Sálvese quien pueda o redes con-juntas

Sálvese quien pueda o redes con-juntas

Llevo días teniendo esta sensación que anuncia el título del artículo. Es como si antes ya supiera (de un modo quizá más teórico) que (sobre) vivíamos así. Sin embargo ahora siento estarlo acuerpando día a día, conversación a conversación. La reconstrucción de una sistema (más) neoliberal está en marcha y yo, escribo para intentar (una vez más) ordenar las miles de ideas que siguen danzando en mi cabeza, y venir a tu encuentro para validar (y exorcizar) lo que sentipienso.

Antes, (es como si ya se hubiera instaurado la era precovid en nuestra realidad) la vida era compleja. Ahora, siento que la ecuación, el algoritmo, el jeroglífico individual y más aún el puzzle colectivo se han complejizado. Algo así como si dentro de cada une, se hubiera abierto todo un nuevo caos, tan grande y amplio como el propio multiverso que nos contiene.

[Sí, soy consciente de mi posición en el iceberg. Y aunque el saberlo no me hace sentirlo, sé que desde hace tiempo, décadas, siglos, habitamos un planeta en el que muchas personas sobreviven en el día a día con la frase-titular en sus bocas-vidas (Cada vez que llego a esta parte de mi ecuación no se bien como seguir, por lo que decido explicitar “hasta donde llego” en mi camino de deconstrucción)]

 

Cabezas saturadas, emociones desbordadas

No se tú, pero a mí, mantenerme en “mi centro” con cierta calma me está costando infinito. Salgo a pasear y antes con cada paso, el aire iba entrando en mi cuerpo, conseguía oxigenar-me. Ahora, no puedo respirar bien, y vuelvo ahogada y muy triste. Es una sensación de desolación profunda la que a veces siento, una impotencia que apaga mi chispa. Y que ciclicamente, la estoy llorando a mares.

Además de lo que individualmente estemos pudiendo sostener, está el gran reto de re-ajustar los colectivos-amistades, de crear protocolos (que intentan ser puente pero que resultan cambiantes, confusos e incluso contradictorios), de entendernos (y quizá, ponernos de acuerdo) entre las que antes habíamos conseguido ser aliadas. Confrontaciones día a día que me consta están mermando la salud mental (y emocional) de muchas. La mía desde luego sí.

 

Salud mental en tiempo de extrema individualización

¿Dónde está la prevención para que nuestras cabezas y emociones no se vuelvan (más) locas entre tanta confrontación y contradicción? ¿Dónde están las miles de personas que podrían ser contratadas desde las instituciones para acompañarnos en este proceso tan complejo y nuevo? No están. Al igual que ocurre con todos esos trabajos esenciales que reproducen y sostienen la vida, que son infravalorados e invisibilizados, las emociones y los procesos mentales tampoco parecen existir en este sistema que solo apuesta por un sistema racional y productivo.

Sinceramente creo que ya han pasado suficientes meses como para que desde las políticas institucionales se pongan en marcha todo tipo de programas en diferentes sectores y ayudas sociales de distinta índole. Sin embargo observo atónita (o bueno, quizá no tanto) como el camino que se está proponiendo es el contrario: Más individualización y soledad, cuerpos contagiosos que son peligrosos, PCRs que parecen la prueba definitiva de “salud o enfermedad”, políticas de recorte, alquileres inaccesibles,… y ese largo etcétera que bien sabes porque seguro que también te está tocando acuerpar.

 

Un par de pistas para (intentar) resolver el jeroglífico

Si has llegado hasta aquí, gracias. Como te decía en el post anterior no me parece que estemos transitando un tiempo de optimismo genuino, nos están intentado desviar del camino de la vida que merece ser vivida, y aunque mi idea con estos textos es siempre hacer (o intentar al menos) compost con la mierda, presentar/recordar/articular El Problema, me resulta imprescindible.

Ok, bien, Enara, y entonces ¿qué hacemos? Pensando, sintiendo y reflexionando con Otras, he llegado a 2 caminos que considero oportuno nombrar para continuar siendo resistencia-Tierna sin alejarnos de nosotras y de las que nos acompañamos:

 

  • Volver al registro para volver al Cuerpo

Obvio que iba a recordar(nos) esto. Escribir, pintar, meditar (yoga, taichi…), respirar me parecen prácticas imprescindibles en estos tiempos-caos. Encontrar tu forma de conectarte contigo misma y agarrar fuerte esta cuerda que te anuda a ti, ha de ser prioridad. Sino, es mucho más fácil perdernos y andar a la deriva en estos océanos de estímulos infinitos, bulos polares y apocalipsis por todos lados que nos inoculan.

Saber sobre tus decesidades lo puedes lograr registrando tu ciclo menstrual. Sabiendo sobre tus fases puedes ir averiguando tus dones y talentos, y también encontrando tus límites y momentos en los que es mejor protegerte de todo. No te olvides. Estar en contacto contigo y tus fluires (y fluidos) es resistencia, tanto para ti, como para todas.

 

  • Acompañarnos y pedir

Nunca antes esto me había parecido tan tan importante (y urgente). En este devenir en el que nuestra salud mental está en juego y sabiendo claramente que seguirá sin haber políticas que nos vayan a acompañar en esto, mantenernos juntas es clave. Y saber que tienes una red de cuidados, fundamental.

Como te decía al principio todas andamos bastante saturadas. En mi entorno al menos cada una lleva adelante procesos complejos que sumados al covid-caos dan por momentos situaciones de requerida contención. Si tu/vosotras también andáis así, es probable que sientas poco espacio en tu cabeza-cuerpo para acordarte de tu Compa.

Ante esto propongo poner especial atención a El arte de Pedir (porque estarás de acuerdo conmigo en que por nuestra f***** construcción social, es un verdadero arte). Creo que cuanto más afinada pueda ser tu petición, más probable será que Otra(s) pueda(s) acompañarte. Estoy comprobando que cuanto más en conexión conmigo pueda estar (al menos algunos momentos en el día), más sencillo me resulta articular justo eso que decesito, y que otras pueden acompañarme a sentir/sacar/tener…

Esto, es un gran reto, especialmente para las mujeres*. Dar se nos da mejor, pero pedir y recibir es otra historia. La vulnerabilidad está ahí, aquí, más presente que nunca. Todas estamos jodidas. Acogerla y podernos acompañar desde ahí, hará que nos sintamos arropadas y así, conseguiremos (siquiera a ratos) saber que estamos (y somos) resistencia-compañera (y tierna). Creo que necesitamos esto para no sucumbir a este pedazo de giro lleno de miedos que estamos transitando. Yo al menos lo estoy necesitando mucho.

 

Así que, conéctate contigo, escribe y/o balbucea sobre lo que decesitas y PÍDELO. No pienses que sobras, no piensas que molestas, porque así, en relación, pidiendo y dando-nos lo que necesitamos es como (también) creamos y estrechamos lazos.

¡Sabernos interdependientes desde la vulnerabilidad, nos salvará! O al menos, seguiremos tejiendo las redes de cuidados que necesitamos para continuar viviendo mientras siguen apretando las costuras.

 

¿Se te ocurre alguna otra pista para resolver este pedazo de jeroglífico? ¡Deseando leerte! 🙂


*La ilustración de este post es de Alberto Montt

De veranos raros y comienzos inusuales

De veranos raros y comienzos inusuales

Me encantaría poder abrir esta nueva temporada llena de ese entusiasmo genuino que, a veces, me inunda. Recordarme el olor a nuevo del que te hablaba el año pasado por estas fechas. Contarte que todo está encaminándose, que a lo lejos soy capaz de ver esa Vida que merece la alegría ser vivida para todas

No es así. No siempre. No para todas. La ilusión, las ganas y la energía parece que se quedaron confinadas en algún lugar lejano, y después de un verano intervalles (así es como he nombrado a la decisión de no viajar más allá de las comarcas colindantes de donde habito), me pregunto cómo “recuperar” la soberanía creativa(1). Dónde está, dónde quedo la mía, y por qué me está costando tanto teclear (de forma relativamente coherente y ordenada) los millones de pensamientos, que como estrellas, alumbran (o nublan) esta cabecita agosteña.

 

(Re)comenzar cansada y hacerme compost

Algo ha muerto dentro de mí, y aunque asumo (racionalmente) que “las cosas” han de morir para renacer, me está costando ver siquiera un esbozo de esta que soy ahora. Me cansé. Mucho. E incluso con “vacaciones” de por medio, sigo ciertamente apática. Sin demasiada energía creativa. Seca. Como una pasa. Es tanta la incertidumbre, son tantos los misterios presentes, que a ratos, me pierdo en ellos. Esto, me preocupa. Podría decir (sin ser del todo cierto) que es porque me faltan ideas para escribir, pero si soy honesta es por la pegajosa sensación que me envuelve el alma, de que a estas alturas de la partida, está todo dicho aunque falte tanto por hacer.

No creo que sea de extrañar que este cansancio me haga sentir abrumada. No creo que sea raro sentir que la ilusión y las ganas de que el sistema cambie (radicalmente, de raíz) hayan quedado sepultadas bajo las hordas de información contradictoria que estamos recibiendo. Incluso aunque como yo, hace años que pases de los telediarios hegemónicos, las redes sociales virtuales y las conversaciones con conocidas o las de las personas que pasean cerca (a 2 metros mínimo), hacen que estés al día de lo que ocurre.

Pienso en compostar este cansancio. Pero ¿cómo? ¿Cómo me doy una pausa cuando todo va tan tremendamente rápido? ¡Has de estar en la ola, bonita! Seguramente, la principal contradicción que acuerpo mientras intento llevar mi propio ritmo, tiene que ver con que este proyecto pretende ser un proyecto-inspiración, lleno de buen rollo, de power colectivo, de vulvas y menstruaciones rebeldes y combativas, y claro, pienso que si mis textos hablan de cansancio y muerte (por simbólica que sea) no encajaré en este sistema de caras sonrientes y paisajes bucólicos que “se nutre” vía Instagram. Con esto decido dar un paso atrás. Sino estoy en la cresta, está bien también. Respetarme y «huir» hacia adentro, es lo mejor que puedo hacer.

 

Hartura (neo)capitalista

El caso es que me siento hartita. Harta de fotos-fantasía vacías, de noticias y bulos que viajan a la velocidad de la luz imposibles de discernir, de cursos sobre (supuesta) cultura menstrual que valen un ovario. Harta de seguir viendo al capitalismo instalarse tan campante en toda novedad que asoma o que hacemos asomar. Harta de que sigan los desahucios mientras lxs okupas son el supuesto mal de todo, de que la burbuja del alquiler sea ya un globo eólico multicolor, de seguir viendo anuncios que perpetúen la violencia de forma (casi) camuflada. Harta de tiempos lineales que nos machacan, de juegos (millonarios) sucios, de reyes que se piran, de ver como nos expolian la Vida con cada nueva “excusa”.

No quiero hablar demasiado del virus. Pero si diré que durante estos meses me he radicalizando y aún no se bien como expresarme asegurando no herirme, ni herirte. Tengo un jaleo grande sobre lo que creo (y lo que no), tengo un cacao interesante que oscila cual reloj de pared entre que esto es el (pen)último gran giro del neoliberalismo, en el que los Cuerpos son definitiva e indudablemente contagiosos y peligrosos (incluidas las expresiones y emociones que son borradas tras las mascarillas obligatorias) y el peligro real y material de un virus incontrolable que es hijo de la globalización más caníbal con el que corremos (autentico) peligro. Lo que tengo claro es que la precarización de la vida sigue su curso. Más rápidamente aún. Ante todo esto yo quiero y deseo crear resistencia-tierna en donde poder habitar calentita. Este es el objetivo que persigo y que, a veces incluso, consigo en medio de todo este caos.

 

En algún lugar, queda algo de esperanza…

Cuando la ira y la desesperanza se me encasquillan, tiendo a re-enfadarme porque la culpa se me viene encima. ¿Acaso no son todos estos problemas de este primer mundo que tienes el privilegio de habitar, Enara? ¿No eres pues, una pedazo de privilegiada? Si, lo soy y soy consciente. Sin embargo no me gusto nada cuando me pongo condescendiente conmigo misma. No me gusta aplacar mis emociones más oscuras regocijada en lo que tengo. Quiero aprender a escucharlas, y aquí contigo, pues ando practicando a ponerlas en orden.

Pero bueno, el caso es que sí, te confirmo (mientras miro hacia adentro) que algo de esperanza y de rebelde alegría queda. Y además apuesto porque en cuanto arranque, será contagiosa y expansiva. En realidad, este 2020-2021 pinta de fenómenos. De momentos tengo ya un par de Menstru-Encuentros programados (uno virtual y otro presencial con combo en Economía Feminista) y estaré junto a mi Compa Ione (Asociación Ara!Gorputz) facilitando la Escuelita de Economía Feminista de Oarsoaldea (en Oiartzun, Gipuzkoa, Euskal Herria). Pretendo seguir escribiendo (esto siempre) y publicando por aquí (1 o 2 veces al mes). También quiero seguir con los podcast, esos audio-artículos en lo que me pongo Voz, seguiré pintando con sangre, claro está …. Y…. (¡Ay, que nervios!)

Tengo una sorpresota que te contaré en octubre. Prometo no hacerte esperar más…. Prometo que octubre será el mes, y espero que la espera, igual que a mi, merezca tu alegría.

 

Y tú, ¿cómo estás?

Vendrán artículos más optimistas, estoy segura. Tenemos una nueva temporada por delante con la que seguir ensayando esto de la Cultura Menstrual en Resistencia, y si decides venirte conmigo, con nosotras, a seguir creándola juntas desde la perspectiva de las economías críticas, ¡pues mucho mejor!

Me encantaría saber cómo te encuentras. Cómo ha sido tu verano-raro. Me encantaría saber cuáles son las ideas que bailan en tu cabeza, saber cómo te apañas para que esta incertidumbre no te robe la energía y cómo haces para ordenarte. Decesitamos estrategias para generar lugares y narrativas calentitas, que nos acojan, que nos hagan saber que estamos juntas. Yo como ves, procuro escribir e incluso, aunque ciertamente cuando lo termino me parezca “un barullo de mis movidas”, decido darle a publicar. ¿Te animas y te publicas un comentario? 

 


(1) Este concepto lo acuña Paloma Todd en sus textos y audios para hacer alusión a ese poder creador que todas tenemos. Bajo esta luna nueva en Leo de este 19 de agosto (día en el que comienzo a escribir este texto), me inspiro leyendo sus palabras mientras me cuestiono cómo es el lenguaje de nuestro juego. Cómo se nombran los tiempos propios, las ideas que buscan y quieren construir narrativas que nos contengan… Termino de escribir el texto el día 4 de septiembre, recién pasada la luna llena.

*La imagen del post, titulada «Rojo sobre negro», está pintada (por mi) con sangre menstrual. Puedes ver más dibujos-experimento en La Galería.

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 2)

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 2)

En la primera parte de este post balbuceaba sobre las semanas movidas que hemos tenido, sobre la responsabilidad social y sobre el reto que supone ser cíclicas viviendo en relación (que no hay otra forma de vivir, vaya!). Especialmente en como “medir” y vivirte (a gusto) mientras intentas sacar adelante (con el entusiasmo puesto a nuestro favor) las ideas, planes estratégicos y cuidados en y de tu colectivo, asociación o grupo.

Sin pretender caer de nuevo en que la responsabilidad social es exclusivamente nuestra (si aún tienes dudas de esto puedes escuchar esta magistral intervención Amaia Peréz Orozco sobre los cuidados en toda su dimensión), en este post te traigo propuestas tangibles para que partiendo de ti (y de cambiar cosas que pueden parecer pequeñas) podamos construir un mundo nuevo que sea cíclico y transformador:

¡No queremos neonormalidad, tenemos que romper su nueva normalidad!

Introspección (en colectivo)

  • MOVIMIENTOS INTERNOS/EXTERNOS: No dejes que la inercia de la prisa (productivista) te haga borrar lo que se te ha (re)movido durante estas semanas. Ha sido un tiempo en el que se han visibilizado infinitas cuestiones que requieren de atención social. También, es probable, que dentro de ti se haya puesto todo un poco del revés. Te invito a hacer 2 listas, enumerando en estas lo que se te ha movido dentro, y las cosas que te mueven de lo que esta pasando fuera. ¡Canalizando la energía de las heridas acogidas para construir otras realidades!
  • TU VOZ: Escribe tu relato y saca tu Voz. Cuenta cómo has vivido este tiempo, hazlo con tus Compas o relata-lo (o ambas). Necesitamos (todas) las voces (cíclicas) que nos ayuden a validar la experiencia vivida. Todo lo que hayas enumerado en las listas de arriba es político, y sacándolo “a fuera” es como daremos con las palabras que nos digan. Si tienes dudas sobre la importancia de los contra-relatos, escucha este podcast. ¡Porqué sino escribimos la historia, otros lo harán por nosotras!
  • IMAGINACIÓN: Imagina como podrían ser las cosas. Escribe, habla-lojuega al “¿y si?”. La imaginación como la capacidad de soñar, es una de esas cosas que nos han secuestrado, sin embargo es en las ficciones donde podemos encontrar las pistas para otras realidades más tiernas. Puedes realizar este ejercicio en solitario, y puedes también convertirlo en una emocionante conversación con otras Compas. Tu vida, el barrio, vuestra colectiva o grupo de amigxs… todo puede ser girado hacia una cultura de cuidados. ¡Coge papel y boli, estoy segura de que algunas ideas pueden llevarse a cabo!

 

Lo que podemos hacer (ya mismo)

  • APOYO MUTUO: Valora el apoyo mutuo (que ya realizas). Si tienes dudas sobre a que me refiero con esto, puedes ver este genialérrimo vídeo de Cuellilargo. Necesitamos una cultura de cuidados, y visibilizando, acogiendo y poniendo en valor estos trabajos, también nos cuidamos. No solo es el trabajo físico, hay muchísimo trabajo emocional (llamado también carga emocional) que está bien que compartamos. ¡Pongamos en valor los cuidados que ya realizamos y demos-les visibilidad, estoy segura de que esto traerá un efecto contagio imparable!
  • BARRIO: Aunque haya sido el tiempo del Jitsi, el Zoom y el Skype, en muchos barrios y pueblos han surgido redes de cuidados muy interesantes e imprescindibles. Rezo a las Diosas (desde mi ateísmo) para que las semillas (algunas ya plantitas) no mueran con la neonormalidad. Te recomiendo que te informes de lo que se ha movido cerca de ti, que te unas a lo que se este haciendo. Estoy convencida de que es desde los barrios, donde los cuerpos están cerca, desde donde empiece (o continué) la revolución de los cuidados.
  • CONSUMO de PRODUCTOS y SERVICIOS: Me preguntaban como consumir de forma sostenible siendo mileuristas. Puede parecer un reto grande, yo te propongo que sea un proceso sin agobios. Estas son algunas de las acciones que puedes realizar para ir caminando hacia otras formas de consumo:
    • Productos y servicios: Cuando tengas que comprar un producto o contratar un servicio, recuerda que ya existen empresas comunitarias o cooperativas que apuestan por formas-otras de hacer economía, en las que la vida (más allá del capital) esta en el centro. También hay redes de estas organizaciones (como OlatuKoop o REAS) que vinculan a proyectos de Economía social y transformadora o Economía social y solidaria. Si necesitas contratar algo, te invito a que consultes si existe en estas redes. Tu dinero hace girar el mundo en una (o en otra) dirección, con cada acción ayudas a que así sea.
    • Alimentación, cosmética y demás: Cada vez existen más cooperativas de consumo o proyectos de huertas cooperativas en las que comprar comida de calidad y local. Quizá de primeras no quieras/puedas cambiar todos tus hábitos, puede ser un mix entre el clásico supermercado y este tipo de proyectos. Sin embargo te invito a que te acerques a alguno y te intereses por el proyectos, los productos y las formas de proceder. Como te contaba en el artículo «KM0, que empieza en tu cuerpo» estos proyectos ofrecen mucho más que alimentación de calidad, pueden darte colectivo y encontrarte con otras personas que piensen como tu.
    • Banca y seguros éticos: Aunque ya he hablado de esto varias veces (en Las mujeres* y el dinero –Parte 1– y  –Parte 2-, por ejemplo), no puedo dejar de recordarte que tus ahorros, tus dinerillos, invertidos en un banco tradicional o en la banca ética, acompañaran al cambio. Infórmate, lee sobre las opciones y date el salto. ¡Hagamos que el dinero este en un lugar que acompañe a nuestros valores! Y recuerda, que si quieres, puedo acompañarte tanto a ti como a tu proyecto en caminar hacia otras formas de economía. Encuentras la info sobre esto, AQUÍ.
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Perspectiva cíclica (por supuesto)

  • AGENDA CÍCLICA: Planea con tu agenda y consciente de tus fases los momentos en los que SI ponerte a dar algunos pasos en los puntos que te he contado en este texto. Si, querida, hay días en lo que quieres cambiar el mundo de arriba abajo, y otros en lo que la acción máxima para esto es quedarte descansando. Recuerda siempre tu ciclicidad. Frente a la realidad lineal en la que respiramos es imprescindible saber de tus fases, energías y tiempos. ¡Pongamos-los de nuestro lado!
  • VULNERABILIDAD: Hay otra cosa que no quiero dejar pasar, porque creo que en este tiempo se ha puesto encima de la mesa para susto de muchxs. Parece que hay personas (sobre todo las más hegemónicas) que se habían olvidado de que la vulnerabilidad es inherente a la vida y a la condición humana. Hablar de ella, de los miedos, inseguridades y demás que te han surgido es imprescindible, para tenerla acogida, cerquita, porque somos vulnerables y no olvidarlo, no volverlo a olvidar, es fundamental, para ahora, y para los tiempos que se avecinan.

 

¿Qué más acciones crees que podemos hacer para que el mundo sea ese lugar que soñamos, y en el que además nuestras realidades cíclicas tengan el lugar que merecen? ¡Cuéntanos! ¡Esto lo construimos juntas, o no será!


*La ilustración de este post es de Elisa Biete

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 1)

Un mundo nuevo, cíclico y transformador (Parte 1)

Escuchaba el otro día a varixs pensacreadorxs sobre: ¿qué hacemos ahora? ¿continuar manifestando la mierda en la que nadamos? ¿o intentar imaginar ese nuevo mundo con el que soñamos? También durante este tiempo-raro, un Compa (mila esker B.) ha dicho una frase que se ha hecho viral (al menos dentro de mí): “Tendremos que construir un mundo nuevo”. Con estas dos premisas algo dentro me ha hecho click. Un click de mechero que ha vuelto a encender la llama, flojita aún después de pagar las facturas de mi covid-vorágine, pero fuego al fin y al cabo.

Agarrando fuerte estas ideas (y mezclando-las también con un par de peticiones muy interesantes de dos Compas (gracias J. y Y.), sentipienso que es momento de comenzar a esbozar trazos encima del paisaje post-covid que aparece. Además, es necesario que nosotras también escribamos nuestros relatos de la Historia, incluso aunque como en este caso, sean balbuceos.

Parto de las siguientes certezas, que de algún modo he ido (re)acuerpando en el covid-time: la incertidumbre general de lo que antes era Casa (yo misma en busca de un nuevo centro y unas nuevas rutinas cíclicas, otra vez), el montón de injusticias y desigualdades, sobre todo sociales y de cuidados que se han (re)visibilizado y la idea de que solo juntas, juntos, juntes, podemos transformar esto.

 

Crisis y neonormalidad (que no sea una vuelta a lo de antes)

Han sido semanas (ya meses) muy duras. Cada cual con sus circunstancias, (también con sus privilegios) hemos atravesado este tiempo lo menos mal que hemos podido. Por diferentes contrastes que he realizado y teniendo en cuenta que no ha sido una crisis individual (de esas que vivimos en un duelo o cuando cambiamos de dirección nuestra vida), sino que ha sido colectiva, la hemos vivido todas, todos, todes y hay algo que tenemos en común: Han asomado patrones, mierdecillas, charcos y conflictos que creíamos atravesados (o no). Y de repente plaf! Plaf y plaf!

¿Cómo lo has vivido tú? Quizá, dado que ya ha pasado un tiempo desde el shock de la experiencia covídica, puedas revisar cómo han sido para ti estas semanas y (ojalá) rescatar algunas joyas-modificaciones de tus adentros para seguir aprendiendo a (auto)cuidarnos. Te animo a que lo hables con tus Compas-cómplices y desarrolléis estrategias sentipensadas y cuidadas por si la pandemia continua.

Spoiler relacionado con la neonormalidad o la “nueva normalidad”: La pandemia capitalista sigue, por lo que atender esto y usar la fuerza del cuidado colectivo me parece imprescindible para ser resistencia.

 

Responsabilidad social (más allá de la mascarilla)

Las redes se llenaron enseguida de estas dos palabras. Al principio era el #YoMeQuedoEnCasa y ahora es #YoMePongoLaMascarilla. Estoy de acuerdo en que hacer esto ha sido (y es) un acto de responsabilidad. Lo que me tiene enfadada desde el día 0 de la llegada del bicho, es que para haber evitado llegar a esta situación hay bastantes otras-muchas cosas de carácter socio-político que podrían haberse hecho en nombre de dicha responsabilidad. No somos las únicas responsables, ni de coña. Pero siempre resulta que somos quienes pagan el pato.

La lista es bastante interminable, la verdad. Empezando por los cuidados, así en general, de las criaturas y las personas mayores en particular, o las condiciones de esclavitud en el que malviven muchas mujeres* migradas, continuando por el colapso planetario y terminando por ejemplo, con fomentar y fortalecer esas-otras formas de economía que ya existen (como la Economía Social y Transformadora).

Si te interesa ampliar esta perspectiva, te dejo aquí dos charlas inspiradoras de las que son mis 3 referentas-teóricas estrella: «Crisis del sistema» (Jule Goikoetxea y Amaia Perez Orozco) y «Abordar la emergencia civilizatoria tras el Covid19: Retos y aprendizajes» (Yayo Herrero).Y así, ya no me enrollo más con esto.

 

Colectividades y ciclicidad (revisando el entusiasmo …

Reconozco que soy una entusiasta. Y esto no es ‘malo’ per se, normalmente me hace tener un punch optimista y alegre. Solo que al vivir en general con (mucha) intensidad, a veces, esta emoción me deja tan KO como una fuerte bajada a los abismos, sobre todo si este entusiasmo es también colectivo y alimentado por otrxs entusiastas. Y es lo que me ha pasado en este tiempo. Especialmente durante las primeras semanas tuve tanta ilusión de que El Tiempo del Cambio había llegado (léase de forma épica), que un tsunami de quehaceres, desdibujó la rutina cíclica a la que tanto me ha(bía) costado llegar. Los colores con los que pinto la agenda que día a día me hacen saber que fase transito, se convirtieron en un arco-iris emborronado.

No tengo la formula de cómo vivir en cíclico conjuntando lo colectivo, de hecho, creo que este es el gran reto que tenemos dado que estamos atravesadas por el entorno siempre. Algunas Compas me han comentado que al sentir estos ciclos “alterados”, es cuando han visto esto de que lo de “fuera” es absolutamente determinante para como lo vivimos “dentro”. Cuidarnos es bien (fundamental), pero no olvidemos que mientras que todas* no podamos menstruar a gusto, la fiesta de la cultura menstrual no se habrá acabado. Y me temo que aún falta mucho para esto.

…y los límites)

Otra de las cosas que he visto en este tiempo, es que al igual que lo individual no es la solución, es que lo colectivo ha de tener unos límites: No es bien que sea la forma de fuga de una misma, la contención de otras requiere de energía que no siempre tenemos disponible y el hacer/idear/accionar planes estratégicos, nunca, nunca, podemos permitir que sobrepase nuestros límites propios (especialmente cuando la carga emocional del momento es como la que hemos pasado).

Estar atentas a esto es clave para saber qué días sí podemos atender los activismos/trabajos/cuidados “externos” (y colectivos) y que días no. Escribo esto mientras trago saliva ya que soy consciente de que hablar de cuidados “opcionales” es frívolo, y sé que no todes tenemos la opción de plantearnos esto. Sin embargo, parto de la idea de poder estar en un/su centro y dar atención a otrxs desde ahí. O al menos, que exista un compartir honesto sobre las condiciones en las que se va a desarrollar el acto de cuidar.

Si te interesa esto o ves que se te fuga mucha energía, o si quieres ver que momentos podrías dedicarte a cuidar el cachorro de esa amiga, puedes ir registrando sobre cuáles son tus días top y cuáles eres incapaz de sostener a nada ni a nadie. Puedes ir anotando en tu cuaderno las personas con las que te relacionas, las acciones que haces en tus activismos, militancias o colectivas y poco a poco identificar cómo es el match entre tu bailoteo de hormonas y tus historietas relacionales. Si puedes, por supuesto, anímate a compartir tus sentires cíclicos en tu entorno, y a realizar estrategias para cuidaros juntas.

 

Este post tiene segunda parte (¡que sale en breve!). Ya hemos marcado las directrices y el marco teórico ;). En breve te cuento las propuestas prácticas que puedes (y podéis) realizar para que juntas, pintemos ese mundo nuevo que tanto ansiamos.


*La ilustración de este post es de Elisa Biete

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 2)

Economía Feminista y Cuerpos (Parte 2)

En el anterior post (Economía Feminista y Cuerpos (Parte 1)) me quedé  reflexionando sobre: ¿Dónde están los cuerpos? Y hoy, pretendo ofrecerte alguna respuesta-balbuceo-ejercicio para que puedas llevar estas reflexiones a lo más cercano que tienes: tu propio cuerpo-vivencia y tu día a día.

¿Seguimos otro tramo de viaje-aventura hacia algún otro puerto?

[¿Sabes por qué me motiva tantísimo este tema? Porque sé que estamos caminando de un árido paisaje-modo-de-organización llamado capitalismo, a una verde y nutritiva realidad que yo imagino como Isla Ternura. ¡El viaje sin duda está mereciendo la alegría! ]

 

LOS CUERPOS AL CENTRO

Desde diferentes movimientos oímos esto de “Los Cuerpos al centro”, nosotras mismas en Ara!Gorputz (asociación para la investigación y difusión de la ginecología autogestiva) lo usamos como lema añadiéndole que estamos cansadas de ser periferia.

El caso es que esto resulta abstracto sino es algo a lo que estamos atentas TODO EL RATO. Todo el rato, insisto. En cada acción, cada gesto, cada relación, cada empleo, cada trabajo. Always, que se dice in english (que siempre queda muy cool :p). Porque si no, es probable que el tren-de-alta-velocidad-sistema nos arrolle y sea Cuerpo de quien nos olvidemos, volviendo a ser esa cabeza con manos que salen del cuello que se nos impulsa a ser.

¿Cómo (comenzar) a organizarte de forma cíclica? ¿Cómo estar (más) atenta a Cuerpo?

No te propongo una obsesión (si eres un poco Control Freak, como yo, puedes proponerte esta observación de ti misma con el modo juego activado, con la mirada curiosa de la niña que también eres), sino más bien una forma de que de veras, en la práctica, en el día a día de tus acciones, el Cuerpo este presente y a poder ser en el centro:

  • Mírate desde ‘afuera’. Cómo caminas, cómo te sientas, si te escondes, si ocupas más/menos lugar del que te corresponde, también cómo hablas, si permites los silencios y cómo los llevas, qué piensas de ti misma y de lo que te rodea…
  • Observa las emociones y lo que estas te indican. Recuerda, no hay emociones «buenas» ni «malas», los movimientos que te surgen en el cuerpo son pistas que quieren decirte algo. Procura escucharlas y con esto, escucharte. Si te interesa el tema puedes leer el artículo: Emociones y ciclo menstrual (Parte 1).
  • Estate atenta a los cambios físicos y/o fisiológicos en el día a día. En los procesos de salud-enfermedad, menstruación-ovulación… (¿Te acuerdas del manifiesto que escribí de que El ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista?)
  • Prevé los eventos, citas, acontecimientos… en los que intuyas que tu Cuerpo tiene el peligro de fugarse a (o de que lo manden más hacia) la periferia. Procura crear estrategias que te acompañen a estar (más) atenta de ti misma.
  • Analiza las relaciones que tienes y mira en cada una el lugar en el que está tu Cuerpo y si los procesos (físicos, emocionales…) que vives tienen espacio (o no) con cada una de ellas.
  • Saber y tener bien presente SIEMPRE que al ser mujer* eres leída como un Cuerpo de segunda. Con esto, es probable que haya determinados lugares en los que las ganas de desaparecer, de hacerte pequeña, de huir, aparecerán con más fuerza (por ejemplo, los bancos, lxs ginecologxs, y todas esas construcciones que de base están hechas para ellos). Idea estrategias para estos casos, y si son colectivas, mejor.
  • Si eres un Cuerpo menstruante, todo lo anterior se expresará de diferentes maneras según la fase en la que te encuentres. No es lo mismo caminar por la calle en Preovu o en Premen, ¿verdad? (¿Cómo van los registros?)

 

¿DESEA ACTUALIZAR EL MAPA DEL TESORO A SU VERSIÓN 2.0?

¿Recuerdas el Mapa del Tesoro? ¿Lo tienes por ahí? ¿Lo estas usando? (Me encantaría que me contaras sobre esto, es una de las herramientas que más difundo y re-pienso). En él, tienes marcadas todas esas estrellas-frentes que conforman el universo que es tu vida. Es la cartografía que te muestra donde inviertes tu tiempo y energía, ahí ha de estar todo aquello que exista en tu realidad.

Y con esto de ‘Poner el Cuerpo en el centro’ te propongo volver a cogerlo y realizarle la actualización 2.0 que le corresponde (y que te mereces) y que se cita con la siguiente pregunta: “¿Dónde está mi Cuerpo en cada uno de esos frentes que conforman tu Vida?”. Por ejemplo, ¿tiene tu cuerpo (y los procesos que te acontecen) lugar en tu empleo? ¿Puedes hablar de ellos? ¿Se te toma en serio?… Y con tu familia de origen, ¿puedes compartir como son tus emociones?…

Puedes utilizar el sistema de asteriscos, por ejemplo del 1 al 5. En el que 1(*) es “Mi cuerpo (y mis procesos) es (son) inexistente(s) y tengo espacio siquiera para hablarlo” y 5 (*****) es “Mi cuerpo (y mis procesos) esta(n) siempre presente(s) y son acogidos”. Después, puedes reflexionar el por qué de esta puntuación, haciéndote preguntas cómo estas:

  • ¿Cómo de presente me gustaría que estuviera mi cuerpo en este ámbito de mi vida? ¿Por qué? ¿Cómo puedo ir hacia ahí? ¿Hablando más de los procesos que me acontecen? ¿Cómo podría hacerlo? ¿Con quién? ¿Tengo alguna persona aliada en ese frente para hablar de estos temas?…

*RECUERDA que esto es un proceso vivo, en el que revisando los asteriscos podrás ir creando estrategias para poner el Cuerpo en el centro en cada uno de los frentes que conforman tu Todo.

 

IMPORTANTE: NO OLVIDARSE DEL “OTRX” CUERPO

Porque de poco sirve estar atentísima a una misma, sino atendemos (también) ese otro cuerpo (o esos otros cuerpos) con el/los que me estoy relacionando.

Recuerda, la Vida que merece ser vivida ha de ser tanto individual como colectiva. O todas la vivimos, o no sirve.

 

¡Te leo encantada en los comentarios! Cuéntanos cómo es tu realidad, y que lugar tiene tu Cuerpo en los diferentes ámbitos 🙂


*La ilustración de este post es de Sastraka

De tiempos raros

De tiempos raros

He perdido el norte.

En realidad, creo que los nortes están danzando entre cientos de emociones confusas,

como en la brújula de Jack Sparrow.

Ya no existen puntos de anclaje conocidos e indefinidos,

no existe más certeza que la que podemos oír latir en nuestro interior,

También el latido compartido en nuestras redes de apoyo,

tejidas con todo el cariño que hayamos sido (y estemos siendo) capaces de dar y recibir.

 

De una día para otro la vida se ha puesto del revés.

Lo más invisibilizado del iceberg-sociedad que habitamos está siendo alumbrando

entre gritos y demandas de quienes menos tienen.

Toda la injusticia, la no-equidad, las opresiones, la falta de cuidados están siendo visibilizadas.

O al menos, están expuestas en un gran escaparate para quien las quiera mirar (y ver).

Yo miro atenta, triste, enfadada, esperanzada, entusiasmada, confusa…

 

A veces soy capaz de observar el marco general que engloba todo esto,

Asombrada por ir entendido las partes que conforman este todo caótico,

ese marco teórico-político que decimos cuando hablamos en términos grandilocuentes.

Otras veces, todo se me viene encima, el cristal se rompe en mil pedazos,

y no hay andamio que me contenga.

Sobre todo, cuando cada vez que termino reuniones telemáticas,

inabarcables, Infinitas, con tanto que hacer, me siento abrumada por el no-final.

 

Somos muchas dando(o intentando dar) forma a las urgencias,

Mientras a la vez intentamos imaginar cómo será el mundo pos-pandémico.

Mi yo más optimista quiere imaginar que no nos olvidaremos de esto,

Que seguiremos trabajando anclando los pilares que en estos días son semillas y finas raíces.

Mi otra yo, la que tiene los pies más anclados en la tierra,

piensa que en cuanto podamos volver a la calle,

todo este tiempo-brecha en el que nuevas creaciones colectivas son posibles

(y muy necesarias), se desvanecerá como si de un tiempo-sueño se hubiera tratado.

Seguramente existirá un punto medio.

Y ojalá que esté en un lugar llamado transformación colectiva.

 

 

Ahora, sentada en este balcón pequeño y tan lleno de vida estos días,

miro el resol del mediodía, me fundo en las nubes,

miro el cerezo que he visto florecer desde el principio de la temporada,

y respiro hondo buscando algo de certeza en mi interior.

 

Tecleo rápido, mientras pienso en que “no llego”.

Las listas llenas de tareas del montonazo de frentes me esperan en mi despacho.

Mi vida era intensa, yo lo soy.

Sin embargo en este tiempo de supuesta pausa, todo a mí alrededor se ha acelerado.

Reuniones entre “grandes” e impostoras que asoman,

sostén emocional, consultas sobre ciclos menstruales en caos,

amigas que me comparten cosas que me dan la Vida,

varias noticias de proyectos futuros que nunca hubiera imaginado…

 

Y sí, si alguien me lo pregunta, estoy bien.

Sea esto como sea.

Para mi dormir largo, comer rico y sano, hacer (algo de) ejercicio y escribir,

podrían ser los 4 pilares básicos.

Y los estoy haciendo.

Rascando de aquí y de allí consigo volver a mí, a mis entrañas,

A este nuevo norte que seguramente apunta a Venus,

Brillante y luminosa cada anochecer esperándome en el oeste.

Hoy, asomará con la luna llena de este abril tan extraño.

En esta primavera que parece que nos han robado,

Y que a su vez, crece y florece más verde y con más fuerza que nunca.

 

En este momento histórico de vida-muerte-vida,

Recordemos los abrazos que nos daremos,

Tengamos presente todo aquello que podemos (y queremos cambiar),

en pos de esta tan necesaria equidad,

observemos nuestros privilegios desde la mirada compasiva,

accionemos para ponerlos (y ponernos) al servicio.

Y sobre todo, aunque parezca perdido (y/o danzante) no olvidemos que dentro,

Tenemos un norte/sur que nos dará las pistas sobre hacia dónde seguir caminando,

Y ojalá que estás,

nos lleven hacia ese mundo nuevo que tanto ansiamos.

 

7 de abril del 2020. Luna Llena. Trans. Ovu día 8.


*La maravillosa ilustración es de Gemma Capdevila

 

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