Sabes bien que no abogo por tener como único medidor de la Vida el dinero, aunque si considero, que si cuestionamos y observamos cómo es nuestra relación con el recurso económico, podemos darle el lugar que merece (ni más ni menos) y continuar dedicándonos a valorizar (también) todas esas cosas que si son determinantes para esa Vida que merece ser vivida y que deseamos. En este primer post (de no se bien cuantos :)), te comparto claves para reflexionar sobre este concepto que tantos dolores de cabeza nos trae.

 

¿QUÉ ES PARA TI EL DINERO?

Puedes empezar por esta sencilla y a la vez tal compleja pregunta. Puedes observar qué es lo primero que te viene a la cabeza (y a cada centímetro de tu piel) cuando alguien dice ‘dinero’, o ‘finanzas’, o ‘negociar’… o de qué forma reaccionas cuando una conversación deriva a hablar de este asunto. ¿Tensión? ¿Huida? ¿Alejamiento? ¿Susto? ¿Bajada del auto-concepto? La(s) emoción(es) que vivas determinan y te dan las pistas necesarias para comenzar por el principio: ¿Qué dice tu Cuerpo al respecto? 

Sientas lo que sientas puedes estar tranquila, porque es muy común que las leídas como mujeres vivamos estas emociones de distancia y desconcierto con este tema, de no saber que hacer e incluso de no querer hablar sobre esto porque tememos que ‘nos pillen’ o que nos metan (más) goles. Esto no es casual, (una vez más) se le llama patriarcado y nos ocurre porque…

…HISTÓRICAMENTE (TAMPOCO) NOS CORRESPONDE

Si miras hacia atrás en tu propia historia, y en la de tu familia, seguramente podrás ver que aunque en muchos casos han sido las mujeres las que se han ocupado de la administración de los euros (anteriormente pesetas y en otros lugares las divisas correspondientes) de una forma casi mágica (dicho sea de paso), han sido los hombres los que se han encargado de su obtención, dejándonos en un lugar secundario (para no variar) y con esa sensación de no merecer, de que no es nuestro, y por tanto, de que no nos corresponde. El dinero no nos ha pertenecido y en muchos casos (especialmente si miramos a nuestras abuelas) siquiera tenían la oportunidad de ganarlo, ni en un empleo ‘común’, ni con el históricamente invisibilizado GRAN TRABAJO llamado trabajo de cuidados y de reproducción de la Vida

Fue con la llegada de las mujeres al empleo remunerado cuando esto comenzó a cambiar, aunque aún hoy en día es muy probable que te cueste mucho pedir un aumento de sueldo (incluso sabiendo que lo merecemos), negociar una hipoteca o hablar dentro de tu colectivo sobre la situación financiera del mismo. ¿Por qué crees que te ocurre esto? ¿Consideras que puede tener que ver con la construcción que tienes sobre este tema? ¿Qué sabes sobre la relación de tu familia de origen y el dinero? ¿Cómo dirías que ha sido (y es) la tuya?

 

CULTURA FINANCIERA… 

Al igual que ocurre con la cultura menstrual, nos falta mucha mucha cultura financiera. Sería todo un detalle que en el cole en vez de tanta formula que no usaremos nunca jamás, nos enseñaran qué significa TAE, qué es el interés compuesto, o cómo funciona la normativa de seguros de nuestro país. Pero que esto no ocurra tampoco es casual, se le podría llamar ‘aborregamiento colectivo para el enriquecimiento de unos pocos’. Por lo que esta cultura (igual que ocurre con la menstrual) será en nuestra adultez responsabilidad nuestra, al menos, si queremos formar parte de ello, y creo que no formar parte, es casi imposible.

Para este proceso de auto-formación que debemos hacer, es muy muy (muy) importante tener presente que el dinero (en la mayoría de los casos) lo obtenemos por el intercambio que acordamos al tener un empleo, es decir, al dedicar (normalmente un montón de) horas a realizar una actividad económica. Por lo que cambiamos nuestro tiempo por dinero

Desde este punto te planteo las siguientes preguntas-llave: ¿Es de recibo que este dinero que tanto esfuerzo me ha costado conseguir, lo deje en manos de ciertas entidades para que sean estas las que jueguen y se beneficien de él? ¿En qué condiciones? ¿Qué hará esta entidad con estos euros míos que tanto sudor esconden? ¿Cuanto de lo que compro (productos financieros o seguros) comprendo totalmente? ¿Compraría por ejemplo un coche, sin entender al detalle su funcionamiento? ¿Por qué entonces lo hago si se trata por ejemplo de un plan de pensiones con una letra pequeña escrita en chino?

…y ÉTICA

Uno de los momentos mas impactantes que recuerdo en estos últimos años, fue cuando después de haber sido agente financiero y considerar que tenía mis finanzas ‘en orden’, llegué a los feminismos y descubrí el concepto de banca ética. Ahí comprendí que la lucha/resistencia es muy importante, y que esta no podría ser coherente (entiéndase esto como un camino-utopía) si los dineros de las feministas estaban perpetuando ‘el mal’ en entidades de banca tradicional. Me resultó curiosamente contradictorio como esta no-responsabilidad con el recurso económico esta funcionando en contra de ese mundo más justo que intentamos construir en nuestro día a día.

Necesitamos que el dinero también cambie de bando (y de bancos), necesitamos que este ubicado en esas ‘otras’ entidades que están haciendo un trabajo para que estas inversiones (que no son otra cosa que nuestros ahorros) estén colocadas en lugares que posibiliten la creación de realidades mas equitativas y cercanas a nuestras luchas/resistencias

 

Esta vez más que nunca te pido que consideres esta reflexión como UN CAMINO y que si te resuena el tema, vayas investigando sobre estas otras economías posibles. El sistema tradicional esta muy bien montado e ir desmontandolo desde ti puede resultarte un bosque frondoso y lleno de aristas. Lo entiendo muy bien, por lo que si quieres seguimos de la mano :).

 

REGISTRO para la RE-SIGNIFICACIÓN 

Sabes que re-significar se ha vuelto la palabra de moda en mi vocabulario. Son muchas las palabras que necesitan de otro imaginario, que necesitan ser desempolvadas y mirar qué esconden entre letras, que necesitan que vayamos a la raíz etimológica (y a la nuestra propia en relación a esa palabra) para ver su construcción original, y su significado en nuestros cuerpos. Y entre estas, está EL DINERO.

Para comenzar a observar esto, ¡Qué mejor que registrar sobre nuestra relación con el recurso económico! 😀

¿Has observado alguna vez si hay diferencias entre tus fases y cómo se relacionan estas con el dinero? ¿Hay en alguna fase en la que le das más vueltas al tema? ¿Por qué crees que es esto? ¿Has comprobado cuando tienes más ganas de hablar sobre esto? ¡Te invito a que anotes y escribas sobre esto, y por supuesto, si quieres, que nos lo compartas! (Yo he descubierto mi fase TOP para este tema… te contaré sobre esto más adelante). 

Si mientras, quieres seguir indagando en este apasionante tema, AQUÍ tienes la página ECO-RECURSOS de la web donde voy recopilando recursos para hacer girar esta rueda de la economía hacia nosotras. (¿Tienes algún otro? Puedes compartirmelo desde AQUÍ o en los comentarios de este mismo post).

¡Pronto la segunda parte, seguimos! 


*La ilustración es de Raquel Marín. (Por cierto, no he podido encontrar una ilustración en la que aparezca una mujer y dinero… señal de lo que te cuento arriba 😉 ¿Sabes de alguna? )

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