dar y recibir.

 

De una día para otro la vida se ha puesto del revés.

Lo más invisibilizado del iceberg-sociedad que habitamos está siendo alumbrando

entre gritos y demandas de quienes menos tienen.

Toda la injusticia, la no-equidad, las opresiones, la falta de cuidados están siendo visibilizadas.

O al menos, están expuestas en un gran escaparate para quien las quiera mirar (y ver).

Yo miro atenta, triste, enfadada, esperanzada, entusiasmada, confusa…

 

A veces soy capaz de observar el marco general que engloba todo esto,

Asombrada por ir entendido las partes que conforman este todo caótico,

ese marco teórico-político que decimos cuando hablamos en términos grandilocuentes.

Otras veces, todo se me viene encima, el cristal se rompe en mil pedazos,

y no hay andamio que me contenga.

Sobre todo, cuando cada vez que termino reuniones telemáticas,

inabarcables, Infinitas, con tanto que hacer, me siento abrumada por el no-final.

 

Somos muchas dando(o intentando dar) forma a las urgencias,

Mientras a la vez intentamos imaginar cómo será el mundo pos-pandémico.

Mi yo más optimista quiere imaginar que no nos olvidaremos de esto,

Que seguiremos trabajando anclando los pilares que en estos días son semillas y finas raíces.

Mi otra yo, la que tiene los pies más anclados en la tierra,

piensa que en cuanto podamos volver a la calle,

todo este tiempo-brecha en el que nuevas creaciones colectivas son posibles

(y muy necesarias), se desvanecerá como si de un tiempo-sueño se hubiera tratado.

Seguramente existirá un punto medio.

Y ojalá que esté en un lugar llamado transformación colectiva.

 

 

Ahora, sentada en este balcón pequeño y tan lleno de vida estos días,

miro el resol del mediodía, me fundo en las nubes,

miro el cerezo que he visto florecer desde el principio de la temporada,

y respiro hondo buscando algo de certeza en mi interior.

 

Tecleo rápido, mientras pienso en que “no llego”.

Las listas llenas de tareas del montonazo de frentes me esperan en mi despacho.

Mi vida era intensa, yo lo soy.

Sin embargo en este tiempo de supuesta pausa, todo a mí alrededor se ha acelerado.

Reuniones entre “grandes” e impostoras que asoman,

sostén emocional, consultas sobre ciclos menstruales en caos,

amigas que me comparten cosas que me dan la Vida,

varias noticias de proyectos futuros que nunca hubiera imaginado…

 

Y sí, si alguien me lo pregunta, estoy bien.

Sea esto como sea.

Para mi dormir largo, comer rico y sano, hacer (algo de) ejercicio y escribir,

podrían ser los 4 pilares básicos.

Y los estoy haciendo.

Rascando de aquí y de allí consigo volver a mí, a mis entrañas,

A este nuevo norte que seguramente apunta a Venus,

Brillante y luminosa cada anochecer esperándome en el oeste.

Hoy, asomará con la luna llena de este abril tan extraño.

En esta primavera que parece que nos han robado,

Y que a su vez, crece y florece más verde y con más fuerza que nunca.

 

En este momento histórico de vida-muerte-vida,

Recordemos los abrazos que nos daremos,

Tengamos presente todo aquello que podemos (y queremos cambiar),

en pos de esta tan necesaria equidad,

observemos nuestros privilegios desde la mirada compasiva,

accionemos para ponerlos (y ponernos) al servicio.

Y sobre todo, aunque parezca perdido (y/o danzante) no olvidemos que dentro,

Tenemos un norte/sur que nos dará las pistas sobre hacia dónde seguir caminando,

Y ojalá que estás,

nos lleven hacia ese mundo nuevo que tanto ansiamos.

 

7 de abril del 2020. Luna Llena. Trans. Ovu día 8.


*La maravillosa ilustración es de Gemma Capdevila

 

Mi primer día en la Luna

Mi primer día en la Luna

Todavía era pronto para mí. Algo había oído pero no tenía ni idea de que el viaje fuera a ser tan fascinante y misterioso. No quería esperar. Las esperas me desesperaban de siempre, y aquella ocasión se mostraba perfecta para la aventura.

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Me topé de repente con un gran túnel oscuro en el que desde abajo, alcanzaba a ver las paredes viscosas con rugosidades diversas. Algo me atrapo, la boca del agujero que no parecía tener fin me capturo y comencé a subir. La escalada se dio sin que yo hiciera ningún esfuerzo. Fue un paseo suave, húmedo, caliente. No sabía hacia donde me dirigía, sin embargo, la serena excitación que sentía dentro me hacía tener la certeza de que todo estaba bien.

Cuando ya me relaje por completo ante la agradable experiencia, me encontré con algo que parecía la punta de la nariz, blandito a la vez que terso. Un almohadón también húmedo y cubierto de un líquido rojo espeso que se abrió por el centro para que continuara el camino. Esta vez el pasadizo se estrechó más. Veía hilos de materia roja en dirección contraria. Este pasadizo era como estar dentro de una aguja y me costó un poco comenzar a entrar. Me sentía gustosamente mojada en aquella materia brillante y viva. Otra fuerza me absorbió y finalmente llegue al destino, una cavidad inmensa recubierta de ese flujo flexible y rojo que me acompaño en la aventura y de lo que estaba embadurnada.

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Había llegado a la luna. Era mi primer día.

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El día pasó rápido, aunque después me contaron que en realidad habían pasado aproximadamente 28 días. Vi caer todo lo que recubría aquella cavidad gigante, poco a poco fue escurriéndose por el agujero por el que yo llegue. Las paredes quedaron finalmente rosáceas y lisas, aunque en muy poco tiempo volvieron a comenzar a pintar el escenario; primero una capa, luego otra y finalmente una más.

En ese tiempo, las compañeras de lanzar «el huevo» habían realizado un intercambio de un montón de hormonas (o bitxitos alegres que se mueven por todo nuestro ser) con el cerebro, y este, el centro mismo de la inteligencia de la Cuerpa, dio las órdenes para ir pintando y rellenando las paredes. Entre dos de las capas, más o menos, enviaron el huevo, y cuando se terminó de formar la fiesta del líquido rojo, fui expulsada por el mismo lugar por el que entre, deslizándome rápidamente por un tobogán lubricado. Ueeeeeeeee!!!!

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Abrí los ojos. Algo se removió en mi tripa y no supe bien que ocurría. Recordé el sueño y pensé que quizá tanto subir y bajar me había dejado mareada. Me levanté y una mancha roja en las sabanas me sobresaltó. No me pilló desprevenida, sabía lo que era. Se me hacía familiar, unos pocos minutos antes estaba pintada con ella.

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Esa misma noche viaje a mi interior por primera vez, a mi Luna, al lugar donde todo comienza, a ese espacio mágico que late dentro de cada ser menstruante. Y aquella mañana supe, que me quedaban un montón de fascinantes y misteriosos viajes a la Luna. La aventura de ser cíclica, había comenzado.

Ilustración de Paloma Ilustrada


*La ilustración de este post es de Laura Berger

Lagartija

Lagartija

Lagartija

que muta (también) entrañas

Premen día 25. 8 de septiembre del 2019

 

¿Cuántas veces he mutado de piel? (a mis 35 diría que ya han sido unas cuantas)

¿Acaso me creo una lagartija? (me gustan los reptiles y su instinto de supervivencia)

¿Cuántas heridas traspasan de una a otra capa sin poder hacer nada para evitarlo? (la piel es lo más superficial y al mismo tiempo, lo que me de-limita)

¿Cuántos duelos me quedan por hacer? (estoy segura de que no puedo contarlos)

¿Y cuantas mutaciones con cada uno de estos? (¿quizá tantas como ovocitos me queden dentro? …seguramente muchas más)

 

Trabajo, hago terapia, lloro, preparo talleres,

me río, bebo cerveza, descargo, escribo, me ilusiono, paseo, me deshincho…

Estrógenos arriba y abajo, progesterona que viene y va.

 

Y todo, vuelve a comenzar de nuevo.

Incluso aunque esto sea una ilusión macabra,

porque nunca,

nunca, seré “nueva”.

 

No habrá segundo parto,

aunque me partiré cientos de veces.

No habrá segundas oportunidades,

porque siempre,

algo me recordará que “sigo siendo yo”,

que esa «otra yo» no existe.

 

Tecleo por y para “modificarme”,

en pos de una serenidad calmada y muy viva a la que aspiro.

Dentro me habita un caos de ceros y unos a los que pretendo dar sentido.

Y orden.

Como si fuera un sencillo y a la vez muy completo software que puedo (des)cifrar.

Un algoritmo hormonal alocado

al que se le suma (o resta) un tiempo (limitado) y un entorno (muy) cambiante.

 

Fantaseo con ese delete que me dé la posibilidad de eliminar aquello que ya no me sirve.

Sueño con ese sobre-escribir que me deje teclear ese código que aún es balbuceo,

sacarlo de mis entrañas para no sentirme nunca más abandonada,

ni rechazada.

Me doy cuenta de que no existen estas teclas en el hardware-cuerpo.

No las hallo dentro,

y fuera, tampoco hay cacharro que me permita encontrarlas.

 

Re-escribir(me) viviendo(me) de formas “otras-nuevas”,

arrancándome a tiras la piel que no cae sola.

A ratos con el mimo de quien ama la pared que limpia,

en otros, con el racarraca de quien intenta que un grano deje de picar.

 

Muto en cada ciclo,

Y lo se teóricamente,

Porque, entre otras cosas,

un ovulo muere,

y algo de mí lo hace con él.

 

En lo práctico, en lo emocional,

todo se torna más complejo,

y no hay quien entienda el jaleo de fórmulas, errores y con ello posibilidades,

que me asaltan, en las que me convierto.

 

vida-muerte-Vida.

 

Morir y matarme entre metáforas,

hacerlo con el cariño que estoy aprendiendo a tener(me).

Enterrarme, incinerarme,

y ser ceniza en la que nuevas flores brotan.

 

Otra vez, cada vez, en cada ciclo,

también en cada nueva etapa de la vida.

Incluso aunque eso de ser nueva me resulte uno de los engaños a los que sucumbo,

por el que me dejo sucumbir.

 

Quiero fantasear (una vez más),

imaginando que soy una lagartija que cambia de piel,

y de entrañas.

Sabiendo,

que en ellas guardo los recuerdos de la que fui,

esos que me han construido,

y que me construyen cada vez que repto,

y que ahí, en lo más hondo de mi misma,

es (también) donde engendro el futuro en el que seré, nuevamente,

una lagartija.


*El dibujo de este post esta realizado con (mi) sangre menstrual. Si quieres ver el resto de obras-juego, puedes acceder a LA GALERÍA.

¿Por dónde continúa el camino?

¿Por dónde continúa el camino?

Aunque es septiembre, comienza un nuevo año. Para mí (como para muchas otras, y tal y como te he contado otras veces) el tiempo se mide en cursos, entre otras cosas, porque es con estos (también) como siento la ciclicidad de la Tierra.

Incluso aunque sé que siempre ocurren ‘cosas’ que no puedo controlar, decesito plantarme delante del calendario y ver que onda. Saber más o menos que preveo de cada uno de los frentes de mi Mapa se me antoja una forma interesante de retomar este viaje que comenzó hace ya 3 años (como pasa el tiempo, eh?!).

Parto entonces de la pregunta del título de este post: “¿por dónde continúa este camino?”. Y si me lo permites, vengo a sentipensar por aquí (y contigo) en esto. El camino sigue siendo orgánico, y aunque lo siento como mi propia expresión interior contada “hacia fuera”, es un camino colectivo, que sin mis Compas mas cercanas (tanto física como virtuales) no seria capaz de desarrollar.

Cojo entonces Mi Mapa del tesoro propio (¡buen momento para echarle un vistazo, por cierto!), coloco encima esta brújula que soy yo misma y ¡vamos rumbo a la tercera temporada, marinera!

 

Los pies en la tierra…

(…con Viviendo en Cíclico):

El palpito me dice que continuarán los Menstru-Encuentros, y con estos, el regalo que es la colectivización de los saberes de los Cuerpos y más concretamente los que tiene que ver con el ciclo menstrual. Aunque sobre todo (y dado que es “lo que me atrapa y me arrastra”), mis investigaciones seguirán por lo que la Economía Feminista (EF) me aporta para continuar comprendiendo (y validando) los diferentes estadios emocionales por los que pasamos durante el ciclo menstrual (y en otros momentos vitales). De estas últimas corpo-investigaciones nacen los Encuentros de Economía Feminista, aquí encuentras todas las propuestas-talleres para que nos encontremos e investiguemos juntas.

Continuarán los procesos de acompañamiento (personalizados y experimentales, individuales y colectivos) para caminar hacia unas realidades en las que todos (¡todos!) los ‘trabajos-energías’ (incluido lo financiero) que sostienen un proyecto/empresa comunitaria/cooperativa/colectivo… sean visibilizados y colocados en el lugar que les pertenece y que merecen (sip, más EF). Porque sin dinero no hay proyecto-molón posible, pero sin cuidados, tampoco. Si quieres más información sobre esto, escríbeme y te cuento 🙂 

(…con Ara!Gorputz):

Ara!Gorputz es la asociación a la que pertenezco con la que por medio de investigaciones/talleres/monográficos/prácticas… estamos sobre todo centradas en la ginecología autogestiva (colectiva) con el objetivo de poner los cuerpos en el centro. Si quieres seguirnos, te cuento que este verano hemos abierto página en Facebook  (las publicaciones son en euskera) y como novedad tenemos a punto un tallerako sobre “Drag King” (performar nuestras identidades para integrar “nuevos-otros” códigos de expresión) que nos tiene emocionadas. ¿Te animas a experimentar con nosotras?. Encuentras mas info en nuestra web o si prefieres, puedes escribirnos aquí.

(…en la Vida y más allá de lo laboral):

Además de los frentes laborales-creativos, dejo constancia por aquí de que en mi mapa hay mas frentes a los que les dedico «trabajo-energía», y que son igual de importantes para la reproduccion de la Vida (tanto para mi como para mi entorno afectivo) que los remunerados. Divido estos en los siguientes 3 sub-grupos: Cuidados familiares (prácticos y emocionales), las relaciones y sus procesos y mis autocuidados propios.

No olvidar estos frentes me hace darle sentido al tiempo invertido en conseguir el dinero que necesito para vivir. Porque… ¿Qué sería la vida sin relaciones, afectos y cuidados?.

 

… y la mirada en el cielo

Hay mas cosas-frentes (yesss!), pero no quiero hacer mucho spoiler ;). Aunque si quiero dejarte estos titulares:

  • Durante este curso terminamos un proyecto-criatura en el que Medusa y yo llevamos trabajando 2 años. Tengo infinitas ganas de contarte y de que vea luz. [Ganas in-fi-ni-tas :D]
  • Puede ser también que deje definitivamente mi trabajo Patrix y dedique el total de mi tiempo productivo-laboral a la Economía Social y Transformadora (en enero comencé esta nueva aventura  como coordinadora de OlatuKoop, la red de empresas comunitarias/cooperativas de Euskal Herria) la cual está muy cerca de mis investigaciones y experimentaciones relacionadas con la EF . [¡Estoy contenta con esto!]
  • Seguir pintando con sangre, el grupo de teatro experimental, cervecitas en la plaza y conversaciones cómplices, aventuras que aún no puedo imaginar, ratos de lecturas nutritivas, escribir mis divagaciones, andar en bici… [Deseo que este titular siga siendo]

Me siento afortunada y agradecida por tener el timón cogido con fuerza, y porque los oleajes que me llegan, me van llevando hacia esas playas-lugares con los que sueño y proyecto.

 

¡Tercera temporada a la vista!

Comienzo a darle forma a lo que quiero mostrarte, a lo que quiero pensar junto a ti y al resto de Compas que tengo cerca. Me ocurre que aunque nunca sé por dónde me saldrán los post, sí que es un título-idea la que me guía hacia lo que quiero decir(te).

Aquí abajo encuentras las ideas-títulos para esta tercera temporada: 

  • El duelo (también) es político
  • Emociones y fases
  • Las mujeres y el dinero (Parte 3)
  • Alegato premenstrual
  • Iniciativas económicas de resistencia
  • ¿Qué pasa con el VPH?
  • Ciclo hormonal para dummies
  • Coñoescritos varios 

Como el año pasado, saldrá nuevo post el último viernes de mes. Y te recuerdo, que si no quieres perderte ninguno puedes suscribirte a la web y recibir así una newsletter cada vez que escriba y/o que tenga noticias que contarte.

¿Qué te parecen las propuestas de los artículos? ¿Alguno te interesa especialmente? Si quieres comentarme cualquier cosa sobre estos temas o se te ocurre algún otro del que te gustaría que escribiera, cuentameeee, soy toda ojos!!! 

¡Seguimos, Compa!

Momento cero (0)

Momento cero (0)

Esta idea-concepto sale de una Compa de la Comunidad pedagógica-virtual Soy1Soy4.com. A mi me hizo click (y después, al acuerparlo como concepto-vivencia, también click-clack-boooom!).

La menstruación llega cuando el cuerpo se queda sin estrógenos ni progesterona. Es un momentazo. Yo lo siento como esa pausa entre inhalar y exhalar. Ese instante en el que todo cambia. Y como somos cíclicas, todo empieza otra vez.

Para mí, desde que lo descubrí, es un instante mágico, que si me lo permito (y las circunstancias se me alinean) vivirlo en silencio resulta revelador. Aparece una calma y una compasión que en ningún otro momento siento.

Además, considero que mucho de lo que cíclicamente siento, me da pistas para ‘cómo puedo sentirme’ en otros momentos, que aunque contengan ‘números hormonales’, es decir, acontezca algún baile dentro de mi, puedo acordarme de que ‘sé’ sentirme de esas otras formas.

Aquí tienes este (coño)escrito* que sale de Este Momento. El Momento Vida-Muerte-Vida que en cada ciclo ocurre en mi/nuestros cuerpo(s).

Y como me dijo una vez I., solo es un instante, porque para cuando quieres pensarlo, el ciclar ha vuelto a empezar.

——

 

A veces me ocurre, de que a pesar de tener un texto casi terminado, editado y maquetado, en el último momento me entran infinitas ganas de escribir ‘otro’.

Me cuestiono si será que no me parece lo suficientemente ‘bueno’, me pregunto si le podría dar otra vuelta o si lo que simplemente me apetece es escribir ese ‘otro’ que late con fuerza entre mis entrañas.

Hoy, gana la tercera opción.

Me apetece teclear en este silencioso mediodía de sábado primaveral.

Lo que más admiro de este deseo es que nunca sé que saldrá.

Me intrigo… y me pierdo en es(t)a pausa que hoy me regalo.

 

Menstrúo. Es día 1.

La sangre va saliendo y a pesar de haberme traicionado algunas (cuantas) veces este ciclo, siento cierta compasión conmigo misma, como si todo estuviera ‘bien’.

Me he revelado ciertas cosas y también he puesto algunos límites.

Observo como se mueve mi útero. Son movimientos suaves en un vientre hinchado. No hay dolor. Tampoco energía. Soy ese cero hormonal que me eleva hacia la Tierra.

Respiro hondo y casi siento que el aire sale por la vagina.

Soy canal. De mi misma, de las que son-conmigo y de las que fueron.

Soy latido. Los tambores conjuntados aún me resuenan y me mueven.

Soy sororidad. Con esa capa morada que me ha regalado el encuentro.

Soy recapitulación. Para no perderme en las inercias.

Soy silencio. El que tanto anhelo algunos días de agotador ruido mental.

Soy las teclas, que vibran, que escriben, que me ayudan a ‘decirme’.

 

En breve seré primavera.

Igual que ésta que aflora y enverdece la vista aquí afuera.

Doy las gracias por mi ciclicidad, y no a las Diosas, tampoco de forma mística,

Me las doy a mí, a las que me acompañan, a las que saben escuchar(me),

A las que se dicen conmigo, a las que son silencio y también latido.

Por ahí, (solo ahí) aquí, en este renacer continuo, con la vida cambiante, intensa, cíclica,

Es donde puedo descansar,

Es de ahí, de aquí de donde soy,

A lo que pertenezco.

Aunque solo sea a momentos, incluso aunque solo sea así en este rato cero,

Que me da Tierra,

que hace que mis pies se despeguen del suelo y me permite ser aire que acoge,

Que, con la infusión en la mano sé que voy camino del ancho mar y que soy agua que fluye,

Que juntas, aun (solo) siendo pequeñas chispas vibrantes,

Seremos (y somos) un poderoso fuego cuando nos encontr(a)emos.

 

Un par de intros, una coma, algunas letras,…

Me quedaría a vivir aquí. En este hogar que me dan los párrafos, en esta no-danza que siento dentro,

Escribiendo cosas románticas que hacen que me pierda en ese planeta que me gustaría.

Somos (también) cero. Y es bien.


*El concepto Coñoescrito está creado por Teach E. (Erika Irusta) dentro del curso llamado ‘Coñoescritura’.

** La foto del post es sacada por mi, aunque la sangre es de una Compa.

La niña herida

La niña herida

Estoy enfadada. Dentro un nudo grande no me deja respirar.

Y sí, escribo sin filtro cuando me encuentro así.

Pongo la lengua en el paladar y abro mi pecho como si de un paracaídas se tratase.

Cojo aire hasta el fondo. Sigo aquí. (Menos mal)

 

No hay niña herida que pueda sanarse.

Hace unos días M. me lo dijo y sus palabras quedaron resonando allí donde comienza mi útero.

“No se trata de sanar la niña herida, sino de aprender a vivir con ella”.

Y una vez más vi la trampa que me había comido mientras pensaba estar-me ‘sanando’.

 

Sanar.

Esta palabra tan usada en los últimos tiempos y que una vez más parece enarbolada para la confusión.

Para que ese capitalismo que se filtra entre las grietas más minúsculas (que con mucho esfuerzo abrimos), continué su despiadada conquista.

¿Cómo sanar-nos en una sociedad enferma? No es posible. Da igual lo bonito que nadie lo pinte.

Dan igual las meditaciones o los cursos que como buenas newagers aplicadas nos hagamos.

Quizá estos nos sirvan para hallar esperanza,

o para desaprender o re-aprender formas o herramientas con las que siquiera, consigamos calmar nuestras abundantes (no) lagrimas.

Los desgarros serán cicatrices. Cerradas o no.

Seguirán latiendo a pesar de su aparente quietud.

Y quizá, el día menos pensando, mares de sangre desborden de ellas.

Las heridas, nunca desaparecerán, y sin ellas, tampoco sería yo.

 

Sanarnos ‘solas’ mientras fuera poco cambia.

Consiguiendo el abrigo de esas Otras también heridas.

Procurando no dolernos más entre nosotras.

Aunque lo haremos. Porque somos hijas de este sistema roto y dañado.

Abandonos, falta(s) de ‘lugares’, inocencias-creativas corrompidas, sexualidades violadas.

 

Soñamos con mundos-islas-lugares-ficciones  tiernas en donde siendo quienes sea que seamos, consigamos acogernos en paz.

A veces lo conseguimos, ¡y que a gusto llora y ríe allí la niña herida!

 

Buscar constantemente sanarnos puede convertirse de vuelta en enfermedad.

Porque son caras de la misma moneda.

Porque en la dicotomía nos perdemos y nos confunden.

Porque nuestro entorno es una batalla que nunca sanaremos (ni ganaremos)

y probablemente, continuemos perdiendo-nos mientras intentamos salir de la culpa de haber enfermado.

 

“Aprender a vivir con ella”, con la niña herida,

saber quíen es, y quíen fue,

saber de sus heridas, y procurar no volver a golpearnos en ellas, con ellas, entre ellas,

abrazarme, cuando sea necesario,

acogernos, y darles espacio a aquellas que fuimos,

y que aún, en algún lugar de nuestras adentros, SOMOS y SEREMOS.


*La ilustración es de Joana Santamans, se titula «Niña soplando».

**’¿Sabes leer?‘ Artículo sobre body literacy (o coñoescritura) de Teach E. (Erika Irusta)

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