Mi primer día en la Luna

Mi primer día en la Luna

Todavía era pronto para mí. Algo había oído pero no tenía ni idea de que el viaje fuera a ser tan fascinante y misterioso. No quería esperar. Las esperas me desesperaban de siempre, y aquella ocasión se mostraba perfecta para la aventura.

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Me topé de repente con un gran túnel oscuro en el que desde abajo, alcanzaba a ver las paredes viscosas con rugosidades diversas. Algo me atrapo, la boca del agujero que no parecía tener fin me capturo y comencé a subir. La escalada se dio sin que yo hiciera ningún esfuerzo. Fue un paseo suave, húmedo, caliente. No sabía hacia donde me dirigía, sin embargo, la serena excitación que sentía dentro me hacía tener la certeza de que todo estaba bien.

Cuando ya me relaje por completo ante la agradable experiencia, me encontré con algo que parecía la punta de la nariz, blandito a la vez que terso. Un almohadón también húmedo y cubierto de un líquido rojo espeso que se abrió por el centro para que continuara el camino. Esta vez el pasadizo se estrechó más. Veía hilos de materia roja en dirección contraria. Este pasadizo era como estar dentro de una aguja y me costó un poco comenzar a entrar. Me sentía gustosamente mojada en aquella materia brillante y viva. Otra fuerza me absorbió y finalmente llegue al destino, una cavidad inmensa recubierta de ese flujo flexible y rojo que me acompaño en la aventura y de lo que estaba embadurnada.

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Había llegado a la luna. Era mi primer día.

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El día pasó rápido, aunque después me contaron que en realidad habían pasado aproximadamente 28 días. Vi caer todo lo que recubría aquella cavidad gigante, poco a poco fue escurriéndose por el agujero por el que yo llegue. Las paredes quedaron finalmente rosáceas y lisas, aunque en muy poco tiempo volvieron a comenzar a pintar el escenario; primero una capa, luego otra y finalmente una más.

En ese tiempo, las compañeras de lanzar «el huevo» habían realizado un intercambio de un montón de hormonas (o bitxitos alegres que se mueven por todo nuestro ser) con el cerebro, y este, el centro mismo de la inteligencia de la Cuerpa, dio las órdenes para ir pintando y rellenando las paredes. Entre dos de las capas, más o menos, enviaron el huevo, y cuando se terminó de formar la fiesta del líquido rojo, fui expulsada por el mismo lugar por el que entre, deslizándome rápidamente por un tobogán lubricado. Ueeeeeeeee!!!!

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Abrí los ojos. Algo se removió en mi tripa y no supe bien que ocurría. Recordé el sueño y pensé que quizá tanto subir y bajar me había dejado mareada. Me levanté y una mancha roja en las sabanas me sobresaltó. No me pilló desprevenida, sabía lo que era. Se me hacía familiar, unos pocos minutos antes estaba pintada con ella.

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Esa misma noche viaje a mi interior por primera vez, a mi Luna, al lugar donde todo comienza, a ese espacio mágico que late dentro de cada ser menstruante. Y aquella mañana supe, que me quedaban un montón de fascinantes y misteriosos viajes a la Luna. La aventura de ser cíclica, había comenzado.

Ilustración de Paloma Ilustrada


*La ilustración de este post es de Laura Berger

Lagartija

Lagartija

Lagartija

que muta (también) entrañas

Premen día 25. 8 de septiembre del 2019

 

¿Cuántas veces he mutado de piel? (a mis 35 diría que ya han sido unas cuantas)

¿Acaso me creo una lagartija? (me gustan los reptiles y su instinto de supervivencia)

¿Cuántas heridas traspasan de una a otra capa sin poder hacer nada para evitarlo? (la piel es lo más superficial y al mismo tiempo, lo que me de-limita)

¿Cuántos duelos me quedan por hacer? (estoy segura de que no puedo contarlos)

¿Y cuantas mutaciones con cada uno de estos? (¿quizá tantas como ovocitos me queden dentro? …seguramente muchas más)

 

Trabajo, hago terapia, lloro, preparo talleres,

me río, bebo cerveza, descargo, escribo, me ilusiono, paseo, me deshincho…

Estrógenos arriba y abajo, progesterona que viene y va.

 

Y todo, vuelve a comenzar de nuevo.

Incluso aunque esto sea una ilusión macabra,

porque nunca,

nunca, seré “nueva”.

 

No habrá segundo parto,

aunque me partiré cientos de veces.

No habrá segundas oportunidades,

porque siempre,

algo me recordará que “sigo siendo yo”,

que esa «otra yo» no existe.

 

Tecleo por y para “modificarme”,

en pos de una serenidad calmada y muy viva a la que aspiro.

Dentro me habita un caos de ceros y unos a los que pretendo dar sentido.

Y orden.

Como si fuera un sencillo y a la vez muy completo software que puedo (des)cifrar.

Un algoritmo hormonal alocado

al que se le suma (o resta) un tiempo (limitado) y un entorno (muy) cambiante.

 

Fantaseo con ese delete que me dé la posibilidad de eliminar aquello que ya no me sirve.

Sueño con ese sobre-escribir que me deje teclear ese código que aún es balbuceo,

sacarlo de mis entrañas para no sentirme nunca más abandonada,

ni rechazada.

Me doy cuenta de que no existen estas teclas en el hardware-cuerpo.

No las hallo dentro,

y fuera, tampoco hay cacharro que me permita encontrarlas.

 

Re-escribir(me) viviendo(me) de formas “otras-nuevas”,

arrancándome a tiras la piel que no cae sola.

A ratos con el mimo de quien ama la pared que limpia,

en otros, con el racarraca de quien intenta que un grano deje de picar.

 

Muto en cada ciclo,

Y lo se teóricamente,

Porque, entre otras cosas,

un ovulo muere,

y algo de mí lo hace con él.

 

En lo práctico, en lo emocional,

todo se torna más complejo,

y no hay quien entienda el jaleo de fórmulas, errores y con ello posibilidades,

que me asaltan, en las que me convierto.

 

vida-muerte-Vida.

 

Morir y matarme entre metáforas,

hacerlo con el cariño que estoy aprendiendo a tener(me).

Enterrarme, incinerarme,

y ser ceniza en la que nuevas flores brotan.

 

Otra vez, cada vez, en cada ciclo,

también en cada nueva etapa de la vida.

Incluso aunque eso de ser nueva me resulte uno de los engaños a los que sucumbo,

por el que me dejo sucumbir.

 

Quiero fantasear (una vez más),

imaginando que soy una lagartija que cambia de piel,

y de entrañas.

Sabiendo,

que en ellas guardo los recuerdos de la que fui,

esos que me han construido,

y que me construyen cada vez que repto,

y que ahí, en lo más hondo de mi misma,

es (también) donde engendro el futuro en el que seré, nuevamente,

una lagartija.


*El dibujo de este post esta realizado con (mi) sangre menstrual. Si quieres ver el resto de obras-juego, puedes acceder a LA GALERÍA.

Orgullos y cierres

Orgullos y cierres

Este es el último post de la segunda temporada del proyecto. Y teniendo en cuenta el día que es, que mejor tema que agarrarle al orgullo, a los Orgullos de la diferencia.

 

50 años de Stonewall

Comenzaba el verano de 1969 y probablemente las personas que acudían al bar Stonewall Inn (en New York) se habían aburrido de las frecuentes redadas policiales a las que se veían sometidxs. Aquel 28 de junio, y tras otra habitual ‘visita’ autoritaria, se dieron los disturbios que son generalmente reconocidos como el catalizador del movimiento LGTB. Desde hace unos años a estas siglas (Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales) se le han añadido la Q y el + (de Queer y otras identidades no-normativas).

Hoy en día, en muchísimos lugares del mundo se rememoran aquellos hechos a modo de reivindicación-celebración, aunque desde diversos movimientos surgidos estos últimos años se pide que esta fecha no se mercantilice (para atraer turismo, para realizar macro fiestas… Ya sabes, el capitalismo siempre anda al acecho). Este (renovado y tan necesario) movimiento se llama ‘Orgullo Critico‘. 

También aún existen muchos lugares en el mundo en el que la homosexualidad está penada por ley, actualmente son 70 los países que imponen sanciones por ello, desde la cárcel hasta la pena de muerte. Aunque hayan pasado (ya) 50 años de las primeras reivindicaciones, queda mucho por hacer…

*Si te interesa el tema y quieres profundizar en ello, te recomiendo (mucho) la película ‘Pride‘.

 

Orgullo Menstrual

Aún quedan muchos armarios de los que salir, tanto a nivel individual (dándonos cuenta de que ‘estamos dentro’, siendo capaces de reconocer y aceptar las diferencias personales…) como a nivel colectivo (re-creando la cultura necesaria para que toda diversidad tenga el lugar que merece). 

No es mi intención solapar ni acoplar el orgullo LGTBQ+ con el orgullo menstrual (podríamos asignar un día para esto, eh?!), sin embargo, he querido escribir estas líneas para apreciar que ambas realidades son ‘diferencia’, no-normatividad, periferia, y que por tanto, ambas requieren de Orgullo, visibilización y reivindicación.

En mi caso, salir de los armarios (que me protegen y al mismo tiempo me apresan) está siendo toda una aventura (desde hace muchos años). En este último tiempo he visto la potencia de hacerlo para (también) así cambiar la realidad de lo colectivo. Salir de los armarios no solo me libera a mí, sino que da la posibilidad de crear ‘otras realidades (más) diversas’ en mi entorno.

Como siempre te digo, reconocer donde estoy y saber a dónde quiero ir son los puntos clave para desarrollar un plan de acción (en este caso para salir de armarios varios) que sea compasivo conmigo misma (con toneladas de paciencia), en el que cuente con cómplices que me acompañan y sobre todo, en el que hacerme (mas) daño no sea bajo ningún concepto una opción.

¡Si quieres saber cómo reforzar tu(s) Orgullo(s), sigue leyendo!

 

Resumen del curso 2018-2019 (Temporada 2)

Para los días de mar, río, monte… y sol-sombra (que deseo que tenga(mo)s muchos) y para continuar haciendo espacio a la(s) diferencia(s) de forma Orgullosa que tenemos por (re)conquistar, aquí tienes el listado de los artículos que he escrito durante los 9 meses de este curso.

Espero te resulten inspiradores para continuar el viaje hacia Ti, y por favor, si tienes algo que decir, déjanos unas palabras en los comentarios o escríbeme 🙂

 

Vuelvo en septiembre y seguimos creando #CulturaMenstrual y conjuntando-la con la #EconomíaFeminista. 

Mientras, solo dos cosas: Siéntete Orgullosa del camino recorrido y GÓZATE.


*La foto del post es del ayuntamiento de mi ciudad-pueblo, Irún (Gipuzkoa, Euskal Herria). Aquí (aún) cada año intentamos que la bandera arco iris cuelgue del balcón, como en la mayoría de lugares. Todavía no lo hemos conseguido porque según dicen las ‘autoridades’, la balconada está decorada para las fiestas (de San Pedro y San Marcial) y no hay sitio. Así las cosas por aquí, como te decía, queda MUCHO por hacer.

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

De cómo tu ciclo menstrual es resistencia (anti)capitalista

Si lees este post el día que ha visto la luz (22 de febrero del 2019),  te cuento que faltan exactamente 13 días para el 8 de marzo. El segundo 8 de marzo histórico en el que la huelga de cuidados, laboral y de consumo será lo que viviremos. No sé si ya somos la cuarta ola (o la quinta) del feminismo. Lo que sé es que es una ola global, un tsunami de mujeres (y personas-realidades diversas) que está azotando fuerte las costas del sistema que quieren hacernos creer que es el único posible.

Pues resulta que no, no es el único. Porque poco a poco vamos encontrando otras islas en medio de océanos oscuros en los que pacer bien a gusto, rodeadas de luz y plantas frescas y fuertes, y de otras Compas que igual que nosotras buscan refugio en medio de Esta Cosa Escandalosa…

Yo, desde mi humilde posición de guerrera que teclea (y prosume, como dice Remedios Zafra), después de (más de) 3 años de registros propios (y entrevistas camufladas a Compas-cómplices) y de lecturas-prácticas que me guían a otras formas de economía(s) posible(s) (entre ellas como sabes, la economía feminista y transformadora, los proyectos cooperativos y comunitarios, el decrecimiento…), quiero posicionarme y dejar en este histórico momento constancia de que... 

…el ciclo menstrual (también) es una forma de resistencia (anti)capitalista.

 

RESISTENCIA DESDE LA(S) PERIFERIA(S)

Sea cual sea tu momento, estés en el punto donde estés de este viaje hacia ti misma, comienzo por contarte que tenemos en nuestras bragas una forma de resistencia feroz. Se llama ciclo menstrual y en realidad, da igual si lo tienes o no, porque lo importante es que como cuerpo cíclico (y/o cuerpo no-normativa), eres periferia, y en las periferias es donde encontramos siempre la(s) resistencia(s).

Esto puede sonar a ‘La guerra de las galaxias’, y es que nunca antes (o quizá sí pero yo no lo sé) la luz y la oscuridad habían estado tan peleadas. Los pueblos «sin cultura ancestral (aparente)» son colonizados rápidamente por esto que llamamos capitalismo neoliberal y los que la tienen, pronto sucumben y dejan atrás lo que marca la potencia de lo local (sus saberes ancestrales, negocios locales, etcétera) en pos de esas multinacionales de brillo-oscuro que prometen esa engañosa abundancia y ese bienestar que genera opresión.

De vuelta a ti, a tus adentros, a tus cavidades, a tu danza hormonal, a tu Cuerpo (especialmente si entendemos esto tanto de forma individual como siendo el Cuerpo colectivo que somos), encontraremos soluciones para resistir esta conquista que (pretende) arrasa(r) con todo.

Considera que todo aquello que no atiende a la lógica productivista (tanto hago, tanto soy) es hacer resistencia. 

Para adentrarnos en esto, comienzo con esta pregunta-reflexión: ¿Cual(es) de tus fases del ciclo menstrual consideras que ‘le gusta más’ a esta lógica? 

Tengo argumentos para decir que atender tu ciclo menstrual (y los procesos de tu Cuerpo) es una forma de resistencia (anti)capitalista. Aquí los enumero mientras desenfundo mi espada láser multicolor:

 

Tiempos, procesos y ciclos

Está claro que tu Cuerpo no atiende a la linealidad con la que está montado todo ahí fuera. Nada de procesos, ni de subidas y bajadas emocionales, nada de vivir más abajo del cuello, nada de dormir ‘demasiado’, ni por supuesto nada de ciclicidad(es). Esto lo nombre como ‘Violencia Lineal‘, y aquí y ahora, lo reitero.

  • Descanso/Acción: Para que tu accionar sea de calidad (tanto para ti como para lo colectivo), tu descanso ha de serlo igualmente. Cada quien y en cada momento podemos tener diferentes formas de descansar. Todas son válidas, siempre y cuando te sirva para respirar y resetearte. Si, lo sé, el descanso puede parecer un gran privilegio (y en muchos casos lo es), por esto traigo esta reflexión activa, porque seguir rascando minutos para ti, es lo que mejor que puedes hacer.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te dan la oportunidad de saber qué tipo de descanso necesitas en cada una de ellas. Y poco a poco, puedes ir generando estrategias para darle espacio.

  • Enfermedad/Salud: ¿Cuál es la línea que separa estos dos conceptos? ¿Quién la marca? ¿Tú o la ciencia médica? ¿Podemos estar sanas en un sistema enfermo? Bajo mi punto de vista somos seres que se balancean entre estos dos conceptos-procesos. Hay enfermedades que es vital que sean diagnosticadas y tratadas, aunque hay otros muchos procesos que vivimos que en realidad no pueden integrarse en ninguna de estas dos ideas dicotómicas.

El ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) te harán poner en duda y quizá encontrar nuevas palabras para nombrar esos momentos en los que no te sientes enferma aunque tampoco te encuentras en tu mejor momento.

 

Emociones

En este rato tan MisterWonderfulista, van saliendo estudios y artículos que dejan constancia de que  «ni las sonrisas curan, ni estar feliz es un tratamiento«. Así, ante la reiteración de ciertas corrientes que nos inundan con ‘pensamientos positivos’ (muy poco realistas y nada ubicados en los diferentes contextos), acoger esas otras emociones se convierte en vital para esta Resistencia que te planteo.

  • Tristeza/Alegría: Aunque en la teoría todas sabemos que sin una no podríamos ver-valorar la otra, en la práctica, sostener, acoger y gestionar la Tristeza nos supone un gran reto. Salir a la calle con lágrimas en los ojos es todo un experimento que te invito a probar. Y si puedes, comparte como es este sentimiento para ti, escribe, habla de ello, ubícalo en tu Cuerpo y dale espacio.  
  • Ira/Paz: Te confieso que con esto de la Ira o la Furia tengo un gran reto. Me cuesta articular palabra porque no se bien como es la expresión de esta en mí. Hace unos días vi este TedTalk que me ha resultado de gran inspiración: «La furia de una mujer encierra siglos de sabiduría«… ¿Qué te parece? ¿Cómo llevas tu esto de la Furia?

Durante el ciclo menstrual y sus diferentes fases (además de en otros procesos del Cuerpo) sentirás diferentes emociones. Es muy importante estar atenta a todas ellas, como te digo ubicarlas en el Cuerpo y hablarlas te acompañara a saber que no eres la única que las siente y que cada una tiene un sentido en tu tiempo-Vida.

Otras formas

Además de observar ciclos y procesos, y de ir aprendiendo a gestionar las emociones, podemos encontrar otras formas con las que construir un mundo con unos valores ‘menos productivistas’, en el que la premisa ‘tanto hago, tanto soy’ vaya girando a: ‘Tanto (me) cuido (atiendo, gestiono, construyo…), tanto soy’.

  • Profesionalidad y Juego: Pudieran parecer términos opuestos. Aunque yo abogo (y trabajo) por conjuntarlos. ¿Cómo es para ti una persona profesional? ¿Fría, distante, alejada de cualquier emoción? ¿Y si inventamos la forma en la que lo profesional pueda estar atravesado por el juego y la experimentación? ¿Es acaso poco profesional plantear que no sabemos todo y que queremos aprender? El valor del juego es tremendo y en mi opinión una forma fantástica de seguir aprendiendo.
  • Cuidar de mí, me hará cuidar de la Tierra: En mi caso, este proceso de reconexión y acogida de mi propio Cuerpo me está llevando a re-conectar y acoger el cuerpo común. Es decir, a tener más presente la Tierra y con esto, a observar e ir modificando mis propias decisiones en cuanto al consumo, los servicios (que consumo) y mis propios valores de Vida.
  • Otros tiempos, otras fuerzas: Como dicen desde los movimientos decrecentistas: «Vamos lento porque vamos lejos», y es que más vale paso corto en firme que largo y movido (esto último me lo acabo de sacar de la manga).  La velocidad y la intensidad, tener la agenda petada de eventos, ir de un lado para otro, poder con todo, etc. parece que se han convertido en sinónimos de vida, y en realidad, con esto sería clave preguntarnos ‘desde donde, ‘para qué’ y ‘cómo’, porque en estas tres preguntas es donde podemos hallar Resistencia y esas otras formas de crear Vida.
  • Abrazar contradicciones: Seguro que con todo esto se te mueven contradicciones. Sí, a mí también. ¿Y si te digo que estas, y las dudas incluyen un gran poder y un gran valor? El poder está en seguir cuestionándonos, en encontrar brechas por donde detonar y en no perdernos de vista, tanto para aceptar dónde estamos como para vislumbrar a donde queremos ir. 

(Mientras preparo este post, me encuentro con esto en la pagina Femme Punk de Facebook… me lo he imprimido y está encumbrando mi despacho)

 

Registra, cartografía(te), atiende(te), acompaña(te), sé resistencia

En realidad y sobre todo, lo que es resistencia capitalista es atender, gestionar y (si te ves para ello) compartir lo que vives con/durante/en tu ciclo menstrual (además de en otros procesos relacionados con el Cuerpo). Porque todo esto (sobre)vive en la parte de abajo del famoso iceberg de las opresiones, y hacerlo visible, nombrarlo, que exista es ya una forma de sacarlo de esa sombra a la que decidieron relegar a Tristeza, a Juego, a Descanso… y a todo aquello que se considera no-productivo.

Siempre te lo digo, si puedes hacerlo acompañada de Compas-cómplices, mucho mejor. Porque registrar (y compartir los tesoros hallados), atender(te)(os), acompañar(te)(os), es la máxima revolución para poner los Cuerpos en el centro que podemos articular y accionar en nuestras rutinas diarias.

Sigamos siendo Resistencia Tierna y Feroz, y pongamos para esto (también) todo lo que el ciclo menstrual nos muestra en cada fase.

 


*La ilustración es de Montse Tanús

De Premen, muros y alas

De Premen, muros y alas

PREMEN día 25 del ciclo. 10 de junio del 2018.

 

Me he topado con límites que desconocía. Una vez más.

Suele ser así siempre, me los topo de morros cuando por alguna razón, creí haber nacido con alas.

Será por mi nombre. A veces fantaseo con que incluso volar, puede ser mi destino.

Aún es pronto, siquiera soy una polluela asomando por el cascarón.

Quizá sea más bien una cría de serpiente a la que algún día le crezcan alas.

 

Me vienen los muñones de los que habla Teach E. Simulacro de algo que alguna vez tuvo plumas.

Recuerdo las alas mojadas de las que he oído (leído) hablar a varias Compas.

El neoliberalismo más positivista me contó que TODO lo podía hacer,

[sin hablarme de que existían muros-propios creados por Él mismo]

Que si QUERÍA algo PODÍA hacerlo,

[sin contarme que toda acción tiene siempre alguna consecuencia]

Y yo, me lo creí con la más ciega fe de mis entrañas.

[olvidada de mi ‘ubicación actual’ y perdida al mismo tiempo en ella]

Sin cuestionar cúal era la distancia que había entre mi jaula y esa prometida isla llamada libertad.

Seducida por los cantos de sirenos del otro lado del puente que nunca construí.

 

Ando a tientas por lugares oscuros que llevan tiempo ahí, aquí.

Me aferré a las más brillantes luces que emanaban sonrisas sostenidas.

Y aquí, ahora, aprehendo a acudir a esos lugares entre mantas y cuerdas con las que poder regresar.

Incluso sin saber bien dónde es esto.

 

¿Cómo iba a poder hacer TODO? ¿Qué es TODO?

¿Qué intereses esconde este traicionero sistema-wonderful?

¿Cuántas nuevas trampas somos capaces de inventarnos con tal de no reconocer nuestra vulnerabilidad en este existir finito, en un tierra que también lo es?

 

Siento la sangre anidada en el extremo más bajo de mi útero.

Está tocando la puerta-cérvix con un suave cántico de calma.

No quedan hormonas. Premen transita hacia su final. Reinicio prometido.

 

Me recojo en este castillo de muros altos que alguna vez creí desierto-verde.

Hoy mis muros son Casa.

Mañana quizá vuelva a comenzar el trabajo de observarlos

y de procurar ensayar el vuelo sin darme cabezazos ni estamparme en ellos.

Abrazaré cada ladrillo-límite y lo bajaré tratando de re-crear la más hermosa de las deconstrucciones posibles.

Conmigo, contigo.

Aquí, allí.

Entre mensajes de audio, entre cuerpos que laten.

Entre cuerdas que estrangulan y rescatan al mismo tiempo.

Porque eso es lo que merezco. Y tú también.

Porque ese es el único TODO que quiero y necesito.

Porque conquistaremos nuestras autonomías mas vulnerables y lo haremos acompañadas.


*El dibujo de este post esta realizado con sangre menstrual. Lo encuentras también en la Galería.

Pintar con sangre menstrual

Pintar con sangre menstrual

¡Yupi yei yei yupi yupi yeiiiiiiiiii! Si, estoy muuuuuuy contenta.

Después de varios meses de trabajo, hoy vengo a presentarte la Galería de ‘Viviendo en Cíclico’.

En realidad no pensaba que publicaría esto. En realidad, siempre pensaba que mis dibujos se quedarían guardados en una carpeta. Especialmente porque una vez, una buena amiga y excepcional asistente me inspiro a sentir que lo único importante es el juego de hacerlos. Nada más. Nada de resultados. Nada de técnica. Solo (y mira que no es poco) JUGAR. Y es que en algún momento de la vida (imagino que con esto de la adultez, las seriedades de la vida, el hacerse grande sin haberlo en realidad elegido…) nos vamos olvidando de que jugar y experimentar (sin juicios, ni técnicas, ni formas ‘concretas’ o correctas) es lo mejor que podemos permitirnos hacer para Vivir.

Y así fue, jugando, como empece a utilizar mi sangre menstrual. Como una niña que acaba de descubrir la plastilina o como una perra saltando entre charcos de lodo un día de lluvia. Después, me topé con una hermana de Coñazón que tengo al otro lado del charco, que lleva tiempo haciendo esto. Me dio varias pistas muy interesante, me inspiró un chingo (como dicen por sus tierras) y fue cuando empece a tomarme en serio el juego. Si, eso es, tomarse el juego en serio. Dejando que la sangre se exprese, expresándome yo con ella. Sin lugar fijo al que llegar, sin un ‘nada’ concreto que hacer.

Además de todo esto, vi la fuerza activista que tiene esta acción. Pintar con mi sangre menstrual. Darle visibilidad dándole formas, plasmándola con mis manos y pinceles, sacarla del fondo del váter para darle un lugar. Para mí, el lugar que merece. Y decidí que esto podía ser un ArteActivismo. De hecho por esto es que he decidido abrir esta sección en la web, porque pienso y siento que crear ‘arte’ (sea esto como sea) con algo que ha sido (y es) tabú (ademas de considerarse un desecho, algo sucio y todas esas cosas que bien sabes), es algo bonito, transgresor y a la vez profundamente sencillo y sentido.

Y es que, ojala que la única sangre derramada, expandida, pintada, expuesta… que viéramos, fuera la de la menstruación.

Quizá te parece raro. A mi también me lo pareció en un momento. Y fue ahí cuando me di cuenta de que pintar con sangre menstrual es bien diferente a pintar con ‘pinturas al uso’. Porque en una misma menstruación hay un montón de texturas, de colores, de momentos diferentes de la sangre, mezclada, sin mezclar, de arriba, de abajo… En fin… ¡Un MultiVerso de posibilidades que nace de mí cada 28 días!

No quiero decirte más, de veras no me gustaría estropear tu juego. Solo te diré que si puedes, LO PRUEBES. A tu forma, como quieras. Solo coge un folio y prueba. Quizá descubras que no te va, será perfecto. Aunque quizá como yo, encuentres una nueva forma de ver tu sangre, de verte tu, de encontrarte con eso que expulsas cada ciclo, de crear ‘arte’ aún nunca habiéndote considerado artista.

Y bueno… tachaaaaan! Por aquí tienes el link a LA GALERÍA que te prometía al principio: Entras desde AQUÍ.

Espero que mis dibujos-experimento te sirvan de inspiración. Como te digo en la presentación, todas somos artistas. Si, tu también.

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