Km0, que empieza en tu Cuerpo

Km0, que empieza en tu Cuerpo

Han sido dos los factores (principales) que me han traído por aquí a divagar sobre esto que enuncio en el título: La conversación con una Compa sobre el (archi-famoso) congreso virtual de empoderamiento (Gracias C. por tus reflexiones), y el estar desde hace un tiempo sumergida en varios proyectos que llevan por bandera este concepto.

Últimamente cada vez se escucha más esto de Kilómetro cero (Km.0) y personalmente, si lo traigo al Cuerpo uniéndolo con mis hipótesis propias relacionadas con la economía feminista y el ecofeminismo, me pregunto: ¿Dónde esta este punto? ¿Es posible que comience “dentro” y a continuación trascienda hacia “fuera”? ¿Puede igualmente comenzar “fuera” y continuar “dentro”? ¿Se trata en última instancia de encontrar ese complejo y tan necesario equilibrio?

¡Divaguemos!

 

Mucho más que dónde comienzan las carreteras

Según Wikipedia, el primer monolito relacionado con remarcar un punto cero lo construyó Cesar Augusto para posicionar aquello de que “todos los caminos conducen a Roma”. Más adelante fue utilizado para hacer alusión a un lugar geográfico (normalmente las capitales) en donde las carreteras de un país comienzan. Luego nos familiarizamos con el termino por medio de los coches kilómetro cero (esos que exponen en los concesionarios y tienen un precio más bajo por haber sido probados), y hoy en día, muchas reconoceremos el termino como algo relacionado con lo local.

El consumo Km0 anima a tener en cuenta la huella ecológica que dejan nuestros hábitos de vida, cuestionando… ¿qué es lo que comes? ¿de dónde procede? ¿cuántos kilómetros a recorrido antes de llegar a tu plato? ¿qué fortaleces con tu forma de consumo? ¿dónde pones tu dinero? ¿qué estas comprando con esto? ¿qué es lo que refuerzas?…

Algunas organizaciones afirman que en los modos de consumo «estándar» los alimentos recorren 3.000 kilómetros de media y que «hay casos especialmente agudos como el de los garbanzos, cuya distancia media entre el agricultor que los produjo y al consumidor que los adquirió en un supermercado es de 7.500 km. Un trayecto transoceánico para un producto que lleva casi treinta siglos cultivándose de manera local»(1).

Aunque pueda parecer “una moda”, bajo mi punto de vista consumir local es imprescindible para crear realidades sostenibles, tanto para nosotres (aquí en occidente) como para dejar de una vez de expoliar el sur global.

 

De lo individual a lo colectivo, y/o viceversa

Cada vez son más los proyectos que promocionan y los que trabajan por y para fomentar lo que se hace/construye/crea en un pueblo o una comarca, o incluso en un barrio, y que están denominándose Km0. Por aquí, relacionados con las soberanía alimentaria tenemos un grupo de consumo recién re-fundado (Labore Txingudi, al que te animo a acercarte si vives en nuestra bonita bahía) y una huerta cooperativa donde (además) trabaja mi Compa-Hermana I. a la que estamos dándole una vuelta para que sea (aún) más participativa (Aldatsa Baratza).

Seguro que en tu entorno también encuentras proyectos con estos valores que cuestionan la forma hegemónica de consumo y en consecuencia de  economía. En Euskal Herria tenemos el mapa de Batura y en Cataluña está el Pam a pam, dedicados ambos a mostrar los proyectos que trabajan en la economía social y transformadora.

Mi invitación a que te acerques y te informes sobre lo que se está moviendo cerca (en tu propio Km0) trasciende al cambio climático (el cual considero de primera orden, y sino estas convencida de esto puedes escuchar el mensaje de la Gran Greta). Personalmente te diré que el cambio de perspectiva de la Vida que yo estoy experimentado al ser parte de algo así, es brutalmente enriquecedor, tanto por lo que significa aprender a trabajar en colectivo, como por valorar que esos “pequeños gestos” acompañan a la sostenibilidad de la Vida de todas (aquí y allá, y para todos los seres vivos de la Tierra, incluida Ella misma) y a que la Economía sea una forma para ir poniendo las Vidas en el centro.

Por si todo lo anterior fuera poco, te recuerdo que el capitalismo nos quiere solas/individualizadas, por lo que cualquier acto de colectivizar (desde estos valores) es subversivo.

 

Ese kilómetro 0 que empieza en tí

Con todo lo anterior quiero ir un poco más allá (o más acá), proponiendo y manifestando tu propio cuerpo-experiencia como el primer Km0, donde comienza todo. No me interesan los misticismos vacíos, y espero no ser leída así por ti. No quiero bajo ningún concepto promover quedarse en lo individual. Me interesa partir de ti, validar tu experiencia (inspirarte a que tu la valides), que veas la potencia que tienes para sea cual sea tu ámbito, y sean cuales sean tus dones y talentos, los consideres suficientemente válidos como para ponerlos al servicio de lo colectivo y de las personas que tienes cerca, en tu Km0 «exterior».

No hace falta que tengas un poyectako molón, ni una web, ni nada. Solo hace falta que le des valor al camino que ya has recorrido, a eso que ya ha florecido en ti, a tus investigaciones propias, a los intereses que tengas y que estés desarrollando para construir realidades más tiernas (y sostenibles). Comparte, habla de ello, infórmate de lo que se mueve en tu barrio, invéntate quedadas temáticas con personas cómplices. Te aseguro que la potencia que descubrirás en ti (mientras te compartes) no te dejará indiferente, y además, estarás aportando a algo que te trasciende.

 

Ultima divagación

Sabes que todo-todo me gusta relacionarlo con el cuerpo y si puede ser con el ciclo menstrual, por lo que traigo por aquí una pregunta bien filosófica para seguir rascándole al tema, y para continuar acercando nuestra realidad como cuerpos menstruantes a estos conceptos que de base parecen estar «fuera»:

¿Es el Momento 0, justo cuando llega la sangre y en el que todo comienza otra vez, una nueva posibilidad de volver a ese Km0 interior y desde ahí accionar lo local en el exterior? 

Para mi este instante es una posibilidad de re-iniciarme cíclica-mente. En este rato miro mi Mapa del Tesoro y vuelvo a proyectar cómo me gustaría que fuera el ciclo siguiente, centrándome (y generando estrategias concretas) tanto en el autocuidado como en el cuidado (y expansión) colectivx.

¿Te resuena algo de esto? ¿Me/nos dejas tus balbuceos en los comentarios?

 

*Dedicación especial a mis inspiradoras

Considero haber llegado (de manera consciente) hace poco a todo esto y quiero reconocer desde aquí a las personas que me han llevado de la mano (y me llevan) haciéndome descubrir todo un nuevo universo con infinitas posibilidades transformadoras. Mi más sincera gratitud a I., D., X., L., y a toda la banda que tengo cerca y que están trabajando por y para proyectos molones, tanto los que (primeramente) tienen el Km0 puesto “dentro”, como los que lo tienen “fuera”. Eskerrik asko eta aurrera ekipo! 🙂


*La ilustración de este post es de Iris Serrano.

(1) Alimentos kilométricos: El coste social y ecológico del mercado global de comida (eldiario.es)

Emociones y ciclo menstrual (Parte I)

Emociones y ciclo menstrual (Parte I)

Hace poco he descubierto la importancia que tiene poner atención en las emociones. A nivel teórico lo sabía hace mucho, sin embargo han sido (y están siendo) diversas situaciones personales (tipo tsunami) las que me están poniendo en jaque para que atienda con mucha (mucha) más persistencia y detenimiento lo que acontece en mi (intenso y a ratos muy caótico) mundo interior.

Estarás conmigo en que durante un (solo) ciclo menstrual transitamos muchas emociones. Saber qué siento, cómo me siento y dónde están ubicadas en mi cuerpo es de vital importancia para poder seguir trabajando en esto de: “cómo ser un cuerpo menstruante sin morir en el intento”, o pronunciado de una forma un poco más optimista: “cómo vivirme siendo un cuerpo menstruante acogiendo (todo) lo que siento”.

 

Los tres cerebros

¿Pensabas que tenías un cerebro, verdad? ¡Pues mira, en realidad son 3! Hace unos días he realizado un Taller (bueno, lo que en nuestro Grupi hemos denominado Pintxo-pote temático, que viene a ser colectivizar saberes mientras nos tomamos unas cervezas el viernes a la tarde. (¡Por cierto, I. y M. sois unas jefas!) sobre el eneagrama (si no conoces esta herramienta aquí tienes un buen link para acercarte) y una de las cosas que más sorprendida me ha dejado ha sido que según la personalidad imperante que desarrollamos, actuamos (primeramente) desde una de las 3 partes de nuestro maravilloso cerebro triúnico[1].

Aunque hablemos de 3 partes, todas están conectadas entre sí funcionando como un ente único. De forma muy resumida, está el reptiliano (que se encarga de la supervivencia y se expresa por medio de impulsos), el límbico (responsable de las emociones asociadas a las vivencias que tenemos) y el neocortex (encargado de los pensamientos sistemáticos y lógicos). ¡Todo este pack de posibilidades interconectadas es fruto de nuestra evolución!

 

El cerebro límbico y el patriarco-capitalismo

Seguramente alguna vez hayas oído esto de que “las mujeres son emocionales y los hombres racionales”. Sin duda es una frase cargada de machismo que en mi opinión, lo único que hace es perpetuar el sistema patriarcal y dicotómico en el que vivimos, donde lo racional sigue siendo leído como “lo más” y lo emocional aún tiene la carga de “eso que te pasa por las tripas a lo que es mejor tirarle arena encima y olvidarte”.

¿Será acaso que al hombre económico[2] le han «extirpado» el cerebro límbico y es por esto que no puede sentir lo emocional? ¿Será que pensaban (y pensamos) que cuánto más alejadxs de nuestras emociones estemos, más conectadxs con nuestro neocortex, y por ende, más y más productivxs somos? ¿Será que algunas emociones no son leídas como productivas y ha sido mejor alejarnos de ellas (y al mismo tiempo de nosotras y de lo que sentimos)?  Al fin y al cabo, son unas cuantas décadas de impulsarnos a ser un homo economicus, el cual entre otras cosas, se define como 100% de racionalidad y 0% de emociones.

¡Todxs tenemos emociones, y éstas atraviesan absolutamente todo lo que hacemos en nuestra vida!

Estar en contacto con nuestro mundo emocional y ser capaces de tomar decisiones también desde ahí (de la misma forma que lo hacemos con nuestra racionalidad sin que a nadie le sorprenda) es imprescindible para construir realidades en las que los cuerpos, y los procesos (emocionales) que vivimos, tengan el lugar que merecen. Porque nuestras emociones SON, están y nos afectan (¡Y menos mal!).

 

La rueda de las emociones

No hay emociones buenas ni malas. Estas “únicamente” son la reacción visceral a pensamientos, situaciones y demás que vivimos en el día a día, y estas reacciones están condicionadas por las formas de movernos por el mundo que hemos aprendido (para sobrevivir). Sin embargo, en la cultura en la que vivimos unas y otras tienen diferentes reconocimientos sociales, y por esto, son sostenidas/acogidas/desechadas/integradas de formas (muy) distintas, tanto por nosotras, como por nuestro entorno.

Algunas, como las que están relacionadas con la felicidad están premiadas en este sistema positivista del «tu puedes» (no olvidar el siempre-siempre presente productivismo y cuales son las emociones que desde aquí se enaltecen). Otras en cambio, como las que tienen que ver con la tristeza o el miedo, quedan relegadas a esa «vida privada» que al ser considerada como tal, perpetua la idea de que esas emociones solo las viven unxs cuantas en base por ejemplo a sus hormonas, a cuanto de sensibles sean, etc. ¡Lo personal es político! ¡Por tanto, la tristeza, el miedo y las emociones también lo son!

Hace poco descubrí esta Rueda de las emociones que te comparto a continuación, y me quede fascinada con la cantidad de palabras que ahora tenga para atinar (un poco más) en cómo me siento:

la rueda de las emociones

La tengo en el frigo sostenida por imanes, y así, cuando ando confusa y me siento a la deriva, procuro acercarme y definir cómo me encuentro. Porque en este caso también, los matices, dicen mucho.

 

Diferencias entre controlar y acoger

Nuestro vocabulario se ha ido tornando poco a poco muy empresarial. De alguna forma pudiera parecer que somos mini-corporaciones productivas (también) por las palabras que usamos. Seguramente habrás escuchado esto de “gestionar las emociones”, y aunque gestión es una palabra que puede ayudarnos a comprender que las emociones son mensajeras de qué es lo que estamos sintiendo y con esto, que requieren de atención, no se trata de intentar controlarlas como si de un balance de cuentas se tratara.

Más bien se trata de (re)conocerlas y saber acoger/descifrar/conectar con el mensaje que quieren transmitirnos. Darles espacio, y a ser posible, no caer en juzgarlas(nos). De esta manera es como nos responsabilizaremos de lo que estamos sintiendo y será la forma en la que podremos ser honestas (a la vez que empáticas) para poder transmitirlas si fuera necesario. A esto se le llama Inteligencia emocional.

 

Ciclo menstrual y emociones

Seguro que si llevas registrando un tiempo te has dado cuenta que transitas por diversas emociones en las diferentes fases del ciclo… ¿Cuales son? ¿Las reconoces? ¿Te animas a registrarlas y a ir definiendo los matices utilizando la rueda?

Este post tiene segunda parte, donde te contaré cuales son las emociones por las que transito (habitualmente) durante mi ciclo. ¿Registras tú también y compartimos?

 


[1] https://psicologiaymente.com/neurociencias/modelo-3-cerebros-reptiliano-limbico-neocortex

[2] «… homo economicus, basa sus decisiones en la medida de que afecten en mayor o menor grado a su función de utilidad personal. Y por tanto, se niega que el ser humano considere en sus decisiones el bienestar de los demás y el del propio planeta. Es decir, se niega que las decisiones estén afectadas por factores ambientales y emocionales, como afecto, gratitud, amor, justicia…a menos que esto le convenga al individuo» . Fuente: https://economipedia.com/definiciones/homo-economicus.html

*La ilustración del post es de Agustina Guerrero.

¿Por dónde continúa el camino?

¿Por dónde continúa el camino?

Aunque es septiembre, comienza un nuevo año. Para mí (como para muchas otras, y tal y como te he contado otras veces) el tiempo se mide en cursos, entre otras cosas, porque es con estos (también) como siento la ciclicidad de la Tierra.

Incluso aunque sé que siempre ocurren ‘cosas’ que no puedo controlar, decesito plantarme delante del calendario y ver que onda. Saber más o menos que preveo de cada uno de los frentes de mi Mapa se me antoja una forma interesante de retomar este viaje que comenzó hace ya 3 años (como pasa el tiempo, eh?!).

Parto entonces de la pregunta del título de este post: “¿por dónde continúa este camino?”. Y si me lo permites, vengo a sentipensar por aquí (y contigo) en esto. El camino sigue siendo orgánico, y aunque lo siento como mi propia expresión interior contada “hacia fuera”, es un camino colectivo, que sin mis Compas mas cercanas (tanto física como virtuales) no seria capaz de desarrollar.

Cojo entonces Mi Mapa del tesoro propio (¡buen momento para echarle un vistazo, por cierto!), coloco encima esta brújula que soy yo misma y ¡vamos rumbo a la tercera temporada, marinera!

 

Los pies en la tierra…

(…con Viviendo en Cíclico):

El palpito me dice que continuarán los Menstru-Encuentros, y con estos, el regalo que es la colectivización de los saberes de los Cuerpos y más concretamente los que tiene que ver con el ciclo menstrual. Aunque sobre todo (y dado que es “lo que me atrapa y me arrastra”), mis investigaciones seguirán por lo que la Economía Feminista (EF) me aporta para continuar comprendiendo (y validando) los diferentes estadios emocionales por los que pasamos durante el ciclo menstrual (y en otros momentos vitales). De estas últimas corpo-investigaciones nacen los Encuentros de Economía Feminista, aquí encuentras todas las propuestas-talleres para que nos encontremos e investiguemos juntas.

Continuarán los procesos de acompañamiento (personalizados y experimentales, individuales y colectivos) para caminar hacia unas realidades en las que todos (¡todos!) los ‘trabajos-energías’ (incluido lo financiero) que sostienen un proyecto/empresa comunitaria/cooperativa/colectivo… sean visibilizados y colocados en el lugar que les pertenece y que merecen (sip, más EF). Porque sin dinero no hay proyecto-molón posible, pero sin cuidados, tampoco. Si quieres más información sobre esto, escríbeme y te cuento 🙂 

(…con Ara!Gorputz):

Ara!Gorputz es la asociación a la que pertenezco con la que por medio de investigaciones/talleres/monográficos/prácticas… estamos sobre todo centradas en la ginecología autogestiva (colectiva) con el objetivo de poner los cuerpos en el centro. Si quieres seguirnos, te cuento que este verano hemos abierto página en Facebook  (las publicaciones son en euskera) y como novedad tenemos a punto un tallerako sobre “Drag King” (performar nuestras identidades para integrar “nuevos-otros” códigos de expresión) que nos tiene emocionadas. ¿Te animas a experimentar con nosotras?. Encuentras mas info en nuestra web o si prefieres, puedes escribirnos aquí.

(…en la Vida y más allá de lo laboral):

Además de los frentes laborales-creativos, dejo constancia por aquí de que en mi mapa hay mas frentes a los que les dedico «trabajo-energía», y que son igual de importantes para la reproduccion de la Vida (tanto para mi como para mi entorno afectivo) que los remunerados. Divido estos en los siguientes 3 sub-grupos: Cuidados familiares (prácticos y emocionales), las relaciones y sus procesos y mis autocuidados propios.

No olvidar estos frentes me hace darle sentido al tiempo invertido en conseguir el dinero que necesito para vivir. Porque… ¿Qué sería la vida sin relaciones, afectos y cuidados?.

 

… y la mirada en el cielo

Hay mas cosas-frentes (yesss!), pero no quiero hacer mucho spoiler ;). Aunque si quiero dejarte estos titulares:

  • Durante este curso terminamos un proyecto-criatura en el que Medusa y yo llevamos trabajando 2 años. Tengo infinitas ganas de contarte y de que vea luz. [Ganas in-fi-ni-tas :D]
  • Puede ser también que deje definitivamente mi trabajo Patrix y dedique el total de mi tiempo productivo-laboral a la Economía Social y Transformadora (en enero comencé esta nueva aventura  como coordinadora de OlatuKoop, la red de empresas comunitarias/cooperativas de Euskal Herria) la cual está muy cerca de mis investigaciones y experimentaciones relacionadas con la EF . [¡Estoy contenta con esto!]
  • Seguir pintando con sangre, el grupo de teatro experimental, cervecitas en la plaza y conversaciones cómplices, aventuras que aún no puedo imaginar, ratos de lecturas nutritivas, escribir mis divagaciones, andar en bici… [Deseo que este titular siga siendo]

Me siento afortunada y agradecida por tener el timón cogido con fuerza, y porque los oleajes que me llegan, me van llevando hacia esas playas-lugares con los que sueño y proyecto.

 

¡Tercera temporada a la vista!

Comienzo a darle forma a lo que quiero mostrarte, a lo que quiero pensar junto a ti y al resto de Compas que tengo cerca. Me ocurre que aunque nunca sé por dónde me saldrán los post, sí que es un título-idea la que me guía hacia lo que quiero decir(te).

Aquí abajo encuentras las ideas-títulos para esta tercera temporada: 

  • El duelo (también) es político
  • Emociones y fases
  • Las mujeres y el dinero (Parte 3)
  • Alegato premenstrual
  • Iniciativas económicas de resistencia
  • ¿Qué pasa con el VPH?
  • Ciclo hormonal para dummies
  • Coñoescritos varios 

Como el año pasado, saldrá nuevo post el último viernes de mes. Y te recuerdo, que si no quieres perderte ninguno puedes suscribirte a la web y recibir así una newsletter cada vez que escriba y/o que tenga noticias que contarte.

¿Qué te parecen las propuestas de los artículos? ¿Alguno te interesa especialmente? Si quieres comentarme cualquier cosa sobre estos temas o se te ocurre algún otro del que te gustaría que escribiera, cuentameeee, soy toda ojos!!! 

¡Seguimos, Compa!

Las mujeres* y el dinero (Parte 2)

Las mujeres* y el dinero (Parte 2)

Tal y como (tremendamente) expone Kate Raworth en ‘Economía rosquilla’, cuando crearon este teatro que bien podría llamarse ‘La Economía (que nos contaron como exacta) para el crecimiento (únicamente) capitalista’, dejaron a muchxs personajes fuera de la obra. Entre estxs, esta(ba)n las mujeres* y los cientos de miles de cuidados que hemos ejercido (y ejercemos desde) SIEMPRE. Aunque seguro que no te sientes economista, ni cercana a este termino, considera que…

“… Después de todo, el hecho de que nunca haya asistido a una clase de economía puede resultar una clara ventaja: tiene menos bagaje del que desprenderse, menos grafitis que borrar. Hay ocasiones en que ser profanx en una materia puede constituir un activo intelectual; y esta es una de ellas” (Economía Rosquilla. Pag. 34)

Si no has leído la primera parte de esta saga, te invito a ello antes de continuar. Encuentras aquí ‘Las mujeres* y el dinero (Parte 1)’.

 

Lo matérico que todo lo atraviesa 

Tal y como te he contado en otras ocasiones no podemos comprender nuestro ‘todo’ si no observamos lo matérico, esto es, el entorno, lo que nos rodea, esa sopa llamada cultura a la que estamos intentando dar un sabor más dulce. Nuestros actos de cada día son economía, cómo nos organizamos, qué consumimos, dónde (y para qué) ponemos nuestras energías /dineros/ tiempos… todo esto ES ECONOMÍA. Por lo que si aún no lo sabes, eres economista.

Estoy segura de que además llevas las cuentas de tu casa/colectivo/…, tienes una carpeta con extractos, pólizas y demás, haces la compra que pagas con dinero (o tarjeta, el dinero de plástico), y tienes una (o más cuentas corrientes) y/u otros productos financieros. Compa, con esto te lo reafirmo ERES ECONOMISTA.

 

Economista, por supuesto Feminista

Además de todo lo anterior, cuidas, trabajas en más cosas que en tu(s) empleo(s), estas atenta de los estados emocionales de varias personas (o animales), pones lavadoras, mandas audios llenos de comprensiones, recibes a Otras, escuchas atenta y gestionas como buenamente puedes tu vida… Entonces somos, Economistas Feministas porque (además) hacemos Economía de los cuidados.

Todo lo mencionado aquí arriba no esta incluido en el PIB (Producto Interior Bruto), que aún es el único medidor de ‘bienestar’ cuyo único foco es el flujo del dinero por lo que para los sistemas financieros,no tiene ningún valor. Aunque sin todo ello, hace tiempo que el iceberg se hubiera derretido…

 (La Economía Feminista me atrapa y me arrastra, ups! Vuelvo. Volvamos a lo más puramente financiero, volvamos al dinero)

Sea como fuere, seguro que en tu vida usas el dinero (¿eres por esto capitalista? ¿somos capitalistas por usar el dinero aunque como posición política nos nombramos anticapitalistas? Tengo un intenso debate a raíz de estas preguntas con mi querida Compa Playa-Medusa, y estaré encantada de leer tus aportaciones al respecto para continuar con esta saga de ‘Las mujeres* y el dinero’).

 

Ideas para ser una Padrina (y re-ubicar así el dinero)

Una vez E. me nombro Padrina por tener cierto control con las finanzas, y este alter ego se ha convertido en una de (todas) las mujeres* que soy durante el ciclo menstrual, esta asoma especialmente en mi fase Preovulatoria. Considero que todas tenemos una Padrina dentro, solo que por el sesgo de género y la construcción social (y transgeneracional) que hemos vivido, no hemos tenido la oportunidad de practicar lo suficiente para saberlo y para ser soberanas de nuestro recurso matérico propio.

Esto tiene que cambiar, necesitamos también que la revolución de las Padrinas continue, porque necesitamos el dinero de nuestro lado.

Vamos a lo práctico, que es lo que más me gusta. Aquí lees los tips/truquis/briconsejos/prácticas concretas pasadas por mi cuerpo que me han acompañado a colocar en lugares más cercanos la pasturrina

 

¿Qué sientes al tocar un billete?

Coge un billete. Cuanto más valor tenga mejor. Si, ahora. Tenlo entre tus dedos por unos segundos y dime: ¿Qué sientes? ¿Cuál es la primera palabra que viene a tu cabeza? ¿Por qué crees que es esa? ¿Hay alguna otra parte de tu cuerpo que ‘reaccione’? ¿Te pones nerviosa? ¿Te da cierto asco? ¿Piensas que esta sucio? ¿Sientes alegría? ¿Agradecimiento?

Identifica estas pistas y estate atenta a lo que sientes cada vez que abras tu cartera y vayas a utilizarlo.

 

«Cuida el dinero, y este te cuidará»

Hace tiempo que me dijeron esta frase y la verdad es que me mostré muy escéptica. Aunque creo que estarás de acuerdo conmigo en que los billetes arrugados en la cartera o las monedas desperdigadas por el bolso son muestra de un no-cuidado que no te mereces. 

Estate atenta a cómo tratas el dinero. Si tienes algunos billetes guardados en algún lugar (cartera, cajón, dentro de un sobre…), procura ponerlos en orden de menor a mayor y con la barra metálica al mismo lado. 

 

El estadillo (de la amatxo)

Mi amatxo (madre en euskera) es una mujer bien-bien práctica y aquí os traigo esto que me enseñó ella y que uso desde que tengo algo que anotar aquí.

El estadillo viene a ser una lista en la que enumeras los productos financieros, seguros y demás que tienes (todo lo que tengas contratado con cualquier entidad financiera, aseguradora, etc.). Puedes poner por ejemplo: El nombre del producto, el número de cuenta o de póliza que tiene, la entidad con la que lo tienes y el importe que hay (o que tienes contratado). Es importante que alguien más que tu sepa donde esta y que en el caso de que te pase algo, nadie tenga que jugar a ‘en busca del tesoro perdido’ (o de la deuda).

También te servirá para ver si necesitas ‘todo eso’ o hay algo más que te gustaría tener. Te invito además a que consultes las alternativas de banca ética (o aseguradoras éticas) que además de aportar valor(es) a lo social (y hacer que nuestros dineros estén colocados en un lugar coherente con nuestras ideas), también estas dando unas rentabilidades bien interesantes.

Mantenlo actualizado, revísalo cuando hagas algún cambio, busca la fase del ciclo aliada con el dinero para este tema que puede resultarte pesado/denso/oscurito. Te prometo que es un ‘papelito’ escrito a mano que da mucha calma y mucho orden. 

 

Hoja de ingresos y gastos (y apuntar en el calendario)

Esta hoja (por ejemplo Excel, aunque vale perfectamente a mano con lápiz y papel) te mantendrá al corriente de cuáles son tus gastos e ingresos mensuales. Para tenerlo en orden nosotras vamos apuntando en el calendario los gastos diarios, después puedes sentarte una vez al mes (por ejemplo al final) y anotar cuánto has gastado en comida, luz, agua, etc.

Con esto podrás nuevamente observar cómo es tu situación financiera mes a mes y además mantendrás el contacto con lo económico para crear hábito e integrar así lo matérico en tu realidad.

Puedes también aprovechar este momento para revisar el estadillo y crear un plan de acción para cerrar/abrir/contratar/cambiar… ese productos financiero que te interesa (o ya no).

 

Jugando en el Patrix

Jugar es muy importante, y como de pequeñas no jugamos lo suficiente (o quizá si pero a mi me siguen quedando ganas), te propongo que sigamos haciéndolo.

Para este ejercicio necesitas: Saber a ciencia cierta tu fase aliada de los euros (puedes registrar mes a mes sobre esto y observar como te comportas en las diferentes fases con relación al dinero), vestirte de forma en la que te sientas bien (bien) segura y un banco al que acudir (puedes elegir mas de uno, y también valen las aseguradoras preferiblemente regentadas por hombres cis encorbatados).

El juego trata de ir por ejemplo a la búsqueda de un deposito a plazo fijo. Entras, saludas y te sientas. Preguntas, preguntas y preguntas (hasta que haga falta) y ¡entiendes! Es un juego sencillo a la par que muy empoderante (de los que dan poderío y sensación de conquista).

Puedes aprovechar este ejercicio y realizarlo en aquellas entidades en las que ya tienes un producto contratado. Así, comprenderás mejor lo que tienes ‘comprado’ y podrás decidir si realmente lo quieres (o no). Te recomiendo que ademas indagues en otros bancos/aseguradoras y realices comparaciones, porque hay mucho en juego querida: tus dineros ni más ni menos.

 

Buenoooo… conste que ya he abierto un documento en mi portátil titulado ‘Las mujeres* y el dinero (Parte 3), así que ¡la saga continua pronto!

Recuerda que si quieres seguir indagando en el tema de las Economías, encuentras recursos para ello en la sección Eco-Recursos de esta web (y por las Diosas, si tienes/descubres algún otro mándamelo). Y comparte-nos tus truquis/tips/briconsejos/vivencias en los comentarios porque…

…Juntas, todas las Padrinas, es como vamos a poner de nuestro lado (también) el dinero. 


*El mural que ilustra el post es de Natalii Rak. (Sigo sin encontrar ilustraciones molonas para esta saga. Si encuentras cualquier imagen que te sugiera mujeres* y dinero, ¿me la mandas, please?

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

Si lees este post el día que ha visto la luz (22 de febrero del 2019),  te cuento que faltan exactamente 13 días para el 8 de marzo. El segundo 8 de marzo histórico en el que la huelga de cuidados, laboral y de consumo será lo que viviremos. No sé si ya somos la cuarta ola (o la quinta) del feminismo. Lo que sé es que es una ola global, un tsunami de mujeres (y personas-realidades diversas) que está azotando fuerte las costas del sistema que quieren hacernos creer que es el único posible.

Pues resulta que no, no es el único. Porque poco a poco vamos encontrando otras islas en medio de océanos oscuros en los que pacer bien a gusto, rodeadas de luz y plantas frescas y fuertes, y de otras Compas que igual que nosotras buscan refugio en medio de Esta Cosa Escandalosa…

Yo, desde mi humilde posición de guerrera que teclea (y prosume, como dice Remedios Zafra), después de (más de) 3 años de registros propios (y entrevistas camufladas a Compas-cómplices) y de lecturas-prácticas que me guían a otras formas de economía(s) posible(s) (entre ellas como sabes, la economía feminista y transformadora, los proyectos cooperativos y comunitarios, el decrecimiento…), quiero posicionarme y dejar en este histórico momento constancia de que... 

…el ciclo menstrual (también) es una forma de resistencia (anti)capitalista.

 

RESISTENCIA DESDE LA(S) PERIFERIA(S)

Sea cual sea tu momento, estés en el punto donde estés de este viaje hacia ti misma, comienzo por contarte que tenemos en nuestras bragas una forma de resistencia feroz. Se llama ciclo menstrual y en realidad, da igual si lo tienes o no, porque lo importante es que como cuerpo cíclico (y/o cuerpo no-normativa), eres periferia, y en las periferias es donde encontramos siempre la(s) resistencia(s).

Esto puede sonar a ‘La guerra de las galaxias’, y es que nunca antes (o quizá sí pero yo no lo sé) la luz y la oscuridad habían estado tan peleadas. Los pueblos «sin cultura ancestral (aparente)» son colonizados rápidamente por esto que llamamos capitalismo neoliberal y los que la tienen, pronto sucumben y dejan atrás lo que marca la potencia de lo local (sus saberes ancestrales, negocios locales, etcétera) en pos de esas multinacionales de brillo-oscuro que prometen esa engañosa abundancia y ese bienestar que genera opresión.

De vuelta a ti, a tus adentros, a tus cavidades, a tu danza hormonal, a tu Cuerpo (especialmente si entendemos esto tanto de forma individual como siendo el Cuerpo colectivo que somos), encontraremos soluciones para resistir esta conquista que (pretende) arrasa(r) con todo.

Considera que todo aquello que no atiende a la lógica productivista (tanto hago, tanto soy) es hacer resistencia. 

Para adentrarnos en esto, comienzo con esta pregunta-reflexión: ¿Cual(es) de tus fases del ciclo menstrual consideras que ‘le gusta más’ a esta lógica? 

Tengo argumentos para decir que atender tu ciclo menstrual (y los procesos de tu Cuerpo) es una forma de resistencia (anti)capitalista. Aquí los enumero mientras desenfundo mi espada láser multicolor:

 

Tiempos, procesos y ciclos

Está claro que tu Cuerpo no atiende a la linealidad con la que está montado todo ahí fuera. Nada de procesos, ni de subidas y bajadas emocionales, nada de vivir más abajo del cuello, nada de dormir ‘demasiado’, ni por supuesto nada de ciclicidad(es). Esto lo nombre como ‘Violencia Lineal‘, y aquí y ahora, lo reitero.

  • Descanso/Acción: Para que tu accionar sea de calidad (tanto para ti como para lo colectivo), tu descanso ha de serlo igualmente. Cada quien y en cada momento podemos tener diferentes formas de descansar. Todas son válidas, siempre y cuando te sirva para respirar y resetearte. Si, lo sé, el descanso puede parecer un gran privilegio (y en muchos casos lo es), por esto traigo esta reflexión activa, porque seguir rascando minutos para ti, es lo que mejor que puedes hacer.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te dan la oportunidad de saber qué tipo de descanso necesitas en cada una de ellas. Y poco a poco, puedes ir generando estrategias para darle espacio.

  • Enfermedad/Salud: ¿Cuál es la línea que separa estos dos conceptos? ¿Quién la marca? ¿Tú o la ciencia médica? ¿Podemos estar sanas en un sistema enfermo? Bajo mi punto de vista somos seres que se balancean entre estos dos conceptos-procesos. Hay enfermedades que es vital que sean diagnosticadas y tratadas, aunque hay otros muchos procesos que vivimos que en realidad no pueden integrarse en ninguna de estas dos ideas dicotómicas.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te harán poner en duda y quizá encontrar nuevas palabras para nombrar esos momentos en los que no te sientes enferma aunque tampoco te encuentras en tu mejor momento.

 

Emociones

En este rato tan MisterWonderfulista, van saliendo estudios y artículos que dejan constancia de que  «ni las sonrisas curan, ni estar feliz es un tratamiento«. Así, ante la reiteración de ciertas corrientes que nos inundan con ‘pensamientos positivos’ (muy poco realistas y nada ubicados en los diferentes contextos), acoger esas otras emociones se convierte en vital para esta Resistencia que te planteo.

  • Tristeza/Alegría: Aunque en la teoría todas sabemos que sin una no podríamos ver-valorar la otra, en la práctica, sostener, acoger y gestionar la Tristeza nos supone un gran reto. Salir a la calle con lágrimas en los ojos es todo un experimento que te invito a probar. Y si puedes, comparte como es este sentimiento para ti, escribe, habla de ello, ubícalo en tu Cuerpo y dale espacio.  
  • Ira/Paz: Te confieso que con esto de la Ira o la Furia tengo un gran reto. Me cuesta articular palabra porque no se bien como es la expresión de esta en mí. Hace unos días vi este TedTalk que me ha resultado de gran inspiración: «La furia de una mujer encierra siglos de sabiduría«… ¿Qué te parece? ¿Cómo llevas tu esto de la Furia?

Durante el ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) sentirás diferentes emociones. Es muy importante estar atenta a todas ellas, como te digo ubicarlas en el Cuerpo y hablarlas te acompañara a saber que no eres la única que las siente y que cada una tiene un sentido en tu tiempo-Vida.

Otras formas

Además de observar ciclos y procesos, y de ir aprendiendo a gestionar las emociones, podemos encontrar otras formas con las que construir un mundo con unos valores ‘menos productivistas’, en el que la premisa ‘tanto hago, tanto soy’ vaya girando a: ‘Tanto (me) cuido (atiendo, gestiono, construyo…), tanto soy’.

  • Profesionalidad y Juego: Pudieran parecer términos opuestos. Aunque yo abogo (y trabajo) por conjuntarlos. ¿Cómo es para ti una persona profesional? ¿Fría, distante, alejada de cualquier emoción? ¿Y si inventamos la forma en la que lo profesional pueda estar atravesado por el juego y la experimentación? ¿Es acaso poco profesional plantear que no sabemos todo y que queremos aprender? El valor del juego es tremendo y en mi opinión una forma fantástica de seguir aprendiendo.
  • Cuidar de mí, me hará cuidar de la Tierra: En mi caso, este proceso de reconexión y acogida de mi propio Cuerpo me está llevando a re-conectar y acoger el cuerpo común. Es decir, a tener más presente la Tierra y con esto, a observar e ir modificando mis propias decisiones en cuanto al consumo, los servicios (que consumo) y mis propios valores de Vida.
  • Otros tiempos, otras fuerzas: Como dicen desde los movimientos decrecentistas: «Vamos lento porque vamos lejos», y es que más vale paso corto en firme que largo y movido (esto último me lo acabo de sacar de la manga).  La velocidad y la intensidad, tener la agenda petada de eventos, ir de un lado para otro, poder con todo, etc. parece que se han convertido en sinónimos de vida, y en realidad, con esto sería clave preguntarnos ‘desde donde, ‘para qué’ y ‘cómo’, porque en estas tres preguntas es donde podemos hallar Resistencia y esas otras formas de crear Vida.
  • Abrazar contradicciones: Seguro que con todo esto se te mueven contradicciones. Sí, a mí también. ¿Y si te digo que estas, y las dudas incluyen un gran poder y un gran valor? El poder está en seguir cuestionándonos, en encontrar brechas por donde detonar y en no perdernos de vista, tanto para aceptar dónde estamos como para vislumbrar a donde queremos ir. 

(Mientras preparo este post, me encuentro con esto en la pagina Femme Punk de Facebook… me lo he imprimido y está encumbrando mi despacho)

 

Registra, cartografía(te), atiende(te), acompaña(te), sé resistencia

En realidad y sobre todo, lo que es resistencia capitalista es atender, gestionar y (si te ves para ello) compartir lo que vives con/durante/en tu ciclo menstrual (además de en otros procesos relacionados con el Cuerpo). Porque todo esto (sobre)vive en la parte de abajo del famoso iceberg de las opresiones, y hacerlo visible, nombrarlo, que exista es ya una forma de sacarlo de esa sombra a la que decidieron relegar a Tristeza, a Juego, a Descanso… y a todo aquello que se considera no-productivo.

Siempre te lo digo, si puedes hacerlo acompañada de Compas-cómplices, mucho mejor. Porque registrar (y compartir los tesoros hallados), atender(te)(os), acompañar(te)(os), es la máxima revolución para poner los Cuerpos en el centro que podemos articular y accionar en nuestras rutinas diarias.

Sigamos siendo Resistencia Tierna y Feroz, y pongamos para esto (también) todo lo que el ciclo menstrual nos muestra en cada fase.

 


*La ilustración es de Montse Tanús

Las mujeres* y el dinero (Parte 1)

Las mujeres* y el dinero (Parte 1)

Sabes bien que no abogo por tener como único medidor de la Vida el dinero, aunque si considero, que si cuestionamos y observamos cómo es nuestra relación con el recurso económico, podemos darle el lugar que merece (ni más ni menos) y continuar dedicándonos a valorizar (también) todas esas cosas que si son determinantes para esa Vida que merece ser vivida y que deseamos. En este primer post (de no se bien cuantos :)), te comparto claves para reflexionar sobre este concepto que tantos dolores de cabeza nos trae.

 

¿QUÉ ES PARA TI EL DINERO?

Puedes empezar por esta sencilla y a la vez tal compleja pregunta. Puedes observar qué es lo primero que te viene a la cabeza (y a cada centímetro de tu piel) cuando alguien dice ‘dinero’, o ‘finanzas’, o ‘negociar’… o de qué forma reaccionas cuando una conversación deriva a hablar de este asunto. ¿Tensión? ¿Huida? ¿Alejamiento? ¿Susto? ¿Bajada del auto-concepto? La(s) emoción(es) que vivas determinan y te dan las pistas necesarias para comenzar por el principio: ¿Qué dice tu Cuerpo al respecto? 

Sientas lo que sientas puedes estar tranquila, porque es muy común que las leídas como mujeres vivamos estas emociones de distancia y desconcierto con este tema, de no saber que hacer e incluso de no querer hablar sobre esto porque tememos que ‘nos pillen’ o que nos metan (más) goles. Esto no es casual, (una vez más) se le llama patriarcado y nos ocurre porque…

…HISTÓRICAMENTE (TAMPOCO) NOS CORRESPONDE

Si miras hacia atrás en tu propia historia, y en la de tu familia, seguramente podrás ver que aunque en muchos casos han sido las mujeres las que se han ocupado de la administración de los euros (anteriormente pesetas y en otros lugares las divisas correspondientes) de una forma casi mágica (dicho sea de paso), han sido los hombres los que se han encargado de su obtención, dejándonos en un lugar secundario (para no variar) y con esa sensación de no merecer, de que no es nuestro, y por tanto, de que no nos corresponde. El dinero no nos ha pertenecido y en muchos casos (especialmente si miramos a nuestras abuelas) siquiera tenían la oportunidad de ganarlo, ni en un empleo ‘común’, ni con el históricamente invisibilizado GRAN TRABAJO llamado trabajo de cuidados y de reproducción de la Vida

Fue con la llegada de las mujeres al empleo remunerado cuando esto comenzó a cambiar, aunque aún hoy en día es muy probable que te cueste mucho pedir un aumento de sueldo (incluso sabiendo que lo merecemos), negociar una hipoteca o hablar dentro de tu colectivo sobre la situación financiera del mismo. ¿Por qué crees que te ocurre esto? ¿Consideras que puede tener que ver con la construcción que tienes sobre este tema? ¿Qué sabes sobre la relación de tu familia de origen y el dinero? ¿Cómo dirías que ha sido (y es) la tuya?

 

CULTURA FINANCIERA… 

Al igual que ocurre con la cultura menstrual, nos falta mucha mucha cultura financiera. Sería todo un detalle que en el cole en vez de tanta formula que no usaremos nunca jamás, nos enseñaran qué significa TAE, qué es el interés compuesto, o cómo funciona la normativa de seguros de nuestro país. Pero que esto no ocurra tampoco es casual, se le podría llamar ‘aborregamiento colectivo para el enriquecimiento de unos pocos’. Por lo que esta cultura (igual que ocurre con la menstrual) será en nuestra adultez responsabilidad nuestra, al menos, si queremos formar parte de ello, y creo que no formar parte, es casi imposible.

Para este proceso de auto-formación que debemos hacer, es muy muy (muy) importante tener presente que el dinero (en la mayoría de los casos) lo obtenemos por el intercambio que acordamos al tener un empleo, es decir, al dedicar (normalmente un montón de) horas a realizar una actividad económica. Por lo que cambiamos nuestro tiempo por dinero

Desde este punto te planteo las siguientes preguntas-llave: ¿Es de recibo que este dinero que tanto esfuerzo me ha costado conseguir, lo deje en manos de ciertas entidades para que sean estas las que jueguen y se beneficien de él? ¿En qué condiciones? ¿Qué hará esta entidad con estos euros míos que tanto sudor esconden? ¿Cuanto de lo que compro (productos financieros o seguros) comprendo totalmente? ¿Compraría por ejemplo un coche, sin entender al detalle su funcionamiento? ¿Por qué entonces lo hago si se trata por ejemplo de un plan de pensiones con una letra pequeña escrita en chino?

…y ÉTICA

Uno de los momentos mas impactantes que recuerdo en estos últimos años, fue cuando después de haber sido agente financiero y considerar que tenía mis finanzas ‘en orden’, llegué a los feminismos y descubrí el concepto de banca ética. Ahí comprendí que la lucha/resistencia es muy importante, y que esta no podría ser coherente (entiéndase esto como un camino-utopía) si los dineros de las feministas estaban perpetuando ‘el mal’ en entidades de banca tradicional. Me resultó curiosamente contradictorio como esta no-responsabilidad con el recurso económico esta funcionando en contra de ese mundo más justo que intentamos construir en nuestro día a día.

Necesitamos que el dinero también cambie de bando (y de bancos), necesitamos que este ubicado en esas ‘otras’ entidades que están haciendo un trabajo para que estas inversiones (que no son otra cosa que nuestros ahorros) estén colocadas en lugares que posibiliten la creación de realidades mas equitativas y cercanas a nuestras luchas/resistencias

 

Esta vez más que nunca te pido que consideres esta reflexión como UN CAMINO y que si te resuena el tema, vayas investigando sobre estas otras economías posibles. El sistema tradicional esta muy bien montado e ir desmontandolo desde ti puede resultarte un bosque frondoso y lleno de aristas. Lo entiendo muy bien, por lo que si quieres seguimos de la mano :).

REGISTRO para la RE-SIGNIFICACIÓN 

Sabes que re-significar se ha vuelto la palabra de moda en mi vocabulario. Son muchas las palabras que necesitan de otro imaginario, que necesitan ser desempolvadas y mirar qué esconden entre letras, que necesitan que vayamos a la raíz etimológica (y a la nuestra propia en relación a esa palabra) para ver su construcción original, y su significado en nuestros cuerpos. Y entre estas, está EL DINERO.

Para comenzar a observar esto, ¡Qué mejor que registrar sobre nuestra relación con el recurso económico! 😀

¿Has observado alguna vez si hay diferencias entre tus fases y cómo se relacionan estas con el dinero? ¿Hay en alguna fase en la que le das más vueltas al tema? ¿Por qué crees que es esto? ¿Has comprobado cuando tienes más ganas de hablar sobre esto? ¡Te invito a que anotes y escribas sobre esto, y por supuesto, si quieres, que nos lo compartas! (Yo he descubierto mi fase TOP para este tema… te contaré sobre esto más adelante). 

Si mientras, quieres seguir indagando en este apasionante tema, AQUÍ tienes la página ECO-RECURSOS de la web donde voy recopilando recursos para hacer girar esta rueda de la economía hacia nosotras. (¿Tienes algún otro? Puedes compartirmelo desde AQUÍ o en los comentarios de este mismo post).

 

 

¿Quieres seguir rascandole al tema? AQUÍ tienes la segunda parte de esta saga 🙂


*La ilustración es de Raquel Marín. (Por cierto, no he podido encontrar una ilustración en la que aparezca una mujer y dinero… señal de lo que te cuento arriba 😉 ¿Sabes de alguna? )

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