Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 2)

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 2)

En la primera parte de este post balbuceaba sobre las semanas movidas que hemos tenido, sobre la responsabilidad social y sobre el reto que supone ser cíclicas viviendo en relación (que no hay otra forma de vivir, vaya!). Especialmente en como “medir” y vivirte (a gusto) mientras intentas sacar adelante (con el entusiasmo puesto a nuestro favor) las ideas, planes estratégicos y cuidados en y de tu colectivo, asociación o grupo.

Sin pretender caer de nuevo en que la responsabilidad social es exclusivamente nuestra (si aún tienes dudas de esto puedes escuchar esta magistral intervención Amaia Peréz Orozco sobre los cuidados en toda su dimensión), en este post te traigo propuestas tangibles para que partiendo de ti (y de cambiar cosas que pueden parecer pequeñas) podamos construir un mundo nuevo que sea cíclico y transformador:

¡No queremos neonormalidad, tenemos que romper su nueva normalidad!

Introspección (en colectivo)

  • MOVIMIENTOS INTERNOS/EXTERNOS: No dejes que la inercia de la prisa (productivista) te haga borrar lo que se te ha (re)movido durante estas semanas. Ha sido un tiempo en el que se han visibilizado infinitas cuestiones que requieren de atención social. También, es probable, que dentro de ti se haya puesto todo un poco del revés. Te invito a hacer 2 listas, enumerando en estas lo que se te ha movido dentro, y las cosas que te mueven de lo que esta pasando fuera. ¡Canalizando la energía de las heridas acogidas para construir otras realidades!
  • TU VOZ: Escribe tu relato y saca tu Voz. Cuenta cómo has vivido este tiempo, hazlo con tus Compas o relata-lo (o ambas). Necesitamos (todas) las voces (cíclicas) que nos ayuden a validar la experiencia vivida. Todo lo que hayas enumerado en las listas de arriba es político, y sacándolo “a fuera” es como daremos con las palabras que nos digan. Si tienes dudas sobre la importancia de los contra-relatos, escucha este podcast. ¡Porqué sino escribimos la historia, otros lo harán por nosotras!
  • IMAGINACIÓN: Imagina como podrían ser las cosas. Escribe, habla-lojuega al “¿y si?”. La imaginación como la capacidad de soñar, es una de esas cosas que nos han secuestrado, sin embargo es en las ficciones donde podemos encontrar las pistas para otras realidades más tiernas. Puedes realizar este ejercicio en solitario, y puedes también convertirlo en una emocionante conversación con otras Compas. Tu vida, el barrio, vuestra colectiva o grupo de amigxs… todo puede ser girado hacia una cultura de cuidados. ¡Coge papel y boli, estoy segura de que algunas ideas pueden llevarse a cabo!

 

Lo que podemos hacer (ya mismo)

  • APOYO MUTUO: Valora el apoyo mutuo (que ya realizas). Si tienes dudas sobre a que me refiero con esto, puedes ver este genialérrimo vídeo de Cuellilargo. Necesitamos una cultura de cuidados, y visibilizando, acogiendo y poniendo en valor estos trabajos, también nos cuidamos. No solo es el trabajo físico, hay muchísimo trabajo emocional (llamado también carga emocional) que está bien que compartamos. ¡Pongamos en valor los cuidados que ya realizamos y demos-les visibilidad, estoy segura de que esto traerá un efecto contagio imparable!
  • BARRIO: Aunque haya sido el tiempo del Jitsi, el Zoom y el Skype, en muchos barrios y pueblos han surgido redes de cuidados muy interesantes e imprescindibles. Rezo a las Diosas (desde mi ateísmo) para que las semillas (algunas ya plantitas) no mueran con la neonormalidad. Te recomiendo que te informes de lo que se ha movido cerca de ti, que te unas a lo que se este haciendo. Estoy convencida de que es desde los barrios, donde los cuerpos están cerca, desde donde empiece (o continué) la revolución de los cuidados.
  • CONSUMO de PRODUCTOS y SERVICIOS: Me preguntaban como consumir de forma sostenible siendo mileuristas. Puede parecer un reto grande, yo te propongo que sea un proceso sin agobios. Estas son algunas de las acciones que puedes realizar para ir caminando hacia otras formas de consumo:
    • Productos y servicios: Cuando tengas que comprar un producto o contratar un servicio, recuerda que ya existen empresas comunitarias o cooperativas que apuestan por formas-otras de hacer economía, en las que la vida (más allá del capital) esta en el centro. También hay redes de estas organizaciones (como OlatuKoop o REAS) que vinculan a proyectos de Economía social y transformadora o Economía social y solidaria. Si necesitas contratar algo, te invito a que consultes si existe en estas redes. Tu dinero hace girar el mundo en una (o en otra) dirección, con cada acción ayudas a que así sea.
    • Alimentación, cosmética y demás: Cada vez existen más cooperativas de consumo o proyectos de huertas cooperativas en las que comprar comida de calidad y local. Quizá de primeras no quieras/puedas cambiar todos tus hábitos, puede ser un mix entre el clásico supermercado y este tipo de proyectos. Sin embargo te invito a que te acerques a alguno y te intereses por el proyectos, los productos y las formas de proceder. Como te contaba en el artículo «KM0, que empieza en tu cuerpo» estos proyectos ofrecen mucho más que alimentación de calidad, pueden darte colectivo y encontrarte con otras personas que piensen como tu.
    • Banca y seguros éticos: Aunque ya he hablado de esto varias veces (en Las mujeres* y el dinero –Parte 1– y  –Parte 2-, por ejemplo), no puedo dejar de recordarte que tus ahorros, tus dinerillos, invertidos en un banco tradicional o en la banca ética, acompañaran al cambio. Infórmate, lee sobre las opciones y date el salto. ¡Hagamos que el dinero este en un lugar que acompañe a nuestros valores! Y recuerda, que si quieres, puedo acompañarte tanto a ti como a tu proyecto en caminar hacia otras formas de economía. Encuentras la info sobre esto, AQUÍ.
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Perspectiva cíclica (por supuesto)

  • AGENDA CÍCLICA: Planea con tu agenda y consciente de tus fases los momentos en los que SI ponerte a dar algunos pasos en los puntos que te he contado en este texto. Si, querida, hay días en lo que quieres cambiar el mundo de arriba abajo, y otros en lo que la acción máxima para esto es quedarte descansando. Recuerda siempre tu ciclicidad. Frente a la realidad lineal en la que respiramos es imprescindible saber de tus fases, energías y tiempos. ¡Pongamos-los de nuestro lado!
  • VULNERABILIDAD: Hay otra cosa que no quiero dejar pasar, porque creo que en este tiempo se ha puesto encima de la mesa para susto de muchxs. Parece que hay personas (sobre todo las más hegemónicas) que se habían olvidado de que la vulnerabilidad es inherente a la vida y a la condición humana. Hablar de ella, de los miedos, inseguridades y demás que te han surgido es imprescindible, para tenerla acogida, cerquita, porque somos vulnerables y no olvidarlo, no volverlo a olvidar, es fundamental, para ahora, y para los tiempos que se avecinan.

 

¿Qué más acciones crees que podemos hacer para que el mundo sea ese lugar que soñamos, y en el que además nuestras realidades cíclicas tengan el lugar que merecen? ¡Cuéntanos! ¡Esto lo construimos juntas, o no será!


*La ilustración de este post es de Elisa Biete

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 1)

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 1)

Escuchaba el otro día a varixs pensacreadorxs sobre: ¿qué hacemos ahora? ¿continuar manifestando la mierda en la que nadamos? ¿o intentar imaginar ese nuevo mundo con el que soñamos? También durante este tiempo-raro, un Compa (mila esker B.) ha dicho una frase que se ha hecho viral (al menos dentro de mí): “Tendremos que construir un mundo nuevo”. Con estas dos premisas algo dentro me ha hecho click. Un click de mechero que ha vuelto a encender la llama, flojita aún después de pagar las facturas de mi covid-vorágine, pero fuego al fin y al cabo.

Agarrando fuerte estas ideas (y mezclando-las también con un par de peticiones muy interesantes de dos Compas (gracias J. y Y.), sentipienso que es momento de comenzar a esbozar trazos encima del paisaje post-covid que aparece. Además, es necesario que nosotras también escribamos nuestros relatos de la Historia, incluso aunque como en este caso, sean balbuceos.

Parto de las siguientes certezas, que de algún modo he ido (re)acuerpando en el covid-time: la incertidumbre general de lo que antes era Casa (yo misma en busca de un nuevo centro y unas nuevas rutinas cíclicas, otra vez), el montón de injusticias y desigualdades, sobre todo sociales y de cuidados que se han (re)visibilizado y la idea de que solo juntas, juntos, juntes, podemos transformar esto.

 

Crisis y neonormalidad (que no sea una vuelta a lo de antes)

Han sido semanas (ya meses) muy duras. Cada cual con sus circunstancias, (también con sus privilegios) hemos atravesado este tiempo lo menos mal que hemos podido. Por diferentes contrastes que he realizado y teniendo en cuenta que no ha sido una crisis individual (de esas que vivimos en un duelo o cuando cambiamos de dirección nuestra vida), sino que ha sido colectiva, la hemos vivido todas, todos, todes y hay algo que tenemos en común: Han asomado patrones, mierdecillas, charcos y conflictos que creíamos atravesados (o no). Y de repente plaf! Plaf y plaf!

¿Cómo lo has vivido tú? Quizá, dado que ya ha pasado un tiempo desde el shock de la experiencia covídica, puedas revisar cómo han sido para ti estas semanas y (ojalá) rescatar algunas joyas-modificaciones de tus adentros para seguir aprendiendo a (auto)cuidarnos. Te animo a que lo hables con tus Compas-cómplices y desarrolléis estrategias sentipensadas y cuidadas por si la pandemia continua.

Spoiler relacionado con la neonormalidad o la “nueva normalidad”: La pandemia capitalista sigue, por lo que atender esto y usar la fuerza del cuidado colectivo me parece imprescindible para ser resistencia.

 

Responsabilidad social (más allá de la mascarilla)

Las redes se llenaron enseguida de estas dos palabras. Al principio era el #YoMeQuedoEnCasa y ahora es #YoMePongoLaMascarilla. Estoy de acuerdo en que hacer esto ha sido (y es) un acto de responsabilidad. Lo que me tiene enfadada desde el día 0 de la llegada del bicho, es que para haber evitado llegar a esta situación hay bastantes otras-muchas cosas de carácter socio-político que podrían haberse hecho en nombre de dicha responsabilidad. No somos las únicas responsables, ni de coña. Pero siempre resulta que somos quienes pagan el pato.

La lista es bastante interminable, la verdad. Empezando por los cuidados, así en general, de las criaturas y las personas mayores en particular, o las condiciones de esclavitud en el que malviven muchas mujeres* migradas, continuando por el colapso planetario y terminando por ejemplo, con fomentar y fortalecer esas-otras formas de economía que ya existen (como la Economía Social y Transformadora).

Si te interesa ampliar esta perspectiva, te dejo aquí dos charlas inspiradoras de las que son mis 3 referentas-teóricas estrella: «Crisis del sistema» (Jule Goikoetxea y Amaia Perez Orozco) y «Abordar la emergencia civilizatoria tras el Covid19: Retos y aprendizajes» (Yayo Herrero).Y así, ya no me enrollo más con esto.

 

Colectividades y ciclicidad (revisando el entusiasmo …

Reconozco que soy una entusiasta. Y esto no es ‘malo’ per se, normalmente me hace tener un punch optimista y alegre. Solo que al vivir en general con (mucha) intensidad, a veces, esta emoción me deja tan KO como una fuerte bajada a los abismos, sobre todo si este entusiasmo es también colectivo y alimentado por otrxs entusiastas. Y es lo que me ha pasado en este tiempo. Especialmente durante las primeras semanas tuve tanta ilusión de que El Tiempo del Cambio había llegado (léase de forma épica), que un tsunami de quehaceres, desdibujó la rutina cíclica a la que tanto me ha(bía) costado llegar. Los colores con los que pinto la agenda que día a día me hacen saber que fase transito, se convirtieron en un arco-iris emborronado.

No tengo la formula de cómo vivir en cíclico conjuntando lo colectivo, de hecho, creo que este es el gran reto que tenemos dado que estamos atravesadas por el entorno siempre. Algunas Compas me han comentado que al sentir estos ciclos “alterados”, es cuando han visto esto de que lo de “fuera” es absolutamente determinante para como lo vivimos “dentro”. Cuidarnos es bien (fundamental), pero no olvidemos que mientras que todas* no podamos menstruar a gusto, la fiesta de la cultura menstrual no se habrá acabado. Y me temo que aún falta mucho para esto.

…y los límites)

Otra de las cosas que he visto en este tiempo, es que al igual que lo individual no es la solución, es que lo colectivo ha de tener unos límites: No es bien que sea la forma de fuga de una misma, la contención de otras requiere de energía que no siempre tenemos disponible y el hacer/idear/accionar planes estratégicos, nunca, nunca, podemos permitir que sobrepase nuestros límites propios (especialmente cuando la carga emocional del momento es como la que hemos pasado).

Estar atentas a esto es clave para saber qué días sí podemos atender los activismos/trabajos/cuidados “externos” (y colectivos) y que días no. Escribo esto mientras trago saliva ya que soy consciente de que hablar de cuidados “opcionales” es frívolo, y sé que no todes tenemos la opción de plantearnos esto. Sin embargo, parto de la idea de poder estar en un/su centro y dar atención a otrxs desde ahí. O al menos, que exista un compartir honesto sobre las condiciones en las que se va a desarrollar el acto de cuidar.

Si te interesa esto o ves que se te fuga mucha energía, o si quieres ver que momentos podrías dedicarte a cuidar el cachorro de esa amiga, puedes ir registrando sobre cuáles son tus días top y cuáles eres incapaz de sostener a nada ni a nadie. Puedes ir anotando en tu cuaderno las personas con las que te relacionas, las acciones que haces en tus activismos, militancias o colectivas y poco a poco identificar cómo es el match entre tu bailoteo de hormonas y tus historietas relacionales. Si puedes, por supuesto, anímate a compartir tus sentires cíclicos en tu entorno, y a realizar estrategias para cuidaros juntas.

 

Este post tiene segunda parte (¡que sale en breve!). Ya hemos marcado las directrices y el marco teórico ;). En breve te cuento las propuestas prácticas que puedes (y podéis) realizar para que juntas, pintemos ese mundo nuevo que tanto ansiamos.


*La ilustración de este post es de Elisa Biete

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 2)

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 2)

En el anterior post (Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)) me quedé  reflexionando sobre: ¿Dónde están los cuerpos? Y hoy, pretendo ofrecerte alguna respuesta-balbuceo-ejercicio para que puedas llevar estas reflexiones a lo más cercano que tienes: tu propio cuerpo-vivencia y tu día a día.

¿Seguimos otro tramo de viaje-aventura hacia algún otro puerto?

[¿Sabes por qué me motiva tantísimo este tema? Porque sé que estamos caminando de un árido paisaje-modo-de-organización llamado capitalismo, a una verde y nutritiva realidad que yo imagino como Isla Ternura. ¡El viaje sin duda está mereciendo la alegría! ]

 

LOS CUERPOS AL CENTRO

Desde diferentes movimientos oímos esto de “Los Cuerpos al centro”, nosotras mismas en Ara!Gorputz (asociación para la investigación y difusión de la ginecología autogestiva) lo usamos como lema añadiéndole que estamos cansadas de ser periferia.

El caso es que esto resulta abstracto sino es algo a lo que estamos atentas TODO EL RATO. Todo el rato, insisto. En cada acción, cada gesto, cada relación, cada empleo, cada trabajo. Always, que se dice in english (que siempre queda muy cool :p). Porque si no, es probable que el tren-de-alta-velocidad-sistema nos arrolle y sea Cuerpo de quien nos olvidemos, volviendo a ser esa cabeza con manos que salen del cuello que se nos impulsa a ser.

¿Cómo (comenzar) a organizarte de forma cíclica? ¿Cómo estar (más) atenta a Cuerpo?

No te propongo una obsesión (si eres un poco Control Freak, como yo, puedes proponerte esta observación de ti misma con el modo juego activado, con la mirada curiosa de la niña que también eres), sino más bien una forma de que de veras, en la práctica, en el día a día de tus acciones, el Cuerpo este presente y a poder ser en el centro:

  • Mírate desde ‘afuera’. Cómo caminas, cómo te sientas, si te escondes, si ocupas más/menos lugar del que te corresponde, también cómo hablas, si permites los silencios y cómo los llevas, qué piensas de ti misma y de lo que te rodea…
  • Observa las emociones y lo que estas te indican. Recuerda, no hay emociones «buenas» ni «malas», los movimientos que te surgen en el cuerpo son pistas que quieren decirte algo. Procura escucharlas y con esto, escucharte. Si te interesa el tema puedes leer el artículo: Emociones y ciclo menstrual (Parte 1).
  • Estate atenta a los cambios físicos y/o fisiológicos en el día a día. En los procesos de salud-enfermedad, menstruación-ovulación… (¿Te acuerdas del manifiesto que escribí de que El ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista?)
  • Prevé los eventos, citas, acontecimientos… en los que intuyas que tu Cuerpo tiene el peligro de fugarse a (o de que lo manden más hacia) la periferia. Procura crear estrategias que te acompañen a estar (más) atenta de ti misma.
  • Analiza las relaciones que tienes y mira en cada una el lugar en el que está tu Cuerpo y si los procesos (físicos, emocionales…) que vives tienen espacio (o no) con cada una de ellas.
  • Saber y tener bien presente SIEMPRE que al ser mujer* eres leída como un Cuerpo de segunda. Con esto, es probable que haya determinados lugares en los que las ganas de desaparecer, de hacerte pequeña, de huir, aparecerán con más fuerza (por ejemplo, los bancos, lxs ginecologxs, y todas esas construcciones que de base están hechas para ellos). Idea estrategias para estos casos, y si son colectivas, mejor.
  • Si eres un Cuerpo menstruante, todo lo anterior se expresará de diferentes maneras según la fase en la que te encuentres. No es lo mismo caminar por la calle en Preovu o en Premen, ¿verdad? (¿Cómo van los registros?)

 

¿DESEA ACTUALIZAR EL MAPA DEL TESORO A SU VERSIÓN 2.0?

¿Recuerdas el Mapa del Tesoro? ¿Lo tienes por ahí? ¿Lo estas usando? (Me encantaría que me contaras sobre esto, es una de las herramientas que más difundo y re-pienso). En él, tienes marcadas todas esas estrellas-frentes que conforman el universo que es tu vida. Es la cartografía que te muestra donde inviertes tu tiempo y energía, ahí ha de estar todo aquello que exista en tu realidad.

Y con esto de ‘Poner el Cuerpo en el centro’ te propongo volver a cogerlo y realizarle la actualización 2.0 que le corresponde (y que te mereces) y que se cita con la siguiente pregunta: “¿Dónde está mi Cuerpo en cada uno de esos frentes que conforman tu Vida?”. Por ejemplo, ¿tiene tu cuerpo (y los procesos que te acontecen) lugar en tu empleo? ¿Puedes hablar de ellos? ¿Se te toma en serio?… Y con tu familia de origen, ¿puedes compartir como son tus emociones?…

Puedes utilizar el sistema de asteriscos, por ejemplo del 1 al 5. En el que 1(*) es “Mi cuerpo (y mis procesos) es (son) inexistente(s) y tengo espacio siquiera para hablarlo” y 5 (*****) es “Mi cuerpo (y mis procesos) esta(n) siempre presente(s) y son acogidos”. Después, puedes reflexionar el por qué de esta puntuación, haciéndote preguntas cómo estas:

  • ¿Cómo de presente me gustaría que estuviera mi cuerpo en este ámbito de mi vida? ¿Por qué? ¿Cómo puedo ir hacia ahí? ¿Hablando más de los procesos que me acontecen? ¿Cómo podría hacerlo? ¿Con quién? ¿Tengo alguna persona aliada en ese frente para hablar de estos temas?…

*RECUERDA que esto es un proceso vivo, en el que revisando los asteriscos podrás ir creando estrategias para poner el Cuerpo en el centro en cada uno de los frentes que conforman tu Todo.

 

IMPORTANTE: NO OLVIDARSE DEL “OTRX” CUERPO

Porque de poco sirve estar atentísima a una misma, sino atendemos (también) ese otro cuerpo (o esos otros cuerpos) con el/los que me estoy relacionando.

Recuerda, la Vida que merece ser vivida ha de ser tanto individual como colectiva. O todas la vivimos, o no sirve.

 

¡Te leo encantada en los comentarios! Cuéntanos cómo es tu realidad, y que lugar tiene tu Cuerpo en los diferentes ámbitos 🙂


*La ilustración de este post es de Sastraka

Acompañarnos (procesos personalizados)

Acompañarnos (procesos personalizados)

Todas nos acompañamos. Como humanas y siendo bio-psico-sociales (e interdependientes), sabemos hacerlo (con más o menos habilidad) desde siempre. Para mí, lo importante aquí es el valor que le damos en nuestra realidad a esta “tarea” que ha sido y sigue siendo invisibilizada. Considero además, que es La herramienta para salir del individualismo que nos persigue (y que nos venden) día a día.

El caso es que además, llevo un tiempo dándole vueltas a que quiero contarte este trabajo/servicio que también realizo dentro del proyecto (encuentras el dossier aquí). Necesito hacerlo por estas razones:

  • Cada vez son más las que están confiando en mí para que les acompañe, lo cual me da punch y alegría.
  • Necesito sacar del armario este trabajo que llevo haciendo (de forma comprometida y sistemática) desde hace 4 años y dejar de invisibilizar(me)lo.
  • Quiero darle el lugar que merece más allá de ese apartado (escueto y casi escondido) que tiene en el espacio “¿Nos encontramos?” de la web.
  • Deseo acoger a la impostora que me recrimina una y otra vez que esto no es para tanto.
  • Todas nos acompañamos y hacerlo es lo que nos da red, contención y posibilidad de crear juntas esas otras realidades-ficciones. Considero que, en estos tiempos de soledad imperiosa y de esa falacia que es la independencia absoluta, esto es resistencia.

¿Me acompañas y te cuento?

 

El “trabajo” de acompañar (emocionalmente)

Sabemos (vamos sabiendo y siendo conscientes) que son un montón de trabajos invisibilizados los que las mujeres* durante siglos (siempre) hemos realizado para sostener la vida. Aún, todos estos se encuentran en la parte del iceberg (encuentras la imagen, aquí), y nosotras mismas, muchas veces no somos capaces de valorarlos/nos. Probablemente los más “sencillos” de ver sean los que sostienen la vida de forma física: Lavadoras, compras, comidas, limpiezas…

Sin embargo, bajo mi punto de vista existe un tipo de cuidado que aún resulta más invisibilizado probablemente por la no-cultura de emociones que tenemos, este es el cuidado emocional. El cual implica, contención, escucha, resolución, ideas o sencillamente, poner el hombro para que alguien llore contigo. Lo cual es un regalo si tienes la energía y el tiempo para hacerlo, y si la otra persona lo permite.

Sin este pilar, que aún no se tiene en cuenta como “trabajo”, no sería posible la creación de vínculos íntimos (al menos es como yo lo siento), recíprocos, cuidados y tampoco tendríamos la capacidad de si por ejemplo tenemos un día de mierda, soltar, liberarnos y renovarnos así.

Quizá se nos hace difícil verlo como “trabajo” porque asociamos esta palabra al esfuerzo productivo y no al cariño que le tengamos a una persona. Sin embargo, cabe recordar ese mantra que tenemos inscrito en los huesos de que las mujeres* hacemos todo por amor. Y está bien que lo hagamos, por supuesto! Aunque no olvidemos el tiempo y energía que invertimos mientras acompañamos, y pongamos en valor, lo mucho-muchísimo que podemos aprender sobre los procesos, las emociones y la vulnerabilidad mientras lo hacemos.

Es tan importante aprender a acompañar, como a dejarse ser acompañado.

 

Bidelagunak, esta palabra tan bonita

En euskera tenemos un término que para mí define mucho mejor lo que me late y lo que hago. Su traducción literal es “amiga de camino” y conjugado decimos bidelaguntzak, que viene a ser “ayudas en el camino”.

Este concepto, poco o nada tiene que ver con ser coach (hice un curso el año pasado con el que me confirmé que no era eso lo que quería ser). Yo más bien (me) ofrezco para acompañarte a ver tu realidad, y desde ahí, observar si tus tiempos y energías están ubicados como tú quieres. Para después, continuar caminando (juntas) hacia esa vida que merece ser vivida (tanto individual como colectivamente) que tú quieras (y puedas), acompañada de tus dones y talentos, y por supuesto también de tus límites. Todo ello, claro está, con perspectiva cíclica, que es imposible dejarla fuera 😉

 

Te acompaño

Como te decía al principio ya van a ser 4 años los que llevo acompañando de forma comprometida y sistemática. Quiero decir, que no son acompañamientos puntuales (que también, por supuesto) sino más bien, procesos-trabajos cuidados que implican tiempo y energía y de los cuales he aprendido (y sigo aprendiendo) muchísimo.

En este tiempo estoy  acompañando a una amiga que trabaja en una empresa “tradicional” y que casi tocaban la quiebra cuando comenzamos, también he acompañado a otra amiga (y compañera de proyecto “alternativo») a ubicar-se y sentirse (como ella me decía) menos sola, y en este último tiempo, acompaño también a otras dos personas cercanas que están en proceso de re-ubicación de sus realidades. Con ambas estoy trabajando su realidad de tiempo-energía “completa” (incluyendo cuidados, relaciones y proyectos propios) y también estamos adentrándonos juntas en el mundo de los dineros.

Con todo esto te digo que quiero dar el salto e ir más allá de las relaciones amigas. Porque creo que puedo hacerlo, y sobre todo, porque quiero hacerlo.

 

El proceso/Los procesos

No son procesos que sepa a donde nos llevaran y aunque esto sé que no es algo que a priori “venda”, vender, no es para nada mi intención ni mi objetivo. Internet esta llenísimo de cursos/personas que ofrecen promesas de que te harán millonaria y todas esas cosas, y esto, nada tiene que ver con mi propuesta.

Yo paso de perpetuar el capitalismo y de poner el dinero en el centro (sin obviar que necesitamos dinero, para lo cual acompaño los procesos con mi ensayo de ‘Se una Padrina’). Para mí lo importante es poner(te) tu vida/cuerpo en el centro, acompañarte a verlo con toda la claridad que podamos, utilizando diferentes herramientas que enraízan y otras que ayudan a desplegar las alas.

Así, los procesos son orgánicos, personalizados, y por supuesto, cuidados en tiempos y energías. Van desde lo más matérico hasta lo más emocional. Porque todo es importante e imprescindible para la creación de la Vida, esa que integra ese Todo en el que nos habitamos (incluidas relaciones, trabajos de cuidados y todas esas “cosas” que por nuestro sesgo de género y por nuestra cultura hegemónica muchas veces olvidamos).

  • INDIVIDUALES: Los procesos individuales pretenden ubicarte en tu realidad y continuar caminando hacia esa Vida que quieres, en la que en el centro, estás tú (y si es el caso, también tu ciclo menstrual).
  • COLECTIVOS/DE PROYECTOS/DE EMPRESAS, COOPERATIVAS o ASOCIACIONES: Los colectivos son “meta-acompañamientos”, es decir, partimos de ti, y analizamos tanto tu realidad como la del proyecto. Al haber más de una persona implicada, vemos las realidades individuales y a continuación conjuntamos estas en la realidad colectiva.

 

Todo esto nace de mi cuerpo

¿De dónde podía nacer sino? Lo que procuro replicar con estos acompañamientos es mi propio proceso, este que sigo realizando (muy bien) acompañada por las personas cómplices con las vivo y creo (puedes leer más sobre cómo es esto en «De danzas y procesos creativos«). También avanza porque durante estos años he realizado diferentes cursos que me dan pistas, así como talleres que me dan la oportunidad de ver los retos a los que nos enfrentamos en este tiempo que nos ha tocado vivir.

No tengo titulación que avale esto. Lo que tengo, como dice Haraway, son conocimientos ubicados/situados(1), véase, acompañamiento en informática a señoras en la época del Windows 95 (¡qué tiempos!), 10 años detrás de la barra de nuestra cafetería (¿me convalidarán alguna carrera con esto?), etc. Además, soy autodidacta y persigo lo que me late con horas de vídeos y charlas, miles de artículos y muchas-muchas pruebas-experimento que primeramente siempre me auto-implemento. Me gusta jugar(mela) y lo hago con gusto (y mucha seriedad y compromiso), porque creo que es difícil construir mundos nuevos con ladrillos viejos, así que, menos coaching capitalista y más procesos de acompañamiento en economía feminista :p

Dicho todo esto, si te interesa que te acompañe, puedes contactarme desde AQUÍ y vemos si lo que necesitas y lo que puedo ofrecerte con-juga. Si es así, estaré deseando que (con)jug(u)emos 😉

Y no lo olvides: Acompañarnos (nos) trasciende y es resistencia, porque nos hace continuar juntas, y Juntas, como dicen La Mare y Eva Sierra, «Juntas, vencemos la muerte«, compañera 🙂


(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Conocimiento_situado 

*La ilustración de este post es de Sara Fratini

Inspiraciones 2019

Inspiraciones 2019

Cambiamos de año según la cuenta gregoriana. 13 nuevas lunas por delante. Cambiamos también de década. 2020 is coming. Y con ello, este año también he decidido poner por aquí aquello que me ha inspirado, me ha hecho pensar y me ha acompañado a seguir divagando, jugando, divirtiéndome, cuestionándome… En la segunda parte en este post, también encontrarás un ejercicio-dinámica para marcar tus hitos de este 2019. Importante (como siempre digo) saber donde estamos para proyectar hacia donde nos queremos dirigir 🙂

Recuerda que en el blog encuentras las inspiraciones del 2018 y del 2017. En estos post tienes más recursos, que bajo mi punto de vista, siguen estando de plena actualidad para seguir… ¡inspirándonos!

 

📓📙 LIBROS

  • LIBRO: Pensamiento monógamo, terror poliamoroso (Brigitte Vasallo). Después de leer este libro afirmo (propongo) que cada vez que digamos que nuestro sistema es heteropatriarcal y capitalista le añadamos otro apellido más. Nuestro sistema es monógamo, igual que nuestras formas (hegemónicas) de relacionarnos.
  • LIBRO: Soberanías. Una propuesta contra el capitalismo (Diversas autoras). «Este libro es una propuesta para la discusión, el debate y la acción que parte de la convicción de que no hay recetas ni programas perfectos a la hora de avanzar hacia la transformación social. Es un marco para un diálogo fecundo con todas aquellas personas interesadas en este proceso. No tenemos ninguna duda de que abandonar el capitalismo como marco de las relaciones sociales es urgente y necesario para nutrir nuestras vidas y vivirlas plenamente, y que nos hace falta comenzar a hacer el tránsito, desde ahora mismo, hacia la construcción de una sociedad mejor para todos y todas.»
  • LIBRO: Valerosas 1 y 2 (Pénélope Bagieu). Fantástico libro-cómic con un montón de historias de mujeres* brillantes y tremendamente Valerosas.
  • LIBRO: Economía Rosquilla. 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI (Kate Raworth). Sin duda, hay otras formas de pensar la economía, por ejemplo, atendiendo a que quienes la crean son las personas que habitamos la Tierra. «La autora propone siete maneras distintas con las que aprender a pensar como economistas del siglo XXI. Cambiar los objetivos, cultivar la naturaleza humana, ver el panorama general, diseñar para distribuir la riqueza, crear para regenerar, son algunas de estas propuestas que el manual desarrolla a fondo. «

 

🎵🎤 CANCIONES

  • Es mejor caminar (Pilu Velver versionando a Revolver): Admito que soy bastante obsesiva con las canciones. Y esta, la habré escuchado durante estos meses como… 1000 veces ¿? Esta canción me conecta con el miedo y me acompaña a acogerlo y seguir adelante. Adoro a la cantautora Pilu Velver, tanto sus versiones, como sus canciones «originales».
  • Eraso sexistarik ez (Yogurinha Borova): En verano tuve ocasión de estar en uno de sus shows y me encantó. ¡Fue muy muy divertido! Esta canción es en euskera, aunque tiene otras en castellano. Grande Yogurinha 😀
  • Primavera nuestra (María Ruiz y Eva Sierra): Ha sido banda sonora sobre todo de momentos-mierder este año. «Siiiientelo, llegan las revoluciones, de morado, de rabia, de flores, primavera nuestraaaaaa».
  • Peces de ciudad (Versión de Rozalen): Esta canción pertenece a la banda sonora de mi Vida, me recuerda a mi Maa y esta versión de Rozalén me encanta.
  • Vamos sobradas (Tremenda jauría): Perreo del güeno, del feminista, para celebrar la Vida y que nuestra revolución sea bailando. Son tremendas las Compas de Tremenda jauría, en serio, dale al play y ¡a bailar!

 

🎥🌟 CHARLAS / DOCUS

 

🧭🔻BALANCE-RECETA

Este ejercicio ya lo he propuesto antes. Sip, lo se. Lo que ocurre es que me resulta tan revelador hacerlo cada año, que es por esto que me repito. Esta vez te lo cuento en modo receta 🙂

¿Qué necesitas?

  • Tiempo de calidad en el cual no seas interrumpida (entre 2 y 3 horas según el grado de profundidad)
  • Un espacio propio (o un lugar tranquilo)
  • Una infu rica-rica y calentita (opcional)
  • Tu agenda, cuaderno(s), registro(s)… de este 2019

¡Vamos allá!

PASO 1: Comienza desde enero y ve marcando con algún color esos eventos, citas, regalos, procesos, trabajos, cuidados… que hayas realizado y que consideres que tienen un valor en tu proceso de vida. Anótalos en un hoja aparte, uno por uno en modo lista. Si tienes redes sociales (virtuales) también puedes darte una vuelta por estas para ver qué cosas has compartido y qué es lo que te ha acontecido durante el año (pero por favor, que sea un rato especifico, y luego, vuelve al papel).

PASO 2: Coge cada uno de los puntos de la lista y profundiza en ellos. ¿Cómo te sientes ahora con aquello que te ocurrió? ¿Cómo te sentías en ese momento? ¿Qué es lo que te ha dejado esa experiencia en tu vida? ¿Qué cosas nuevas (o renovadas) has aprendido con lo que te ha ocurrido? ¿Consideras haber visto algún nuevo don o talento en ti? ¿ Y algún limite que desconocías?

PASO 3: Respondiendo a las preguntas que planteo arriba (y a otras que a ti se te ocurran) tendrás la perspectiva de todooo lo que te ha ocurrido durante estos últimos 365 días. Y quizá (eso espero) veas más claro hacia donde quieres seguir caminando en los próximos meses. Entonces, ¿hacia dónde es?

PASO 4: Paloma Todd de Luna de Abril (ferviente inspiradora para mi este 2019), nos deja estas preguntas que considero muy reveladoras para el final del ejercicio: «¿Qué he cosechado en este ciclo? ¿Cuales han sido mis logros, mis pérdidas? ¿Mis aciertos y mis errores? ¿Qué me gustaría corregir, mejorar, refinar? ¿Qué no necesito más? ¿Qué se cierra? ¿De qué me despido? ¿En qué área de mi vida siento que he cerrado una puerta, he puesto un límite, he dicho no?«

 

Eiii!!! No olvides dejarnos en los comentarios tus recursos inspiradores 2019. Y si quieres, por supuesto, cómo te has sentido al hacer el balance.

Te deseo un año genialérrimo y que juntas, sigamos inspirándonos y creando esas realidad tiernas con las que soñamos y que a veces, incluso habitamos.


*La ilustración de este post es de Patricia Corrales.

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