Autoexplotación: No lo haga(mo)s

Autoexplotación: No lo haga(mo)s

Es sabido que el sistema-Patrix en el que vivimos está basado en la explotación, sobre todo para que la acumulación de los famosos BBVAHs (u Homo Economicus, esos mitos que habitan la parte de arriba del iceberg de las opresiones) no deje de suceder.

También y como muy bien sabemos, todas-todes les demás, (sobre)vivimos realidades precarizadas en esos abajos, con varios empleos remunerados (al mismo tiempo), con trabajos diversos (a veces no visibles y en cualquier caso, no visibilizados) y otra serie de quehaceres (proyectos propios, formaciones, quedadas, amistades, compromisos…) con los que a veces, además de ser explotadas, llegamos a auto-explotarnos.

El “¡Tu puedes!” esta a la orden del día y no olvidemos que es un lema capitalista orientado a que estés como estés, sigas produciendo.

 

Entusiasmo: Gasolina para el alma (que puede explotar)

La marca personal, el proyecto propio, el alzar la voz aquí o allá, el decirnos para existir esta de moda. Surfeando esta ola estoy yo misma. Esto, es una maravilla para nosotras, tanto a nivel individual como colectivo. Porque nos da bizipoza (alegría de vivir en euskera) y porque ya era hora de que nuestras voces (y vísceras) sean nombradas y escuchadas. Podríamos decir que en muchos casos esta gana-fuego nos arde dentro y necesitamos expresar lo que sentimos, lo que sabemos, lo que hacemos. Y hacerlo hoy en día es relativamente fácil gracias a, como dice Remedios Zafra, nuestras habitaciones propias conectadas (al menos, las que tenemos el privilegio de tenerlas, habitaciones propias e internet, digo).

Transmitir este entusiasmo que nos da hacer/decir algo (con el compromiso hacia una misma que esto implica) es sin duda algo ilusionante, que conseguimos (en gran medida) a golpe de click, pero que sin embargo, lleva implícitos un montón de trabajos de los que, a menos que seas una profesional del tema (o sea que antes de emprender (como odio esta palabra por cierto…) por tu cuenta ya te movías en el mundillo), normalmente no somos capaces de ver (y menos aún de hacerlo con anterioridad).

Al tiempo de arrancar un proyecto nuevo, y después de la fase clásica del “enamoramiento”, según mi propia vivencia y en la de proyectos que acompaño, existen 2 posibles devenires. Uno: acaba la época de subidón, los trabajos no demasiado “recompensantes” se convierten en rutinarios, la burbuja estalla y termina el asunto (llega el fin del proyecto). O dos: comienza lo que muchas estamos sufriendo y que podríamos nombrar como “la auto-explotación que nos mantiene vivas y existiendo, y al mismo tiempo nos hace ir patinando en la vida”.

El iceberg de tus trabajos y empleos

Como sabes uno de mis totems (y con el que mi cabeza sigue haciendo boom!) es el famoso iceberg de la economía feminista. El otro día lo miraba y observaba que si colocamos los frentes en donde invertimos tiempo y energía en él, apreciamos que arriba (en la zona privilegiada) está el (o los) trabajo(s) remunerado(s) o empleo(s), y abajo, en la zona que sostiene esta cima, tendríamos todas esas otras proyectos-trabajos-ocios-relaciones que son fundamentales para que lo de arriba se sostenga (o sea, sintamos/tengamos una vida más allá del empleo, que manda narices el tema…) y que sin embargo no siempre les hacemos el caso que deberíamos.

Como si de los trabajos de cuidados a nivel global se tratará, en nuestra propia realidad-iceberg, y teniendo en cuenta que organizamos nuestra vida en torno al empleo, abajo, estarían las acciones que nos cuidan a nosotras mismas. Que nos dan (algo de) ilusión y esperanza. En esas aguas subterraneas, estaría también ese proyecto propio en el que estoy centrando este texto. ¿Sabemos que es lo que pasa con esa parte que sostiene, verdad? Básicamente, precariedad de tiempos-energías e invisibilización.

 

Eso que da tanta alegría (y que también cansa): Ilusión y Trabajo(s) en tiempos de pandemia

Desde el comienzo de este proyecto supe que la perseverancia, mi propio proceso de “profesionalización transformadora” y los tiempos-energía dedicados a los quehaceres del proyecto, serían los grandes retos para mantener esta barquita-proyecto a flote. Y así esta siendo.

Es una negociación constante entre un montón de factores. Uno muy determinante es qué acciones concretas desarrollo para el proyecto, como escribir, leer, compartir, preparar talleres, etc. otro muy potente (y que me trae infinitos y cíclicos dolores de cabeza) es el uso que doy a las redes sociales virtuales y procurar que no sean ellas quienes me usan. Sin embargo, siempre me topo con la siguiente pregunta: ¿Una existe si deja de publicar en redes sociales virtuales durante un tiempo?

Hay vida más allá de las redes sociales virtuales. Lo sé (teóricamente) aunque aplicármelo, me trae de cabeza.

En estos últimos ciclos me he sentido profundamente cansada. Se me han acumulado proyectos, y algunos han dado más complicaciones (y trabajo) de lo que imaginaba o preveía. Me pasa ciclicamente y ahora a todo se le suma el factor-covid. Por lo que me he sentido autoexplotada. Intentando escribir sin ganas, publicando por publicar y lo mas grave, yendo a algún encuentro presencial sin un ápice de ilusión. Aquí me salto la alarma.

Los efectos de la pandemia llamada covid son grandes, pesados y con muy poca oportunidad de despresurizar-nos. Ya no hay fiestas, ni quedadas espontaneas, no hay abrazos que avivan la chispa, ni excursiones a la provincia de al lado. La vida esta cansina, y si a esto le sumamos unas exigencias internas tan tremendas como las que nos impone el tinglado capitalista-productivista, pues una de repente arde en lo que era su cálido fuego-ilusión.

Estrategias para resistir a la autoexplotación (no arder y cuidarnos):

No soy de tips. Lo sabes. Sin embargo, me suele gustar acabar los post con ideas que a mí me están funcionando (y que además esta genial que me recuerde). Aquí tienes algunas:

Midiendo tiempos-energías: Así como sabes cuanto tiempo te lleva(n) tu(s) empleo(s) remunerados, se igualmente (o más) honesta con el tiempo que tienes para dedicarle a tu proyecto, y procura ceñirte a esas horas. No por estar más tiempo sentada frente a la pantalla todo ira mejor.

-No vas a forrarte: No nos engañemos, teniendo en cuenta lo que cuesta ser autónoma (y los gastos de impuestos y gestoría asociados que conlleva), ¿Cuántas de las Compas que tienen un proyecto propio viven de los ingresos que este les genera? Es probable que combinar varios curros sea la maldición de nuestra época. Asumamos-lo y dejemos de pensar que hay sitio para todas en la cima. Dejemos de querer/creer ser un BBVAH. Sobre todo porque nosotras no queremos que haya cima.

-Existir más allá de las redes sociales-virtuales: Considera bien donde compartes tus contenidos y porque lo haces ahí. En estos tiempos de clicks y likes, a veces, no somos conscientes de que estamos regalando nuestro más valiosos saberes (y horas) a las grandes corporaciones de siempre.

-No solo de ilusiones vive la mujer*: Estate siempre atenta a la remuneración económica que te dan los trabajos por los que te contratan. Procura siempre que se valoren tus ideas y tus procesos de creación. Es maravilloso ponernos compartir saberes, sin embargo, esta siempre bien considerar que si nos dan para llenarnos la tripa, es mucho mejor.

-Más allá del dinero: Observa también esas cosas no-remuneradas pero que tanta vida te da tu proyecto. Hazlas visibles, compártelas! Necesitamos nuevos modelos de ser profesionales más allá de títulos, dinero, status-quo y demás movidas viejunas.

-Ciclicidad, siempre ciclicidad: Cada fase tiene sus potencias y sus límites. Pon estas de tu lado. No siempre estamos en el mood de crear, ni de compartir. Estar atenta a como danzas con tu ciclo es siempre (siempre) fundamental.

-Respira y di no: No por más hacer ni correr, llegaremos más lejos ni antes. A mi aún me cuesta mucho decir no, sobre todo cuando lo que me ofrecen me apasiona (me pasa mucho). Pero en esto de ser honesta conmigo (y con el proyecto), descansar (en todas sus modalidades posibles) ha de ser prioridad si no quiero hacer(me) campo quemado.

Y tu ¿alguna otra idea que te funcione en esto de encontrar ese (imposible) equilibrio entre la ilusión y los trabajos para currar gustosamente y sin auto-explotarte?


*La ilustración de este post es de (la siempre inspiradora) Paula Bonet.

¿Cultura menstrual normativa?

¿Cultura menstrual normativa?

Comienza el 2021. Un año al que se le están poniendo muchas expectativas. Como leía el otro día, “no odias el 2020, odias el capitalismo”, y este, no va a desaparecer por mucho que cambiemos de año. No Señoras, lo siento, pero no.

Considero que está en manos de todas, de todes, de todos, girar la rueda hacia otras formas de organizarnos que nos permitan vivir con alegría, desde la Alegría. Decesitamos construir (como mil veces he dicho parafraseando a las Compas Mesoamericanas -de Abya Yala) Vidas (con mayúscula) que merezcan ser vividas.

Tengo un listado de temas que quiero agarrar durante estos renovados (o eso quiero creer) 365 días. Temas que me quedaron pendientes, de los cuales sigo recabando información y preguntando-me bien hondo la forma de traerlos a palabras. Tengo prioridades, lógico. Y tengo también unas Compas cómplices con las que construir nuevas preguntas y generar respuestas (que bendición esto, joe!).

Hoy te traigo una reflexión, que aunque llevamos tiempo haciendo, me preocupa de sobremanera, y que mi querida prima P. puso el otro día encima de las mesas de varias redes sociales-virtuales: La Cultura Menstrual se está convirtiendo en algo mainstream, en algo popular (en el peor sentido de la palabra), y ya hace un tiempo que esta siendo manido (y ensuciado) por las asquerosas manos del capitalismo.

 

Capitalismo usurpador y devorador

Es sabido que el capitalismo todo se lo come. No importa que sea por medio de un feminismo convertido en camisetas de esa marca que empieza por Z y acaba por “ara” que bien conoces. No importa que sea promoviendo copas menstruales desechables (sí, sí amiga, hace ya un tiempo que existen). No importa que sea «invitándonos» a donar óvulos contándonos que somos super solidarias y unas heroinas (TW: el artículo enlazado es duro de leer, pero muy necesario). No importa que sea por medio de plantar (a modo de escaparate) Nuestra-Criatura libro en esa otra gran corporación que empieza por A y acaba por “mazon” (igual de flipada que tú nos quedamos las autoras).

El sistema caníbal en el que ponemos nuestros cuerpos día si y día también, está siempre al acecho, escondido detrás de cada puerta esperando el momento para capitalizar lo que sea que propongamos. Deseando devorar y re-colonizar una y otra vez nuestros cuerpos y vidas. La resistencia está muy chunga, y estar atentas a esto, saber que esto ocurre a cada instante, me parece lo primero que podemos hacer.

 

La Cultura menstrual está bien rica

Obvio que esto que venimos llamando Cultura menstrual no iba a quedar fuera del menú que se quiere comer (y que se está comiendo) el capitalismo. Por ello acontecemos (atónitas, tristes y enfadadas) a una gran oleada de proyectos, plataformas y movidas que nos indican (de base y de fondo) cómo menstruar maravillosamente, con sangre que se convierte en purpurina y siendo la identidad mujer la única «digna de» menstruar (de esto te hablaré en otro post que tengo pendiente). Las fases que venimos usando como arquetipos orientativos y como tendencia, se están convirtiendo en hegemonía, y esto querida, es realmente grave.

No tienes que ser super productiva en Preovulatoria, puedes odiarla porque los estrógenos te hinchan de ansiedad. No tienes que menstruar de forma “regular”, ni ser una princesa chorreosa de libido en ovulatoria. NO. Tampoco tienes porque vivir tu ciclo de forma “positiva” y por supuesto que, bajo mi punto de vista y vivencia, no tienes que hacer nada más que adoptar esta perspectiva cíclica como (una) forma de conectar con tu cuerpo.

 

Un peligro que veíamos venir

Erika lleva tiempo advirtiendo-nos de que no existe la perfecta menstruante, y la menda, pues también (aquí puedes leer el artículo de “Como tu ciclo menstrual es resistencia anticapitalista”). No hay nada que vaya a servirnos relacionado con el cuerpo ni con los cuerpos en relación, a menos que esté bien arraigado en el contexto socioeconómico y cultural en el que vivimos. Es decir, no habrá cultura de cuerpos, ni de cuidados, ni menstrual, ni de nada novedoso, a menos que tengamos bien presente (y todo el tiempo) las aguas pantanosas en las que nadamos.

Sin embargo, por mucha advertencia que tuviéramos, sabíamos que esto pasaría, que cuando algo se hace más y más visible, llega el Homo Economicus y nos los guarrea todo.

 

¿Y qué hacemos?

Como divulgadora (o lo que sea que soy) de Cultura menstrual, este tema me preocupa mucho. Mucho. Desde la autocrítica diré que pocas veces me siento en paz pensando en si estaré mirando todo esto desde suficientes prismas.

No sé bien qué podemos hacer. Esta es la verdad. No tengo las respuestas para frenar al capitalismo, y planteármelo siquiera ya me parece una (auto)exigencia brutal. Por lo que partimos de la base de que no cambiaremos el mundo. Sin embargo sí podemos mantener algunas ideas presentes para seguir siendo resistencia-tierna (y ojalá este 2021 consigamos ser Resistencia-Tierna-Juguetona):

  • A veces, la mayoría por desgracia, aconteceremos a la desolación de ver que nos han en-mierdado nuestro rico pastel. Nos surgirán contradicciones y tendremos que negociar con nosotras mismas y con el entorno. Acoger la rabia-pena (o las emociones que te surjan) es siempre bien. Puede ser además que algunas de estas te den gasolina para seguir.
  • Si ya has realizado un viaje (o varios) por tu ciclo menstrual y eres de la que lo cuenta con emoción y entusiasmo, ten presente que las fases que tú vives no tienen que ser las que otre viva. A veces se cruzan, otras, aparecen nuevas fases que podemos observar con curiosidad. Hay tantas formas de ser cíclicas como cuerpos menstruantes. No olvidemos esto.
  • Además, puedes encontrarte con personas que tengan ciclos diversos, que no ciclen en este momento o que no van a ciclar más. De esta diversidad solo podemos (y debemos) hacer una cosa: abrir bien los ojos y los oídos, escuchar, empatizar y aprender.

 

Conexión contigo, igual a espíritu crítico

Y pase lo que pase, hablemos de ciclo menstrual, de economía, de cualquier-cosa-que-suene-molona, mantén ese espíritu crítico que vive en ti. Nútrelo, comparte(te), contrasta, confronta. Esta conexión contigo, con tus procesos, con tu historia personal, con tus relaciones… es la que más pistas te dará sobre Tu verdad. Una verdad que puedes descubrir cíclica y cambiante, por supuesto.

No es tiempo de gurus ni de gurusas, no hay nadie que tenga ninguna verdad absoluta, no hay información “completa”, por lo que estar siempre alerta (si, esto cansa un ovario, lo sé) dándote (por supuesto) tus propios tiempos de (auto)investigación y reposo, es seguramente lo más que podemos hacer para mantenernos siendo resistencia-crítica-tierna (y divertida ¿? ¿Cómo se hace para estar en esta brecha mientras nos divertimos? Espero tu respuesta en los comentarios :p).

 

Te necesitamos, nos necesitamos ATENTAS para que sigamos creando juntas Cultura Menstrual enraizada en el contexto donde habitamos, y que esta se mantenga de forma bien-bien crítica.


*Desconozco la autoría de la foto de este post.

Lo que se nos está perdiendo y algunos Posibles-posibles (Parte 2)

Lo que se nos está perdiendo y algunos Posibles-posibles (Parte 2)

En el primer artículo relacionado con este temón que te traigo (lo lees aquí), te contaba como la situación que estamos viviendo no para de restringirnos “cosas” y en consecuencia de restringirnos (quizá debe de ser así, no lo sé, no lo tengo claro, pero este no es el tema de este post…)

Con esto, algunas de las conquistas por las que llevábamos años caminando (sobre todo) por senderos feministas, han quedado relegadas a otros planos. Algunas, a planos totalmente invisibles, dado que a.c. (antes del covid) tampoco eran lo que podríamos decir de gran prioridad para el sistema. Y con El Miedo suspirándonos en nuestras nucas, podría hacer que las perdiéramos para siempre.

Sin querer ser tremendista ni dramática, y con el objetivo de no perder (más) y no perdernos (más), creo que poder compartir nuestras estrategias en la creación de posibles-Posibles es una opción para seguir viviendo, y si puede ser, incluso bien-viviendo.

En esta segunda parte te comparto algunas de las revelaciones/acciones concretas que estoy practicando. A ver si te sirven, a ver si te ves en ellas y a ver si nos compartes más. Porque la imaginación y la creatividad (y las ganas de seguir creando un mundo más tierno), siguen en nosotras, y deseo que también en ti.

 

Mejor compartir, que dar tips y las no-novedades

No soy mucho de tips ni de consejos. No creo ser nadie para dártelos. Sin embargo lo que me gustaría es proponerte un compartir. Yo te comparto los míos por aquí y tú me compartes los tuyos en los comentarios. ¿Te parece? 🙂

Ah! Si eres de las que en tiempo pre-pandémico ya hablabas de estos temas, seguramente no te parezcan muy novedosas estas ideas. Sin embargo, al menos en mi caso, todo me está resultando mucho más urgente. Y por tanto, lo que nos propongo es accionar(las), provocar(nos).

 

Algunas (de mis) revelaciones y otras re-revelaciones

  • Rutinas a mi favor (tiempos energía, acciones,…) ¿Qué haces en un día? ¿Cuánto tiempo dedicas a cada cosa? ¿Cuánto tiempo dedicas al nuevo frente llamado Covid? (Mantener esto presento, por ejemplo con la herramienta del Mapa del Tesoro, siempre es bien).
  • Menos información y más estrategias. Menos noticias catastróficas y más inspiraciones-creativas. ¿Cuál es la información de la que te estas nutriendo? ¿De qué medios? ¿Sobre qué hablan? (A mí, cuando necesito desconectar de todas-mis-movidas me están salvando los podcast de humor (feminista) como: ‘¿Puedo hablar!‘ o ‘Deforme semanal ideal total).
  • Conexión con las emociones. Porque recordemos, que las emociones son políticas, y crear (nuevas) estrategias para que estas estén presentes y sean visibles (a pesar de las mascarillas), sigue siendo muy importante. (¿Reconoces tus emociones? ¿Sueles hablar de ellas? ¿Con quién? ¿Qué te cuentan últimamente? Aquí tienes este artículo en el que te hablo de Ellas).
  • Registro de ciclo. Ejem… ¡que te voy a contar! Es probable que tu ciclo se haya visto modificado por la situación estrogénica que estamos viviendo. Quizá sea momento de volver a registrar (Tienes 3 artículos en mi blog para (re)comenzar la aventura. Por aquí accedes al primero y puedes seguir desde aquí con la saga).
  • Atender deseos y necesidades. El poder de saber cuáles son tus Decesidades. Si ya no está disponible la forma en que hacías algo, busca otra, pero no apagues el deseo (o la necesidad) de llevarlo a cabo. (¿Qué cosas hacías antes que ahora no puedes hacer? Hazte una lista y proponte opciones o alternativas factibles).
  • Menos hablar del covid, y más hablar, acoger e intentar transitar nuestros miedos. ¿Tienes la sensación de que todo conversación deriva en Covid? (Quizá darle un tiempo concreto y prohibir hablar de ello después puede ser una estrategia que te funcione. Yo la ando probando… y bueno, nos va bastante bien).
  • Menos (muuucha menos) ciudad y más naturaleza. Si puedes, conéctate todo lo que puedas con los árboles, los pájaros, el monte, la playa… (Yo estoy sintiendo verdadero alivio cuando decido dejar el asfalto e irme a pisar tierra y a oler las hojas secas).
  • Menos planes, pero más cuidados. Sip, ya no podemos hacer tooooodo lo que hacíamos antes. Sin embargo, quizá sea el momento de poner más atención, cuidado y cariño en eso que si hacemos. Los cuidados están por resignificar y redefinir, y para esto, las prácticas concretas que puedas desarrollar (y después compartir), son pasos hacia la revolución de la Ternura feroz 😉
  • Menos mente y más cuerpo. Yo lo estoy necesitando mucho. A ratos la mente se me satura. Y bajar al cuerpo, respirar, hacer Taichi, pasear, bailar, acariciar… están siendo una verdadera salvación.
  • Menos capitalismo y más economías críticas. Estamos atravesando una profunda crisis (también económica) que seguramente (siento el pesimismo) no ha hecho más que empezar. Reforzar los proyectos que ya funcionan de otras formas, hacer una apuesta por consumir lo local y lo cercano, bajo mi punto de vista se torna prioritario. (Aquí tienes un texto que escribí sobre lo Km.0. Infórmate, seguro que más cerca de lo que crees tienes personas transitando estos caminos críticos y transformadores).

 

Como te decía al principio, con este texto deseo que no olvidemos lo que se está perdiendo (lo que estamos perdiendo), sobre todo para que seamos capaces de “sustituir” nuestras prácticas sociales y que no gane el Homo- Economicus-indivi-dua-listo que están intentado re-instalarnos. Ya teníamos software molones instalados. Que nos había costado años (des)programar. Quizá estaban en modo Beta, pero estaban. Ahora creo que es momento de encontrar la actualización. Y para esto, necesitamos creatividad e imaginación. ¿Las ejercitamos juntas? ¿Qué más Posibles-posibles estás practicando/activando/experimentando? ¡Cuéntanos, porfa!

 


*La ilustración es de Niki de Saint Phalle.

Lo que se nos está perdiendo, y los Posibles (Parte 1)

Lo que se nos está perdiendo, y los Posibles (Parte 1)

Escuchaba (y leía aquí) a Ana Carrasco (filósofa) decir que no estamos mirando desde el presente, que nuestros miedos (todos ellos normales dadas las circunstancias y de los que no deberíamos querer huir, sino más bien conocer y acoger), nos cierran. Nos bloquean la(s) posibilidad(es) de imaginar de qué formas podemos (re)hacer la Vida (también social) en estas circunstancias. De qué formas podemos crear Posibles cuando lo que desde fuera, por medio de restricciones y limitaciones, únicamente lo que nos están indican son los no-posibles.

Llevo mucho tiempo (seguramente desde el principio de este tiempo-extraño) con ganas de poner encima de la mesa, o en un post como es el caso, algunas de las ideas sobre lo que observo que estamos perdiendo. No soy negacionista ni ninguna de esas cosas que se están diciendo para avivar los bandos y las polaridades. Soy constructora de puentes, y desde aquí, creo que no perder de vista lo que se nos está perdiendo (lo que estamos perdiendo), nos ayude a no olvidar, y quizá a transformar(nos).

Si somos capaces de respirar y seguir integrando (lo que a todos los niveles nos está atravesando), quizá sea el momento de ponernos a imaginar esas-otras formas con las que seguirnos nutriendo y disfrutando de la Vida. Porque imaginación y creatividad, te prometo que nos quedan. Una buena forma de ejercitar esto, es dejar de pensar en todo- lo-chungo-todo-el-tiempo, y dedicar unos ratos a esas ficciones más tiernas que necesitamos (como el) respirar.

 

Cuerpos y distancia social

Si bien es cierto que hay mujeres* a las que he leído aliviadas por no tener que dar dos besos a alguien que se encuentran por la calle (cosa que entiendo perfectamente), considero que una de las cosas más potentes que estamos perdiendo es el acercamiento físico. Ya no hay abrazos espontáneos (y queridos) con alguien que te encuentras por la calle…

Socializar está complicado y esto me hace tener la sensación de que una “nueva” ola de individualización (que en mi caso tenía bien observada y he trabajado durante años para romper la coraza), aprisione las almas solitarias que, como yo, teclean o se miran con pantallas de por medio.

Somos seres sociales, y sin esto, sin cuerpos cerca a los que poder oler, tocar, respirar, es probable que nos estemos sintiendo tristes y perdidas. Un Posible-posible (valga la redundancia) podría ser mantener tu red de cuidados cerca. Quizá se haya reducido el círculo (y es bien), sin embargo mantenerlo y crear protocolos y estrategias para no perdernos y poder abrazarnos (mucho), se torna imprescindible.

 

Mascarillas y emociones

Aunque dicen que los ojos son el espejo del alma, sin una cara que los contenga, que los exprese en profundidad, son solo dos bolitas que se mueven un poquito hacia arriba al sonreír. Yo, ya me he sacado varias fotos “oficiales” con la mascarilla puesta y sonriendo debajo. Muy curioso esto.

También he participado (en modo dinamizadora y en modo alumna) en varios talleres-encuentros durante estos meses. Considero que el borrado que con estas se realiza del lenguaje no-verbal, las emociones (nuevamente y esta vez de forma novedosa), quedan ocultadas e invisibilizadas. Ya nos estaba costando darles un hueco en este sistema productivo y profundamente racional, y ahora con esto, parece que nos han vuelto a “ganar”.

La conexión con las emociones y poder expresarlas (y no hablo solo de la alegría, hablo por supuesto también de la tristeza y el enfado), así como los abrazos, la ternura de un gesto o una sonrisa cómplice, desaparecen en este tiempo covídico. Un Posible-posible podría ser crear núcleos de personas con las que puedas quitártela, y respirar. En todos los sentidos.

Otro Posible-posible, puede ser esta mascarilla que me han regalado hace poco. Además de que se respira de maravilla, estoy feliz, porque voy por la vida recordando(me) que las emociones son políticas.

 

¿“Salud” significa solo PCR negativo?

Han pasado ya más de 7 meses. Y en el trascurso de este montón de días pandémicos, hemos vivido cientos de situaciones no vividas anteriormente, y hemos tenido que tomar decisiones que no hubiéramos podido imaginar unos días antes de que esto estallara.

Hay una cosa que me llama la atención desde el día 1, y que a medida que pasan los meses, (temo que) se nos esté cristalizando. Las que como nosotras trabajamos en la cultura menstrual, sabemos muy bien que temas como el hiperestrogenismo (dícese de una sociedad en la que la velocidad, los tóxicos de los alimentos y del aire, el estrés, etc. hacen que nuestros cuerpos produzcan cantidades elevadas de estrógeno, hormona que eleva el nivel de activación y que repercute en nuestros ciclos), no han desaparecido. De hecho, esta situación en si, es estrógena, por lo que seguramente habrán aumentado.

Esto no es inocuo, de hecho es muchísimo más determinante (sobre todo para los cuerpos menstruantes) de lo que podemos imaginar. Y en este tiempo en que “salud” parece ser únicamente sinónimo de PCR negativo (cosa que obviamente también lo es para el sistema), no podemos olvidar todo ese montón de cosas que siguen haciendo que mal-vivamos. Un Posible-posible es recordar esto: no dedicar tanto tiempo a mirar datos confusos e (des)información apocalíptica, e investigar más en todo-lo-demás que sigue pasando.

 

 

Me estaba quedando un post larguito, y he decidido que tendrá parte 2, en la que te contaré algunas de mis revelaciones en este tiempo-extraño. ¡En breve en sus pantallas, queridas! De momento, ¿nos cuentas qué otras cosas te parece que se nos están perdiendo y que estamos perdiendo? ¿Nos compartes tus Posibles-posibles, y las estrategias que esta(i)s desarrollando para no olvidarnos? Deseando leerte 🙂


*La ilustración de este post es de Txakur Gorria, realizada para el artículo del Berria «Iraungi» (Si lees en euskera, te lo recomiendo mucho. Eskerrik asko, M. partekatzeagatik ^^)

Sálvese quien pueda o redes con-juntas

Sálvese quien pueda o redes con-juntas

Llevo días teniendo esta sensación que anuncia el título del artículo. Es como si antes ya supiera (de un modo quizá más teórico) que (sobre) vivíamos así. Sin embargo ahora siento estarlo acuerpando día a día, conversación a conversación. La reconstrucción de una sistema (más) neoliberal está en marcha y yo, escribo para intentar (una vez más) ordenar las miles de ideas que siguen danzando en mi cabeza, y venir a tu encuentro para validar (y exorcizar) lo que sentipienso.

Antes, (es como si ya se hubiera instaurado la era precovid en nuestra realidad) la vida era compleja. Ahora, siento que la ecuación, el algoritmo, el jeroglífico individual y más aún el puzzle colectivo se han complejizado. Algo así como si dentro de cada une, se hubiera abierto todo un nuevo caos, tan grande y amplio como el propio multiverso que nos contiene.

[Sí, soy consciente de mi posición en el iceberg. Y aunque el saberlo no me hace sentirlo, sé que desde hace tiempo, décadas, siglos, habitamos un planeta en el que muchas personas sobreviven en el día a día con la frase-titular en sus bocas-vidas (Cada vez que llego a esta parte de mi ecuación no se bien como seguir, por lo que decido explicitar “hasta donde llego” en mi camino de deconstrucción)]

 

Cabezas saturadas, emociones desbordadas

No se tú, pero a mí, mantenerme en “mi centro” con cierta calma me está costando infinito. Salgo a pasear y antes con cada paso, el aire iba entrando en mi cuerpo, conseguía oxigenar-me. Ahora, no puedo respirar bien, y vuelvo ahogada y muy triste. Es una sensación de desolación profunda la que a veces siento, una impotencia que apaga mi chispa. Y que ciclicamente, la estoy llorando a mares.

Además de lo que individualmente estemos pudiendo sostener, está el gran reto de re-ajustar los colectivos-amistades, de crear protocolos (que intentan ser puente pero que resultan cambiantes, confusos e incluso contradictorios), de entendernos (y quizá, ponernos de acuerdo) entre las que antes habíamos conseguido ser aliadas. Confrontaciones día a día que me consta están mermando la salud mental (y emocional) de muchas. La mía desde luego sí.

 

Salud mental en tiempo de extrema individualización

¿Dónde está la prevención para que nuestras cabezas y emociones no se vuelvan (más) locas entre tanta confrontación y contradicción? ¿Dónde están las miles de personas que podrían ser contratadas desde las instituciones para acompañarnos en este proceso tan complejo y nuevo? No están. Al igual que ocurre con todos esos trabajos esenciales que reproducen y sostienen la vida, que son infravalorados e invisibilizados, las emociones y los procesos mentales tampoco parecen existir en este sistema que solo apuesta por un sistema racional y productivo.

Sinceramente creo que ya han pasado suficientes meses como para que desde las políticas institucionales se pongan en marcha todo tipo de programas en diferentes sectores y ayudas sociales de distinta índole. Sin embargo observo atónita (o bueno, quizá no tanto) como el camino que se está proponiendo es el contrario: Más individualización y soledad, cuerpos contagiosos que son peligrosos, PCRs que parecen la prueba definitiva de “salud o enfermedad”, políticas de recorte, alquileres inaccesibles,… y ese largo etcétera que bien sabes porque seguro que también te está tocando acuerpar.

 

Un par de pistas para (intentar) resolver el jeroglífico

Si has llegado hasta aquí, gracias. Como te decía en el post anterior no me parece que estemos transitando un tiempo de optimismo genuino, nos están intentado desviar del camino de la vida que merece ser vivida, y aunque mi idea con estos textos es siempre hacer (o intentar al menos) compost con la mierda, presentar/recordar/articular El Problema, me resulta imprescindible.

Ok, bien, Enara, y entonces ¿qué hacemos? Pensando, sintiendo y reflexionando con Otras, he llegado a 2 caminos que considero oportuno nombrar para continuar siendo resistencia-Tierna sin alejarnos de nosotras y de las que nos acompañamos:

 

  • Volver al registro para volver al Cuerpo

Obvio que iba a recordar(nos) esto. Escribir, pintar, meditar (yoga, taichi…), respirar me parecen prácticas imprescindibles en estos tiempos-caos. Encontrar tu forma de conectarte contigo misma y agarrar fuerte esta cuerda que te anuda a ti, ha de ser prioridad. Sino, es mucho más fácil perdernos y andar a la deriva en estos océanos de estímulos infinitos, bulos polares y apocalipsis por todos lados que nos inoculan.

Saber sobre tus decesidades lo puedes lograr registrando tu ciclo menstrual. Sabiendo sobre tus fases puedes ir averiguando tus dones y talentos, y también encontrando tus límites y momentos en los que es mejor protegerte de todo. No te olvides. Estar en contacto contigo y tus fluires (y fluidos) es resistencia, tanto para ti, como para todas.

 

  • Acompañarnos y pedir

Nunca antes esto me había parecido tan tan importante (y urgente). En este devenir en el que nuestra salud mental está en juego y sabiendo claramente que seguirá sin haber políticas que nos vayan a acompañar en esto, mantenernos juntas es clave. Y saber que tienes una red de cuidados, fundamental.

Como te decía al principio todas andamos bastante saturadas. En mi entorno al menos cada una lleva adelante procesos complejos que sumados al covid-caos dan por momentos situaciones de requerida contención. Si tu/vosotras también andáis así, es probable que sientas poco espacio en tu cabeza-cuerpo para acordarte de tu Compa.

Ante esto propongo poner especial atención a El arte de Pedir (porque estarás de acuerdo conmigo en que por nuestra f***** construcción social, es un verdadero arte). Creo que cuanto más afinada pueda ser tu petición, más probable será que Otra(s) pueda(s) acompañarte. Estoy comprobando que cuanto más en conexión conmigo pueda estar (al menos algunos momentos en el día), más sencillo me resulta articular justo eso que decesito, y que otras pueden acompañarme a sentir/sacar/tener…

Esto, es un gran reto, especialmente para las mujeres*. Dar se nos da mejor, pero pedir y recibir es otra historia. La vulnerabilidad está ahí, aquí, más presente que nunca. Todas estamos jodidas. Acogerla y podernos acompañar desde ahí, hará que nos sintamos arropadas y así, conseguiremos (siquiera a ratos) saber que estamos (y somos) resistencia-compañera (y tierna). Creo que necesitamos esto para no sucumbir a este pedazo de giro lleno de miedos que estamos transitando. Yo al menos lo estoy necesitando mucho.

 

Así que, conéctate contigo, escribe y/o balbucea sobre lo que decesitas y PÍDELO. No pienses que sobras, no piensas que molestas, porque así, en relación, pidiendo y dando-nos lo que necesitamos es como (también) creamos y estrechamos lazos.

¡Sabernos interdependientes desde la vulnerabilidad, nos salvará! O al menos, seguiremos tejiendo las redes de cuidados que necesitamos para continuar viviendo mientras siguen apretando las costuras.

 

¿Se te ocurre alguna otra pista para resolver este pedazo de jeroglífico? ¡Deseando leerte! 🙂


*La ilustración de este post es de Alberto Montt

De veranos raros y comienzos inusuales

De veranos raros y comienzos inusuales

Me encantaría poder abrir esta nueva temporada llena de ese entusiasmo genuino que, a veces, me inunda. Recordarme el olor a nuevo del que te hablaba el año pasado por estas fechas. Contarte que todo está encaminándose, que a lo lejos soy capaz de ver esa Vida que merece la alegría ser vivida para todas

No es así. No siempre. No para todas. La ilusión, las ganas y la energía parece que se quedaron confinadas en algún lugar lejano, y después de un verano intervalles (así es como he nombrado a la decisión de no viajar más allá de las comarcas colindantes de donde habito), me pregunto cómo “recuperar” la soberanía creativa(1). Dónde está, dónde quedo la mía, y por qué me está costando tanto teclear (de forma relativamente coherente y ordenada) los millones de pensamientos, que como estrellas, alumbran (o nublan) esta cabecita agosteña.

 

(Re)comenzar cansada y hacerme compost

Algo ha muerto dentro de mí, y aunque asumo (racionalmente) que “las cosas” han de morir para renacer, me está costando ver siquiera un esbozo de esta que soy ahora. Me cansé. Mucho. E incluso con “vacaciones” de por medio, sigo ciertamente apática. Sin demasiada energía creativa. Seca. Como una pasa. Es tanta la incertidumbre, son tantos los misterios presentes, que a ratos, me pierdo en ellos. Esto, me preocupa. Podría decir (sin ser del todo cierto) que es porque me faltan ideas para escribir, pero si soy honesta es por la pegajosa sensación que me envuelve el alma, de que a estas alturas de la partida, está todo dicho aunque falte tanto por hacer.

No creo que sea de extrañar que este cansancio me haga sentir abrumada. No creo que sea raro sentir que la ilusión y las ganas de que el sistema cambie (radicalmente, de raíz) hayan quedado sepultadas bajo las hordas de información contradictoria que estamos recibiendo. Incluso aunque como yo, hace años que pases de los telediarios hegemónicos, las redes sociales virtuales y las conversaciones con conocidas o las de las personas que pasean cerca (a 2 metros mínimo), hacen que estés al día de lo que ocurre.

Pienso en compostar este cansancio. Pero ¿cómo? ¿Cómo me doy una pausa cuando todo va tan tremendamente rápido? ¡Has de estar en la ola, bonita! Seguramente, la principal contradicción que acuerpo mientras intento llevar mi propio ritmo, tiene que ver con que este proyecto pretende ser un proyecto-inspiración, lleno de buen rollo, de power colectivo, de vulvas y menstruaciones rebeldes y combativas, y claro, pienso que si mis textos hablan de cansancio y muerte (por simbólica que sea) no encajaré en este sistema de caras sonrientes y paisajes bucólicos que “se nutre” vía Instagram. Con esto decido dar un paso atrás. Sino estoy en la cresta, está bien también. Respetarme y «huir» hacia adentro, es lo mejor que puedo hacer.

 

Hartura (neo)capitalista

El caso es que me siento hartita. Harta de fotos-fantasía vacías, de noticias y bulos que viajan a la velocidad de la luz imposibles de discernir, de cursos sobre (supuesta) cultura menstrual que valen un ovario. Harta de seguir viendo al capitalismo instalarse tan campante en toda novedad que asoma o que hacemos asomar. Harta de que sigan los desahucios mientras lxs okupas son el supuesto mal de todo, de que la burbuja del alquiler sea ya un globo eólico multicolor, de seguir viendo anuncios que perpetúen la violencia de forma (casi) camuflada. Harta de tiempos lineales que nos machacan, de juegos (millonarios) sucios, de reyes que se piran, de ver como nos expolian la Vida con cada nueva “excusa”.

No quiero hablar demasiado del virus. Pero si diré que durante estos meses me he radicalizando y aún no se bien como expresarme asegurando no herirme, ni herirte. Tengo un jaleo grande sobre lo que creo (y lo que no), tengo un cacao interesante que oscila cual reloj de pared entre que esto es el (pen)último gran giro del neoliberalismo, en el que los Cuerpos son definitiva e indudablemente contagiosos y peligrosos (incluidas las expresiones y emociones que son borradas tras las mascarillas obligatorias) y el peligro real y material de un virus incontrolable que es hijo de la globalización más caníbal con el que corremos (autentico) peligro. Lo que tengo claro es que la precarización de la vida sigue su curso. Más rápidamente aún. Ante todo esto yo quiero y deseo crear resistencia-tierna en donde poder habitar calentita. Este es el objetivo que persigo y que, a veces incluso, consigo en medio de todo este caos.

 

En algún lugar, queda algo de esperanza…

Cuando la ira y la desesperanza se me encasquillan, tiendo a re-enfadarme porque la culpa se me viene encima. ¿Acaso no son todos estos problemas de este primer mundo que tienes el privilegio de habitar, Enara? ¿No eres pues, una pedazo de privilegiada? Si, lo soy y soy consciente. Sin embargo no me gusto nada cuando me pongo condescendiente conmigo misma. No me gusta aplacar mis emociones más oscuras regocijada en lo que tengo. Quiero aprender a escucharlas, y aquí contigo, pues ando practicando a ponerlas en orden.

Pero bueno, el caso es que sí, te confirmo (mientras miro hacia adentro) que algo de esperanza y de rebelde alegría queda. Y además apuesto porque en cuanto arranque, será contagiosa y expansiva. En realidad, este 2020-2021 pinta de fenómenos. De momentos tengo ya un par de Menstru-Encuentros programados (uno virtual y otro presencial con combo en Economía Feminista) y estaré junto a mi Compa Ione (Asociación Ara!Gorputz) facilitando la Escuelita de Economía Feminista de Oarsoaldea (en Oiartzun, Gipuzkoa, Euskal Herria). Pretendo seguir escribiendo (esto siempre) y publicando por aquí (1 o 2 veces al mes). También quiero seguir con los podcast, esos audio-artículos en lo que me pongo Voz, seguiré pintando con sangre, claro está …. Y…. (¡Ay, que nervios!)

Tengo una sorpresota que te contaré en octubre. Prometo no hacerte esperar más…. Prometo que octubre será el mes, y espero que la espera, igual que a mi, merezca tu alegría.

 

Y tú, ¿cómo estás?

Vendrán artículos más optimistas, estoy segura. Tenemos una nueva temporada por delante con la que seguir ensayando esto de la Cultura Menstrual en Resistencia, y si decides venirte conmigo, con nosotras, a seguir creándola juntas desde la perspectiva de las economías críticas, ¡pues mucho mejor!

Me encantaría saber cómo te encuentras. Cómo ha sido tu verano-raro. Me encantaría saber cuáles son las ideas que bailan en tu cabeza, saber cómo te apañas para que esta incertidumbre no te robe la energía y cómo haces para ordenarte. Decesitamos estrategias para generar lugares y narrativas calentitas, que nos acojan, que nos hagan saber que estamos juntas. Yo como ves, procuro escribir e incluso, aunque ciertamente cuando lo termino me parezca “un barullo de mis movidas”, decido darle a publicar. ¿Te animas y te publicas un comentario? 

 


(1) Este concepto lo acuña Paloma Todd en sus textos y audios para hacer alusión a ese poder creador que todas tenemos. Bajo esta luna nueva en Leo de este 19 de agosto (día en el que comienzo a escribir este texto), me inspiro leyendo sus palabras mientras me cuestiono cómo es el lenguaje de nuestro juego. Cómo se nombran los tiempos propios, las ideas que buscan y quieren construir narrativas que nos contengan… Termino de escribir el texto el día 4 de septiembre, recién pasada la luna llena.

*La imagen del post, titulada «Rojo sobre negro», está pintada (por mi) con sangre menstrual. Puedes ver más dibujos-experimento en La Galería.

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